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COSMECÉUTICOS · 10 May 2026

Ferritina baja en Mujeres: por qué el Cabello, las Uñas y la fatiga avisan antes que la hemoglobina

La ferritina detecta déficit funcional de hierro meses antes que la anemia. Cabello, uñas y fatiga avisan primero. Evidencia y posición KRECE.

Ferritina baja en mujeres: por qué el cabello, las uñas y la fatiga avisan antes que la hemoglobina

La hemoglobina llega tarde. La ferritina detecta el déficit funcional de hierro meses antes de que aparezca anemia, y los síntomas tempranos en mujeres premenopáusicas suelen llegar a una clinica de estética antes que a una consulta de medicina interna.

Beauty · Salud Femenina
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La caída de cabello difusa, las uñas quebradizas y la fatiga inexplicada en mujeres premenopáusicas tienen una causa frecuente que el panel analítico estándar pasa por alto: el déficit funcional de hierro sin anemia. La ferritina lo detecta meses antes de que la hemoglobina caiga. Las grandes sociedades hematológicas británicas y europeas situan el umbral diagnóstico en 30 μg/L, no en los 12-15 que muchos laboratorios siguen marcando como «normal». Y la intervención cuando se identifica a tiempo es sencilla, accesible y barata. Este artículo separa el biomarcador de la cosmética.

Una mujer de 32 años llega a una consulta de tricología quejándose de que el pelo se le cae más de lo habitual desde hace cuatro o cinco meses. La densidad sobre la coronilla está algo reducida pero no hay línea de retroceso ni patrón androgenético claro. Las uñas se rompen con facilidad, se siente cansada al subir las escaleras y duerme mal. Su analítica reciente es «normal»: hemoglobina 13,2 g/dL, dentro del rango de referencia femenino, y ferritina 18 μg/L — también dentro del rango del laboratorio, que marca normalidad a partir de 11 μg/L.

Esta paciente tiene un déficit funcional de hierro. Lo que tiene de incómodo el caso es que ningún parámetro está oficialmente fuera de rango. Y sin embargo, las guías actualizadas de la British Society of Haematology, la British Society of Gastroenterology y el grupo especializado de la European Hematology Association coinciden en que una ferritina por debajo de 30 μg/L es indicativa de depósitos de hierro depletados, con o sin anemia.[1,2,3] El estudio NHANES con datos fisiológicos de Mei y colaboradores en 2021 sitúa el umbral funcional para mujer premenopáusica en 24,8 μg/L (IC 95% 23,4-26,9), por debajo del cual ya hay marcadores de eritropoyesis con hierro restringido.[4]

Las recomendaciones del laboratorio se quedaron atrás. Las guías clínicas actuales no. Y la diferencia entre uno y otra explica por qué tantas mujeres llegan a clinicas de estética buscando caída de cabello difusa cuando lo que necesitan es una corrección nutricional dirigida que cuesta una fracción de cualquier tratamiento cosmético, antes de pensar siquiera en activos tópicos como los que tratamos en el cornerstone editorial de cosmecéuticos peptídicos.

Hay tres estadios de déficit, y la hemoglobina solo cae en el tercero

El cuerpo gestiona el hierro como una empresa con caja, almacén y línea de producción. Cuando entra menos hierro del que sale — menstruación abundante, dieta pobre, malabsorción, donación frecuente, embarazo — el sistema no se desestabiliza de golpe. Se desestabiliza por capas, en un orden predecible documentado en la revisión clásica de Camaschella en New England Journal of Medicine.[5]

Primero se vacía el almacén. La ferritina — la proteína que guarda hierro en hígado, bazo y médula ósea — baja antes de que ningún otro parámetro clínico se mueva. La hemoglobina sigue normal porque la línea de producción de glóbulos rojos aún tiene materia prima. Esta es la fase del déficit absoluto sin anemia: depósitos depletados, parámetros periféricos conservados.

Después se restringe la entrega. Cuando los depósitos llevan tiempo bajos, la cantidad de hierro disponible para la eritropoyesis empieza a caer. Sube el receptor solúble de transferrina, baja la saturación de transferrina, y aparece protoporfirina libre en los hematíes. La hemoglobina sigue dentro de rango pero los hematíes nuevos llevan menos hierro del que deberían. Es la fase del déficit con eritropoyesis restringida.

Solo en la tercera fase aparece la anemia. La hemoglobina cae por debajo del umbral diagnóstico (12 g/dL en mujer no gestante según criterios OMS). El volumen corpuscular medio se reduce, los hematíes se vuelven microíticos e hipocromícos. Esto es la anemia ferropénica franca.

El punto crítico es este: los síntomas no esperan a la tercera fase. La fatiga, la intolerancia al ejercicio, el deterioro cognitivo leve, el síndrome de piernas inquietas, la caída de cabello difusa y las uñas quebradizas pueden manifestarse en la primera o la segunda fase, cuando el hemograma aún es «normal». El hierro es cofactor de la cadena de transporte de electrones mitocondrial, de la síntesis de catecolaminas y de la diferenciación celular en tejidos de alta tasa metabólica. Esos tejidos — folicular, ungueal, cerebral, muscular — sufren antes que la médula ósea, no después.

Pedir solo hemograma en una mujer con clinica sugestiva no es suficiente. El hemograma resuelve la fase 3. La ferritina resuelve las fases 1 y 2. Y son las dos fases en las que casi siempre aparece la sintomatología por la que la paciente acude a consulta.

Cabello difuso, uñas frágiles, fatiga inexplicada en mujer premenopáusica

Hay tres señales clínicas que, presentadas juntas o por separado en una mujer en edad reproductiva, justifican pedir ferritina antes que cualquier otra cosa. No son patognomónicas — cada una tiene diagnósticos diferenciales propios — pero su combinación con un hemograma normal es altamente sugestiva.

Telogen effluvium difuso de más de tres meses

El folicul piloso es uno de los tejidos mitóticamente más activos del cuerpo. Cuando el aporte de hierro a las matrices foliculares se reduce, los folicíulos abandonan prematuramente la fase anágena (crecimiento) y entran en fase telógena (reposo y caída). El resultado clínico es el telogen effluvium: caída difusa por todo el cuero cabelludo, sin patrón androgenético, sin alopecia areata, típicamente con tres a cinco meses de retraso respecto al evento desencadenante.

La literatura tricológica documenta la asociación desde hace décadas. Rushton publicó en 2002 en Clinical and Experimental Dermatology una revisión donde proponía que el umbral de ferritina clínicamente relevante para detener el shedding podía situarse en torno a los 70 μg/L, aunque los propios autores reconocían que el valor exacto «aún no estaba definitivamente establecido».[6] Trost y colaboradores, en una revisión más amplia en el Journal of the American Academy of Dermatology en 2006, propusieron un umbral más conservador en torno a 40 μg/L.[7] No hay consenso unificado dentro de la propia tricología. Algunos autores como Sinclair llegaron incluso a cuestionar la fuerza de la asociación en una serie posterior.

La distinción importante para la paciente y para el clínico es esta: la pieza dedicada a regeneración capilar peptídica con GHK-Cu cubre la cara androgenética de la caída del cabello, donde el problema es 5-alfa reductasa y miniaturización folicular. La cara que cubrimos aquí es distinta: caída difusa por déficit nutricional, donde el problema es un mineral que no llega a la matriz folicular. Distinguir ambas cuesta cinco minutos de exploración y un analítica.

Fragilidad ungueal y koiloniquia

Las uñas quebradizas, con estrías longitudinales y descamación distal son una manifestación clásica del déficit crónico. La forma extrema, la koiloniquia o uña en cuchara — con dorso cóncavo invertido — es signo de ferropenia avanzada y suele indicar años de déficit instaurado. No es frecuente verla en una consulta no especializada hoy en día, precisamente porque el déficit suele identificarse antes por otras vías. Cuando aparece, el diagnóstico de ferropenia debe estar prácticamente cerrado.

Fatiga inexplicada en mujer premenopáusica

La fatiga del déficit funcional de hierro es física y cognitiva. Reducción de la tolerancia al ejercicio sin causa metabólica obvia, sensación de niebla mental, dificultad para mantener atención sostenida, intolerancia al esfuerzo aeróbico. El síndrome de piernas inquietas es una manifestación adicional bien documentada, asociada al papel del hierro como cofactor de la tirosina hidroxilasa en la síntesis de dopamina. En estos casos, la literatura observacional sugiere que la mejora clínica del SPI requiere ferritinas considerablemente más altas que el umbral de deficiencia, frecuentemente por encima de 75 μg/L.

El biomarcador de elección y por qué hay que leerlo bien

La ferritina sérica es el test más específico para evaluar depósitos de hierro en ausencia de inflamación, y así lo recogen las guías clínicas vigentes. La pregunta operativa no es «¿dónde está el límite bajo del laboratorio?» — típicamente entre 11 y 15 μg/L — sino «¿dónde está el umbral clínicamente operativo para considerar deficiencia?». Y aquí las guías actualizadas son consistentes.

Sociedad / GuíaUmbral diagnóstico de deficienciaNotas
WHO (2020)< 15 μg/LCriterio histórico, basado en datos antiguos. Identifica deficiencia ya avanzada.
NICE (Reino Unido)< 30 μg/LUmbral operativo recomendado en atención primaria.
British Society of Haematology (2024)< 30 μg/LConfirmado en su actualización preoperatoria 2024 como marcador sensible y específico, con o sin anemia.
British Society of Gastroenterology< 30 μg/LConsidera además 45 μg/L como punto óptimo de sensibilidad/especificidad.
EHA Specialized Working Group (2024)< 30 μg/LPara hombres y mujeres postmenopáusicas. Coherente con datos fisiológicos NHANES.
Estudio NHANES Mei et al (2021)24,8 μg/LUmbral fisiológicamente derivado para mujer premenopáusica, basado en inflexiones de Hb y eZnPP.

La convergencia es clara: el umbral clínicamente operativo para mujer premenopáusica está en torno a 30 μg/L, no a los 12-15 que siguen apareciendo en muchas tarjetas de laboratorio. Una revisión reciente de The Lancet Haematology en 2025 incluso propuso considerar 50 μg/L como umbral para evaluación adicional, aunque sin elevarlo a diagnóstico formal.[8] KRECE no defiende ese 50 como umbral oficial — el consenso de las grandes sociedades sigue siendo 30 μg/L y eso es lo que recomendamos como criterio operativo.

El sesgo de la inflamación

Hay una trampa clínica importante que conviene entender: la ferritina es un reactante de fase aguda. En presencia de inflamación crónica de bajo grado — obesidad, enfermedad autoinmune, infección crónica, incluso periodontitis — la ferritina se eleva como respuesta inflamatoria, independientemente de los depósitos reales de hierro. El cuadro resultante es la deficiencia funcional de hierro con ferritina elevada: el hierro está secuestrado en los macrófagos por hepcidina aumentada, no disponible para la eritropoyesis ni para los tejidos periféricos.

Esto solapa con el marco más amplio del inflammaging y la inflamación crónica: una mujer con ferritina aparentemente «normal» de 80-100 μg/L pero con PCR ultrasensible elevada, índice de saturación de transferrina por debajo del 20% y síntomas compatibles puede tener déficit funcional. Por eso, ante sospecha clínica con ferritina «normal», conviene pedir simultáneamente PCR-us, hierro sérico, transferrina y índice de saturación. La interpretación conjunta es la que cierra el diagnóstico.

El hierro oral mejora la fatiga en mujeres no anémicas con ferritina baja

La pregunta crítica para validar la decisión clínica no es solo si la ferritina baja asocia con fatiga — lo hace en múltiples estudios observacionales — sino si suplementar hierro causalmente mejora los síntomas en mujeres no anémicas. Hay dos ensayos clínicos aleatorizados pivotantes que responden afirmativamente a esa pregunta, ambos con metodología sólida y resultados consistentes.

EnsayoPoblación · n · DuraciónIntervenciónResultado primario
Verdon et al
BMJ 2003
Mujeres 18-55 años con fatiga inexplicada, no anémicas (Hb >117 g/L)
n = 144 (75 hierro + 69 placebo)
4 semanas
Sulfato ferroso oral, 80 mg/día hierro elemental vs placeboMejora significativa de fatiga
VAS 10 puntos: -1,82 vs -0,85 placebo (diff -0,97; IC 95% -1,62 a -0,32; p = 0,004)
Efecto mayor en subgrupo con ferritina ≤15 μg/L (51% de la cohorte)
Vaucher et al
CMAJ 2012
Mujeres 18-53 años con fatiga, no anémicas (Hb >12 g/dL), ferritina <50 μg/L
n = 198 (102 hierro + 96 placebo)
12 semanas
Sulfato ferroso prolongada liberación, 80 mg/día hierro elemental vs placeboMejora significativa de fatiga
Escala CAPPS: -47,7% hierro vs -28,8% placebo (diff -18,9%; IC 95% -34,5 a -3,2; p = 0,02)
Hb +0,32 g/dL (p = 0,002), ferritina +11,4 μg/L (p < 0,001)

Los datos hablan en la misma dirección. Mujeres no anémicas con ferritina baja-borderline y fatiga inexplicada mejoran clínicamente con suplementación oral de hierro. La conclusión literal de Verdon en 2003 fue que «el efecto puede estar restringido a mujeres con ferritina baja o borderline»; Vaucher en 2012 cuantificó ese mismo punto con un cut-off operativo de inclusión de 50 μg/L.[9,10] No mejoró calidad de vida ni síntomas depresivos en ninguno de los dos estudios — el efecto se concentra en la fatiga física.

Lo que estos RCTs no han probado es que suplementar hierro a una mujer con ferritina alta o normal sin síntomas mejore nada. Y hay datos consistentes de que el exceso crónico de hierro, especialmente en hombres y mujeres postmenopáusicas con genotipos predisponentes (HFE), puede ser activamente perjudicial — estrés oxidativo, daño hepático, alteraciones cardiovasculares. La suplementación indiscriminada como método de prevención es un error de criterio que el marketing wellness sigue cometiendo en EE.UU. y empieza a colarse en España.

Indicaciones clínicas dirigidas, no cribado universal

Ninguna guía oficial — WHO, NICE, USPSTF, BSH, sociedades españolas — recomienda cribado universal de ferritina en mujeres asintomáticas. Eso es importante porque el discurso de medicina funcional empuja en la dirección contraria con la idea de «medirlo todo cada año», y eso no es lo que dice la literatura. Lo que las guías sí recomiendan es medirla de forma dirigida en grupos con riesgo elevado de déficit o ante sintomatología compatible. Estas son las indicaciones operativas concretas.

Sangrado menstrual abundante (menorragia). La causa número uno de ferropenia en mujer premenopáusica. Definición operativa: necesidad de cambiar protector cada una o dos horas en horas pico, presencia de coágulos mayores de 2,5 cm o ciclos de más de siete días. Una mujer con menorragia debe tener ferritina monitorizada, independientemente de que la hemoglobina sea normal.

Vegetarianismo o veganismo estrictos sin suplementación. El hierro de origen vegetal (no hemo) tiene biodisponibilidad muy inferior al hierro hemo de origen animal. Si la dieta vegetal es bien planificada con vitamina C como cofactor de absorción, el riesgo es manejable; si no, la deficiencia es cuestión de tiempo. Vigilancia recomendable cada 12-24 meses durante los primeros años de transición.

Atletismo de resistencia femenino. Carrera de larga distancia, ciclismo, triatlón. Concurren tres mecanismos: hemólisis por impacto repetido (especialmente en corredoras), pérdidas leves por sudor crónico, y elevación de hepcidina post-ejercicio intenso que reduce la absorción intestinal durante 6-24 horas. La American College of Sports Medicine reconoce el déficit en la triada de la atleta femenina.

Embarazo y postparto. Las necesidades de hierro aumentan de forma significativa durante la gestación. La ferritina forma parte del seguimiento obstétrico estándar. En postparto, las pérdidas hemáticas del alumbramiento y la lactancia mantienen alta la demanda durante meses. La intervención con lactoferrina como alternativa al sulfato ferroso oral en gestantes con intolerancia digestiva está documentada en el meta-análisis de Abu Hashim 2017, que cubrimos en el cornerstone editorial sobre péptidos bioactivos en alimentos.

Donantes habituales de sangre. Cada donación implica una pérdida sustancial de hierro. Donar más de una vez al año en mujer premenopáusica obliga a vigilancia analítica.

Cirugía bariátrica y otros estados malabsortivos. Bypass gástrico, manga, situaciones con hipoclorhidria, pacientes en tratamiento crónico con inhibidores de la bomba de protones (omeprazol y similares). El hierro férrico de los alimentos requiere acidez gástrica para reducirse a ferroso y absorberse; la ausencia de ácido bloquea ese paso.

Enfermedad celiaca y enfermedad inflamatoria intestinal. Atrofia de vellosidades en celiaquía, inflamación crónica en EII (Crohn, colitis ulcerosa). Ambas situaciones combinan malabsorción con sangrado oculto crónico. La ferritina entra en el seguimiento estructurado.

Fatiga inexplicada en mujer premenopáusica. Tras descartar causas evidentes (hipotiroidismo, depresión, sueño, infección crónica), la ferritina entra en la segunda línea diagnóstica. La evidencia de Verdon y Vaucher justifica este uso.

Telogen effluvium difuso de más de tres meses. En mujer premenopáusica con caída difusa sin patrón androgenético, sin alopecia areata, sin causa farmacológica obvia. Pedir ferritina antes que minoxidil. Si la ferritina está baja, la primera línea es nutricional.

Disfagia con sospecha de síndrome de Plummer-Vinson. Indicación rara pero de libro: ferropenia severa crónica produce membranas esofágicas. Triada clásica: disfagia, glositis, ferropenia. Hoy se ve poco precisamente porque el déficit suele identificarse antes.

Hierro oral, dosis correcta, frecuencia óptima

Cuando hay deficiencia documentada y está indicado tratar, la primera línea es el hierro oral. Las formas inyectables (carboximaltosa férrica, ferumoxitol y similares) quedan reservadas para casos de intolerancia oral severa, malabsorción severa, urgencia clínica o anemia preoperatoria. La conversación editorial sobre formas y posología tiene tres ejes claros que conviene conocer.

Formas: sulfato, fumarato, bisglicinato, sucrosomial

El sulfato ferroso es el estándar de referencia, el más barato y el que más se ha estudiado en RCTs (incluidos Verdon y Vaucher). Su problema es la tolerancia gastrointestinal: náuseas, estreñimiento, dolor epigástrico y heces oscuras son frecuentes y limitan la adherencia. El fumarato y el gluconato son sales alternativas con perfil similar.

El bisglicinato ferroso es una forma quelada con glicina, con biodisponibilidad documentada superior al sulfato y mejor tolerancia digestiva. El hierro sucrosomial protege la molécula con una matriz fosfolípidica y de matriz polisacárida, evitando el contacto directo con la mucosa gástrica. Ambos son alternativas razonables ante intolerancia al sulfato. La decisión entre formas la toma el médico tratante en función del contexto clínico, el coste y la disponibilidad. KRECE no posiciona una forma como «la elegida»: las cuatro funcionan cuando están bien indicadas y tomadas correctamente.

Frecuencia: por qué alterno funciona mejor que diario

Un hallazgo de los últimos años ha cambiado la práctica: tomar hierro a días alternos absorbe más que tomarlo diario. Stoffel y colaboradores publicaron en Lancet Haematology en 2017 dos ensayos aleatorizados con marcaje isotópico en mujeres con depósitos depletados. Compararon 60 mg de sulfato ferroso administrado cada mañana 14 días frente a 60 mg en días alternos durante 28 días.[11] El resultado: la pauta diaria eleva la hepcidina sérica, que persiste 24 horas y bloquea la absorción intestinal de las dosis siguientes. La pauta alterna mantiene la hepcidina baja en los días de descanso y la absorción fraccional total resulta significativamente mayor.

Stoffel confirmó el hallazgo en 2020 en Haematologica en mujeres con anemia ferropénica franca, no solo depletadas.[12] El mensaje es coherente: una sola dosis matinal en días alternos optimiza la absorción y reduce la carga de efectos adversos digestivos. La práctica habitual de prescribir «dos comprimidos al día, uno por la mañana y uno por la tarde» está desactualizada.

Pauta operativa basada en Stoffel

Una toma matinal en ayunas en días alternos absorbe más y se tolera mejor que dos tomas diarias. El hierro fraccionado en múltiples tomas diarias eleva la hepcidina y reduce la absorción total. La regla operativa: una dosis al día por la mañana, en días alternos, separada al menos dos horas del café, té, lácteos o levotiroxina. Vitamina C en la misma toma puede potenciar la absorción. Decisión médica individual.

Duración y monitorización

Reponer depósitos requiere meses, no semanas. Las guías clínicas recomiendan mantener la suplementación entre tres y seis meses tras la normalización de la hemoglobina o tras alcanzar el target ferrítico. La hemoglobina suele normalizarse en cuatro a ocho semanas; los depósitos hepáticos y de médula requieren mucho más tiempo, y dejar el tratamiento al normalizar la Hb es la receta para una recurrencia en pocos meses.

Tras finalizar la suplementación, control de ferritina a los tres a seis meses para confirmar que los depósitos se mantienen. En mujeres con menorragia activa o factor causal no resuelto, considerar pauta de mantenimiento intermitente o suplémentación preventiva durante los meses con mayor demanda.

La posición de KRECE

Hemoglobina normal no descarta déficit funcional de hierro: la ferritina avisa antes, los síntomas también, y la intervención cuando está bien indicada es sencilla y barata

Hemoglobina normal no descarta déficit funcional de hierro.
El déficit progresa en tres fases: vaciado de depósitos, eritropoyesis restringida y, solo al final, anemia. Los síntomas periféricos — cabello, uñas, fatiga, deterioro cognitivo — aparecen en las dos primeras fases, cuando el hemograma sigue dentro de rango. Pedir solo hemograma en una mujer con clinica sugestiva resuelve la fase 3 y deja sin diagnosticar las dos primeras.
El umbral clínicamente operativo es ferritina < 30 μg/L, no el «12-15» del laboratorio.
Las guías actualizadas NICE, British Society of Haematology (2024), British Society of Gastroenterology y la European Hematology Association coinciden en 30 μg/L como umbral diagnóstico de deficiencia con o sin anemia. El estudio NHANES de Mei 2021 sitúa el umbral fisiológico para mujer premenopáusica en 24,8 μg/L. El límite bajo del laboratorio (11-15 μg/L) es un dato histórico que no refleja la clínica.
Verdon y Vaucher demuestran que el hierro oral mejora la fatiga sin anemia.
Dos RCTs aleatorizados con metodología sólida documentan mejora clínica de fatiga en mujeres no anémicas con ferritina baja-borderline tratadas con sulfato ferroso oral 80 mg/día durante 4-12 semanas. El efecto se concentra en fatiga física, no en síntomas depresivos ni en calidad de vida global. Es la evidencia más directa de que la decisión de tratar al detectar deficiencia funcional está clinicamente justificada.
El target tricológico de ≥ 70 μg/L es propuesta de literatura tricológica, no recomendación KRECE.
Rushton 2002 propuso 70 μg/L como umbral para detener el shedding capilar; Trost 2006 propuso 40 μg/L; otros autores cuestionaron la asociación. No hay consenso unificado en tricología. KRECE no posiciona ≥ 70 como recomendación oficial: el umbral operativo de intervención en deficiencia es < 30 μg/L. El target tricológico se menciona como dato de la literatura especializada, no como objetivo terapéutico universal.
Caída de cabello difusa en mujer premenopáusica: ferritina antes que minoxidil.
El minoxidil tópico, los suplementos de biotina, los sérums capilares y los activos peptídicos como el GHK-Cu son tratamientos válidos en su contexto. Pero el déficit funcional de hierro es mucho más frecuente, mucho más barato de corregir y mucho más eficaz cuando es la causa real. Una analítica con ferritina antes de cualquier tratamiento cosmético capilar en mujer premenopáusica es ahorro de tiempo, dinero y consultas. Decisión médica individualizada: no es prescribir hierro a toda mujer con caída, es medir antes.
Disclaimer clínico

Este artículo es contenido editorial. No sustituye al criterio médico individualizado. Las decisiones sobre medición de ferritina, prescripción de hierro oral, elección de forma química, dosis y duración corresponden al médico tratante, que conoce la historia clínica completa de la paciente. La suplementación con hierro está contraindicada en hemocromatosis hereditaria y en otras situaciones de sobrecarga férrica; el exceso crónico de hierro es un factor pro-oxidante con consecuencias clínicas reales. No suplementarse sin haber documentado deficiencia. Los meta-análisis y RCTs citados son referencias primarias verificadas; la interpretación editorial es de KRECE. Para encontrar productos cosmecéuticos con criterio clínico, consultar el hub Beauty.

Referencias
  1. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Anaemia — iron deficiency: clinical knowledge summaries. Reino Unido. Umbral operativo ferritina < 30 μg/L para deficiencia.
  2. Goddard AF, James MW, McIntyre AS, Scott BB; British Society of Gastroenterology. Guidelines for the management of iron deficiency anaemia. Gut. 2011;60(10):1309-1316. Actualización: Snook J, et al. Gut. 2021;70(11):2030-2051. PMID: 34497145.
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  5. Camaschella C. Iron-deficiency anemia. N Engl J Med. 2015;372(19):1832-1843. doi: 10.1056/NEJMra1401038. PMID: 25946282.
  6. Rushton DH. Nutritional factors and hair loss. Clin Exp Dermatol. 2002;27(5):396-404. doi: 10.1046/j.1365-2230.2002.01076.x. PMID: 12190640.
  7. Trost LB, Bergfeld WF, Calogeras E. The diagnosis and treatment of iron deficiency and its potential relationship to hair loss. J Am Acad Dermatol. 2006;54(5):824-844. doi: 10.1016/j.jaad.2005.11.1104. PMID: 16635664.
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  9. Verdon F, Burnand B, Stubi CL, et al. Iron supplementation for unexplained fatigue in non-anaemic women: double blind randomised placebo controlled trial. BMJ. 2003;326(7399):1124. doi: 10.1136/bmj.326.7399.1124. PMID: 12763985.
  10. Vaucher P, Druais PL, Waldvogel S, Favrat B. Effect of iron supplementation on fatigue in nonanemic menstruating women with low ferritin: a randomized controlled trial. CMAJ. 2012;184(11):1247-1254. doi: 10.1503/cmaj.110950. PMID: 22777991.
  11. Stoffel NU, Cercamondi CI, Brittenham G, et al. Iron absorption from oral iron supplements given on consecutive versus alternate days and as single morning doses versus twice-daily split dosing in iron-depleted women: two open-label, randomised controlled trials. Lancet Haematol. 2017;4(11):e524-e533. doi: 10.1016/S2352-3026(17)30182-5. PMID: 29032957.
  12. Stoffel NU, Zeder C, Brittenham GM, Moretti D, Zimmermann MB. Iron absorption from supplements is greater with alternate day than with consecutive day dosing in iron-deficient anemic women. Haematologica. 2020;105(5):1232-1239. doi: 10.3324/haematol.2019.220830. PMID: 31413088.