Suplementos
Basados en Evidencia
Si tiene datos, los ponemos sobre la mesa.
La suplementación eficaz no se basa en acumular compuestos. Se basa en precisión bioquímica: la forma química correcta, la dosis que tiene datos, la biodisponibilidad documentada y el contexto metabólico del individuo. Todo lo demás es marketing.
Esta página es el hub central de suplementación de KRECE. Aquí organizamos el conocimiento científico sobre micronutrientes, adaptógenos, geroprotectores y compuestos metabólicos, evaluados con la misma pirámide de evidencia (N0-N5) que aplicamos a los péptidos terapéuticos. Sin excepción y sin atajos.
El objetivo no es hacer una lista de suplementos. Es proporcionar criterios de análisis claros y reproducibles para integrar la suplementación dentro de una estrategia coherente de salud, longevidad y rendimiento. Eso implica distinguir entre uso justificado y sobreintervención, entre dosis efectiva y dosis de marketing, y entre compuestos con ensayos clínicos y compuestos con testimonios de influencers.
Identificación del contexto. Dieta, estado metabólico, hormonas, microbiota, medicación y estilo de vida. Sin este paso, cualquier suplemento es un disparo a ciegas.
Evaluación del rol fisiológico real. Cofactor, señalización, modulación inflamatoria, soporte estructural o neurológico. ¿Qué hace realmente el compuesto y qué nivel de evidencia lo respalda?
Intervención proporcional. Mínima dosis efectiva, reversibilidad y seguridad a largo plazo. Reducir el riesgo de polisuplementación crónica, interacciones no deseadas y dependencia innecesaria.
Cuatro dominios, un estándar
La suplementación no funciona por compuestos aislados sino por sistemas interdependientes. Un mismo nutriente puede tener efectos beneficiosos o contraproducentes según el estado hormonal, inflamatorio, digestivo o energético del individuo. KRECE estructura la suplementación en cuatro dominios funcionales alineados con la fisiología humana.
El mismo rigor que los péptidos
Cada suplemento que entra en el catálogo de KRECE pasa por el mismo proceso de evaluación que un péptido terapéutico. No hay atajo por ser «natural» ni descuento por ser popular. El proceso incluye:
Nivel de evidencia (N0-N5). Clasificamos la mejor evidencia disponible según nuestra pirámide: desde estudios in vitro (N0) hasta metaanálisis de ensayos clínicos controlados (N5). Solo entra al catálogo lo que tiene al menos N1 (datos in vivo). Si no hay datos, no hay artículo.
Formas y biodisponibilidad. Para cada compuesto, analizamos las formas químicas disponibles (extractos estandarizados, sales, formas queladas) y evaluamos cuál tiene datos de absorción y cuál no. Esto es crítico: la diferencia entre un magnesio bisglicinato y un óxido de magnesio es la diferencia entre un suplemento funcional y un laxante caro.
Valoración KRECE (1-10). Puntuación editorial que integra volumen de evidencia, calidad de los estudios, independencia de los datos, perfil de seguridad e impacto práctico. No es una recomendación de compra —es una evaluación crítica que obliga a tomar posición.
Protocolo de referencia. Cada análisis incluye dosis, timing, ciclado, combinaciones sinergéticas y contraindicaciones explícitas. No publicamos artículos de «beneficios» sin protocolo. Si no podemos decirte cuánto tomar y cuándo, no hemos hecho nuestro trabajo.
Suplementos, péptidos, protocolos y editoriales — todo evaluado con pirámide de evidencia.
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