SS-31 tiene aprobación FDA desde septiembre de 2025 para una enfermedad rarísima. MOTS-c no tiene RCTs humanos publicados. Humanina nunca se ha probado en un paciente. Misma familia, tres realidades regulatorias opuestas. Venderlos como equivalentes es marketing; tratarlos como equivalentes es clínicamente deshonesto.
El ancla del cluster Mitocondria fijó la tesis general: la mitocondria es un hub de señalización que se comunica con el núcleo a través, entre otras vías, de péptidos codificados en su propio genoma. Este satélite entra a lo que ese planteo técnico implica en términos terapéuticos: los péptidos derivados de la mitocondria (MDPs, mitochondrial-derived peptides).
El mercado de péptidos en longevidad los trata como un bloque homogéneo. Tres aparecen repetidamente como protagonistas: SS-31 (elamipretide), MOTS-c y humanina. Tres abreviaturas, tres historias de descubrimiento vinculadas, un mismo marco conceptual. Y ahí termina la equivalencia. La fase clínica en la que está cada uno hoy, en abril de 2026, no tiene comparación. Este artículo desarma la familia pieza por pieza con la literatura en la mano.
Nota previa importante: existe una pieza hermana de este cluster, Péptidos mitocondriales y VO2max, que discute específicamente el uso de estos compuestos como miméticos del ejercicio en sujetos sanos. Esa pieza responde a la pregunta «¿me subo el VO2max inyectándome esto?». Lo que sigue responde a otra: «¿dónde están estos péptidos en el desarrollo clínico real?».
Qué son los MDPs y por qué son distintos a cualquier otro péptido
El genoma mitocondrial humano codifica apenas 37 genes: 13 proteínas subunidades de la cadena respiratoria, 22 tRNAs y 2 rRNAs. Durante décadas se asumió que eso era todo. En 2001, el grupo de Nishimoto en Tokio, con Yuichi Hashimoto como primer autor, identificó humanina: un péptido de 24 aminoácidos codificado en una pequeña ORF dentro del 16S rRNA mitocondrial [1]. El hallazgo era química y biológicamente provocador: la mitocondria sintetizaba péptidos con función señalizadora propia, no solo subunidades de su aparato oxidativo.
En 2015, Pinchas Cohen y su equipo en USC —con Changhan Lee como primer autor— extendieron el paradigma publicando en Cell Metabolism MOTS-c, péptido de 16 aminoácidos codificado en la región 12S rRNA [2]. Y en 2016, el mismo grupo con Laura Cobb como primera autora identificó en la misma región 16S rRNA, donde vive humanina, seis péptidos adicionales denominados SHLPs (small humanin-like peptides) [3]. La familia MDP no es abstracción conceptual. Es un conjunto concreto y creciente de péptidos con actividad biológica demostrada.
Dos características los separan de cualquier otro péptido terapéutico que se venda en el mercado de longevidad.
MDPs son hormonas mitocondriales. No son péptidos diseñados en laboratorio (como BPC-157, TB-500 o los secretagogos de GH). Son moléculas endógenas del propio cuerpo humano, codificadas por el mtDNA, que circulan en sangre y cuyos niveles cambian con la edad, el estrés y el ejercicio. Dicho de otro modo: todos los tenemos ahora mismo. La cuestión terapéutica es si administrarlos exógenamente aporta algo que el cuerpo ya no puede producir por sí solo.
El péptido que rompe esta regla es SS-31, también conocido como elamipretide o MTP-131. SS-31 NO es un MDP. Es un tetrapéptido sintético diseñado por Hazel Szeto en Weill Cornell, de secuencia D-Arg-Dmt-Lys-Phe-NH2, que actúa sobre la mitocondria pero no está codificado en su genoma [4]. Se incluye en este grupo porque su mecanismo —estabilización de cardiolipina y supercomplejos respiratorios— es genuinamente mitocondrial y porque comercialmente se vende agrupado con MDPs en la categoría «péptidos mitocondriales». Esta confusión de origen explica parte de la desinformación que circula.
El único con aprobación regulatoria, y solo para una enfermedad rarísima
SS-31 es el péptido más avanzado de la familia ampliada. El 19 de septiembre de 2025 recibió aprobación acelerada de la FDA para el síndrome de Barth, comercializado como Forzinity por Stealth BioTherapeutics. Es la primera aprobación regulatoria de cualquier péptido mitocondrial en la historia.
El síndrome de Barth es una enfermedad genética ligada al cromosoma X causada por mutaciones en el gen TAZ, que codifica tafazzin, una enzima imprescindible para el remodelado de cardiolipina. Los pacientes —aproximadamente 150 individuos diagnosticados en Estados Unidos— presentan cardiomiopatía dilatada, miopatía esquelética, neutropenia y retraso del crecimiento. El mecanismo terapéutico de SS-31 encaja con la fisiopatología: se une reversiblemente a cardiolipina en la membrana mitocondrial interna, estabilizando los supercomplejos respiratorios que sin cardiolipina madura se desarman.
TAZPOWER: el RCT falló en su fase randomizada
El programa clínico que llevó a la aprobación consistió en el ensayo TAZPOWER (SPIBA-201, NCT03098797) y un estudio retrospectivo de control de historia natural SPIBA-001 [5]. TAZPOWER fue un fase 2/3 crossover doble ciego: 12 pacientes randomizados recibieron secuencialmente 12 semanas de elamipretide 40 mg SC diario y 12 semanas de placebo, con 4 semanas de washout entre períodos. El primer dato que el marketing tiende a ocultar: la fase randomizada inicial NO cumplió ninguno de sus endpoints clínicos primarios.
Cifras concretas del Part 1 [5]:
- 6MWT diferencia vs placebo: −0,8 metros (p=0,97).
- BTHS-SA Total Fatigue Score diferencia: +0,06 (p=0,89).
- Fuerza muscular por dinamometría de mano: +6,7 Newtons (p=0,65).
- Ningún endpoint secundario alcanzó significación estadística.
La señal de eficacia apareció después, en la extensión abierta (OLE) de hasta 192 semanas. Diez pacientes continuaron a Part 2, dos discontinuaron por reacciones en sitio de inyección, y ocho alcanzaron la semana 36 con mejoras estadísticamente significativas en 6MWT (+95,9 m, p=0,024), BTHS-SA TFS (−2,1 puntos, p=0,031) y fuerza de extensión de rodilla [5][6].
SPIBA-001: el estudio de historia natural que la FDA terminó aceptando
Como la fase randomizada había fallado, el sponsor completó un estudio retrospectivo no intervencional comparando los pacientes de TAZPOWER OLE con una cohorte de control de historia natural (NHC) construida ad hoc vía propensity score [7]. Ocho pacientes TAZPOWER OLE frente a 19 NHCs. La diferencia en 6MWT fue de 79,7 metros a la semana 64 (p=0,0004) y 91,0 metros a la semana 76 (p=0,0005), favorable a elamipretide. Los NHCs mostraron descenso progresivo del 6MWT compatible con historia natural de deterioro; los tratados mostraron mejora sostenida. Esta es la evidencia central que la FDA aceptó para aprobación acelerada bajo su guía para enfermedades raras.
Lo que significa «aprobación acelerada». No es aprobación plena. La FDA autoriza la comercialización con base en datos preliminares y exige un estudio confirmatorio post-aprobación. Si ese estudio falla, el fármaco puede ser retirado. Para Barth es razonable: no había nada aprobado previamente y la enfermedad es devastadora. Pero «aprobado por FDA» no equivale a «evidencia sólida en población general»; significa «beneficio probable en una enfermedad rara sin alternativas».
Lo que el AdComm mostró del caso
El expediente no pasó liso por la FDA. En octubre de 2024, el Advisory Committee para Fármacos Cardiovasculares y Renales (CRDAC) votó la evidencia. El resultado fue 10 a favor, 6 en contra, con los miembros a favor reconociendo explícitamente que «persistía incertidumbre sobre los resultados presentados por el sponsor» [8]. El equipo de revisión FDA había concluido que el Part 1 del SPIBA-201 no estableció mejora del 6MWT, que Part 2 era limitado como evidencia por su diseño open-label, y que los datos de SPIBA-001 tenían problemas metodológicos significativos por la naturaleza retrospectiva del control. La PDUFA se retrasó dos veces —enero 2025, abril 2025— antes de que la aprobación llegara finalmente en septiembre de 2025.
El capítulo MMPOWER-3 que desmonta la extrapolación
Aquí está la pieza crítica que el marketing prefiere no mencionar. Stealth BioTherapeutics ejecutó en paralelo un programa clínico ambicioso para miopatía mitocondrial primaria (PMM), una categoría genéticamente heterogénea de más pacientes que Barth. MMPOWER-3 (NCT03323749) fue un fase 3 randomizado, doble ciego, controlado con placebo, multicéntrico, con 218 participantes y 24 semanas de elamipretide 40 mg/día SC frente a placebo [9]. Liderado por Amel Karaa del Massachusetts General Hospital / Harvard. Lo que uno esperaría como validación definitiva.
El ensayo no cumplió sus endpoints primarios. La diferencia de 6MWT entre elamipretide y placebo fue de −3,2 metros (IC 95% −18,7 a 12,3; p=0,69). La diferencia en fatiga total del PMMSA fue −0,07 (p=0,37) [9]. Traducido: en la población combinada de PMM, elamipretide a 40 mg SC durante 24 semanas no se distinguió de placebo en los endpoints funcionales que el propio protocolo había prespecificado como críticos. La clasificación formal del paper es Class I evidence de ausencia de beneficio.
Un análisis post-hoc —Karaa et al. 2024 en Orphanet Journal of Rare Diseases— identificó que el subgrupo con mutaciones en ADN nuclear (~26% del total) sí mostraba una señal de beneficio, con diferencia de 25,5 metros frente a 0,3 en placebo (p=0,03) [10]. Sobre esa base se diseñó NuPOWER, un nuevo ensayo fase 3 enfocado específicamente a esa subpoblación, actualmente reclutando. Análisis post-hoc es generación de hipótesis, no demostración —el propio paper lo reconoce.
SS-31 es el único péptido mitocondrial con aprobación regulatoria. Y su historia clínica reciente está hecha de dos fases randomizadas fallidas (TAZPOWER Part 1 y MMPOWER-3 completo) rescatadas por extensiones abiertas y comparaciones con controles históricos retrospectivos. Esto no descalifica al compuesto: lo sitúa en su lugar. Funciona probablemente para subgrupos genéticos específicos con cardiolipina disfuncional o nDNA-PMM; no es un tonificante mitocondrial general.
La vía de administración importa también. Todos los ensayos relevantes han usado SS-31 por vía subcutánea o intravenosa. No hay datos sólidos de eficacia por vía oral: el péptido tiene cuatro aminoácidos y aromaticidad catiónica que lo hacen relativamente estable, pero la disponibilidad por intestino es limitada y las dosis que circulan en mercado gris como cápsulas orales no se corresponden con ninguna farmacocinética clínica documentada.
El favorito del marketing sin un solo RCT humano publicado
MOTS-c es el péptido mitocondrial que más espacio ocupa en podcasts, clínicas de longevidad y plataformas de venta de research chemicals. Su relato comercial es coherente: es un mimético del ejercicio, activa AMPK, mejora sensibilidad a insulina, se correlaciona con fitness, desciende con la edad. Todo ello está respaldado por literatura primaria seria. El problema es que esa literatura está casi enteramente en animales.
La evidencia observacional humana es sólida: niveles circulantes de MOTS-c son más bajos en pacientes con diabetes tipo 2, en obesidad infantil, en disfunción endotelial coronaria y en diabetes gestacional, y suben con el ejercicio en diversos protocolos. Un estudio de Dieli-Conwright et al. en Scientific Reports de 2021 documentó aumentos de MOTS-c plasmática tras intervención con ejercicio aeróbico y de fuerza en supervivientes de cáncer de mama [11]. El meta-análisis de Zhou et al. publicado en Diabetology & Metabolic Syndrome en 2024 consolida estas correlaciones con estado metabólico [12].
El problema editorial es la distancia entre «los niveles endógenos correlacionan con salud metabólica» y «inyectarse MOTS-c exógeno mejora la salud». Esa distancia se cubre con datos de intervención, no con datos observacionales.
Los datos de intervención humana con MOTS-c exógeno no existen en la literatura peer-reviewed. Lo que hay es estudios animales extensivos —en ratón C57BL/6, en ratas inducidas a diabetes, en miotubos C2C12— con resultados consistentes de mejora metabólica, reducción de atrofia muscular, atenuación de fibrosis cardíaca y señalización cruzada con miostatina (Kumagai et al. 2020, Am J Physiol Endocrinol Metab) [13]. Todos estos papers incluyen, en su discusión, versiones de la frase «se requieren ensayos clínicos en humanos».
La única empresa biotecnológica que intentó desarrollar un análogo terapéutico de MOTS-c —CohBar Inc., fundada sobre la propiedad intelectual del grupo de Cohen en USC— anunció en 2021 «resultados topline positivos» del ensayo fase 1a/1b de CB4211 en NASH y obesidad, pero nunca publicó el paper correspondiente. En 2024, CohBar se liquidó como empresa. Ese fracaso no descarta a MOTS-c como molécula: indica que el camino clínico para traducirla de laboratorio a paciente sigue abierto y sin resolver.
Esta situación convierte a MOTS-c en territorio de research chemicals. Los viales que circulan en mercado gris no pasan control farmacéutico. El Peptide Quality Index 2026 de Qualsera documentó para esta categoría de péptidos desviaciones de potencia reportada que van desde contenido indetectable hasta sobredosis significativas. Quien se inyecta MOTS-c de proveedor online está comprando incertidumbre en peso, pureza, esterilidad y farmacocinética real. El precio no compensa la ausencia de RCT que respalde el uso.
Neuroprotección sin un solo paciente humano tratado
Humanina es el MDP original —el primero descubierto, en 2001— y el que más literatura académica acumula. Su historia es la más sugerente del grupo y, paradójicamente, la que menos traslación clínica ha tenido.
El descubrimiento fue accidental y revelador. Hashimoto, trabajando en el laboratorio de Nishimoto, construyó una librería de cDNA a partir de mRNAs extraídos post-mortem del lóbulo occipital de un paciente con enfermedad de Alzheimer —región que en Alzheimer permanece relativamente respetada [1]. Buscó, mediante expresión funcional, factores que protegieran neuronas cultivadas de mutaciones familiares de Alzheimer y de beta-amiloide. Lo que apareció fue un péptido de 24 aminoácidos codificado dentro del gen 16S rRNA mitocondrial. Nishimoto lo bautizó «humanina» apuntando a su potencial de preservar función cerebral.
Desde 2001, la literatura preclínica ha sido extensa. Humanina y su análogo potenciado HNG (humanina con serina 14 sustituida por glicina, actividad 1000× superior in vitro) han demostrado efectos neuroprotectores en:
| Modelo preclínico | Hallazgo | Nivel |
|---|---|---|
| Neuronas cultivadas + beta-amiloide | Supresión de muerte celular inducida por Aβ y mutaciones APP/PSEN1/PSEN2 | In vitro humano |
| Ratón APP/PS1 (modelo Alzheimer) | Reducción de déficits de memoria con HNG intranasal o intracerebral | In vivo ratón |
| Ratón C57BL/6 envejecido | HNG 2×/semana 14 meses: reducción de fibrosis miocárdica relacionada con edad | In vivo ratón |
| Ratón isquemia-reperfusión miocárdica | Humanina aguda IV reduce tamaño de infarto (Muzumdar 2010) | In vivo ratón |
| Células RPE retinianas humanas | Protección contra estrés oxidativo, rescate de bioenergía | In vitro humano |
| LCR de pacientes Alzheimer (correlación) | Niveles de humanina reducidos vs controles pareados por edad | Observacional humano |
| Hijos de centenarios (correlación) | Niveles circulantes elevados vs controles pareados | Observacional humano |
La revisión autoritativa de Yen et al. publicada en Aging (Albany NY) en 2020 —con Cohen como autor senior— sintetiza la evidencia preclínica y correlacional humana concluyendo que humanina es «un regulador de esperanza de vida y healthspan» [14]. Los mismos autores declaran explícitamente que la traslación a intervención humana sigue pendiente.
El documento más honesto sobre el estado de humanina como terapéutica es la ficha de la Alzheimer’s Drug Discovery Foundation, que dice textualmente que «aunque ha sido propuesta como terapia para Alzheimer desde su descubrimiento, humanina no ha sido probada como agente terapéutico en humanos» [15]. Dos décadas y media después del descubrimiento, no hay ensayo clínico registrado en ClinicalTrials.gov con humanina o HNG como intervención primaria con endpoints clínicos. Colivelin, un análogo con ADNF unido al extremo N-terminal de humanina descrito por Chiba en 2005, tampoco ha entrado a ensayo humano.
Tres hipótesis explican este estancamiento traslacional.
Farmacocinética adversa. Humanina es un péptido de 24 aminoácidos con media vida corta en plasma. Administrada sistémicamente, cruzar la barrera hematoencefálica en concentraciones terapéuticas es un problema no resuelto. HNG mejora actividad in vitro pero no resuelve penetrabilidad CNS.
Posibles efectos duales dependientes de contexto. Literatura reciente muestra que humanina promueve progresión tumoral en ciertos modelos de cáncer triple negativo de mama (Olmos et al. 2020, Sci Rep) y se sobreexpresa en cánceres gástricos y vesicales. Un agente que protege neuronas y también protege células tumorales es terapéuticamente difícil de posicionar.
Ausencia de patrocinador clínico con recursos. A diferencia de SS-31 (Stealth BioTherapeutics) o MOTS-c (CohBar), humanina nunca encontró una biotecnológica que invirtiera capital suficiente en desarrollo fase 2-3. El ecosistema académico ha sostenido la producción de papers, pero la traslación requiere financiación clínica que no llegó.
La tabla que el marketing no pone
La disparidad regulatoria y de evidencia dentro de la familia MDP es el punto clínico que ninguna plataforma comercial presenta en su material. Sintetizada en una tabla, la diferencia es obvia.
| Parámetro | SS-31 / Elamipretide | MOTS-c | Humanina |
|---|---|---|---|
| Origen | Tetrapéptido sintético (Szeto 2004) | MDP endógeno, 12S rRNA | MDP endógeno, 16S rRNA |
| Año descubrimiento | 2004 (Zhao et al. JBC) | 2015 (Lee Cell Metab) | 2001 (Hashimoto PNAS) |
| Diana molecular | Cardiolipina (membrana interna) | AMPK vía AICAR (mimético ejercicio) | Receptor heterotrimérico CNTFRα/WSX-1/gp130 |
| RCT humano fase 3 cumplido | Ninguno cumplido en endpoint primario. Aprobado vía OLE + historia natural retrospectiva. MMPOWER-3 falló en PMM. | Ninguno. | Ninguno. |
| Aprobación regulatoria | FDA accelerated approval, 19 sep 2025. Solo síndrome de Barth, pacientes ≥30 kg. AdComm 10-6. | Ninguna. | Ninguna. |
| Pipeline clínico activo | NuPOWER (nDNA PMM), dry AMD, insuficiencia cardíaca. | Inexistente tras cierre CohBar 2024. | Inexistente. |
| Vía documentada | Subcutánea 40 mg/día (TAZPOWER) | Intraperitoneal ratón; humana sin validar | Intranasal / IV / intracerebral ratón; humana sin validar |
| Mercado gris | Sí, bajo nombres como SS-31. Calidad no auditada. | Sí, categoría activa. Sin control de calidad. | Sí, menos común. HNG también disponible. |
| Estatus WADA (deporte) | Prohibido (S.4.5, moduladores metabólicos/mitocondriales). | Prohibido (misma categoría). | No específicamente listado; alcance general de S.0. |
Lo editorialmente relevante es que un proveedor de research chemicals ofrece los tres al mismo precio por miligramo, presentados en la misma lista, descritos con el mismo tipo de prosa promocional. Para el clínico o para el paciente informado, esa equivalencia comercial es desinformación. SS-31 tiene un expediente regulatorio documentado de cientos de páginas en la FDA. MOTS-c tiene correlaciones observacionales y una empresa liquidada. Humanina tiene una biblioteca de papers preclínicos y un silencio traslacional de 25 años.
Esta es la razón por la que este ancla editorial no está en la vertical Longevity con estado «Recomendado»: está en Metabolic con estado «Experimental» y disclaimer regulatorio. No porque la biología de los MDPs sea poco interesante —es fascinante y redefine cómo entendemos la comunicación mito-nuclear— sino porque el paso de la biología a la intervención clínica sigue abierto en dos de los tres casos y apenas empieza en el tercero.
Tres péptidos, tres realidades. Agruparlos es marketing, no medicina.
Este artículo es documentación editorial y científica, no prescripción médica ni protocolo operativo. SS-31 / elamipretide (Forzinity) está aprobado por FDA únicamente para síndrome de Barth; su uso fuera de esa indicación es off-label y requiere criterio clínico individual. MOTS-c y humanina no tienen aprobación regulatoria en ninguna indicación y no existen protocolos humanos validados para su administración. Los tres péptidos caen en la categoría de moduladores metabólicos prohibidos por WADA para deporte competitivo. La adquisición fuera de circuito farmacéutico regulado expone al usuario a incertidumbre sobre identidad, pureza, potencia y esterilidad del producto. Consulte a un médico antes de considerar cualquier intervención.
- Hashimoto Y, Niikura T, Tajima H, Yasukawa T, Sudo H, Ito Y, et al. (2001). A rescue factor abolishing neuronal cell death by a wide spectrum of familial Alzheimer’s disease genes and Aβ. PNAS 98(11):6336-6341. DOI: 10.1073/pnas.101133498.
- Lee C, Zeng J, Drew BG, Sallam T, Martin-Montalvo A, Wan J, Kim SJ, Mehta H, Hevener AL, de Cabo R, Cohen P. (2015). The mitochondrial-derived peptide MOTS-c promotes metabolic homeostasis and reduces obesity and insulin resistance. Cell Metabolism 21(3):443-454. DOI: 10.1016/j.cmet.2015.02.009.
- Cobb LJ, Lee C, Xiao J, Yen K, Wong RG, Nakamura HK, et al. (2016). Naturally occurring mitochondrial-derived peptides are age-dependent regulators of apoptosis, insulin sensitivity, and inflammatory markers. Aging (Albany NY) 8(4):796-809. DOI: 10.18632/aging.100943.
- Zhao K, Zhao GM, Wu D, Soong Y, Birk AV, Schiller PW, Szeto HH. (2004). Cell-permeable peptide antioxidants targeted to inner mitochondrial membrane inhibit mitochondrial swelling, oxidative cell death, and reperfusion injury. J Biol Chem 279(33):34682-34690. DOI: 10.1074/jbc.M402999200.
- Thompson WR, Hornby B, Manuel R, Bradley E, Laux J, Carr J, Vernon HJ. (2021). A phase 2/3 randomized clinical trial followed by an open-label extension to evaluate the effectiveness of elamipretide in Barth syndrome, a genetic disorder of mitochondrial cardiolipin metabolism. Genet Med 23(3):471-478. DOI: 10.1038/s41436-020-01006-8. Part 1 RCT falló endpoints primarios; Part 2 OLE mostró mejora a 36 semanas.
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- Dieli-Conwright CM, Sami N, Norris MK, Wan J, Kumagai H, Kim SJ, Cohen P. (2021). Effect of aerobic and resistance exercise on the mitochondrial peptide MOTS-c in Hispanic and Non-Hispanic White breast cancer survivors. Scientific Reports 11(1):16916. DOI: 10.1038/s41598-021-96419-z.
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