Corte de una membrana celular con un receptor de siete hélices que recibe un ligando por fuera y dispara la disociación de una proteína G de tres subunidades por dentro.
GLOSARIO · 18 May 2026

GPCR: receptores acoplados a proteína G

Qué es un GPCR y qué es una proteína G, cómo señalizan paso a paso y por qué un tercio de los fármacos actúan. Explicado y Evidencia.

Sistema KRECE / Glosario
Farmacología de receptores · la mayor familia de dianas
GPCR: receptores acoplados a proteína G

Cuando alguien dice que la semaglutida imita una hormona, que un opioide actúa sobre su receptor o que un psicodélico se une al 5-HT2A, está hablando de GPCR. Los receptores acoplados a proteína G son la mayor familia de receptores de la célula y la diana de un tercio de los fármacos, y sin entender qué son ni cómo funciona su proteína G, una ficha de péptido se lee como la portada de un libro cerrado. Este es el glosario de trabajo que sostiene el resto del catálogo.

Respuestas directas

Lo que has venido a saber

¿Qué es un GPCR (receptor acoplado a proteína G)?

Una proteína de membrana que atraviesa la célula siete veces, ofrece un sitio de unión para un ligando por fuera y, al activarse, dispara una proteína G por dentro que enciende una cascada química. Son la mayor familia de receptores de membrana: unos 800 en el genoma humano.

¿Qué es una proteína G?

Un interruptor molecular de tres piezas (alfa, beta y gamma) pegado a la cara interna del receptor. En reposo, la pieza alfa lleva GDP; al activarse el receptor, cambia GDP por GTP, se separa y enciende enzimas que producen los segundos mensajeros. Da nombre a toda la familia.

¿Qué diferencia hay entre un GPCR y un receptor ionotrópico?

El ionotrópico es un canal que se abre al unirse el ligando y cambia el voltaje de la membrana en milisegundos. El GPCR no es un canal: activa una cascada bioquímica cuyo efecto tarda segundos, pero se amplifica mucho más. GABA-A y NMDA son ionotrópicos; el receptor GLP-1 es un GPCR.

¿Por qué importan tanto los GPCR?

Porque son la diana de aproximadamente un tercio de los fármacos aprobados y de casi todos los péptidos relevantes: GLP-1, opioides, adrenérgicos, melanocortina. Entender qué son ordena la lectura de cualquier ficha de fármaco.

¿Todas las proteínas G son iguales?

No. Hay cuatro familias según su pieza alfa, y cada una da un efecto distinto: Gs sube el AMP cíclico, Gi lo baja, Gq libera calcio y G12/13 mueve el citoesqueleto. El mismo ligando puede dar efectos diferentes según qué proteína G domine en cada tejido.

¿Todos los receptores son GPCR?

No, y confundirlos es el error más común. El receptor de insulina y el EGFR son tirosina quinasa; GABA-A y NMDA son canales iónicos; los de estrógenos o tiroides son nucleares. Cada familia tiene su propia farmacología y nada de lo que vale en una aplica en otra.

El análisis

El receptor y su proteína G, sección a sección

¿Qué son los receptores acoplados a proteína G (GPCR)?

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Un receptor acoplado a proteína G es una proteína de membrana que atraviesa la bicapa lipídica siete veces, ofrece un sitio de unión para un ligando en su cara extracelular y, al activarse, provoca que una proteína G acoplada por dentro se disocie y dispare una cascada de señalización. La definición suena técnica, pero se condensa en una idea: son proteínas bisagra que convierten una señal química de fuera en una respuesta bioquímica de dentro.

A los receptores acoplados a proteína G se los conoce universalmente por sus siglas inglesas, GPCR, de G protein-coupled receptor. En castellano se ven también como RCPG, y por su arquitectura se llaman receptores 7TM (siete transmembrana) o, por su forma de actuar, receptores metabotrópicos, en contraste con los ionotrópicos. Son unos 800 en el genoma humano: la mitad son receptores olfatorios, la base molecular del olfato, y la otra mitad median casi toda la comunicación hormonal, nerviosa y sensorial del organismo.

Importan por una cifra concreta: alrededor de un tercio de los fármacos aprobados por la FDA tiene un GPCR como diana, y ese porcentaje lleva años estable. Son la diana primaria de prácticamente todos los péptidos terapéuticos del catálogo: el receptor GLP-1, los adrenérgicos, los opioides, los de melanocortina. Sin entender qué es un GPCR, una ficha de semaglutida se lee como folclore.

¿Qué es una proteína G y por qué da nombre a la familia?

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El nombre viene de la pareja con la que baila el receptor por dentro. En reposo, la cara citoplasmática de cualquier GPCR canónico tiene asociada una proteína G heterotrimérica: un complejo de tres subunidades, alfa, beta y gamma, donde la alfa sostiene una molécula de GDP. Es, en esencia, un interruptor molecular de tres piezas pegado a la cara interna de la membrana.

Cuando el ligando activa el receptor, la proteína G se reorganiza: la subunidad alfa suelta el GDP, capta un GTP y se separa del par beta-gamma. A partir de ahí las dos fracciones, la alfa por un lado y el par beta-gamma por otro, señalizan por separado hacia distintos efectores. Sin la proteína G, la activación del receptor por su ligando no produciría la cascada clásica, y de ahí el nombre de toda la familia.

Conviene no confundir la proteína G heterotrimérica con las proteínas G pequeñas monoméricas como Ras o Rho, que son de una sola pieza y actúan como interruptores en otras vías. Las que acoplan a estos receptores son siempre las de tres subunidades. Y como se ve en la sección de familias, no todas hacen lo mismo: la identidad de la subunidad alfa decide qué segundo mensajero se produce y, con él, el efecto fisiológico.

Anatomía molecular: la estructura de siete hélices

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Un GPCR canónico es una sola cadena de proteína plegada en siete segmentos helicoidales, TM1 a TM7, que cruzan la membrana conectados por bucles a un lado y a otro. Cada hélice tiene unos veinte a veinticinco aminoácidos, lo justo para cruzar la bicapa, y las siete se empaquetan en un haz cilíndrico con un canal central.

La organización no es aleatoria. En la cara extracelular, el extremo N terminal y tres bucles reciben al ligando: en los receptores de moléculas pequeñas, como las monoaminas, el ligando entra al canal central del haz; en los de péptidos grandes, como el receptor GLP-1, el N terminal es enorme y actúa como una antena que captura el péptido. Las hélices TM3, TM5, TM6 y TM7 son las que más contribuyen al sitio activo, y la TM6 es la que más se mueve durante la activación, un detalle que reaparece en el mecanismo.

En la cara intracelular, el extremo C terminal y tres bucles acoplan la proteína G en reposo y, tras la activación, las quinasas GRK y la beta-arrestina. Aquí conviene reanclar una distinción del cluster: el sitio ortostérico es donde se une el ligando natural, y un agonista o antagonista clásico compite por él; un sitio alostérico es cualquier otro punto de unión, y es donde actúan los moduladores que desarrolla la pieza de agonistas y antagonistas.

Cómo funciona un GPCR, paso a paso

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Cinco pasos describen el ciclo completo, desde que el receptor está en reposo hasta que vuelve a estarlo después de haber señalizado. Es la base molecular de casi toda la farmacología de receptores.

Reposo. Sin ligando, el receptor está cerrado. Un puente iónico entre el motivo DRY al final de TM3 y un residuo de TM6, conocido como ionic lock, mantiene sellada la cara interna donde se acoplaría la proteína G. En este estado el receptor no puede catalizar nada: está mecánicamente cerrado.

Unión del ligando. Cuando un agonista entra al sitio ortostérico, su contacto con TM3, TM5 y TM6 se propaga hacia dentro. El cambio clave, capturado por la cristalografía del receptor beta-2 adrenérgico activado, es el desplazamiento hacia fuera del extremo interno de TM6, que rompe el ionic lock y abre una cavidad donde ahora sí cabe la proteína G. La transmisión de la señal es esencialmente mecánica: una cascada de movimientos de las hélices.

Activación de la proteína G. Con la cavidad abierta, el receptor actúa como factor de intercambio de nucleótidos: hace que la subunidad alfa suelte el GDP y capte un GTP. Ese cambio la separa del par beta-gamma, y las dos fracciones señalizan por separado.

Segundos mensajeros. La fracción alfa activa o inhibe un efector de membrana, y ese efector produce un segundo mensajero: una molécula pequeña como el AMP cíclico, el IP3 o el DAG, o un ion como el calcio, que se difunde por el citoplasma. La amplificación es geométrica: un solo receptor activa muchas proteínas G, cada una genera muchos mensajeros. Una sola molécula de ligando puede modificar la actividad de miles de proteínas.

Cese de la señal. Cuatro mecanismos la apagan. La alfa hidroliza su propio GTP y vuelve al reposo; las quinasas GRK fosforilan el receptor; esa fosforilación recluta beta-arrestina, que lo desacopla de la proteína G; y la beta-arrestina lo dirige a internalizarse. Es la base de la desensibilización y la downregulation que desarrolla la pieza de agonistas.

Las cuatro familias de proteína G y qué hace cada una

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La identidad de la proteína G acoplada decide qué segundo mensajero se produce y, por tanto, cuál es el efecto de activar el receptor. Hay cuatro familias, según la subunidad alfa, y es la variable que más se olvida al hablar de un fármaco selectivo para un receptor.

Gs (de stimulatory) activa la adenilato ciclasa y sube el AMP cíclico, que activa la PKA. Media lipólisis, glucogenólisis y taquicardia. Ejemplos: receptores beta adrenérgicos, D1 dopaminérgicos, de glucagón, GLP-1 en la célula beta y GHRH en la hipófisis. Gi/Go (de inhibitory) hace lo contrario, baja el AMP cíclico, y en neuronas abre canales de potasio y cierra los de calcio. Ejemplos: receptores mu opioide, alfa-2 adrenérgicos, D2, M2 muscarínicos y cannabinoides.

Gq/G11 activa la fosfolipasa C, que libera IP3 y DAG: el IP3 suelta calcio del retículo y el DAG activa la PKC. Ejemplos: receptores M1 y M3 muscarínicos, alfa-1 adrenérgicos, 5-HT2A (la diana de los psicodélicos), histamina H1, vasopresina y oxitocina. G12/G13 es la menos estudiada en clínica: activa la vía de Rho y reorganiza el citoesqueleto, con relevancia sobre todo en migración celular y oncología.

Una sutileza que lo cambia todo: muchos receptores se acoplan a más de una familia de proteína G, con jerarquía según el tejido. El receptor beta-2 va sobre todo por Gs, pero también por Gi en ciertas condiciones. Esa promiscuidad es justo lo que permite el agonismo sesgado: diseñar un ligando que active preferentemente una vía sobre otra, o la de la proteína G y no la de la beta-arrestina.

La vía beta-arrestina: el descubrimiento que rompió el modelo lineal

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Durante décadas el modelo fue lineal: ligando, receptor, proteína G, segundo mensajero, efecto. La beta-arrestina era solo la borradora de la señal. El trabajo de Robert Lefkowitz y Brian Kobilka reescribió esa visión y les valió el Nobel de Química de 2012, reorientando el campo entero.

La beta-arrestina es una proteína intracelular que se une al receptor fosforilado por dentro, y tiene dos isoformas en humanos. Su función original descrita es la desensibilización: cuando las quinasas GRK fosforilan la cola del receptor activado, la beta-arrestina se acopla y bloquea físicamente el sitio de la proteína G. El receptor sigue uniendo ligando pero deja de señalizar por esa vía, y además la beta-arrestina lo internaliza. Esa es la cadena que el cluster ha venido llamando downregulation, el freno de la tolerancia a agonistas potentes como los opioides o los secretagogos del GHSR como el MK-677.

La revelación llegó a partir de 2005: la beta-arrestina no es solo un freno, es también una señalizadora propia. Una vez unida, organiza complejos que activan cascadas independientes de la proteína G, en particular la vía MAPK/ERK, con cinética más lenta y persistente y a menudo desde endosomas ya internalizados. El resultado conceptual es que un GPCR no señaliza por una vía, sino por dos, y un mismo ligando puede inclinar el balance.

Ahí está la conexión con el agonismo sesgado: consiste en diseñar moléculas que activen el receptor con sesgo hacia la vía de la proteína G, asociada al efecto terapéutico, y no hacia la de la beta-arrestina, asociada en muchos casos al perfil adverso. La oliceridina, agonista mu sesgado, es el caso de manual, y solo es posible porque desde 2005 sabemos que la beta-arrestina tiene vía propia.

Las cinco clases de GPCR: el sistema GRAFS

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Fredriksson, Schiöth y colaboradores propusieron en 2003 una clasificación por filogenia que se ha impuesto como estándar. GRAFS es el acrónimo de las cinco familias: Glutamate, Rhodopsin, Adhesion, Frizzled/Taste, Secretin. Cada clase agrupa receptores con estructura y modo de unión parecidos.

La clase A (tipo rodopsina) es la más numerosa, en torno al 85 % del total. Reúne los receptores de monoaminas, los opioides, los muscarínicos, los de adenosina, los cannabinoides, los olfatorios y los de la luz. Es la diana de la mayoría de fármacos clásicos: antipsicóticos, antihistamínicos, opioides, betabloqueantes, broncodilatadores, triptanes. La clase B (tipo secretina) son unos quince receptores, pero de relevancia desproporcionada: tienen un N terminal grande que captura péptidos largos, y ahí están los receptores de incretinas. Es la familia de los blockbusters metabólicos: semaglutida y tirzepatida sobre GLP-1 y GIP, tesamorelina sobre GHRH, los gepants sobre CGRP en migraña.

La clase C (tipo glutamato) tiene un dominio extracelular en forma de atrapamoscas: son los metabotrópicos de glutamato, los GABA-B y el sensor de calcio, con moduladores como el cinacalcet. La clase Frizzled/Taste media la señalización Wnt y el sabor amargo, con inhibidores de Smoothened aprobados en oncología. Y la clase Adhesion, con un N terminal gigantesco de adhesión celular, tiene función aún en caracterización y pipeline temprano.

Aparte de las clases están los GPCR huérfanos: receptores cuyo gen se conoce pero cuyo ligando endógeno todavía no. A 2026 quedan alrededor de cien huérfanos no olfatorios, un cuarto del total funcional, y son la frontera de I+D. Identificar su ligando se llama deorphanization, y cada una convierte una curiosidad genética en una diana validable, como se ve en la sección de longevidad.

Los GPCR que importan en longevidad y péptidos

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Este es el catálogo de receptores donde se juega la conversación clínica del catálogo, cada uno con su clase y su proteína G dominante.

El receptor GLP-1 es el más mediático de la década: clase B, acoplado a Gs, diana de la semaglutida (agonista completo), la tirzepatida (dual GLP-1 y GIP) y la retatrutida (triple, con glucagón). El GHSR, receptor de la grelina, es clase A acoplado a Gq y con señal basal, diana de la ipamorelina y del MK-677, y famoso por su desensibilización rápida. El GHRH-R es clase B acoplado a Gs, diana de la tesamorelina, que libera hormona de crecimiento en pulsos respetando la retroalimentación, la diferencia clave con la hormona exógena.

El MC4R de melanocortina es clase A acoplado a Gs, diana del PT-141 y de la setmelanotida. Los receptores adrenérgicos, nueve subtipos de clase A, median toda la señalización simpática y son la diana de betabloqueantes y broncodilatadores. Los opioides mu, kappa y delta, clase A acoplados a Gi/Go, son la diana de la morfina, la naloxona y la oliceridina. Y el 5-HT2A, clase A acoplado a Gq, es la diana de los psicodélicos y de la pimavanserina, con pipeline activo en agonismo sesgado para separar el efecto antidepresivo del alucinógeno.

Falta a propósito uno que suele colarse en estas listas: GFRAL, el receptor del GDF15, no es un GPCR, y por eso va en la sección siguiente. Es el ejemplo perfecto de por qué conviene saber a qué familia pertenece cada diana antes de agruparla con las demás.

No todo receptor es un GPCR (y GFRAL lo demuestra)

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Este es el error técnico más frecuente del lector divulgativo: asumir que cualquier receptor es un GPCR. No lo es. Hay al menos tres familias mayores más, cada una con mecanismo y farmacología propios.

Los receptores tirosina quinasa (el de insulina, el EGFR, los de factores de crecimiento) se autofosforilan al unir el ligando. Los canales iónicos ligando-dependientes (GABA-A, NMDA, AMPA, el nicotínico) son canales que se abren directamente y cambian el voltaje en milisegundos, no cascadas químicas. Los receptores nucleares (androgénico, estrogénico, tiroideo, de vitamina D) se unen al ligando y modifican la transcripción del ADN. Nada de lo que vale para un GPCR aplica en estas familias.

El caso que lo ilustra hoy mejor que ninguno es GFRAL, el receptor del GDF15 que la investigación de obesidad tiene en primera línea. Se identificó en 2017, y no es un GPCR: pertenece a la familia de receptores alfa del GDNF y señaliza reclutando al correceptor RET, que es una tirosina quinasa, formando el complejo GDF15-GFRAL-RET. Se expresa solo en el tronco encefálico y media anorexia y náusea; sus agonistas están en fase clínica para obesidad, con la hipótesis de que actúan por un mecanismo distinto al de las incretinas.

La lección práctica: saber a qué familia pertenece la diana de un fármaco es la primera comprobación al leer literatura nueva. Meter GFRAL en la lista de GPCR, por muy de moda que esté en obesidad, es exactamente el tipo de error que separa entender un mecanismo de repetirlo de oídas.

Comparativa

Las cuatro familias de proteína G, en una tabla

Las cuatro familias de proteína G heterotrimérica: qué efector activan, qué segundo mensajero producen y un ejemplo de receptor y fármaco de cada una, auditado por krece.io
Familia de proteína GEfecto sobre el efectorSegundo mensajeroReceptor y fármaco de ejemploNivel (N0-N5)
GsActiva la adenilato ciclasa.Sube el AMP cíclicoReceptor GLP-1 / semaglutidaN5
Gi/GoInhibe la adenilato ciclasa.Baja el AMP cíclicoReceptor mu opioide / morfinaN5
Gq/G11Activa la fosfolipasa C.Libera IP3, DAG y calcioReceptor 5-HT2A / psilocibinaN3
G12/G13Activa la vía de Rho.Reorganiza el citoesqueletoReceptores de trombina / oncologíaN1

El nivel N0-N5 califica la evidencia clínica del fármaco de ejemplo, no la del acoplamiento, que es un hecho bioquímico descriptivo.

Puntos clave

Cinco ideas que ordenan todo lo demás

  1. Un GPCR atraviesa la membrana siete veces y convierte una señal química de fuera en una respuesta bioquímica de dentro; son unos 800 en humanos y la diana de un tercio de los fármacos.
  2. La proteína G es un interruptor de tres piezas que da nombre a la familia: al activarse el receptor, la subunidad alfa cambia GDP por GTP, se separa y enciende la cascada.
  3. La identidad de la proteína G decide el efecto, no solo el ligando: Gs sube el AMP cíclico, Gi lo baja, Gq libera calcio y G12/13 mueve el citoesqueleto.
  4. Un GPCR señaliza por dos vías, la de la proteína G y la de la beta-arrestina; ese hallazgo (Nobel 2012) es lo que hace posible el agonismo sesgado.
  5. No todo receptor es un GPCR: el de insulina es tirosina quinasa, GABA-A es un canal iónico y GFRAL, el del GDF15, señaliza vía RET. Confundirlos es el error más común.
Posición oficial

La posición de KRECE

Sin entender qué son los receptores acoplados a proteína G no se entiende la farmacología moderna de longevidad. Cada receptor relevante del catálogo de péptidos pertenece a esta familia: GLP-1, GIP, glucagón, GHSR, GHRH, MC4R, opioides, adrenérgicos, 5-HT2A. Y la proteína G no es un detalle secundario del receptor: su identidad, Gs, Gi, Gq o G12/13, decide el efecto fisiológico tanto como el ligando que entra.

La posición de KRECE es que dos ideas ordenan todo lo demás. La primera, que desde 2005 sabemos que un GPCR señaliza por dos vías y no una, lo que abrió el agonismo sesgado y le valió el Nobel a Lefkowitz y Kobilka. La segunda, más humilde y más útil: no todo receptor es un GPCR. El de insulina es tirosina quinasa, los de estrógenos son nucleares y GFRAL, el receptor del GDF15 que hoy protagoniza la obesidad, señaliza vía RET. Saber a qué familia pertenece una diana es la primera comprobación al leer literatura nueva, y saltársela es el error que separa entender un mecanismo de repetirlo de oídas.

Consultas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Todos los receptores son GPCR?
No. Los GPCR son la familia más numerosa de receptores de membrana, pero hay al menos tres más. Los ionotrópicos son canales iónicos (GABA-A, NMDA, nicotínico); los tirosina quinasa incluyen el receptor de insulina y el EGFR; los nucleares incluyen el androgénico y el estrogénico. Cada familia opera distinto y tiene su propia farmacología. Asumir que cualquier receptor es un GPCR es el error técnico más frecuente.
¿Cuál es la diferencia entre un GPCR y un receptor ionotrópico?
El ionotrópico es un canal que se abre directamente al unir el ligando y cambia el potencial de membrana en milisegundos. El GPCR no es un canal: al unir el ligando activa una cascada bioquímica cuyos efectos tardan segundos, pero se amplifican mucho más. Un agonista ionotrópico da efecto inmediato; uno de GPCR, más lento pero más sostenido.
¿Cuántos fármacos actúan sobre GPCR?
Aproximadamente un tercio de los fármacos aprobados por la FDA tiene un GPCR como diana primaria, y el porcentaje es estable en el tiempo. Otras dianas mayores son las quinasas, los receptores nucleares y los canales iónicos. El liderazgo de los GPCR como diana es estructural, no una moda.
¿Qué es la deorphanization de un GPCR?
Es el proceso de identificar el ligando endógeno de un GPCR huérfano, es decir, la molécula natural que lo activa. A 2026 quedan cerca de cien GPCR huérfanos, y cada deorphanization convierte una curiosidad genética en una diana terapéutica validable. Es la frontera de I+D del sector, acelerada por la inteligencia artificial aplicada al cribado de ligandos.
¿Por qué la industria sigue invirtiendo en GPCR si ya hay tantos fármacos?
Por cuatro razones. Quedan cerca de cien receptores huérfanos sin diana caracterizada; el agonismo sesgado permite mejorar fármacos existentes con mejor perfil; la modulación alostérica ofrece techo de seguridad; y el éxito comercial de los GLP-1 ha reorientado la inversión hacia receptores metabólicos, muchos de ellos GPCR.
¿GFRAL, el receptor del GDF15, es un GPCR?
No, y es un malentendido común. GFRAL pertenece a la familia de receptores alfa del GDNF y señaliza reclutando al correceptor RET, que es una tirosina quinasa. Se identificó en 2017, se expresa solo en el tronco encefálico y sus agonistas están en desarrollo para obesidad. Es un buen recordatorio de que no todo receptor de moda en metabolismo es un GPCR.
Fuentes de información

En qué se basa este artículo

Ver las 10 fuentes
  1. Fredriksson R, Lagerström MC, Lundin LG, Schiöth HB. The G-Protein-Coupled Receptors in the Human Genome Form Five Main Families. Mol Pharmacol. 2003;63(6):1256-1272. PMID 12761335.Sistema de clasificación GRAFS, el estándar de las cinco clases.
  2. Hauser AS, Attwood MM, Rask-Andersen M, Schiöth HB, Gloriam DE. Trends in GPCR drug discovery: new agents, targets and indications. Nat Rev Drug Discov. 2017;16(12):829-842. PMID 29075003.Origen de la cifra de fármacos de la FDA sobre GPCR y del pipeline.
  3. Bjarnadóttir TK, Gloriam DE, Hellstrand SH, et al. Comprehensive repertoire and phylogenetic analysis of the G protein-coupled receptors in human and mouse. Genomics. 2006;88(3):263-273. PMID 16753280.Recuento canónico de GPCR en el genoma humano.
  4. Rasmussen SGF, DeVree BT, Zou Y, et al. Crystal structure of the beta-2 adrenergic receptor-Gs protein complex. Nature. 2011;477(7366):549-555. PMID 21772288.Cristalografía del GPCR activado con Kobilka como autor sénior; la base estructural del campo. Atribución del cuerpo corregida a esta cita.
  5. Liang YL, Khoshouei M, Radjainia M, et al. Phase-plate cryo-EM structure of a class B GPCR-G-protein complex. Nature. 2017;546(7656):118-123. PMID 28437792.Estructura del receptor GLP-1 activado, base del diseño de los agonistas duales.
  6. Mullican SE, Lin-Schmidt X, Chin CN, et al. GFRAL is the receptor for GDF15 and the ligand promotes weight loss in mice and nonhuman primates. Nat Med. 2017;23(10):1150-1157. PMID 28846097.Identificación de GFRAL como receptor del GDF15, con señalización vía correceptor RET (no es un GPCR).
  7. Emmerson PJ, Wang F, Du Y, et al. The metabolic effects of GDF15 are mediated by the orphan receptor GFRAL. Nat Med. 2017;23(10):1215-1219. PMID 28846098.Uno de los cuatro grupos que deorphanizaron GFRAL a la vez; confirma la vía GFRAL-RET.
  8. Akbari P, Gilani A, Sosina O, et al. Sequencing of 640,000 exomes identifies GPR75 variants associated with protection from obesity. Science. 2021;373(6550):eabf8683. PMID 34210852.GPR75, un GPCR identificado como diana antiobesidad de nueva generación.
  9. Kenakin T. Biased Receptor Signaling in Drug Discovery. Pharmacol Rev. 2019;71(2):267-315. PMID 30914442.Marco teórico del agonismo sesgado, sostenido sobre la señalización propia de la beta-arrestina.
  10. The Nobel Prize in Chemistry 2012. Otorgado a Robert J. Lefkowitz y Brian K. Kobilka por sus estudios sobre los receptores acoplados a proteína G.El reconocimiento que consolidó el modelo de doble vía de señalización.
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