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Enzima translúcida con coenzima NAD+ verde en su sitio activo y seis cofactores satélite (FAD, CoA, CoQ10, metilcobalamina, ATP, magnesio) orbitando en composición cinematográfica sobre fondo índigo profundo.
GUÍAS · 16 May 2026

Coenzimas y Cofactores: qué son, qué hacen y cuáles tiene sentido suplementar

Qué es una coenzima, en qué se diferencia de un cofactor o un grupo prostético, qué hacen NAD+, FAD, CoQ10 y las vitaminas B activas, y cuáles tiene sentido suplementar con evidencia.

Coenzimas y cofactores: qué son, qué hacen y cuáles tiene sentido suplementar

La pieza que une el complejo B, NAD+, CoQ10, glutatión, magnesio, zinc y el resto de cofactores en un solo mapa con criterio operativo. Cornerstone editorial del cluster bioenergético KRECE: definición bioquímica, mapa de evidencia por compuesto, errores típicos del mercado wellness, y los seis criterios que importan antes de comprar un suplemento de coenzimas.

Cornerstone · Cluster Bioenergética Celular · Sustratos y Cofactores Enzimáticos
Estado
Publicable
Valoración KRECE
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Evidencia
10/10
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9/10
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Categoría
Cornerstone

Una coenzima es lo que convierte una proteína catalítica en metabolismo real. Sin ella, la enzima es estructura sin función. La gente busca «coenzima Q10», «qué es el NAD» o «complejo B activado» sin entender que están preguntando por la misma cosa: el conjunto de moléculas auxiliares que permite que respiremos, pensemos, reparemos ADN y produzcamos energía. Este artículo pone orden. Define qué es una coenzima en términos precisos, separa las tres categorías que casi todo el mundo confunde (coenzima, cofactor, grupo prostético), mapea las quince moléculas que importan clínicamente con su nivel de evidencia, desmonta los errores típicos del mercado wellness, y deja seis criterios operativos para evaluar cualquier suplemento de coenzimas antes de pagarlo. Es la pieza que une el complejo B con NAD+, con CoQ10, con glutatión y con los cofactores minerales en un solo mapa con criterio.

El consumidor medio que llega a una tienda de suplementación se encuentra con tres estanterías distintas: vitaminas, minerales, y otra cosa con nombres como «CoQ10», «NAD precursores», «PQQ», «metilfolato» o «P5P». La tercera estantería es la de las coenzimas y los cofactores activos. Y es exactamente donde más dinero se pierde, porque es donde el conocimiento popular se acaba. La gente entiende qué es la vitamina C; no entiende por qué debe importarle el piridoxal-5-fosfato. Entiende que «el zinc es bueno»; no entiende que el zinc sólo sirve si está donde tiene que estar — en el sitio activo de unas trescientas enzimas humanas distintas.

Este artículo es el mapa. No pretende sustituir un manual de bioquímica — pretende dar el criterio operativo que ningún manual de bioquímica entrega: qué coenzimas merecen suplementación con qué evidencia, cuáles son fraude de mercado bien envasado, y cómo leer una etiqueta para distinguir un complejo B real de un placebo caro. La estructura que sigue es la mísma que aplica KRECE en su evaluación editorial: definición → clasificación → mapa de evidencia → errores típicos → criterios de elección → posición.

La definición bioquímica que ordena el resto del artículo

Qué es una coenzima en bioquímica humana

Una coenzima es una molécula pequeña y de naturaleza no proteica que se une a una enzima para permitirle ejecutar su función catalítica. Las enzimas son cadenas largas de aminoácidos plegadas en una estructura tridimensional precisa — pero la mayoría de ellas, por sí solas, no son capaces de catalizar la reacción que les corresponde. Necesitan un «ayudante químico» que aporte un grupo funcional concreto que la cadena de aminoácidos no tiene: capacidad de aceptar o donar electrones, capacidad de transferir un grupo metilo, capacidad de mover un grupo fosfato, capacidad de cargar un grupo acilo. Ese ayudante químico es la coenzima.

Definición de coenzima en términos sencillos

Dicho sin tecnicismos: la enzima es la herramienta, la coenzima es la pieza intercambiable que la herramienta necesita para hacer cada tipo de trabajo. Una llave inglesa universal sirve para apretar muchas tuercas, pero solo si tiene la cabeza adecuada en cada momento. La cabeza de la llave es la coenzima. Sin ella, la herramienta existe pero no muerde el problema. Esa es la razón por la que el cuerpo necesita cantidades muy pequeñas de muchas coenzimas distintas en lugar de una sola gran cantidad de un compuesto mágico.

Para qué sirven las coenzimas en el organismo

Las coenzimas realizan tres tipos de funciones esenciales. Primera, transferencia de electrones: NAD+, NADP+, FAD y la coenzima Q10 son las moléculas que aceptan y donan electrones en las reacciones de oxidación-reducción. Son las responsables de que la glucosa, las grasas y los aminoácidos puedan oxidarse para extraer energía. Segunda, transferencia de grupos funcionales: la coenzima A transfiere grupos acilo, la S-adenosilmetionina (SAMe) transfiere grupos metilo, el tetrahidrofolato (THF) transfiere unidades de un carbono, el piridoxal-5-fosfato (PLP) participa en la transferencia de grupos amino. Tercera, activación y transporte energético: ATP, GTP y el resto de nucleótidos trifosfato cargan y descargan grupos fosfato de alta energía que el resto del metabolismo aprovecha.

Cómo actúan las coenzimas en una reacción enzimática

El esquema operativo es siempre el mismo. La enzima reconoce y une al sustrato (la molécula que se va a modificar). La coenzima entra al sitio activo aportando el grupo químico que la enzima necesita. La reacción ocurre. La coenzima sale modificada (ha donado o aceptado algo). El sustrato sale transformado. La enzima vuelve a su estado inicial, lista para repetir. La coenzima generalmente sale «gastada» — por ejemplo, NAD+ entra cargando capacidad de aceptar electrones y sale como NADH habiéndolos aceptado. Esa NADH tiene que regenerarse a NAD+ en otro lugar del metabolismo para volver a estar disponible. Esta dinámica de uso y regeneración es la clave de por qué los niveles celulares de cada coenzima importan.

Por qué sin coenzimas el metabolismo se detiene en cuestión de minutos

El cuerpo humano realiza aproximadamente cuatro mil reacciones enzimáticas distintas, y más del 70% de ellas requieren coenzimas. Si el aporte de coenzimas se interrumpe — porque hay deficiencia nutricional crónica de un sustrato vitamínico, porque una enzima de síntesis de la coenzima está comprometida, o porque un fármaco bloquea la vía que la produce — el metabolismo correspondiente se detiene. No se ralentiza: se detiene. La consecuencia clínica depende de qué vía metabólica afecta. La deficiencia severa de tiamina (B1) provoca beriberi y encefalopatía de Wernicke en semanas. La de B12, anemia megaloblástica y degeneración medular en meses. La de niacina (B3), pelagra. La de CoQ10, miopatía mitocondrial. Los síntomas leves de deficiencia subclínica son mucho más frecuentes y mucho menos diagnosticados.

Idea central que el resto del artículo desarrolla: las coenzimas no son «extras» del metabolismo. Son la condición necesaria para que el metabolismo exista. Cualquier sistema biológico que pierda capacidad de generar o reciclar sus coenzimas pierde función proporcionalmente. Eso es lo que pasa con la edad, con ciertos fármacos, y con deficiencias nutricionales mantenidas en el tiempo. Suplementar la coenzima correcta en el contexto correcto restaura función; suplementarla en el contexto equivocado es placebo caro.

Tres categorías distintas que la divulgación popular mezcla sin criterio

Diferencia entre coenzima y cofactor

El término «cofactor» es el más amplio. Cofactor es cualquier molécula no proteica que una enzima necesita para funcionar. Dentro de los cofactores hay dos subcategorías principales: los cofactores inorgánicos (iones metálicos como magnesio, zinc, hierro, cobre, manganeso, selenio) y los cofactores orgánicos (moléculas pequeñas basadas en carbono). Las coenzimas son una subcategoría de los cofactores orgánicos — concretamente, los cofactores orgánicos que se unen a la enzima de forma transitoria, participan en la reacción, y se sueltan modificados. Toda coenzima es un cofactor; no todo cofactor es una coenzima. El magnesio que se une al sitio activo de la hexoquinasa para fijar el ATP es cofactor, no coenzima. NAD+ que se une al sitio activo de la deshidrogenasa láctica para aceptar electrones es coenzima.

Qué es un grupo prostético y cómo se distingue de una coenzima

Un grupo prostético es un cofactor orgánico que se une a la enzima de forma permanente, generalmente mediante enlace covalente o muy fuerte. La diferencia operativa con una coenzima clásica es la siguiente: la coenzima entra al sitio activo, hace su trabajo, sale modificada y se va a otro sitio para regenerarse. El grupo prostético vive pegado a la enzima durante toda la vida útil de esa proteína, y se «regenera» sin salir del sitio activo, en cada ciclo catalítico. El ejemplo clásico es el grupo hemo de la hemoglobina, o el FAD covalentemente unido a la succinato deshidrogenasa (complejo II de la cadena respiratoria). El FAD que está pegado al complejo II es grupo prostético; el FAD libre que entra y sale de otras enzimas es coenzima. La misma molécula, distinto modo de unión, distinta categoría.

Por qué algunos minerales también son cofactores enzimáticos

Cuando un mineral funciona como cofactor enzimático, ese mineral está haciendo algo químico que ningún aminoácido proteico puede hacer por sí solo. El magnesio estabiliza grupos fosfato de alta densidad de carga negativa. El zinc ofrece un átomo electrofílico capaz de coordinar moléculas de agua y polarizarlas para reacciones hidrolíticas. El hierro alterna entre estados de oxidación (Fe2+/Fe3+) que permiten transferencia de electrones. El cobre hace algo parecido en estados Cu+/Cu2+. El selenio, integrado en la selenocistina, está en el sitio activo de las selenoproteínas — incluida la glutatión peroxidasa. Estos minerales no son «buenos» en abstracto. Son insustituibles en sus enzimas concretas, y por eso su deficiencia produce síntomas específicos.

Ejemplos prácticos: cuándo es cofactor, cuándo es coenzima, cuándo es grupo prostético

Molécula / IónCategoríaEjemplo de enzimaPor qué
NAD+ libreCoenzimaLactato deshidrogenasaEntra, acepta electrones, sale como NADH
FAD libreCoenzimaD-aminoácido oxidasaEntra y sale del sitio activo
FAD covalenteGrupo prostéticoSuccinato deshidrogenasaUnido permanentemente al complejo II
Grupo hemoGrupo prostéticoHemoglobina, citocromosHierro coordinado de forma permanente
Magnesio (Mg2+)Cofactor inorgánicoHexoquinasa, ATP-asas, polimerasasEstabiliza el ATP, no se modifica químicamente
Zinc (Zn2+)Cofactor inorgánicoAnhidrasa carbónica, polimerasasPolariza moléculas de agua
Coenzima ACoenzimaAcetil-CoA en ciclo KrebsCarga y descarga grupos acilo
Biotina covalenteGrupo prostéticoPiruvato carboxilasaUnida covalentemente, no se libera

La taxonomía operativa que usa KRECE

Esta distinción no es semantica académica. Tiene consecuencias prácticas inmediatas para suplementación. Las coenzimas verdaderas son las que tiene sentido suplementar directamente o a través de su precursor vitamínico, porque sus niveles celulares son dinámicos y modificables por aporte externo. Los grupos prostéticos no se suplementan como tales — se suplementa el precursor o el sustrato de su síntesis (hierro para hemo, B2 para FAD prostético, etc.). Los cofactores minerales se suplementan como sales con biodisponibilidad demostrada, no como minerales genéricos. KRECE aplica esta taxonomía editorialmente porque ordena lo que es defensible y lo que no. Es la misma lógica que usa el cluster taxonomía de péptidos aplicada a otra clase de moléculas.

Cada vitamina B es la materia prima de una coenzima específica

El «complejo B» se entiende mal cuando se piensa como ocho vitaminas que hacen cosas parecidas. No hacen cosas parecidas. Cada vitamina B es el precursor de una coenzima distinta con una función metabólica específica. Suplementar el complejo B sin entender esto es como tomar un comodín cuando lo que falta es un naipe concreto.

Vitamina B1 (tiamina) y la coenzima TPP (tiamina pirofosfato)

La tiamina se fosforila dentro de la célula a tiamina pirofosfato (TPP), también llamada tiamina difosfato (TDP). La TPP es la coenzima de tres enzimas centrales del metabolismo energético: piruvato deshidrogenasa (entrada de la glucólisis al ciclo de Krebs), alfa-cetoglutarato deshidrogenasa (paso del ciclo de Krebs), y transcetolasa (vía de las pentosas fosfato). Deficiencia severa de tiamina = beriberi (incluida encefalopatía de Wernicke en alcohólicos) por bloqueo de la entrada de glucosa al metabolismo oxidativo. La discusión sobre suplementación a dosis altas (1 g/día) en contextos específicos está desarrollada en el artículo de tiamina a altas dosis.

Vitamina B2 (riboflavina), FAD y FMN

La riboflavina genera dos coenzimas: flavina mononucleótido (FMN) y flavina adenina dinucleótido (FAD). Ambas son aceptores de electrones (junto con NAD+) en innumerables reacciones del metabolismo oxidativo. FMN forma parte del complejo I de la cadena respiratoria mitocondrial. FAD está covalentemente unido al complejo II (succinato deshidrogenasa) — donde funciona como grupo prostético, no como coenzima libre. La deficiencia de B2 es relativamente rara pero produce síntomas dermatológicos y mucosos característicos (estomatitis angular, glositis).

Vitamina B3 (niacina), NAD+ y NADP+

La niacina (ácido nicotínico) y la nicotinamida son las dos formas de B3. Ambas generan NAD+ (nicotinamida adenina dinucleótido) y NADP+ (su forma fosforilada). NAD+ es la coenzima más usada del organismo y la más estudiada en el contexto de longevidad. Acepta electrones en el catálisis oxidativo, dona electrones para reacciones de reducción, y es sustrato consumible de las sirtuinas, las PARPs y las CD38 — enzimas que regulan reparación de ADN, regulación epigenética y señalización del calcio. NADP+ es la coenzima de las reacciones anabólicas (síntesis de ácidos grasos, colesterol) y del sistema antioxidante (regeneración del glutatión). El descenso de NAD+ con la edad es real y tiene base evidente, pero la respuesta correcta es más compleja que «tomar NAD oral» — desarrollado en la sección 4 y en el artículo dedicado a precursores NMN y NR.

Vitamina B5 (ácido pantoténico) y coenzima A

El ácido pantoténico es el precursor de la coenzima A (CoA), la molécula que carga y descarga grupos acilo en todo el metabolismo. Acetil-CoA es la moneda central donde convergen la oxidación de glucosa, ácidos grasos y aminoácidos para entrar al ciclo de Krebs. Sin CoA, no hay metabolismo oxidativo de ningún macronutriente, no hay síntesis de ácidos grasos, no hay síntesis de colesterol ni de hormonas esteroideas. La deficiencia de B5 es rarísima clínicamente porque está presente en casi todo lo que comemos (de ahí el nombre — «panto» significa «en todas partes»). La suplementación con B5 aislada solo se justifica en contextos clínicos muy concretos.

Vitamina B6 (piridoxina) y piridoxal-5-fosfato (PLP)

La piridoxina, junto con piridoxal y piridoxamina, son las tres formas de B6 alimentaria. Todas se convierten dentro de la célula en piridoxal-5-fosfato (PLP, también llamado P5P), la coenzima activa. PLP participa en más de 150 reacciones distintas, casi todas relacionadas con metabolismo de aminoácidos: transaminación (intercambio de grupos amino), descarboxilación (síntesis de neurotransmisores como serotonina, dopamina, GABA), gluconeogénesis. Aquí aparece la primera distinción clínica importante: personas con polimorfismos enzimáticos que comprometen la conversión de piridoxina a PLP pueden beneficiarse de tomar directamente la forma activa (P5P) en lugar de la forma inactiva. Esta es la primera de las «formas activas» que el mercado vende con sobreprecio justificable parcialmente.

Vitamina B7 (biotina) como coenzima carboxilante

La biotina es coenzima de cinco carboxilasas humanas (piruvato carboxilasa, propionil-CoA carboxilasa, metilcrotonil-CoA carboxilasa, acetil-CoA carboxilasa 1 y 2). Todas añaden un grupo carboxilo a sus sustratos, paso clave en gluconeogénesis, metabolismo de aminoácidos ramificados, y síntesis de ácidos grasos. La biotina forma enlace covalente con la enzima — técnicamente, funciona como grupo prostético más que como coenzima libre. La deficiencia produce síntomas dermatológicos (descamación, alopecia) y neurológicos. La moda de «biotina para el cabello» tiene base bioquímica solo en pacientes con deficiencia real, que son una minoría.

Vitamina B9 (folato) y tetrahidrofolato (THF)

El folato alimentario y el ácido fólico de los suplementos se reducen dentro de la célula a tetrahidrofolato (THF), la coenzima activa. THF transfiere unidades de un carbono (grupos metilo, metileno, formilo) en síntesis de purinas y timidina (es decir, en la síntesis de ADN), y en el ciclo de la metionina. La conversión de THF a 5-metiltetrahidrofolato (5-MTHF) — la forma circulante activa — depende de la enzima MTHFR (metilen-tetrahidrofolato reductasa). Aquí aparece el segundo gran tema del mercado wellness: aproximadamente un 30-40% de la población caucasica tiene polimorfismos en MTHFR (especialmente el alelo C677T) que reducen la actividad enzimática entre un 30% y un 70%. En estos individuos, suplementar con ácido fólico convencional puede ser menos eficaz que suplementar directamente con metilfolato (5-MTHF).

Vitamina B12 (cobalamina) en sus formas activas

La cobalamina es coenzima de dos únicas enzimas humanas: metionina sintasa (en el citoplasma) y metilmalonil-CoA mutasa (en la mitocondria). Sin embargo, sus consecuencias funcionales son muy amplias: la metilación del ADN, la síntesis de neurotransmisores, la sinapsis y la mielinización dependen de B12 funcional. Existen cuatro formas de cobalamina en suplementos: cianocobalamina (sintética, barata, requiere conversión), hidroxicobalamina (forma natural circulante, buena biodisponibilidad), metilcobalamina (forma activa en citoplasma para metionina sintasa), y adenosilcobalamina (forma activa en mitocondria para metilmalonil-CoA mutasa). El argumento KRECE: si vas a suplementar B12 a largo plazo y especialmente en perfiles con dificultad metabólica (mayores, veganos estrictos, polimorfismos MTRR, dispepsia atófica), las formas activas (metil + adenosil) son superiores. En perfiles sanos jóvenes la diferencia práctica es menor.

Por qué el complejo B suplementado no es lo mismo que el complejo B activado

La gran mayoría de los complejos B del mercado contienen las formas inactivas (precursores vitamínicos): tiamina mononitrato, riboflavina, niacinamida, ácido pantoténico, piridoxina HCl, biotina, ácido fólico, cianocobalamina. Para llegar a ser metabólicamente útiles, el cuerpo tiene que convertirlas en sus coenzimas correspondientes. En personas sanas con función enzimática normal, esta conversión es eficiente. En personas con polimorfismos relevantes, deficiencias nutricionales asociadas, o cuadros gastrointestinales que afectan la absorción, los precursores convencionales pueden quedarse a medio camino. Los «complejos B activados» o «metilados» usan directamente las formas coenzimáticas: TPP en lugar de tiamina, P5P en lugar de piridoxina, 5-MTHF en lugar de ácido fólico, metilcobalamina en lugar de cianocobalamina. Cuestan tres a cinco veces más. La pregunta no es si valen la pena en general, sino para quién valen la pena. Lo desarrollamos en la sección 09.

El otro 50% del repertorio coenzimático humano

Coenzima Q10 (CoQ10): qué es, qué hace y por qué es distinta

La coenzima Q10 (también llamada ubiquinona en su forma oxidada, ubiquinol en su forma reducida) es una molécula liposóluble con un anillo benzoquinona unido a una cola isoprenoide larga (la «Q10» se refiere precisamente a las 10 unidades isoprenoides de la cola en humanos). Opera como transportador móvil de electrones entre los complejos I/II y III de la cadena respiratoria mitocondrial. Sin CoQ10, el transporte de electrones se detiene y la producción de ATP cae. Es distinta del resto de coenzimas porque el cuerpo la sintetiza endógenamente a partir de tirosina y de la cola isoprenoide derivada de la vía del mevalonato (la misma que sintetiza colesterol). Por eso las estatinas la deplecionan (desarrollado en el editorial sobre estatinas y CoQ10) y por eso decae con la edad. Es probablemente la coenzima con más evidencia clínica de outcomes duros para suplementación: ver el protocolo clínico KRECE sobre CoQ10.

NAD+ y su síntesis de novo desde triptófano

NAD+ ya apareció en la sección B3 como producto del precursor vitamínico, pero merece su propio epigraf por una razón: el cuerpo también lo sintetiza de novo a partir del aminoácido triptófano (vía quinurenina). Es decir, el aporte de NAD+ celular viene de tres fuentes: niacina/nicotinamida dietética, triptófano dietético, y reciclaje de la propia nicotinamida liberada por las sirtuinas y PARPs. El descenso de NAD+ con la edad es uno de los hallazgos más consistentes en biología del envejecimiento: aproximadamente un 50% menos en tejidos clave entre los 20 y los 60 años. La respuesta del mercado (NAD+ oral cristalino) tiene un problema serio de biodisponibilidad (desarrollado en la sección 08). La estrategia que tiene más respaldo clínico actual es usar precursores que sí cruzan la pared intestinal y entran a la célula: NMN y NR.

Glutatión (GSH) como coenzima antioxidante

El glutatión es un tripeptido (gama-glutamil-cistenil-glicina) que funciona como cofactor de la glutatión peroxidasa — la enzima que neutraliza peróxidos celulares — y de la glutatión S-transferasa, central en la fase II de detoxificación hepática. También actúa directamente como antioxidante no enzimático al donar electrones. El glutatión oral se hidroliza en el intestino, lo que limita la utilidad de suplementarlo directamente. La estrategia preferida es aportar precursores: cisteina (factor limitante) vía NAC o whey protein, y los cofactores que regeneran GSH desde su forma oxidada GSSG (selenio para la peroxidasa, NADPH para la reductasa). Desarrollado en el artículo dedicado a NAC y glutatión.

Grupo hemo: hierro funcional en hemoglobina, catalasa y citocromos

El grupo hemo es un anillo porfirínico con un átomo de hierro en el centro. Es técnicamente grupo prostético (no coenzima libre), unido permanentemente a hemoglobina, mioglobina, catalasa, peroxidasa, citocromos de la cadena respiratoria y citocromos P450 hepáticos. Sin hemo no hay transporte de oxígeno, no hay metabolismo oxidativo, no hay detoxificación de xenobióticos. La deficiencia de hemo aparece principalmente por anemia ferropénica (deficiencia de hierro, factor limitante) o por porfirias (defectos enzimáticos heredados). La suplementación con hierro es de las más comunes y de las peor manejadas: hierro elemental excesivo es oxidante, requiere vitamina C como cofactor de absorción, y los protocolos de días alternos (no diarios) tienen evidencia de superior absorción efectiva.

ATP como coenzima energética y portadora de fosfato

ATP (adenosín trifosfato) se describe habitualmente como «moneda energética» del organismo, pero formalmente es también una coenzima: actúa como cosustrato en miles de reacciones de fosforilación y de activación metabólica. Pasa de ATP a ADP (o AMP) liberando uno o dos grupos fosfato cargados de energía, que la enzima transfiere al sustrato correspondiente. ATP no se suplementa oralmente porque no cruza la pared intestinal intacto. La estrategia para soportar pools de ATP celular pasa por: cofactores de su síntesis (magnesio, fosfato), capacidad mitocondrial intacta, y suplementación con creatina — que funciona como sistema buffer de fosfocreatina, regenerando ATP en músculo y cerebro.

S-adenosilmetionina (SAMe) en la metilación

La S-adenosilmetionina (SAMe) es el donante universal de grupos metilo. Cede su grupo metilo en más de 200 reacciones distintas: síntesis de neurotransmisores, metilación del ADN, síntesis de fosfatidilcolina, conjugación hepática de hormonas y xenobióticos, síntesis de creatina. Después de donar el metilo se convierte en S-adenosilhomocisteina (SAH), que se hidroliza a homocisteína — la cual puede remetilarse a metionina vía B12+folato o catabolizarse a cisteina vía B6. Aquí se ve por qué B12, folato, B6 y SAMe forman una unidad metabólica: las cuatro están entrelazadas en el ciclo de metilación. La glicina participa en este ciclo como aceptor terminal del exceso de metilo (síntesis de sarcosina), un detalle que explica parte de su acción sobre el sueño.

El reino inorgánico de la catálisis enzimática

Magnesio: cofactor de más de 300 enzimas humanas

El magnesio es probablemente el cofactor más ignorado del mundo desarrollado. Es cofactor obligado de más de 300 enzimas humanas conocidas — incluidas todas las que manejan ATP. Cualquier reacción que use ATP como cosustrato (es decir, cualquier fosforilación, cualquier activación metabólica, cualquier síntesis proteica que use GTP, cualquier transducción de señal que use AMP cíclico) necesita magnesio para estabilizar la molécula de ATP en el sitio activo. La deficiencia subclínica de magnesio es prevalente en más del 50% de los adultos occidentales según estimaciones nacionales, parcialmente porque la dieta moderna lo aporta menos que la dieta tradicional y parcialmente porque la diuresis inducida por café, alcohol, estrés y diuréticos lo depletan. La biodisponibilidad de las formas suplementarias es enormemente variable. Desarrollado en detalle en el artículo dedicado a tipos de magnesio.

Zinc: estructura y catálisis enzimática

El zinc es cofactor estructural y catalítico de unas 300 enzimas humanas. Estructuralmente, los «dedos de zinc» son motivos de plegamiento de muchos factores de transcripción. Catalíticamente, está en el sitio activo de anhidrasas carbónicas, ADN polimerasas, metaloproteinasas y muchas otras. Forma parte del sistema inmunitario adaptativo (T-helper diferenciación) y de la síntesis hepática de proteínas de fase aguda. Su balance con cobre es crítico — niveles altos de zinc compiten con la absorción de cobre y pueden inducir deficiencia secundaria de cobre con consecuencias neurológicas (mielopatía por déficit de cobre). La regla operativa: si se suplementa zinc a más de 30 mg/día durante más de tres meses, incluir cobre. Desarrollado en el artículo dedicado al eje zinc-cobre.

Hierro: cofactor del hemo y de enzimas de hierro no-hemo

El hierro tiene dos roles: integrado en el hemo de hemoglobina, mioglobina y citocromos, y como hierro no-hemo en enzimas como ribonucleótido reductasa (síntesis de ADN) y prolil hidroxilasa (síntesis de colágeno, regulación del factor HIF). La ventana terapéutica es estrecha: deficiencia causa anemia y fatiga, pero exceso es prooxidante y se asocia con daño tisular crónico. La ferritina serica baja indica reservas deplecionadas; la elevada es marcador de inflamación crónica más que de «exceso de hierro» en la mayoría de los casos. La suplementación se hace por ferropenia documentada con analítica, no por sospecha genérica.

Cobre: cofactor de oxidasas críticas

El cobre es cofactor de unas 30 enzimas humanas, entre las que destacan citocromo c oxidasa (complejo IV de la cadena respiratoria), superoxido dismutasa Cu/Zn (defensa antioxidante), lisil oxidasa (entrecruzamiento de colágeno y elastina), dopamina beta-hidroxilasa (síntesis de noradrenalina) y ceruloplasmina (oxidación del hierro para transporte). Deficiencia funcional de cobre por suplementación excesiva de zinc es una causa reconocida de neuropatía mielopática.

Selenio: cofactor de las selenoproteínas

El selenio se integra como selenocisteina (el «21º aminoácido») en el sitio activo de unas 25 selenoproteínas humanas: glutatión peroxidasas (regeneración de GSH), tiorredoxina reductasas (antioxidante), iodothyronine deiodinases (conversión de T4 a T3). Su rango terapéutico es estrecho — exceso es tóxico. Niveles bajos de selenio en suelo se observan en parte del norte de Europa y en la cornisa cantábrica española; la dieta mediterránea tradicional es marginalmente baja en selenio. El protocolo KiSel-10 que demostró reducción de mortalidad cardiovascular con CoQ10 + 200 μg/día de selenio refleja esta realidad regional.

Manganeso, molibdeno y cromo: los cofactores que casi nadie nombra

El manganeso es cofactor de la superoxido dismutasa mitocondrial (Mn-SOD), una de las enzimas antioxidantes más importantes del compartimento mitocondrial. El molibdeno es cofactor de la xantina oxidasa, sulfito oxidasa y aldehído oxidasa. El cromo participa en la señalización del receptor de insulina, aunque su papel exacto sigue en discusión. Los tres se cubren con dieta variada en personas sanas y no requieren suplementación específica salvo en cuadros clínicos definidos. Los multivitamínicos que los incluyen lo hacen a dosis márginales sin impacto clínico real, pero tampoco hacen daño.

El envejecimiento como historia bioquímica de pérdida progresiva de coenzimas activas

Por qué los niveles de NAD+ caen un 50% entre los 20 y los 60 años

El descenso de NAD+ con la edad es uno de los datos más consistentes en biología del envejecimiento. Massudi y colaboradores documentaron en 2012 reducciones de NAD+ tisular del 40-60% en piel humana entre la segunda y la séptima década de vida. Hallazgos similares se han replicado en músculo esquelético, hígado y cerebro. El descenso obedece a dos mecanismos simultáneos: reducción de la síntesis (menor expresión de NAMPT, la enzima limitante del salvage pathway) y aumento del consumo (las CD38, ectoenzimas cuya expresión se induce por inflammaging, consumen NAD+ a tasa creciente). El resultado neto es que las sirtuinas y las PARPs, que dependen de NAD+, ven comprometida su actividad — con consecuencias sobre regulación epigenética, reparación del ADN y autofagia. Eje central del cluster inflammaging.

Cómo el envejecimiento mitocondrial depleta CoQ10 endógena

La síntesis endógena de CoQ10 alcanza su pico en la segunda década de vida y desciende progresivamente. A los 60 años, los niveles de CoQ10 mitocondrial en miocardio son aproximadamente la mitad de los de un adulto joven. El declive es más pronunciado en órganos de alta densidad mitocondrial. Además, la conversión entre ubiquinona y ubiquinol (catalizada por enzimas dependientes de NADPH) se compromete con la edad, lo que tiene implicaciones para la elección de la forma suplementaria. Desarrollado en el cornerstone sobre mitocondria como hub de señalización y en restauración mitocondrial: jerarquía de palancas.

Deficiencias subclínicas de vitaminas B en mayores de 50 años

La deficiencia subclínica de B12 en mayores de 50 años es prevalente entre el 10% y el 30% según estudios poblacionales. La causa principal es la gastritis atófica relacionada con la edad, que reduce el ácido gástrico necesario para liberar B12 de las proteínas alimentarias y para activar el factor intrínseco. La metformina crónica reduce aún más la absorción. La consecuencia funcional puede ser homocisteína elevada (incluso con folato adecuado), neuropatía periférica, deterioro cognitivo de causa potencialmente reversible, y anemia macrocítica. La deficiencia subclínica de folato es menos común por la fortificación alimentaria, pero los polimorfismos MTHFR siguen afectando a un 30-40% de la población. La de B6 es prevalente en alcohólicos crónicos.

Por qué las mujeres post-menopaúsicas tienen mayor riesgo de deficiencia

La pérdida de estrógenos en la menopausia altera la absorción y el manejo de varios cofactores. Calcio y magnesio se manejan peor por pérdida de la acción estrogénica sobre el hueso. La absorción de hierro disminuye relativamente al cesar las pérdidas menstruales — pero las reservas tardan años en reponerse en mujeres que llegaron a la menopausia con ferropenia subclínica crónica. La vitamina D se metaboliza peor con la edad y especialmente post-menopausia. Los protocolos de suplementación necesitan ajuste por sexo y edad, no plantillas universales.

El paciente polimedicado: el caso de doble deplección

El paciente mayor de 60 años con polimedicación crónica es el perfil clínico que más fármacos depletores de coenzimas acumula. Las estatinas depletan CoQ10. La metformina depleta B12. Los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, esomeprazol) depletan B12, magnesio y zinc por reducir el ácido gástrico necesario para su absorción. Los diuréticos de asa (furosemida) depletan magnesio, potasio y B1 (tiamina). La levodopa depleta B6. Los anticonceptivos orales reducen folato, B12, B6 y zinc. Es un cuadro de polidepleción iatrogénica que casi nunca se evalúa sistemáticamente. La medida operativa — auditar coenzimas en cada paciente polimedicado más allá de los 50 años — no está en guías clínicas y por tanto raramente se aplica.

El mapa N0-N5 aplicado a cada coenzima relevante

No todas las coenzimas merecen suplementación con el mismo nivel de evidencia. KRECE usa la pirámide N0-N5: N5 (metaanálisis y revisiones sistemáticas), N4 (ECA), N3 (Fase 1-2), N2 (mecanísticos en humanos), N1 (in vivo animal), N0 (in vitro). La regla absoluta: nada entra al catálogo sin N1 mínimo documentado, y los RCT humanos = 0 se declaran siempre.

Coenzimas y cofactores con evidencia humana sólida (N4-N5) para suplementación en perfiles concretos

CompuestoNivelIndicación con evidenciaDosis con respaldo
CoQ10 (ubiquinol o liposomado)N4IC moderada-severa (Q-SYMBIO HR 0,50); prevención CV ancianos (KiSel-10 HR 0,51); SAMS post-estatina (Qu 2018)200-300 mg/día, formulación biodisponible obligatoria
Magnesio (formas absorbibles)N4Migraña, HTA leve, calidad del sueño, calambres, resistencia insulínica300-400 mg/día magnesio elemental como glicinato, treonato o citrato
B12 (metilcobalamina/hidroxicobalamina)N4Deficiencia documentada, polimorfismos MTRR, dispepsia atófica, veganos, mayores de 50500-1.000 μg/día en formas activas; cianocobalamina solo si conversión intacta
Folato (5-MTHF)N4Embarazo, MTHFR C677T homocigoto, hiperhomocisteinemia, depresión unipolar adyuvante400-800 μg/día de 5-MTHF; nunca más de 1 mg/día de ácido fólico sintético
Vitamina D3 (+K2)N4Deficiencia documentada (25-OH-D <30 ng/mL), invierno en latitudes >40º2.000-5.000 UI/día con K2 (MK-7 100-200 μg); target 40-60 ng/mL
SelenioN4Combinación con CoQ10 en ancianos (KiSel-10); tiroiditis de Hashimoto200 μg/día como levadura selenizada o selenometionina; no superar 400 μg/día
Tiamina (B1) a altas dosisN4Wernicke en alcoholólicos, neuropatía diabética adyuvante100-300 mg/día vía oral; benfotiamina con mejor biodisponibilidad lipídica

Coenzimas con evidencia mixta o limitada (N2-N3): contextos específicos, no uso general

CompuestoNivelDónde sí tiene sentidoDónde NO tiene sentido
NMN / NR (precursores NAD+)N3Mayores de 50, perfiles con NAD+ deplecionado documentadoAdultos jóvenes sanos, expectativa de longevidad N4
Glutatión / NACN3EPOC, hígado graso, esquizofrenia adyuvante, intoxicación por paracetamolUso genérico «antioxidante» sin diagnóstico
P5P (B6 activada)N3Síndrome premenstrual, polimorfismos PNPO, neuropatía por isoniazidaUso genérico; B6 convencional funciona igual en sanos
SAMeN3Depresión unipolar adyuvante, osteoartritisSustituto de antidepresivos; bipolar (riesgo manaco)
BiotinaN2Deficiencia documentada, dermatitis seborreica refractariaSuplementación cosmética genérica para cabello/uñas

Coenzimas que no tienen sentido suplementar de forma generalizada

Hay coenzimas que el mercado vende pero que tienen poca o ninguna evidencia de beneficio en sujetos sanos sin deficiencia documentada: PQQ (pirrolquinolina quinona) tiene N0-N1 en humanos, sin RCT relevantes; el ATP oral no cruza la pared intestinal; el glutatión oral se hidroliza antes de absorberse; el NAD+ oral cristalino tiene biodisponibilidad despreciable (desarrollado en sección 08); el cromo picolinato tiene N3 contradictorio para resistencia insulínica; el manganeso suplementado en sujetos sanos no aporta beneficio documentado.

Diagnóstico antes que prescripción: la regla operativa

El error típico del consumidor es decidir suplementar antes que diagnosticar. La regla KRECE: la deficiencia se documenta, no se asume. Niveles séricos de B12, folato, ferritina, 25-OH-vitamina D, magnesio en células rojas (más útil que el serico) y zinc plasmaticos son baratos y permiten suplementar con criterio. En el contexto de evaluación más amplia de función bioenergética celular, el panel de respirometría y biomarcadores mitocondriales aporta otra capa de información — desarrollado en el artículo de diagnóstico mitocondrial. Antes de suplementar coenzimas, igual de relevante es asegurar las palancas no farmacológicas: ejercicio HIIT y zona 2 inducen biogénesis mitocondrial que multiplica la capacidad de uso de las coenzimas existentes.

El catálogo de fraudes bien envasados que sostienen el mercado

Vender ubiquinona convencional al precio de ubiquinol liposomado

La coenzima Q10 existe en dos formas: ubiquinona (oxidada, más estable, más barata) y ubiquinol (reducida, biológicamente activa, más cara). En personas jóvenes con capacidad enzimática intacta, ambas formas se interconvierten eficientemente y la diferencia práctica es menor. En personas mayores de 40-50 años con declive de capacidad de conversión, el ubiquinol puede ser superior porque salta el paso comprometido. El problema del mercado es que muchos productos venden ubiquinona en cápsula de polvo cristalino — biodisponibilidad oral cercana a cero por extrema lipofilicidad — al mismo precio que ubiquinol liposomado o solubilizado en base lipídica con biodisponibilidad relativa 3-8 veces superior. Desarrollado en detalle en el artículo dedicado a ubiquinol vs ubiquinona.

Cianocobalamina en lugar de metilcobalamina en personas con MTHFR comprometido

La cianocobalamina es la forma sintética más barata y más usada de B12. Para ser metabólicamente activa tiene que convertirse intracelularmente a metilcobalamina y a adenosilcobalamina. La conversión depende de varios pasos enzimáticos que pueden estar comprometidos en polimorfismos MTRR, MTR, CBLA, etc. En estos perfiles, suplementar cianocobalamina puede dar niveles séricos altos de B12 con utilización metabólica baja — situación clínica conocida como «B12 paradox»: homocisteína elevada y MMA elevada con B12 sérica normal o alta. La solución es suplementar directamente con las formas activas (metil + adenosil) o con hidroxicobalamina como compromiso intermedio. El mercado convencional sigue vendiendo cianocobalamina por defecto.

Ácido fólico vs metilfolato: el error que afecta a un tercio de la población

El ácido fólico sintético tiene que reducirse a dihidrofolato, luego a tetrahidrofolato, y luego a 5-metiltetrahidrofolato (5-MTHF) — la forma activa que cruza la barrera hematoencefálica y participa en el ciclo de metilación. La última reducción depende de la enzima MTHFR. Aproximadamente un 30-40% de la población caucasica tiene el polimorfismo C677T y un 10-20% es homocigoto T/T con actividad enzimática reducida al 30%. En estos individuos, suplementar ácido fólico saturable (con techo a 1 mg/día por capacidad de la dihidrofolato reductasa) puede generar acumulación de ácido fólico no metabolizado en sangre, con consecuencias debated (algunas señales de empeoramiento de la respuesta inmune NK). La solución es suplementar directamente con 5-MTHF (metilfolato o quatrefolic). Esto es lo que más ha cambiado en suplementación prenatal en la última década.

NAD+ oral cristalino: por qué la biodisponibilidad es virtualmente cero

El NAD+ tomado oralmente como molécula intacta tiene un problema bioquímico que el mercado wellness elige ignorar: el NAD+ se degrada en el tracto gastrointestinal y no cruza la membrana celular intacto. Las células captan precursores (nicotinamida, nicotinamida ribosido NR, nicotinamida mononucleotido NMN) y los ensamblan en NAD+ intracelular. Vender «NAD+ oral cristalino» a precio premium es venta de placebo caro. La estrategia que sí tiene base bioquímica es suplementar con NR o NMN, que llegan a la célula y se incorporan al pool de NAD+. La evidencia clínica de outcomes duros para estos precursores sigue siendo N3, no N4 todavía — pero al menos la lógica bioquímica funciona.

Óxido de magnesio: el placebo más vendido del mercado

El óxido de magnesio es la forma más barata, la más usada en multivitamínicos baratos y en muchos productos de farmacia, y la peor en biodisponibilidad: aproximadamente 4% de absorción real. El resto causa efecto osmótico intestinal y, en altas dosis, diarrea. Glicinato (bisglicinato), treonato (L-treonato, atraviesa BHE), citrato, malato y taurato tienen biodisponibilidad muy superior. Los productos premium usan estas formas; los baratos usan óxido. El precio por miligramo de magnesio elemental absorbido — no por miligramo de sal total — es la métrica que importa.

Complejos B con dosis simbólicas y precios premium

Muchos multivitamínicos premium contienen las vitaminas B en dosis «del 100% del VDR» — valor diario recomendado, que es el nivel mínimo para evitar deficiencia clínica franca, no el nivel óptimo metabólico para un adulto que quiera respaldar vías de metilación, ciclo de Krebs y síntesis de neurotransmisores. Un complejo B real para suplementación metabólica activa tendría 25-50 mg de B1, B2, B3, B5 y B6, más 400-800 μg de 5-MTHF, más 500-1.000 μg de metilcobalamina, más 300-500 μg de biotina, en formas activas. Cualquier producto que diga «complejo B» y entregue cianocobalamina + ácido fólico + piridoxina a «100% VDR» está vendiendo cumplimiento regulatorio, no eficacia metabólica.

Lectura de etiqueta accionable

Tres preguntas en orden cuando se examina un suplemento de coenzimas. Primera, ¿qué forma química está declarada? Cianocobalamina o metilcobalamina. Ácido fólico o 5-MTHF. Ubiquinona o ubiquinol. Óxido de magnesio o glicinato. Segunda, ¿la dosis declarada se acerca a la dosis con evidencia o a la dosis simbólica? —si el producto dice 5 mg de B6, está en zona simbólica; si dice 25-50 mg, está en zona terapéutica. Tercera, ¿la formulación galenica permite absorción? —CoQ10 en cápsula seca de polvo cristalino vs liposomado o en base lipídica supone diferencia 3-8x en biodisponibilidad real.

El método KRECE: criterio sobre marca, sustancia sobre marketing

Criterio 1: forma química activa frente a forma inactiva

La forma química declarada en la etiqueta es la primera distinción que separa un producto serio de un placebo. Para vitaminas B: P5P en lugar de piridoxina HCl, 5-MTHF en lugar de ácido fólico, metilcobalamina o hidroxicobalamina en lugar de cianocobalamina, benfotiamina en lugar de tiamina mononitrato si el objetivo es biodisponibilidad lipídica. Para CoQ10: ubiquinol en mayores de 40 años, ubiquinona aceptable en jóvenes — siempre con base lipídica o liposomada, nunca polvo cristalino seco. Para magnesio: glicinato/bisglicinato como base general, L-treonato si el objetivo es cognición por su capacidad de cruzar BHE, citrato como alternativa económica aceptable. Para selenio: levadura selenizada o selenometionina, evitar selenito sódico inorgánico. Para hierro: bisglicinato de hierro con mejor tolerancia gastrointestinal que sulfato ferroso a igualdad de hierro elemental absorbido.

Criterio 2: dosis terapéutica frente a dosis simbólica

La dosis declarada tiene que estar en el rango con evidencia, no en el rango regulatorio mínimo. Esto requiere conocer la dosis con evidencia para cada compuesto — lo cubre la tabla N0-N5 de la sección 07. La regla operativa: si un producto declara la dosis como «% del valor diario recomendado» sin especificar el miligramo absoluto, sospechar. La presentación VDR oculta que el VDR se calculó para evitar deficiencia clínica franca, no para optimización metabólica.

Criterio 3: formulación galénica y biodisponibilidad real

La biodisponibilidad es la fracción de compuesto declarado que llega al torrente circulatorio en forma utilizable. Para moléculas liposólubles (CoQ10, vitaminas A, D, E, K, omega-3, polifenoles), la formulación marca la diferencia entre placebo y suplemento real. Liposomado, fitosomado, en base lipídica (cápsula blanda con aceite), micelar, autoemulsionante son las formulaciones con biodisponibilidad documentada. Polvo cristalino seco para liposólubles es virtualmente inútil por vía oral. Para moléculas hidrosólubles la formulación importa menos. La lógica de elección editorial está desarrollada en el cornerstone de omega-3 EPA y DHA para moléculas liposólubles en general.

Criterio 4: patentes con estudios propios frente a genéricos sin caracterizar

Algunas marcas comerciales de coenzimas tienen estudios clínicos propios publicados con su forma específica. Pharma Nord Bio-Quinone Active Gold (CoQ10 ubiquinona en base lipídica) es la formulación utilizada en Q-SYMBIO y KiSel-10 — tiene RCT propios. Kaneka Ubiquinol es la patente más estudiada de ubiquinol. Magnesium L-Threonate de Magtein es la única forma de magnesio con RCT en cognición humana publicado. Quatrefolic y Metafolin son las dos patentes de 5-MTHF con datos farmacocinéticos propios. Pagar el sobreprecio por estas patentes tiene sentido cuando el estudio que las respalda es el que justifica usar el compuesto. Pagar sobreprecio por marcas sin estudios propios es marketing.

Criterio 5: certificaciones que sí significan algo

USP Verified (Estados Unidos), NSF Certified for Sport (Estados Unidos), Eurofins (Europa), Informed-Sport, ConsumerLab Reports: certificaciones independientes que verifican que el contenido coincide con la etiqueta y que no hay contaminantes relevantes. GMP (Good Manufacturing Practices) es requisito legal mínimo, no certificación diferencial. «Made in Switzerland» o «Pharma grade» sin auditoría tercera es marketing. El indicador más útil en un producto premium es el certificado de análisis (CoA) públicamente accesible, lote a lote, con identidad y potencia documentadas y test de contaminantes.

Criterio 6: lectura crítica del certificado de análisis (CoA)

Un CoA serio incluye: identidad de la molécula (HPLC, masas, IR), potencia (contenido por unidad), pureza (% de molécula objetivo frente a impurezas), test de metales pesados (plomo, mercurio, cadmio, arsénico), test microbiológico (recuentos totales, patogenos), endotoxinas si la formulación es inyectable. Una marca premium publica el CoA del lote del bote que se vende. Una marca opaca solo presenta CoA del «lote promedio» o no presenta ninguno. La lógica que aplica el mercado peptidico (HPLC, certificado por lote) se está extendiendo gradualmente al mercado de suplementación premium — y es donde el consumidor avanzado debe poner el listón.

La posición de KRECE

Las coenzimas no se entienden por compuesto aislado — se entienden como sistema. Y la mayoría del mercado wellness vende cada pieza del sistema como si fuera un producto independiente, perdiéndose la lógica que une todas.

La distinción coenzima vs cofactor vs grupo prostético no es semántica académica — define qué se puede suplementar y qué no.
Las coenzimas libres (NAD+, FAD, CoA, PLP, THF, B12 activadas) tienen niveles celulares dinámicos modificables por aporte externo. Los grupos prostéticos (hemo, biotina covalente, FAD covalente) no se suplementan como tales: se suplementa el precursor o el sustrato de su síntesis. Los cofactores minerales tienen biodisponibilidad enormemente variable entre formas químicas. Confundir las tres categorías es la base del marketing «todo es lo mismo» que sostiene el mercado de suplementación genérica.
Las vitaminas del grupo B son sustrato; las coenzimas activas son producto. Vender complejos B inactivos a precio premium es el mayor fraude del mercado wellness.
Tiamina → TPP. Riboflavina → FAD/FMN. Niacina → NAD+. Ácido pantoténico → CoA. Piridoxina → P5P. Biotina → biotina covalente. Folato → 5-MTHF. Cobalamina → metilcobalamina + adenosilcobalamina. Un 30-40% de la población tiene polimorfismos relevantes (MTHFR, MTRR, otros) que comprometen las conversiones. Un mayor de 60 con gastritis atófica o en metformina crónica las compromete aún más. En estos perfiles, las formas activas no son lujo: son la única forma de garantizar que la coenzima llega a su sitio. En perfiles sanos jóvenes el sobreprecio es discutible.
La depleción de NAD+ con la edad es real y bien documentada, pero la respuesta oral cristalina vendida masivamente es bioquímicamente inviable.
Massudi 2012 y replicaciones posteriores documentan 40-60% de descenso de NAD+ tisular entre la segunda y la séptima década de vida. El problema bioquímico es que NAD+ oral cristalino se degrada en el tracto gastrointestinal y no cruza la membrana celular intacto. Las células captan precursores (NR, NMN, nicotinamida) y los ensamblan intracelularmente. La estrategia que tiene base bioquímica es NR o NMN; la que no la tiene es «NAD oral cristalino» a precio premium. La evidencia clínica de NR/NMN para outcomes duros sigue siendo N3 — KRECE lo declara claramente: lo que tiene N3 se presenta como N3, no como N4.
El magnesio no es opcional — es el cofactor más subdosificado del mundo desarrollado y la deficiencia subclínica es prevalencia >50%.
Cofactor de más de 300 enzimas humanas, incluidas todas las que manejan ATP. La dieta moderna lo aporta menos que la tradicional. Café, alcohol, estrés crónico, diuréticos e inhibidores de la bomba de protones lo depletan. La biodisponibilidad de las formas suplementarias varía entre 4% (óxido) y 60-80% (glicinato, treonato). La métrica que importa no es «miligramos de magnesio en el bote» sino «miligramos de magnesio elemental absorbido por dosis». Magnesio bisglicinato 300-400 mg/día es la opción por defecto en adultos sanos; treonato específicamente para cognición. Detalle completo en el artículo dedicado.
CoQ10 merece todo lo que se dice y nada de las marcas que lo venden: la formulación determina si funciona o es placebo caro.
Q-SYMBIO con HR 0,50 en IC severa, KiSel-10 con HR 0,51 a 10 años post-intervención, Qu 2018 con mejora documentada de síntomas musculares en SAMS. La evidencia humana de CoQ10 es de las más sólidas del espacio coenzimático. El problema es la formulación: ubiquinona en polvo cristalino seco tiene biodisponibilidad oral cercana a cero. Liposomado, ubiquinol en base lipídica, o fitosomado tienen biodisponibilidad relativa 3-8 veces superior. Las marcas con RCT propios (Pharma Nord Bio-Quinone, Kaneka Ubiquinol) son las que tienen las formulaciones usadas en los estudios clínicos. La lógica completa está desarrollada en el protocolo clínico KRECE de CoQ10.
El paciente polimedicado mayor de 50 es el perfil clínico que más se beneficia de auditar coenzimas y el que menos lo hace.
Las estatinas depletan CoQ10 (Banach 2015, meta-análisis de 8 RCT, WMD −0,44 μmol/L). La metformina depleta B12 (prevalencia 10-30% en uso crónico). Los IBPs (omeprazol y similares) depletan B12, magnesio y zinc por reducir ácido gástrico. Los diuréticos de asa depletan magnesio y B1. Los anticonceptivos orales reducen folato, B12, B6 y zinc. Es un cuadro de polidepleción iatrogénica que casi nunca se evalúa sistemáticamente en consulta convencional. La auditoría de coenzimas en pacientes polimedicados mayores no está en guías clínicas y por tanto raramente se aplica. KRECE lo considera el mínimo no negociable: reposicionar CoQ10 en estatinas, B12 en metformina, magnesio en diuréticos, no es lujo, es corrección de un olvido sistemático.
Disclaimer clínico

Esta pieza es contenido editorial. No sustituye al criterio médico individualizado ni constituye prescripción. La decisión de suplementar cualquier coenzima o cofactor debe ser evaluada por el médico responsable del paciente. La regla operativa KRECE es diagnosticar antes de suplementar: niveles séricos de B12, folato, ferritina, 25-OH-D, magnesio en células rojas y zinc plasmático son baratos y permiten suplementación con criterio. Las dosis recomendadas en este artículo son de referencia educativa; la dosis individualizada se ajusta a contexto clínico, edad, sexo, peso, polimorfismos, comorbilidad y medicación concomitante. Especial atención a interacciones: hierro y zinc compiten en absorción; selenio >400 μg/día es tóxico; ácido fólico sintético a dosis altas puede enmascarar deficiencia de B12; B6 a dosis >200 mg/día por encima de tres meses puede inducir neuropatía sensorial. La calidad farmacéutica del mercado de suplementos es heterogénea; verificar forma química, dosis, formulación galénica y certificado de análisis es el mínimo no negociable. KRECE no comercializa actualmente coenzimas ni cofactores; este artículo es editorial puro sin vínculo comercial con marcas mencionadas.

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