El regulador mexicano dice que no ha autorizado ningún protocolo de tratamiento con células madre. Las clínicas mexicanas dicen que operan con autorización de COFEPRIS y enseñan el número. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, y la razón por la que lo son es lo que decide si te conviene subirte a ese avión.
Lo que has venido a saber
¿Son legales las células madre en México?
La respuesta corta es que las clínicas pueden ser legales sin que el tratamiento esté autorizado, y esa es toda la historia. COFEPRIS autoriza establecimientos y autoriza publicidad. Autorizar el producto celular que se inyecta es otra cosa, y para eso hace falta un protocolo de investigación aprobado o un registro sanitario.
¿Qué ha dicho COFEPRIS exactamente?
En un aviso publicado en julio de 2020 declaró que no ha autorizado ningún protocolo clínico que sustente tratamiento o terapia basados en células madre, y advirtió a la población sobre terapias fraudulentas. Además ha suspendido al menos una clínica por ofrecer terapias celulares sin protocolos ni ensayos autorizados, colocando sellos en el área de terapias celulares.
Entonces, ¿qué es el número de COFEPRIS que exhiben las clínicas?
Casi siempre es un Aviso de Funcionamiento, que es el trámite del establecimiento físico, o un Aviso de Publicidad, que autoriza a difundir mensajes. Son cadenas alfanuméricas largas con aspecto de matrícula sanitaria. Ninguno de los dos evalúa lo que te van a inyectar.
¿Es ilegal que una clínica presuma de estar regulada por COFEPRIS?
El artículo 304 de la Ley General de Salud dice que las resoluciones sobre autorizaciones de publicidad no podrán ser utilizadas con fines comerciales o publicitarios. La clave de autorización sí tiene que aparecer en el material impreso; lo que la ley no permite es convertir el permiso en argumento de venta. La frontera entre una cosa y otra es justo donde se mueve el sector.
¿Y si viajo desde España o desde otro país?
Viajar no es delito y nadie te va a sancionar. Lo que cambia es dónde acabas si algo sale mal: la complicación se trata en tu país, con la información que tú lleves, y la reclamación queda en otra jurisdicción. En España el marco es distinto y lo explicamos en su propia página.
¿Hay algún uso de células madre reconocido en México?
Sí, el mismo que en el resto del mundo: las aplicaciones hematológicas, el terreno del trasplante de progenitores. Eso es medicina establecida y no es lo que se anuncia en una clínica de longevidad. La distinción entre la entidad biológica y el producto comercial la desarrollamos en la entrada de células madre.
Las dos frases que no encajan
Por qué el regulador y las clínicas dicen cosas opuestas y ninguno miente
Si buscas esto en español te vas a encontrar dos afirmaciones frontales. Una es de COFEPRIS y dice que no ha autorizado ningún protocolo clínico que sustente un tratamiento con células madre. La otra es del sector y dice que la terapia es legal en México cuando la practica una clínica con autorizaciones vigentes, acompañada de un número de expediente.
La tentación es decidir cuál miente. Ninguna de las dos lo hace, y ese es justo el problema: hablan de cosas distintas usando la misma palabra.
El regulador habla de autorizar un tratamiento, que es evaluar si un producto concreto es seguro y eficaz para una indicación concreta. El sector habla de autorizar un establecimiento y su publicidad, que es comprobar que el local cumple requisitos y que el anuncio pasó un trámite. Son dos permisos reales, de dos cosas distintas, y solo uno de los dos dice algo sobre lo que te van a inyectar.
Este movimiento no es mexicano, es del sector. En Estados Unidos consiste en llamar trasplante de tejido a lo que legalmente es un medicamento. En España, en invocar la exención hospitalaria sin poder enseñar la autorización de uso, como contamos en la legalidad de las células madre en España. Tres jurisdicciones, tres credenciales, la misma operación.
Qué acredita cada papel que te van a enseñar
Los cuatro documentos, y qué demuestra cada uno de verdad
Esta es la sección que resuelve la página. No hace falta saber biología: hace falta saber leer cuatro papeles.
Aviso de Funcionamiento. Es el trámite con el que un establecimiento comunica que opera. Acredita que el local existe y está dado de alta. No dice nada del tratamiento, ni de las células, ni de la indicación. Es el documento que más se exhibe como si fuera lo contrario.
Aviso o permiso de publicidad. Autoriza a difundir mensajes sanitarios. Se tramita presentando, entre otras cosas, el número de la licencia sanitaria o del aviso de funcionamiento. Es decir: se apoya en el papel anterior, no en una evaluación del producto. Y el reglamento es explícito en que la publicidad de un producto sujeto a autorización sanitaria requiere aportar esa autorización.
Autorización sanitaria del establecimiento. Aquí sí sube el listón. Los establecimientos dedicados a extracción, análisis, conservación, preparación y suministro de órganos, tejidos y células, y los bancos de células, requieren autorización sanitaria, no simple aviso. Es un régimen más exigente, y el propio marco mexicano distingue entre avisar y ser autorizado. La distinción la hace la ley, no nosotros.
Protocolo de investigación autorizado. Es el único de los cuatro que dice algo sobre el tratamiento, porque implica que COFEPRIS ha revisado qué se va a administrar, a quién y con qué control, con dictamen de comité de ética. Es exactamente el que no suele aparecer.
Y la cédula profesional del médico, que es real, verificable y absolutamente irrelevante para esta pregunta. Un médico con cédula vigente puede administrar algo no autorizado igual que cualquier otro; la cédula acredita a la persona, no al producto.
Qué dice la ley mexicana sobre anunciar esto
El artículo que casi nadie cita y que define el terreno
La Ley General de Salud dedica su título de publicidad a esto, y contiene tres piezas que conviene tener a mano.
Artículo 300. La autorización de la publicidad referida a la salud y al tratamiento de enfermedades es competencia de la Secretaría de Salud. Es decir, anunciar un tratamiento no es libre: pasa por un trámite.
Artículo 304. Y aquí está el que casi nadie cita. La clave de autorización de la publicidad debe aparecer en el material impreso, pero las resoluciones sobre autorizaciones de publicidad no podrán ser utilizadas con fines comerciales o publicitarios. Traducido: llevar el número es obligatorio, pero convertir el permiso en argumento de venta es precisamente lo que la ley no quiere. La frontera es fina y es donde se mueve buena parte del sector.
Artículo 306. Exige que la información del mensaje sea comprobable y que sus elementos correspondan a las características de la autorización sanitaria respectiva. Si no hay autorización del producto, no hay características a las que corresponder, y el mensaje se queda sin anclaje.
Ninguno de estos artículos prohíbe la medicina regenerativa. Lo que hacen es impedir que el permiso de anunciar se disfrace de aval del tratamiento, que es la operación exacta que describe esta página.
Qué pedir antes de pagar
Cinco preguntas, y qué significa cada respuesta
Lo bueno de este terreno es que se resuelve con preguntas cerradas. La incomodidad ante la pregunta informa tanto como la respuesta.
Uno. ¿Qué tipo de autorización tiene el establecimiento? Si contestan con un aviso de funcionamiento, ya sabes que hablan del local. Si manipulan o conservan células, pregunta por la autorización sanitaria, que es el régimen que les corresponde.
Dos. ¿Existe protocolo de investigación autorizado, y cuál es? Es la única pregunta que apunta al tratamiento. Si la respuesta es que no hace falta porque es práctica médica, has llegado al final del camino.
Tres. ¿El producto celular tiene registro sanitario? Un producto fabricado y administrado como terapia normalmente entra en la categoría de insumos para la salud. Si no hay registro, no hay evaluación del producto.
Cuatro. ¿De dónde salen las células y quién las procesó? Pide el nombre del laboratorio y su autorización. Aquí es donde aparecen los productos de cordón mínimamente manipulados, que según el análisis de composición que citamos en la entrada de células madre contienen matriz extracelular con células en trazas.
Cinco. ¿Qué pasa si hay una complicación cuando yo ya esté en mi país? Es la pregunta que menos se hace y la que mejor separa a un centro serio de un mostrador. Una respuesta concreta, con nombre de interlocutor y protocolo, vale más que todos los números de expediente juntos.
Qué cambia si llegas desde fuera
El viaje, el dinero y dónde acaba el problema
México es uno de los destinos habituales del turismo de longevidad junto con Panamá y Costa Rica, y conviene ser preciso antes que alarmista. Recibir un tratamiento allí no te convierte en infractor y a ti no te va a pasar nada por haber viajado.
Lo que cambia es el reparto del riesgo. El tratamiento ocurre en una jurisdicción y la complicación, si llega, ocurre en otra. Vuelves a casa y el seguimiento lo hace tu sistema sanitario, con la información que tú hayas guardado y sin acceso al expediente de allí.
Y hay un detalle económico que se pasa por alto. El precio que se anuncia rara vez incluye el manejo de lo que salga mal. Una infección tras un producto celular puede significar ingreso, cirugía y semanas de baja, y ese coste no lo asume quien vendió el tratamiento.
Si aun así vas, la regla es documentar todo: factura, consentimiento, nombre y lote del producto, composición si te la dan, y el nombre del médico. Sin ese papel, ni tu médico ni un abogado pueden hacer gran cosa. El régimen que te espera de vuelta, si vives en España, está en la pieza del marco español; el mismo corredor aplicado a péptidos, en la legalidad de los péptidos en México y en la importación personal.
Antes de pagar, y si ya te has tratado
Las señales que obligan a parar, y qué hacer al volver
Lo esencial: si después de un tratamiento celular aparece fiebre, dolor intenso creciente en la zona, pérdida de fuerza o de sensibilidad, o alteración de la visión, eso es un servicio de urgencias el mismo día, y hay que decir exactamente qué se administró, dónde y cuándo.
Señal de alarma uno: la lista de indicaciones. Cuando el mismo producto sirve para artrosis, autismo, diabetes, fatiga y disfunción eréctil, eso no es una terapia con mecanismo, es un catálogo de clientes. Es la señal que más veces aparece en los expedientes de los reguladores.
Señal dos: el número como respuesta. Si a la pregunta de si el tratamiento está autorizado contestan con un número de aviso, te han cambiado la pregunta. Vuelve a preguntar por el protocolo o por el registro del producto.
Señal tres: el pago por adelantado y completo. Especialmente combinado con presión de agenda o con descuento por decidir hoy. Un centro que trabaja dentro del marco no tiene prisa por cobrarte antes de valorarte.
Si ya te has tratado, cuéntaselo a tu médico aunque no haya pasado nada, y más aún si tienes una enfermedad activa, un cáncer en seguimiento o tratamiento inmunosupresor. No es una confesión: es información clínica que cambia decisiones.
Y guarda todo el papel aunque te parezca inútil. Es lo único con lo que se puede reconstruir qué entró en tu cuerpo. Esta página no sustituye a un profesional del derecho si ha habido daño, y si lo ha habido, eso es lo siguiente que hay que buscar.
Qué llevarte de aquí
La posición práctica, en tres movimientos
Primero, deja de preguntar si es legal en México. La clínica probablemente lo sea. La pregunta que sirve es si el tratamiento está autorizado, y son cosas distintas que el marketing junta a propósito.
Segundo, trata el número de COFEPRIS como lo que es. Es un dato administrativo real, no un aval clínico. Y la propia ley mexicana dice que las resoluciones de publicidad no deben usarse como argumento comercial, así que cuando te lo ponen delante como argumento, eso ya te está diciendo algo.
Y tercero, si el motivo del viaje es un síntoma, el camino corto sigue siendo el de casa. El dolor articular persistente, el cansancio que no cede o la pérdida de fuerza tienen causas frecuentes que se diagnostican con pruebas normales y sin billete de avión.
Los papeles que te va a enseñar una clínica mexicana, y qué acredita cada uno
| Uso o producto | Qué hace | Nivel (N0-N5) | Veredicto KRECE |
|---|---|---|---|
| Aviso de Funcionamiento | El establecimiento está dado de alta y opera. | Establecimiento | No dice nada del tratamiento |
| Aviso o permiso de publicidad | La clínica puede difundir mensajes sanitarios. | Publicidad | No evalúa el producto. Ver artículo 304 |
| Autorización sanitaria de establecimiento | Régimen exigido a quien extrae, conserva o suministra células. | Establecimiento | Sí es relevante. Pídela si manipulan células |
| Cédula profesional del médico | La persona está habilitada para ejercer. | Profesional | Real y verificable, pero ajena a la pregunta |
| Registro sanitario del producto | El producto ha sido evaluado como insumo para la salud. | Producto | Relevante. Suele no existir |
| Protocolo de investigación autorizado | COFEPRIS ha revisado qué se administra, a quién y con qué control. | Tratamiento | El único que responde a la pregunta |
La posición de KRECE
La pregunta que casi todo el mundo hace está mal formulada, y esa es la primera posición de KRECE. No se trata de si las células madre son legales en México. Una clínica puede ser perfectamente legal mientras el tratamiento que vende no está autorizado por nadie, y las dos cosas conviven sin contradicción jurídica.
Nos mojamos con el número de COFEPRIS. Un aviso de funcionamiento acredita un local y un aviso de publicidad acredita un trámite. Ninguno de los dos ha mirado lo que hay dentro del vial. Exhibirlos como prueba de eficacia no es una imprecisión: es el mecanismo por el que funciona todo el corredor.
Y añadimos lo que casi nadie cita: el artículo 304 de la Ley General de Salud dice que las resoluciones de autorización de publicidad no podrán ser utilizadas con fines comerciales o publicitarios. Cuando el permiso de anunciar se convierte en el argumento de venta, la propia norma mexicana lo tenía previsto.
Sobre el viaje, ni alarmismo ni permisividad. Ir no te convierte en infractor, pero el tratamiento pasa allí y el problema, si aparece, pasa aquí. Y el precio anunciado nunca incluye el manejo de la complicación.
Nuestra posición práctica cabe en una pregunta, la misma en las tres jurisdicciones del cluster: enséñame el protocolo autorizado o el registro del producto. Todo lo demás, el local, el anuncio, la cédula y el país, es decoración alrededor de ese hueco.
Preguntas frecuentes sobre las células madre en México
¿Es legal la terapia con células madre en México?
¿Qué es el número de COFEPRIS que publican las clínicas?
¿Qué credencial sí diría algo sobre el tratamiento?
¿Puede una clínica anunciarse diciendo que está autorizada por COFEPRIS?
¿Qué riesgo asumo si viajo a México a tratarme?
¿Hay algún uso de células madre reconocido en México?
Fuentes de información
Ver las 7 fuentes
- Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. Ley General de Salud. Texto vigente. Título Décimo Tercero, publicidad, artículos 300 a 312; artículo 304 sobre el uso de las resoluciones de autorización de publicidad; artículo 306 sobre correspondencia del mensaje con la autorización sanitaria.
- Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Publicidad. Artículos 79 y 80, requisitos del permiso de publicidad y documentación exigible.
- Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios. COFEPRIS suspendió una clínica que ofrecía tratamientos con células madre sin aval científico. Comunicado 114: el establecimiento no contaba con protocolos de investigación ni ensayos clínicos autorizados.
- Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios. Aviso a la población sobre terapias con células madre, julio de 2020. Declara que no se ha autorizado ningún protocolo clínico que sustente tratamiento o terapia basados en células madre. Publicado en el contexto de las terapias anunciadas contra la COVID-19.
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. La AEMPS advierte sobre los graves riesgos para la salud de los medicamentos de terapia avanzada no autorizados. 13 de marzo de 2025. Contraste de jurisdicción.
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Nota informativa de medicamentos ilegales sobre la oferta de tratamientos no autorizados basados en el uso de células madre. Publicada en 2010.
- National Library of Medicine. MeSH: Stem Cells, D013234. Árbol A11.872.
