Ilustración molecular del origen de los bioreguladores rusos, con tejido glandular disolviéndose en péptidos cortos que interaccionan con la cromatina.
PÉPTIDOS · 22 Ago 2026

Bioreguladores rusos

De dónde salen los bioreguladores rusos: la lisatoterapia soviética, la escuela de Khavinson y la evidencia que sostiene Epitalon y Thymalin.

Sistema KRECE / Péptidos
Bioreguladores rusos · de la lisatoterapia soviética al vial de Epitalon
Bioreguladores rusos, la escuela del extracto

Casi todo lo que se vende hoy como péptido ruso desciende de un mismo gesto de laboratorio: triturar una glándula y quedarse con los fragmentos. Ese gesto tiene noventa años, empezó en la Unión Soviética de los años treinta y explica la literatura de esta familia mejor que ningún estudio suelto. Esta pieza reconstruye la genealogía completa y audita, preparado a preparado, qué se estudió de verdad y qué es lo que acaba en el vial. Son cosas distintas, y esa distancia es el asunto.

Respuestas directas

Lo que has venido a saber

¿Qué es un biorregulador peptídico?

Un preparado de péptidos muy cortos obtenidos de un órgano animal, o su copia sintética. La hipótesis de la escuela rusa es que cada tejido contiene secuencias breves que regulan la expresión de sus propios genes, y que devolverlas a un organismo envejecido restaura la función de ese tejido. Es una hipótesis, no un hecho establecido.

¿De dónde vienen exactamente?

De la tradición soviética de extractos de órgano, que arranca con la terapia del lisado en los años treinta y desemboca en el programa que Vladimir Khavinson dirigió en la Academia Médico Militar de Leningrado en los ochenta y noventa. Thymalin, Epithalamin, Cortexin, Prostatilen y Retinalamin salieron de ahí; los péptidos sintéticos que se venden hoy salieron después de esos extractos.

¿Qué evidencia humana hay realmente?

Una principal: una cohorte abierta de 266 personas mayores seguida entre seis y ocho años con Thymalin y Epithalamin. No fue aleatorizada ni ciega, y procede del mismo grupo que desarrolló los preparados. Es un dato, no una prueba.

¿Esa evidencia vale para el Epitalon que se compra?

No, y este es el punto que casi nadie declara. Los datos humanos se generaron con Epithalamin, el extracto de pineal bovina. Epitalon es el tetrapéptido sintético que se diseñó después a partir de su composición. Son compuestos emparentados, no el mismo, y la evidencia de uno no se transfiere al otro.

¿Es seguro?

No se sabe, que no es lo mismo que decir que sea peligroso. No hay ensayos de seguridad registrados ni farmacovigilancia occidental. Ninguno de estos preparados tiene autorización de comercialización en España: lo que circula es material de investigación. Nada de lo que sigue es una recomendación de uso.

¿Qué dice KRECE?

Que el problema de esta familia no es que sea rusa, es que es de un solo grupo. Cuarenta años y cientos de publicaciones sin replicación externa consistente no equivalen a cuarenta años de validación. La historia no descalifica la hipótesis; sí explica por qué la evidencia se ha quedado donde está.

El análisis

Los bioreguladores rusos, sección a sección

Qué es un biorregulador peptídico

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La palabra biorregulador no es un término farmacológico internacional: es la etiqueta que una escuela concreta puso a una idea concreta. La idea es que cada órgano contiene péptidos muy cortos, de dos a cuatro aminoácidos, que regulan la expresión de los genes de ese mismo tejido, que su producción cae con la edad y que reponerlos devuelve al tejido su patrón funcional joven. No se propone que actúen como hormonas ni como factores de crecimiento, sino como moduladores de la transcripción.

Conviene situar esto en el mapa general de los péptidos para ver hasta qué punto es una rama aparte. La mayoría de los péptidos con desarrollo clínico occidental son agonistas de un receptor identificado, con una diana, una curva dosis respuesta y un mecanismo trazable. Los bioreguladores no encajan en ese molde: la diana propuesta es la propia cromatina, y el mecanismo se ha descrito sobre todo a posteriori, a partir de efectos observados.

Esa diferencia de origen no es un detalle académico. Determina qué tipo de experimento se hizo, qué tipo de revista lo publicó y qué tipo de prueba existe hoy. Y determina, sobre todo, una cosa que el comprador rara vez sabe: lo que se estudió durante décadas fueron extractos crudos de glándula, no las moléculas sintéticas que hoy llevan sus nombres.

La raíz: la terapia del lisado en la URSS

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El punto de partida está en la Unión Soviética de los años veinte y treinta, en un contexto que hoy resulta difícil de imaginar: la biología del rejuvenecimiento era política de Estado, y varios laboratorios competían por producir el remedio contra la vejez. De ahí salieron a la vez el trabajo serio y el disparate, y a menudo del mismo despacho.

La técnica que nos interesa se llamó lisatoterapia, terapia del lisado: fraccionar glándulas endocrinas y administrar el producto de esa escisión. Su figura más conocida fue el médico Ignaty Nikoláyevich Kazákov, que trató a parte de la nomenklatura soviética con inyecciones de lisados. Conviene corregir aquí un error que se repite en la prensa cuando se cuenta esta historia: Kazákov no inventó el método. La monografía de referencia sobre el episodio, publicada por Roman Fando en 2021 en la revista de historia de la ciencia de la Academia Rusa de Ciencias, deja claro que la idea era anterior y que como fundador de la lisatoterapia se considera al microbiólogo y patofisiólogo Mijaíl Pávlovich Tushnov.

El desenlace es conocido y explica bastante. En el Tercer Proceso de Moscú, en 1938, varios médicos fueron acusados de asesinar a sus pacientes: Kazákov y Lev Levin fueron condenados a muerte y fusilados, y el profesor Dmitri Pletniov fue enviado a prisión. Ese mismo año se disolvió el instituto de Alexéi Zámkov, dedicado al gravidán, otro supuesto rejuvenecedor obtenido de la orina de embarazadas. En un solo año, el Estado soviético liquidó a la vez a los charlatanes y la posibilidad de discutir públicamente qué había de cierto en aquello.

Lo relevante para 2026 no es el folclore. Es que la escuela sobrevivió al escarmiento. La idea de que un órgano triturado contiene información terapéutica no murió en 1938: se volvió discreta, se quedó dentro del sistema académico soviético y reapareció cuarenta años después con mejor química y peor visibilidad exterior.

Khavinson y los complejos peptídicos de órgano

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El programa moderno arranca a finales de los años setenta en la Academia Médico Militar Kírov de Leningrado, bajo la dirección de Vladimir Khavinson. El planteamiento era el mismo gesto de siempre, ejecutado con instrumentos mejores: aislar de órganos animales las fracciones de bajo peso molecular y ensayarlas en animales envejecidos. De ahí salió una familia de preparados con nombre propio: Thymalin del timo, Epithalamin de la glándula pineal, Cortexin de la corteza cerebral, Prostatilen de la próstata y Retinalamin de la retina.

Estos no eran productos de mercado gris, sino medicamentos registrados en su país. Thymalin, extracto de timo de ternera con péptidos por debajo de 10 kDa, se aprobó como fármaco en la Unión Soviética en 1982, y el propio Khavinson sostiene en su revisión histórica que fueron precisamente estos preparados de polipéptidos aislados de órganos los que iniciaron el desarrollo de los medicamentos de origen peptídico en aquel entorno.

Merece la pena señalar que esta lógica no es exclusivamente soviética ni ha desaparecido. El Cerebrolysin, hidrolizado de cerebro porcino que se sigue prescribiendo en varios países, sale del mismo árbol conceptual. Y el interés por el timo como órgano determinante del envejecimiento se ha revalidado por vías completamente independientes, lo que obliga a tomarse la hipótesis de partida más en serio de lo que su origen invita.

El segundo movimiento es el decisivo. El grupo analizó la composición aminoacídica de las fracciones activas y sintetizó péptidos ultracortos que pretendían reproducir el efecto del extracto en forma de una sola molécula definida. Así nacieron Thymogen, Vilon, Pinealon, Vesugen, Bronchogen, Cardiogen y, el más famoso de todos, Epitalon.

Del extracto al tetrapéptido: el salto que no se declara

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Aquí está el nudo de todo el asunto, y es de los pocos sitios donde KRECE va a ser tajante. La evidencia humana de esta familia se generó con los extractos. Lo que se vende son los sintéticos. Y la evidencia de uno no se hereda al otro por parecido de nombre.

El caso de Epitalon lo ilustra perfectamente. Epitalon es el tetrapéptido alanina, glutámico, aspártico y glicina, y la revisión más reciente indexada sobre el compuesto, de marzo de 2025, describe su origen sin ambigüedad: se sintetizó a partir de la composición aminoacídica de Epithalamin, el extracto polipeptídico de glándula pineal bovina. Epithalamin es la mezcla; Epitalon es una molécula única extraída conceptualmente de ella.

La consecuencia es incómoda para quien vende y para quien compra. Los estudios humanos largos que se citan en toda la publicidad de esta familia se hicieron con Epithalamin y con Thymalin, no con el tetrapéptido sintético. Atribuir al segundo lo observado con el primero es un salto lógico, no un resumen. Es exactamente el mismo error que denunciamos cuando una anécdota se disfraza de evidencia, solo que aquí el disfraz es más elegante porque hay papers de por medio.

Y hay un problema añadido de dirección contraria: aunque el sintético funcionase, una mezcla no equivale a su componente más citado. Si la actividad del extracto dependiese de la combinación de varios fragmentos, o de algo que ni siquiera se identificó, aislar uno solo no reproduce nada. Ninguna de las dos posibilidades está resuelta, y esa es la respuesta honesta.

La evidencia humana, mirada de cerca

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El trabajo que sostiene la reputación entera de esta familia es de 2003, firmado por Khavinson y Morozov en Neuroendocrinology Letters. Los datos, tal y como los describe el propio resumen: 266 personas mayores evaluadas durante seis a ocho años, con Thymalin, con Epithalamin o con la combinación, y los preparados administrados solo durante los dos o tres primeros años del seguimiento. El estudio lo firman el Instituto de Bioregulación y Gerontología de San Petersburgo y el Instituto de Gerontología de Kiev.

Ahora la lectura crítica, que es lo que aporta esta pieza. Primero, el resumen del trabajo no declara aleatorización ni enmascaramiento: describe una evaluación clínica prolongada, que en nuestra escala de evidencia es cosa muy distinta de un ensayo controlado. Segundo, el grupo que evaluó los preparados es el mismo que los desarrolló, lo cual no invalida nada por sí solo pero exige replicación externa antes de dar por bueno un resultado de esta magnitud. Tercero, y esto se cita poco, el desenlace principal es mortalidad, un desenlace duro que en un diseño abierto es especialmente sensible a cómo se seleccionaron y se siguieron los grupos.

Es tentador quedarse en la cifra y titular. La posición de KRECE es la contraria: el estudio existe, es lo mejor que tiene la familia y merece ser conocido, y precisamente por eso hay que decir con claridad que un solo estudio abierto, no replicado, no sostiene una afirmación de prolongación de la vida humana. En nuestra escala se queda en el nivel de dato clínico observacional, no de prueba.

Animales, células y el problema del grupo único

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Por debajo de la evidencia humana hay un cuerpo de trabajo mucho más voluminoso y mucho más antiguo. La línea empieza en un trabajo de 1979 en Experimental Pathology, firmado por Dilman, Anisimov, Ostroumova, Khavinson y Morozov, sobre el aumento de la longevidad en ratas tratadas con extracto polipeptídico de pineal, y continúa durante décadas con estudios en roedores. El propio grupo cifra las prolongaciones de vida media obtenidas con estos preparados entre un 20 y un 40 por ciento, junto con menor incidencia de tumores espontáneos.

En el plano celular, el hallazgo más citado es la activación de la telomerasa y el alargamiento de los telómeros en fibroblastos humanos en cultivo. Es un resultado real y es N0, in vitro. Antes de extrapolarlo conviene entender que alargar telómeros no es lo que se suele vender, y que la reactivación de la telomerasa es también una característica de la mayoría de los tumores, así que ni siquiera está claro que fuese una buena noticia sin más.

El problema estructural es otro y es el que de verdad importa. Cientos de publicaciones a lo largo de cuarenta años concentradas en un único grupo de investigación no equivalen a cuarenta años de validación. En ciencia biomédica la réplica independiente no es un trámite: es el mecanismo por el que un hallazgo pasa de ser interesante a ser cierto. Que la revisión indexada de 2025 sobre Epitalon señale que las investigaciones fisicoquímicas y estructurales del péptido siguen siendo escasas, pese al enorme volumen de trabajo biológico publicado, describe bien la anomalía: mucha literatura sobre lo que hace, poca sobre lo que es.

Sería intelectualmente perezoso concluir de aquí que todo es humo. La hipótesis de fondo, que la inmunosenescencia y el inflammaging son dianas legítimas, ha envejecido bien. La ejecución probatoria es lo que se ha quedado atrás.

Seguridad: lo que no se ha estudiado

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Lo esencial: no existen ensayos de seguridad registrados ni sistema de farmacovigilancia occidental para ninguno de estos compuestos. Ausencia de señales de daño no es lo mismo que evidencia de seguridad: cuando nadie ha buscado sistemáticamente, no encontrar no significa nada. Nada de lo que sigue es una recomendación de uso, y cualquier decisión sobre inyectables corresponde a un médico.

Los riesgos conocidos se reparten en dos planos distintos que suelen confundirse. El primero es farmacológico y teórico: si un compuesto activa la telomerasa de forma sostenida, la pregunta sobre el riesgo oncológico a largo plazo es obligada y no está respondida en humanos. Nadie ha hecho el estudio que haría falta para responderla.

El segundo plano es material y muy concreto, y en la práctica es el que más daño causa. Lo que llega al comprador es polvo liofilizado de origen no verificado que él mismo reconstituye. Ahí los problemas no son de mecanismo sino de identidad, pureza, esterilidad y endotoxinas, y esa es la parte que sí produce eventos adversos documentados en el mercado gris con independencia de qué molécula prometa la etiqueta.

Hay además un detalle que separa a los extractos de los sintéticos también aquí. Un preparado obtenido de tejido animal arrastra preguntas de seguridad biológica que un tetrapéptido sintetizado en fase sólida no tiene. Que hoy se venda mayoritariamente la versión sintética es, irónicamente, lo único que ha simplificado el problema.

Qué se vende en España y con qué estatus

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Empecemos por lo que no admite discusión: ninguno de estos preparados tiene autorización de comercialización como medicamento en España. Ni los extractos, que sí son fármacos registrados en Rusia, ni los péptidos sintéticos. Lo que circula aquí lo hace como material de investigación, con la etiqueta de uso exclusivo en laboratorio, y el marco legal español es el que es con independencia de lo que diga el vendedor.

Sobre lo que llega en el vial, el asunto es distinto y menos discutido de lo que debería. Un tetrapéptido sin puentes disulfuro ni modificaciones es de lo más fácil que hay de sintetizar, y eso tiene una lectura buena y otra mala: es difícil que salga mal, y es baratísimo de falsificar convincentemente. La comprobación no se hace leyendo la etiqueta sino verificando el análisis, y ahí la mayoría de la oferta no aguanta el escrutinio.

Nuestra recomendación operativa si alguien va a seguir adelante de todas formas es la de siempre y no cambia por ser esta familia: auditar al proveedor antes que al producto. Con una salvedad específica de este caso, que conviene tener presente: aquí ni siquiera el producto auténtico tiene detrás la evidencia que la publicidad le atribuye, de modo que comprar bien resuelve el problema de la identidad y deja intacto el problema de fondo.

Queda una pregunta razonable: si la hipótesis es interesante, ¿por qué nadie en Occidente la ha desarrollado? La respuesta más probable no es una conspiración sino aritmética. Una molécula de cuatro aminoácidos publicada hace treinta años es prácticamente imposible de proteger con patente, y sin exclusividad nadie financia un programa clínico de longevidad de años. Es el mismo motivo por el que otros compuestos huérfanos de patente siguen sin ensayos decentes. No prueba que funcione. Sí explica el silencio.

Comparativa

Los preparados, uno a uno, por nivel de evidencia

Bioreguladores rusos: qué es cada preparado, dónde vive su evidencia y qué nivel alcanza, auditado por krece.io
PreparadoQué es exactamenteDónde vive su evidenciaNivel (N0-N5)Veredicto KRECE
EpithalaminExtracto polipeptídico de glándula pineal bovina. Mezcla, no molécula.Cohorte abierta de 266 mayores seguida de seis a ocho años, más roedores desde 1979.N2Es el preparado con datos humanos, y no es el que se compra
Epitalon (AEDG)Tetrapéptido sintético alanina, glutámico, aspártico, glicina, derivado de la composición del anterior.Cultivo celular y roedores. Sin estudio humano propio.N0 a N1Lo más vendido de la familia. La evidencia humana no es suya
ThymalinExtracto de timo de ternera, péptidos por debajo de 10 kDa. Fármaco registrado en la URSS en 1982.La misma cohorte de 266, más literatura inmunológica rusa.N2Datos humanos abiertos, sin replicación externa
Thymogen (Glu-Trp)Dipéptido sintético derivado del análisis de Thymalin.Literatura del mismo grupo, sobre todo preclínica.N1Mismo patrón que Epitalon, con menos ruido comercial
Vilon (Lys-Glu)Dipéptido sintético inmunomodulador.Animal y celular.N1Desaconsejado por KRECE
Cortexin, Prostatilen, Retinalamin, VesugenExtractos de corteza cerebral, próstata y retina, más su derivado sintético.Literatura rusa no auditada en esta pieza.Sin graduarNo se gradúan de oído: se auditarán pieza a pieza
Seguridad, todos ellosSin ensayos de seguridad registrados ni farmacovigilancia occidental.No existe el estudio que respondería a la pregunta.Sin datosAusencia de señal no es evidencia de seguridad

Léase la tabla columna a columna y salta a la vista el problema entero: las dos filas con datos humanos son extractos, y las dos que más se venden son sintéticos. Toda la publicidad de esta familia vive de mover la evidencia de una columna a la otra.

Puntos clave

Bioreguladores rusos: 5 cosas que la evidencia deja claras

  1. La familia entera desciende de la tradición soviética de extractos de órgano, con noventa años de continuidad desde la terapia del lisado de los años treinta hasta el programa de Khavinson en la Academia Médico Militar. No es una moda del biohacking: es una escuela con historia documentada.
  2. La evidencia humana existe y es una sola cohorte abierta de 266 personas, seguida de seis a ocho años. No declara aleatorización ni enmascaramiento, y procede del grupo que desarrolló los preparados. Es un dato observacional serio, no una prueba de prolongación de la vida.
  3. Esos datos humanos se generaron con Epithalamin y Thymalin, que son extractos. Epitalon, el producto estrella del mercado, es el tetrapéptido sintético que se diseñó después. La evidencia de la mezcla no se transfiere a la molécula.
  4. Cuarenta años de publicaciones concentradas en un único grupo no equivalen a cuarenta años de validación. La réplica independiente sigue siendo escasa, y la propia literatura reconoce que la caracterización fisicoquímica de estos péptidos está poco desarrollada.
  5. No hay ensayos de seguridad registrados ni farmacovigilancia, y ninguno tiene autorización de comercialización en España. Lo que circula es material de investigación, con los problemas de identidad y esterilidad propios del mercado gris añadidos a la incógnita de fondo.
Posición oficial

La posición de KRECE

El problema de los bioreguladores rusos no es que sean rusos. Es que son de un solo grupo. Conviene decirlo así de claro porque el prejuicio geográfico contamina esta discusión en las dos direcciones: hay quien los descarta por venir de donde vienen, y hay quien los compra precisamente por eso, como si el aislamiento fuese una garantía de autenticidad. Ninguna de las dos posturas mira los datos. Lo que descalifica una afirmación extraordinaria no es su pasaporte, es la falta de réplica externa.

La hipótesis de partida ha envejecido mejor que su ejecución probatoria. Que el timo, la pineal y el eje inmunoendocrino sean dianas legítimas del envejecimiento lo han confirmado líneas de investigación que no deben nada a esta escuela. Eso obliga a tratar la idea con respeto. Pero una hipótesis razonable con evidencia débil sigue siendo evidencia débil, y en KRECE la escala no se ablanda porque el relato sea bueno.

La distinción entre el extracto y el sintético es la línea roja de esta pieza. Si alguien te vende Epitalon citando el estudio de los 266 pacientes, o no ha leído el estudio o cuenta con que tú no lo leas. Ese trabajo se hizo con Epithalamin y con Thymalin. Es la clase de deslizamiento que separa una fuente citable de un folleto, y detectarlo no exige ser farmacólogo: exige preguntar con qué compuesto exacto se hizo el estudio.

Sobre la seguridad no vamos a fingir que sabemos. No hay ensayos de seguridad ni farmacovigilancia, y ausencia de señales de daño cuando nadie ha buscado no es tranquilizador, es simplemente vacío. A eso se le suma que ninguno de estos productos está autorizado en España y que lo que llega es polvo de origen no verificado. Quien decida seguir adelante debería hacerlo sabiendo que asume dos incógnitas a la vez, la del compuesto y la del vial, y hablándolo con un médico.

Nuestra posición operativa, entonces: los extractos originales son un objeto de investigación legítimo y mal estudiado, que merecería un ensayo controlado que nadie va a pagar porque no hay patente que defender. Los sintéticos que se venden hoy son otra cosa: compuestos con evidencia N0 a N1 vendidos con el prestigio prestado de estudios que no les corresponden. Esa asimetría, y no el mecanismo, es lo que convierte a esta familia en un caso de manual de cómo se fabrica una reputación.

Consultas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre los bioreguladores rusos

¿Qué son los bioreguladores peptídicos rusos?
Preparados de péptidos muy cortos obtenidos de órganos animales, o sus copias sintéticas, desarrollados en la escuela soviética y rusa desde los años setenta. Los originales son extractos como Thymalin, del timo, y Epithalamin, de la glándula pineal. Los sintéticos, como Epitalon o Vilon, se diseñaron después imitando su composición.
¿Epitalon y Epithalamin son lo mismo?
No, y confundirlos es el error más extendido de esta familia. Epithalamin es un extracto de glándula pineal bovina, una mezcla de polipéptidos. Epitalon es un tetrapéptido sintético de cuatro aminoácidos, sintetizado a partir de la composición aminoacídica de ese extracto. Los estudios humanos largos se hicieron con el extracto, no con el sintético.
¿Es verdad que alargan la vida?
No está demostrado. La afirmación se apoya en un estudio de 2003 con 266 personas mayores seguidas de seis a ocho años con Thymalin y Epithalamin, cuyo resumen no declara aleatorización ni enmascaramiento y que procede del mismo grupo que desarrolló los preparados. Los datos de prolongación del 20 al 40 por ciento son de roedores y también del mismo grupo. Sin réplica independiente, eso es un indicio, no una prueba.
¿Quién es Vladimir Khavinson?
El gerontólogo ruso que dirigió el programa de péptidos bioreguladores en la Academia Médico Militar Kírov de Leningrado desde finales de los años setenta y que después encabezó el Instituto de Bioregulación y Gerontología de San Petersburgo. De su grupo salieron tanto los extractos originales como los péptidos sintéticos que se venden hoy, y también la práctica totalidad de la literatura que los respalda.
¿Son legales en España?
Ninguno tiene autorización de comercialización como medicamento en España. Los extractos son fármacos registrados en Rusia, pero eso no los hace comercializables aquí. Lo que circula lo hace como material de investigación, de uso exclusivo en laboratorio, y su compra para uso humano queda fuera del circuito farmacéutico y sin garantía sanitaria.
¿Qué relación tienen con la terapia del lisado de la época de Stalin?
Comparten el mismo gesto de partida: obtener del fraccionamiento de una glándula un producto con efecto terapéutico. La lisatoterapia de los años treinta, cuyo fundador se considera al patofisiólogo M. P. Tushnov y cuyo divulgador más conocido fue el médico I. N. Kazákov, fusilado en 1938, es el antecedente directo de esa lógica. Los bioreguladores modernos son su versión con mejor química, no una idea nueva.
Fuentes de información

En qué se basa este artículo

Ver las 6 fuentes
  1. Khavinson VKh, Morozov VG. Peptides of pineal gland and thymus prolong human life. Neuroendocrinology Letters. 2003.Fuente del dato humano central: 266 personas mayores evaluadas durante seis a ocho años con Thymalin y Epithalamin, aplicados los primeros dos o tres años del seguimiento. Instituto de Bioregulación y Gerontología de San Petersburgo e Instituto de Gerontología de Kiev. El resumen no declara aleatorización ni enmascaramiento. Verificado el 22 de agosto de 2026.
  2. Overview of Epitalon, Highly Bioactive Pineal Tetrapeptide with Promising Properties. Revisión indexada. Marzo de 2025.Fuente de la identidad química de Epitalon como tetrapéptido Ala-Glu-Asp-Gly sintetizado a partir de la composición aminoacídica de Epithalamin, extracto de glándula pineal bovina, y del reconocimiento de que las investigaciones fisicoquímicas y estructurales del péptido siguen siendo escasas.
  3. Khavinson VKh. Peptide medicines: past, present, future. Clinical Medicine (Russian Journal).Fuente de la genealogía interna de la familia: los preparados de polipéptidos aislados de órganos animales como origen de los medicamentos peptídicos en ese entorno, el grupo Thymalin, Epithalamin, Cortexin, Prostatilen y Retinalamin creado en la Academia Médico Militar Kírov, los derivados sintéticos posteriores y la aprobación de Thymalin como fármaco en la Unión Soviética en 1982.
  4. Fando RA. Dr. I. N. Kazakov’s «Miracles»: Scientific and Political Controversies around Lysate Therapy. Voprosy istorii estestvoznaniia i tekhniki. 2021, vol. 42, núm. 2, pp. 258 a 295.Monografía de historia de la ciencia sobre la lisatoterapia soviética. Fuente de la atribución correcta de la fundación del método al microbiólogo y patofisiólogo M. P. Tushnov, frente a la atribución habitual a Kazákov, y de la ejecución de este el 15 de marzo de 1938.
  5. Fando RA. In Search of an Anti-Ageing Drug, or the History of Gravidan Therapy in the USSR. Voprosy istorii estestvoznaniia i tekhniki.Caso paralelo que sitúa el contexto: el Instituto de Terapia Urogravidánica de Zámkov fue disuelto por el Comisariado del Pueblo para la Salud en 1938, tras el Tercer Proceso de Moscú.
  6. Dilman VM, Anisimov VN, Ostroumova MN, Khavinson VKh, Morozov VG. Increase in lifespan of rats following polypeptide pineal extract treatment. Experimental Pathology. 1979.Origen documental de la línea en roedores. Citado sin enlace y sin identificador de forma deliberada: la referencia se ha visto en las listas bibliográficas de las fuentes anteriores, no el trabajo original, y KRECE no reproduce identificadores que no haya comprobado en vivo.
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