Ilustración de la evidencia enfrentada sobre si son malos los edulcorantes, con dos corrientes de cristales colisionando sobre colonias bacterianas.
NUTRICIÓN · 29 Abr 2026

¿Son malos los edulcorantes?

Suez 2022, la guía de la OMS de 2023 y el ensayo SWEET de 2025 dicen cosas distintas. Por qué, quién paga y qué significa para ti.

Sistema KRECE / Nutrición
Edulcorantes · bebidas light · aspartamo, sucralosa, estevia
Edulcorantes¿son malos? Depende de quién los tome

Hay dos bandos, y los dos tienen ensayos aleatorizados de verdad. Un ensayo de 2022 demostró que cuatro edulcorantes alteran la microbiota humana por debajo de la dosis admitida; la Organización Mundial de la Salud recomendó en 2023 no usarlos para controlar el peso; y un ensayo europeo de un año publicado en 2025 concluyó lo contrario. No se contradicen por casualidad: miden cosas distintas, y una de las tres cosas es quién paga.

Respuestas directas

Lo que has venido a saber

¿Son malos los edulcorantes?

Depende de qué se les pida y de quién los tome. Como sustitutos del azúcar en un contexto de dieta baja en azúcar, un ensayo de un año encontró beneficio modesto sobre el mantenimiento del peso. Como producto inerte que no hace nada, no: alteran la microbiota a dosis por debajo del límite legal.

¿Qué dice la OMS?

Recomienda no usarlos para controlar el peso ni para reducir el riesgo de enfermedad no transmisible. Es una recomendación condicional basada en evidencia de certeza baja, y excluye expresamente a las personas con diabetes ya diagnosticada.

¿Entonces por qué hay ensayos que dicen lo contrario?

Porque los ensayos aleatorizados y los estudios de cohorte apuntan en direcciones distintas. Los ensayos tienden a mostrar menos ingesta de azúcar y algo de peso; las cohortes asocian más consumo con más riesgo. La OMS se apoyó en las cohortes, y esa decisión tiene crítica publicada.

¿Alteran la microbiota?

Sí, y está medido en humanos. En un ensayo con 120 adultos sanos, sacarina, sucralosa, aspartamo y estevia alteraron el microbioma a dosis por debajo de la ingesta diaria admisible. Solo dos de los cuatro, sacarina y sucralosa, empeoraron además la respuesta glucémica.

¿Por qué a unos les afecta y a otros no?

Ese es el hallazgo que ordena todo lo demás. El efecto sobre la glucosa dependía del microbioma de cada persona, y se demostró trasplantando microbiota humana a ratones estériles: reprodujeron la respuesta de su donante.

¿Y el eritritol?

Es el hueco grande. La guía de la OMS de 2023 no lo cubre, ni a la alulosa ni al monk fruit, y son la base de media estantería sin azúcar. Tiene su propia señal de riesgo, distinta de todo lo anterior, y merece entrada aparte.

Contexto

Por qué este debate no se cierra

Por qué los dos bandos tienen estudios de verdad

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La pregunta pública es si los edulcorantes son malos, y la respuesta honesta empieza por algo incómodo: los dos bandos tienen razón en algo, y los dos citan ensayos aleatorizados reales, no opiniones.

El primer problema es que no todos preguntan lo mismo. Una cosa es si un edulcorante es seguro, en el sentido toxicológico de si causa daño a las dosis autorizadas. Otra es si es inerte, es decir si pasa por el cuerpo sin hacer nada. Y una tercera es si sirve para algo, o sea si ayuda a perder peso frente a la alternativa. Son tres preguntas con tres respuestas distintas, y casi todo el ruido viene de mezclarlas.

El segundo problema es metodológico y explica la contradicción entera. Los ensayos aleatorizados tienden a mostrar que sustituir azúcar por edulcorante baja la ingesta de azúcar y algo el peso. Los estudios de cohorte asocian mayor consumo de edulcorante con más obesidad, más diabetes y más mortalidad. Los dos cuerpos de evidencia existen y apuntan en direcciones opuestas, y de qué lado te pongas depende de a cuál le des más peso.

Y el tercero es que este campo tiene un problema de financiación mayor que casi ningún otro de la nutrición. No lo digo como sospecha: los propios estudios lo declaran, y más abajo está quién financia qué. La categoría entera vive dentro de los productos que audita la comida ultraprocesada.

Evidencia

Los tres documentos que lo deciden todo

El ensayo que mató la presunción de inercia

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Durante décadas se dio por supuesto que un edulcorante no calórico era inerte. Un ensayo publicado en Cell en 2022 rompió esa presunción con el diseño adecuado para hacerlo.

Ciento veinte adultos sanos recibieron al azar sobres de sacarina, sucralosa, aspartamo o estevia durante dos semanas, en dosis por debajo de la ingesta diaria admisible, frente a controles que recibían glucosa vehiculizada o nada. Los participantes fueron cribados para excluir a quienes ya consumían edulcorantes, que es justo la limitación que arruinaba los estudios previos.

Resultado: los cuatro alteraron el microbioma, tanto el de heces como el oral, y el metaboloma plasmático, cada uno a su manera. Pero solo dos de los cuatro, sacarina y sucralosa, empeoraron de forma significativa la respuesta glucémica. Ese matiz se pierde siempre al citar el estudio, y es el que impide decir que todos los edulcorantes hacen lo mismo.

La parte que convierte una asociación en causa vino después. Trasplantaron microbiota de los humanos que más y menos habían respondido a ratones estériles, y los ratones reprodujeron la respuesta glucémica de su donante. El microbioma no acompañaba al efecto: lo transmitía. El mecanismo general vive en microbiota intestinal.

La OMS dijo que no, y en qué se apoyó

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En mayo de 2023 la Organización Mundial de la Salud publicó su guía sobre edulcorantes no azucarados y recomendó no usarlos para controlar el peso ni para reducir el riesgo de enfermedad no transmisible. El titular dio la vuelta al mundo. La letra pequeña, mucho menos.

Es una recomendación condicional, no fuerte, y se apoya en evidencia que la propia OMS califica de certeza baja en conjunto. Cubre acesulfamo K, aspartamo, advantamo, ciclamatos, neotamo, sacarina, sucralosa y estevia y derivados, y excluye expresamente a las personas con diabetes ya diagnosticada, que es justo el grupo que más los usa.

Lo decisivo es en qué se apoyó. La revisión sistemática encontró que, en ensayos, el uso de edulcorantes reducía a corto plazo la ingesta de azúcar y energía, el peso y el índice de masa corporal. En cohortes, el consumo alto se asociaba a más diabetes tipo 2, más enfermedad cardiovascular y más mortalidad. Ante la contradicción, la OMS se puso del lado de las cohortes.

Esa decisión tiene crítica publicada en revista revisada por pares, y conviene citarla porque va contra la conclusión más cómoda: en el marco GRADE, la evidencia de ensayos aleatorizados parte de certeza alta precisamente porque la aleatorización protege del sesgo, y los autores de la crítica sostienen que la guía invierte esa jerarquía. La propia OMS reconoce en el documento que no tiene certeza sobre el balance entre efectos deseables e indeseables, y menciona la posibilidad de causalidad inversa: que la gente con más riesgo metabólico sea la que más edulcorante consume, y no al revés.

El ensayo de un año que concluye lo contrario

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En octubre de 2025 se publicó en Nature Metabolism el ensayo central del proyecto europeo SWEET, y concluyó lo contrario que la OMS. Merece que se cuente entero, con sus pegas.

Diseño: 341 adultos y 38 niños con sobrepeso u obesidad, reclutados en Atenas, Copenhague, Maastricht y Pamplona. Dos meses de dieta baja en energía para perder al menos un 5 por ciento del peso, y después diez meses de dieta sana a demanda con menos del 10 por ciento de la energía en azúcares. Un grupo sustituyó los productos azucarados por productos con edulcorantes y potenciadores del dulzor; el otro no.

Resultado: el grupo con edulcorantes mantuvo mejor la pérdida de peso y mostró cambios de microbiota que los autores describen como favorables, sin efectos adversos cardiometabólicos. El editorial que acompaña al estudio en la misma revista lo resume con una palabra que conviene no perder: mantenimiento modesto.

Y las pegas, que son serias. Solo completaron el año 203 adultos y 22 niños, un 60 y un 58 por ciento: cuatro de cada diez participantes se cayeron por el camino, en un ensayo abierto realizado durante la pandemia. El subgrupo de microbiota fueron 137 adultos. Un abandono de esa magnitud no invalida el estudio, pero obliga a leer sus conclusiones con más prudencia de la que le están poniendo quienes lo citan.

Mecanismo

Por qué la media no describe a nadie

Quién paga, y quién amplifica

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En casi ningún otro asunto de nutrición importa tanto saber quién paga, y aquí se puede documentar sin especular.

El proyecto SWEET es un consorcio europeo financiado por Horizon 2020, con 29 socios entre centros de investigación, organizaciones de consumidores e industria. Eso no lo invalida: es dinero público con participación industrial declarada, que es una situación distinta de un estudio pagado por una marca. Pero tampoco es un ensayo independiente en el sentido estricto.

Lo que sí es medible es la amplificación. La asociación internacional de edulcorantes, que es el organismo de la industria, describe ese mismo ensayo como una de las pruebas más sólidas disponibles a favor de los edulcorantes. El editorial de la revista que lo publicó lo llama modesto. Entre «modesto» y «de lo más sólido que hay» caben muchas decisiones de compra, y la distancia entre las dos frases no la creó el estudio.

La regla que aplica KRECE aquí es la misma que aplica al bando contrario: un solo ensayo no cierra un campo, lo pague quien lo pague, y quien lo presente como si lo cerrara está haciendo otra cosa distinta de informar.

Respondedor o no respondedor: la salida del atasco

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Si los ensayos dicen una cosa y las cohortes otra, hay una explicación que encaja con las dos y que es la más interesante de todo el expediente: que la respuesta media no describa a nadie.

Eso es literalmente lo que encontró el ensayo de 2022. El efecto sobre la glucosa no fue uniforme: hubo personas que respondieron con claridad y personas que no respondieron en absoluto, y la diferencia estaba en su microbioma de partida. Cuando promedias a respondedores y no respondedores, el resultado puede salir pequeño o nulo aunque a una parte de la muestra le esté pasando algo real.

La consecuencia práctica cambia la pregunta. Deja de tener sentido preguntar si los edulcorantes son malos en general, y pasa a tenerlo preguntar si lo son para ti. Y eso, a diferencia de casi todo lo que se vende como nutrición personalizada, se puede comprobar sin comprar nada: el marcador es tu propia respuesta glucémica, con las cautelas de resistencia a la insulina.

Con una advertencia que evita el error típico: una curva no es un diagnóstico, y medirse sin criterio produce sustos con valores normales. La misma lógica de respondedor y no respondedor aparece en alimentos fermentados, y no es casualidad: donde hay microbiota de por medio, la media engaña.

Lo que ninguno de los dos bandos cubre

+

Hay dos zonas que ninguno de los dos bandos cubre, y conviene decirlo porque es donde está el riesgo real de quedarse desinformado.

La guía de la OMS no cubre los polioles. Su recomendación se refiere a edulcorantes de alta intensidad y sin azúcar. El eritritol, la alulosa y el monk fruit quedan fuera, y el eritritol es la base de buena parte de la repostería sin azúcar y de los productos keto porque, al ser mucho menos dulce, se usa en cantidades grandes como agente de volumen. Tiene además una señal de riesgo propia, cardiovascular y no metabólica, que no se parece a nada de lo anterior y que merece entrada aparte.

El apetito no está resuelto. Un ensayo cruzado publicado en 2025 con 75 adultos jóvenes encontró que la sucralosa, comparada con sacarosa equiparada en dulzor, aumenta el flujo sanguíneo hipotalámico y la sensación de hambre. Frente a agua también subía el flujo, pero sin diferencia en hambre. Es un estudio agudo y pequeño, no una condena, pero apunta a un mecanismo que los ensayos de peso a un año no miden bien.

Y un tercer hueco menor pero práctico: casi toda esta evidencia se ha hecho con el edulcorante aislado, en sobres o en bebidas, y no con la matriz completa de un producto formulado. Lo que compras rara vez es el edulcorante solo. El resto del envase también cuenta, y eso está en comida ultraprocesada.

Alarma

Los límites, que aquí tienen nombre

Quién no debería decidir esto por su cuenta

+Lo esencial: la recomendación de la OMS de 2023 excluye expresamente a las personas con diabetes ya diagnosticada, que son quienes más usan estos productos: si tienes diagnóstico y tratamiento, esta decisión se toma con tu médico. En embarazo hay evidencia limitada sobre parto prematuro, que es motivo de consulta y no de decisión propia.

Nada de esto sustituye a un médico, y hay un grupo al que la recomendación de la OMS expresamente no se aplica.

Diabetes ya diagnosticada. La guía de 2023 excluye de su recomendación a las personas con diabetes preexistente, que son precisamente quienes más usan estos productos. Si tienes un diagnóstico y un tratamiento, la decisión sobre edulcorantes forma parte de tu plan y se toma con quien te lleva, no leyendo un artículo.

Embarazo. La revisión de la OMS señaló evidencia limitada sobre un posible aumento del riesgo de parto prematuro asociado al uso de edulcorantes durante el embarazo. Evidencia limitada significa exactamente eso, ni alarma ni descarte, y es motivo para consultarlo y no para decidirlo por cuenta propia.

Sustituir azúcar no es lo mismo que sustituir comida. El beneficio que muestran los ensayos aparece cuando el edulcorante reemplaza azúcar dentro de una dieta que ya baja el azúcar total. Nada de esto dice que añadir productos edulcorados a la dieta actual haga bien.

Y el error más común: usar la etiqueta sin azúcar como permiso. Un producto sin azúcar sigue siendo, en la mayoría de los casos, un producto formulado, y la evidencia contra ese conjunto es más sólida que la evidencia contra la molécula edulcorante que lleva dentro.

Decisión

Qué llevarse de aquí

Qué hacer con todo esto

+

Primero, separar las tres preguntas. Seguros a las dosis autorizadas: hoy no hay nada que diga lo contrario. Inertes: no, está medido que no lo son. Útiles para adelgazar: modestamente y solo sustituyendo azúcar, según el único ensayo largo que existe.

Segundo, usarlos como puente y no como destino. Donde la evidencia les da la razón es reemplazando bebida azucarada, no añadiéndose a lo que ya comes. Si el refresco light sustituye al normal, hay caso. Si se suma, no lo hay.

Tercero, asumir que la media no te describe. Si eres de los que responden, lo notarás en tu glucemia y no en un titular. Y si no lo eres, tampoco necesitas evitar algo que a ti no te está haciendo nada.

Cuarto, desconfiar de quien cite un solo estudio, del lado que sea. Quien te enseñe solo el ensayo de 2022 te está ocultando el de 2025, y quien te enseñe solo el de 2025 te está ocultando su tasa de abandono y quién forma el consorcio.

Y quinto, mirar el envase entero. La pregunta de si un edulcorante concreto te conviene es bastante menos importante que la de qué producto lo lleva, y esa tiene mejor respuesta en comida ultraprocesada y en son malos los carbohidratos.

Tabla citable

Qué dice cada fuente sobre los edulcorantes y con qué respaldo

Qué dice cada fuente sobre los edulcorantes, con su diseno y su nivel de evidencia, auditado por krece.io en septiembre de 2026
Afirmación o fuenteQué dice la evidenciaNivel (N1 a N5)Veredicto KRECE
Alteran la microbiota humanaEnsayo con 120 adultos sanos: los cuatro edulcorantes alteraron microbioma y metaboloma a dosis bajo la ingesta admisible.N4Demostrado, y cierra el debate de la inercia
Empeoran la respuesta glucémicaSolo sacarina y sucralosa de los cuatro probados. Aspartamo y estevia no mostraron ese efecto en el mismo ensayo.N4Depende del edulcorante
El efecto depende de tu microbiomaTrasplante a ratones estériles: reprodujeron la respuesta glucémica del donante humano. Es el paso causal.N2Hallazgo que reordena la pregunta
No sirven para controlar el pesoRecomendación condicional de la OMS en 2023, con certeza baja en conjunto, apoyada en cohortes frente a ensayos.N5Recomendación, no hecho
Sí ayudan a mantener el peso perdidoEnsayo europeo de un año, 341 adultos. El editorial de la propia revista lo califica de mantenimiento modesto.N4Modesto y con 40 % de abandono
La contradicción entre ensayos y cohortesLos ensayos muestran menos azúcar y algo de peso; las cohortes asocian más consumo con más riesgo. La OMS eligió las cohortes.N5El nudo del asunto
Aumentan el apetitoEnsayo cruzado de 2025 con 75 adultos: la sucralosa aumentó el flujo hipotalámico y el hambre frente a sacarosa.N3Señal abierta, estudio agudo
Riesgo de parto prematuro en embarazoEvidencia calificada de limitada en la revisión de la OMS. Ni alarma ni descarte.N5Consultar, no decidir solo
Eritritol, alulosa y monk fruitFuera del alcance de la guía de la OMS de 2023, pese a ser la base de gran parte de los productos sin azúcar.N5Hueco regulatorio real
Sin azúcar como permiso para consumir másEl producto formulado sigue siéndolo. La evidencia contra ese conjunto es más sólida que contra la molécula.N5No lo recomendamos
Posición oficial

La posición de KRECE

La pregunta de si son malos no tiene respuesta porque hay tres preguntas metidas en una. Seguros a las dosis autorizadas, inertes y útiles para adelgazar son tres cosas distintas con tres respuestas distintas: sí, no y modestamente. Quien responda con un sí o un no a la pregunta entera está respondiendo a una de las tres y escondiendo las otras dos.

La presunción de inercia está muerta, y esa es la parte que sí está zanjada. Cuatro edulcorantes alteraron el microbioma humano a dosis por debajo del límite legal, en un ensayo aleatorizado con cribado previo de consumidores. Ya no se puede decir que un edulcorante pasa por el cuerpo sin hacer nada. Otra cosa es qué consecuencia tiene eso.

La contradicción entre ensayos y cohortes no es ruido, es el asunto central, y la OMS tomó partido. Los ensayos apuntan a beneficio, las cohortes a riesgo, y la guía de 2023 se apoyó en las segundas con certeza baja declarada. Es una decisión defendible y tiene crítica publicada en revista revisada. Presentarla como un veredicto científico cerrado es falsearla.

En este campo hay que mirar quién paga, y también quién amplifica. El ensayo de un año es de un consorcio europeo con socios industriales declarados, lo que no lo invalida. Lo que sí es llamativo es la distancia entre el editorial de la revista, que lo llama modesto, y el organismo de la industria, que lo presenta como de lo más sólido que hay. Esa distancia no la creó el estudio.

La salida del atasco es dejar de preguntar por la media y empezar por el individuo. El efecto glucémico dependía del microbioma de cada persona, y se demostró trasplantándolo a ratones. Cuando promedias respondedores y no respondedores, obtienes un número que no describe a nadie. Eso explica por qué los dos bandos pueden tener estudios reales y llegar a conclusiones opuestas.

Consultas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre los edulcorantes

¿Son malos los edulcorantes para la salud?
No hay una respuesta única porque se mezclan tres preguntas. A las dosis autorizadas no hay evidencia de que sean inseguros. Sí está demostrado que no son inertes: un ensayo con 120 adultos sanos mostró que sacarina, sucralosa, aspartamo y estevia alteran el microbioma a dosis por debajo de la ingesta diaria admisible. Y como herramienta para controlar el peso, el único ensayo largo disponible encuentra un beneficio modesto solo cuando sustituyen azúcar.
¿Qué recomienda la OMS sobre los edulcorantes?
En mayo de 2023 recomendó no utilizarlos para controlar el peso corporal ni para reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles. Es una recomendación condicional, no fuerte, basada en evidencia que la propia OMS califica de certeza baja en conjunto, y excluye expresamente a las personas con diabetes ya diagnosticada.
¿Por qué hay estudios que se contradicen?
Porque los ensayos aleatorizados y los estudios de cohorte apuntan en direcciones opuestas. En los ensayos, sustituir azúcar por edulcorante reduce a corto plazo la ingesta de azúcar y energía y algo el peso. En las cohortes, un consumo mayor se asocia a más diabetes tipo 2, más enfermedad cardiovascular y más mortalidad. La OMS se apoyó en las cohortes, y esa decisión tiene crítica publicada en revista revisada por pares.
¿Todos los edulcorantes afectan igual a la glucosa?
No. En el ensayo de 2022, los cuatro alteraron el microbioma, pero solo sacarina y sucralosa empeoraron de forma significativa la respuesta glucémica. Aspartamo y estevia no mostraron ese efecto. Es el matiz que más se pierde cuando se cita ese estudio.
¿Por qué a unas personas les afectan y a otras no?
Porque el efecto depende del microbioma de partida de cada persona. En el mismo ensayo se trasplantó microbiota de los participantes que más y menos habían respondido a ratones estériles, y los ratones reprodujeron la respuesta glucémica de su donante humano. Eso convierte la diferencia individual en el hallazgo central y no en una anécdota.
¿Ayudan los edulcorantes a adelgazar?
Modestamente y solo en un contexto concreto. En un ensayo europeo de un año con 341 adultos con sobrepeso u obesidad, sustituir productos azucarados por productos con edulcorantes dentro de una dieta baja en azúcar ayudó a mantener el peso perdido. El editorial de la propia revista lo describe como mantenimiento modesto, y solo completaron el año el 60 por ciento de los participantes.
¿La guía de la OMS cubre el eritritol?
No. La recomendación de 2023 se refiere a edulcorantes no azucarados de alta intensidad y deja fuera al eritritol, la alulosa y el monk fruit, que son la base de buena parte de los productos sin azúcar precisamente porque se usan en cantidades grandes como agentes de volumen.
Trazabilidad

Fuentes de información

Ver las 7 fuentes
  1. Suez J, Cohen Y, Valdés-Mas R y colaboradores. Personalized microbiome-driven effects of non-nutritive sweeteners on human glucose tolerance. Cell. 2022;185(18):3307-3328.e19.Ensayo aleatorizado con 120 adultos sanos; sacarina, sucralosa, aspartamo y estevia durante 2 semanas en dosis bajo la ingesta diaria admisible, con cribado previo de consumidores habituales. Los cuatro alteraron microbioma oral y fecal y metaboloma plasmático; solo sacarina y sucralosa empeoraron la respuesta glucémica. Ratones gnotobióticos colonizados con microbiota de respondedores y no respondedores reprodujeron la respuesta del donante. Verificado en vivo el 12 de septiembre de 2026.
  2. Organización Mundial de la Salud. La OMS aconseja no usar edulcorantes no azucarados para el control del peso. Comunicado de 15 de mayo de 2023, sobre la guía Use of non-sugar sweeteners.Recomendación condicional. Verificado en vivo.
  3. Organización Mundial de la Salud. Use of non-sugar sweeteners: WHO guideline, recomendación e información de apoyo. Ginebra: OMS; 2023.Fuente de que la certeza es baja en conjunto, de la exclusión expresa de las personas con diabetes preexistente, del listado de edulcorantes cubiertos, de la evidencia limitada sobre parto prematuro y del reconocimiento explícito de incertidumbre sobre el balance y de posible causalidad inversa. Verificado en vivo.
  4. Effect of sweeteners and sweetness enhancers on weight management and gut microbiota composition in individuals with overweight or obesity: the SWEET study. Nature Metabolism. 2025.Ensayo multicéntrico aleatorizado. 341 adultos y 38 niños en Atenas, Copenhague, Maastricht y Pamplona; reclutamiento de junio de 2020 a octubre de 2021, durante la pandemia. Dos meses de dieta baja en energía para perder al menos un 5 por ciento, después diez meses de dieta a demanda con menos del 10 por ciento de energía en azúcares. Completaron el año 203 adultos y 22 niños, un 60 y un 58 por ciento. Subgrupo de microbiota de 137 adultos. Verificado en vivo.
  5. Schmitz SH, Aronne LJ. The SWEET spot for weight maintenance. Nature Metabolism. 2025;7:1968-1969.Editorial de la propia revista sobre el ensayo anterior. Es la fuente del calificativo que usamos: mantenimiento modesto de la pérdida de peso, con cambios de microbiota y sin problemas de seguridad identificados. Verificado en vivo.
  6. WHO guideline on the use of non-sugar sweeteners: a need for reconsideration. European Journal of Clinical Nutrition. 2023;77:1009-1013.Se cita a propósito porque discute la guía de la OMS en la que se apoya esta pieza: sostiene que en el marco GRADE la evidencia de ensayos aleatorizados parte de certeza alta y que la guía invierte esa jerarquía al preferir las cohortes. Omitirla sería selección de evidencia. Verificado en vivo.
  7. Non-caloric sweetener effects on brain appetite regulation in individuals across varying body weights. Nature Metabolism. 2025;7:574-585.Ensayo cruzado aleatorizado con 75 adultos jóvenes. La sucralosa, frente a sacarosa equiparada en dulzor, aumentó el flujo sanguíneo hipotalámico y las respuestas de hambre; frente a agua aumentó el flujo sin diferencia en hambre. Incorporado en esta reconstrucción: la versión anterior no lo tenía. Verificado en vivo.
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