Una molécula violeta se une a un receptor en una fibra muscular junto a un gotero que libera una gota luminosa, sobre un fondo oscuro, representando la acción de un SARM.
GLOSARIO · 22 Jun 2026

SARM: qué son y qué dice la evidencia

Qué son los SARM (ostarina, ligandrol, RAD-140), qué dice la evidencia frente al marketing de "anabolizantes sin efectos", y por qué la FDA, la AEMPS y la AMA los prohíben. Cobertura, no aval.

Estado
Cobertura, no aval
Investigación clínica
6/10
Evidencia para uso sano
2/10
Seguridad y legalidad
1/10
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Glosario

Los SARM son la promesa que el gimnasio llevaba décadas esperando: los efectos de los esteroides anabolizantes sin sus efectos secundarios. Esa frase es, a la vez, su mejor gancho comercial y su primera mentira.

La biología es real: son moléculas que activan el receptor de andrógenos con sesgo hacia el músculo y el hueso, y hay un SARM, el enobosarm, con ensayos humanos serios. Pero entre ese fármaco en investigación y el gotero que se compra por Instagram hay un abismo: ni es el mismo compuesto, ni tiene los mismos datos, ni la misma pureza.

Ningún SARM está aprobado para uso humano en ningún país, la AEMPS los cataloga como medicamentos en experimentación y la Agencia Mundial Antidopaje los prohíbe siempre. Aquí está la entidad entera: qué son, qué dice la evidencia molécula a molécula, qué riesgos tienen y por qué su estatus legal es el que es.

Conviene separar tres planos que el marketing funde a propósito. Uno: la ciencia básica, donde los SARM son una idea farmacológica legítima, hija de los moduladores del receptor de estrógenos. Dos: el fármaco en investigación, donde un SARM concreto, el enobosarm, tiene datos clínicos de verdad pero sigue sin aprobarse. Tres: el mercado de consumo, donde un gotero etiquetado como SARM puede contener casi cualquier cosa. Este artículo recorre los tres sin mezclarlos.

Y como hay quien los vende como suplementos para ganar músculo con promesas de salud, el tratamiento es de tema sensible: distinguimos la biología demostrable de la indicación clínica. KRECE cubre los SARM porque existen, mueven un mercado real y generan confusión; cubrirlos no es recomendarlos. Nada de «anabolizante sin efectos secundarios».

En breve Lectura 30 s
  • N5 · mecanismo

    Los SARM activan el receptor de andrógenos con sesgo anabólico hacia músculo y hueso; se diseñaron como alternativa más selectiva a los esteroides.

  • N4 · solo enobosarm

    El enobosarm (ostarina) es el único con ECA humanos; con un GLP-1 preservó masa magra (pérdida del 1,2% frente al 4,1%), pero sigue sin aprobarse.

  • N0-N1 · el resto

    Ligandrol, RAD-140, andarina y compañía tienen datos humanos mínimos, y lo que se vende online suele estar contaminado o mal etiquetado.

  • 0 aprobados · riesgo

    Ni la FDA, ni la AEMPS, ni la EMA aprueban ningún SARM; la FDA documenta hepatotoxicidad e ictus, y la AMA los prohíbe siempre.

VeredictoCobertura, no aval. Fuera de un ensayo clínico, el cálculo (daño documentado y sanción por dopaje frente a beneficio no probado en sano) da no.

Moléculas sintéticas que imitan a la testosterona sobre el receptor de andrógenos.

Los SARM (moduladores selectivos del receptor de andrógenos) son moléculas sintéticas pequeñas que se unen al receptor de andrógenos para producir efectos anabólicos, sobre todo en músculo y hueso, con poca actividad androgénica. Imitan parte de lo que hace la testosterona, pero no son esteroides: son arilpropionamidas, hidantoínas y otras estructuras químicas no esteroideas. Esa es la idea que los puso en el mapa y, de rebote, la que los convirtió en un imán del marketing de gimnasio.

De dónde vienen y cómo actúan

El concepto se introdujo en 1999, por analogía con los moduladores selectivos del receptor de estrógenos como el tamoxifeno [1]. Un SARM se une al receptor de andrógenos, que viaja al núcleo y activa genes en el músculo y el hueso. La clave de la teoría es que, según la fuente más citada, la selectividad no viene del receptor sino de las proteínas reguladoras de cada tejido, que activan la señal más en músculo y hueso que en próstata o piel [2]. En teoría, eso permitiría el efecto anabólico sin la parte virilizante.

La promesa de la selectividad, y su letra pequeña

Sobre el papel, los SARM son orales, no aromatizan a estrógenos y no se convierten en DHT, lo que en teoría evita parte de los efectos clásicos de los esteroides. Pero la propia literatura matiza la promesa: una revisión crítica reciente advierte de que buena parte de esa aparente selectividad puede deberse simplemente a que no sufren el metabolismo esteroideo (la 5-alfa-reducción), no a una propiedad mágica del compuesto [3]. Es decir: la selectividad es real en parte y exagerada en parte, y nunca es total.

Para qué se diseñaron de verdad

No se inventaron para el gimnasio. Se desarrollaron como candidatos a fármaco para la pérdida de músculo y hueso: caquexia por cáncer, osteoporosis, sarcopenia del envejecimiento, hipogonadismo, incontinencia urinaria de esfuerzo [2]. Esa es la indicación legítima que sostiene los ensayos serios. El salto desde ahí hasta «tómate unas gotas para ponerte cachas» no lo da la ciencia: lo da el comercio.

Diagrama del mecanismo de un SARM: la molécula se une al receptor de andrógenos y produce un efecto anabólico fuerte en músculo y hueso y reducido en próstata, piel y pelo.
La selectividad de tejido es la promesa de los SARM: efecto anabólico en músculo y hueso, menor en próstata, piel y pelo. En la práctica, esa selectividad es parcial y nunca completa.

No todos los SARM son iguales: del enobosarm de los ensayos al ligandrol del gimnasio.

El error más común es hablar de «los SARM» como si fueran un bloque homogéneo. No lo son. Hay al menos dieciséis agentes orales descritos, ninguno aprobado para uso humano, y entre ellos la distancia en evidencia es enorme. Uno solo tiene ensayos clínicos serios; el resto vive entre el laboratorio y el dato anecdótico.

Enobosarm (ostarina): el único realmente estudiado

El enobosarm (también ostarina, MK-2866, GTx-024) es el SARM con más recorrido clínico, con décadas de desarrollo detrás para caquexia oncológica y, ahora, para preservar músculo durante el adelgazamiento con fármacos GLP-1 [4]. Es el caso que da nombre a la categoría y el que cualquier vendedor invoca para legitimar el resto. El detalle incomodo: aun siendo el más avanzado, sigue sin estar aprobado.

Ligandrol, RAD-140 y compañía: los del gimnasio

Los que se venden en goteros bajo siglas son otra historia. El ligandrol (LGD-4033) tiene algún ensayo de fase temprana; el RAD-140 (testolona, vosilasarm) apenas ha salido de la fase preclínica y oncológica; la andarina (S4), el YK-11 y el S-23 son, a efectos de evidencia humana, casi un folio en blanco [2]. Lo que circula como «SARM» en el mercado paralelo es, mayoritariamente, esta familia sin datos.

SARM: indicación estudiada, nivel de evidencia y veredicto, auditado por krece.io
MoléculaIndicación estudiadaNivel (N0-N5)Veredicto KRECE
Enobosarm (ostarina)Caquexia oncológica; preservación muscular con GLP-1.N4En investigación
Ligandrol (LGD-4033)Músculo, hipogonadismo; ensayos de fase temprana.N3Experimental
RAD-140 (testolona)Preclínico; explorado en cáncer de mama.N1Experimental
Andarina (S4)Preclínico; sin desarrollo clínico relevante.N0-N1Experimental
YK-11, S-23Sin datos humanos; uso solo en mercado paralelo.N0Experimental

La evidencia humana es escasa y desigual; las aprobaciones, cero.

La pregunta no es si los SARM «funcionan» en abstracto, sino qué se ha demostrado, en quién y con qué solidez. Y ahí la respuesta es incómoda para el marketing: hay una molécula con datos reales, un puado de ensayos pequeños para el resto y ninguna aprobación.

Lo más sólido: enobosarm para preservar músculo

El dato fuerte viene del enobosarm. En el ensayo Fase 2b QUALITY (168 mayores de 60 años que tomaban semaglutida), añadir enobosarm limitó la pérdida de masa magra al 1,2% frente al 4,1% del placebo, y preservó la función física, aunque no aumentó la pérdida de peso [4]. En un análisis agrupado de 1.027 pacientes de cuatro ensayos, su perfil de efectos adversos fue comparable al placebo [5]. Aquí conecta con un problema real que ya tratamos: la pérdida de músculo con los GLP-1. Pero ojo a la magnitud: incluso este SARM da ganancias modestas comparadas con las de los andrógenos clásicos [6].

Espectro de evidencia de los SARM La evidencia real se concentra en niveles preclínicos N0-N1; solo el enobosarm llega a ensayos humanos N3-N4, y no hay ningún SARM aprobado N5; mientras tanto, la demanda de gimnasio opera en todo el espectro. Dónde está la evidencia y dónde está la demanda Evidencia preclínica solo enobosarm 0 aprobados Demanda se compra en todo el espectro N0in vitro N1animal N2humano mec. N3fase 1-2 N4ECA N5aprobado Pirámide de evidencia KRECE: la realidad se acumula a la izquierda; la demanda, en todas partes.
El grueso de la evidencia de los SARM vive en niveles preclínicos (N0-N1). Solo el enobosarm alcanza ensayos humanos (N3-N4) y ningún SARM está aprobado (N5 vacío). La demanda de gimnasio, en cambio, compra a lo largo de todo el espectro, incluido el tramo sin datos.

Lo delgado: el resto, casi todo preclínico

Fuera del enobosarm, la evidencia se desmorona. El ligandrol tiene ensayos de fase 1 pequeños; el RAD-140 y la andarina apenas han pasado del animal; el YK-11 y el S-23 no tienen prácticamente nada en humanos [3]. Que un compuesto suba la masa magra en un ratón o en un ensayo de doce semanas no es lo mismo que demostrar que es seguro y eficaz en una persona sana durante años. La historia de la farmacología está llena de promesas que brillaron en el ratón y se apagaron en el humano.

Lo inexistente: ningún SARM aprobado

El dato que zanja el debate: en 2026 ningún SARM está aprobado por la FDA para ningún uso médico [7], ni por la EMA en la UE. No hay un solo modulador del receptor de andrógenos con autorización de comercialización. Todo lo que se ofrece como SARM fuera de un ensayo clínico está, por definición, fuera del marco que garantiza que algo funciona y es seguro.

Hepatotoxicidad, supresión hormonal, riesgo cardiovascular y un mercado contaminado.

El argumento de venta es «los beneficios de los esteroides sin sus riesgos». Los datos disponibles no lo sostienen por ninguno de los dos lados. Ni el beneficio iguala al de los andrógenos, ni el riesgo desaparece. Y a los riesgos farmacológicos se suma uno que el folleto nunca menciona: no sabes qué hay dentro del gotero.

Lo que documentan los reguladores

La FDA es explícita: en personas que han tomado productos con SARM se han producido reacciones potencialmente mortales, incluida toxicidad hepática, y un riesgo aumentado de infarto e ictus [7]. La fuente clínica de referencia sobre hepatotoxicidad recoge casos de daño hepático colestásico en consumidores de SARM de gimnasio [8]. Incluso en el enobosarm bien controlado se observaron elevaciones de transaminasas, leves y reversibles a la dosis baja, pero presentes [4]. No es un perfil de «sin efectos».

Efectos androgénicos y supresión del eje

Como activan el receptor de andrógenos, los SARM suprimen la producción propia de testosterona por el mecanismo de retroalimentación del eje hormonal, igual que cualquier andrógeno externo. La selectividad reduce, pero no elimina, los efectos sobre próstata, piel y cabello. La idea de que un SARM no toca el equilibrio hormonal es, sencillamente, falsa: tocarlo es justo lo que hace.

El problema de la calidad: lo que compras no es lo que dice

Aunque la molécula fuera inofensiva, quedaría el mercado. Un análisis químico de trece productos SARM comprados online en la UE encontró contaminantes que delatan la ausencia de buenas prácticas de fabricación [9]: dosis que no coinciden con la etiqueta, ingredientes no declarados, mezclas hechas sin control. Es el mismo patrón que documentamos al evaluar proveedores del mercado gris y al verificar la calidad por lote. La etiqueta «research use only» no cambia nada de esto: es una esquiva legal, no un certificado.

España, EE.UU. y el deporte: ninguno aprobado, prohibición en todos los frentes.

Aquí no hay zona gris regulatoria: hay prohibición en los tres frentes que importan. El detalle por país y los casos prácticos van en la pieza de Marco Regulatorio; esto es el mapa.

España y la UE: medicamento en experimentación, no autorizado

En España, la AEMPS cataloga los SARM como medicamentos en experimentación, por lo que su distribución y venta no están autorizadas [10], y ninguno está aprobado en la UE. No es teoría: en 2023 la Guardia Civil desarticuló la primera organización criminal de SARM en España, con más de 800.000 euros en sustancias aprehendidas [11], y desde entonces las operaciones se han repetido. Las sociedades médicas españolas desaconsejan encarecidamente cualquier SARM por el doble riesgo de daño a la salud y de positivo en dopaje [10].

Estados Unidos: fármaco no aprobado y persecución penal

La FDA es tajante: los SARM son fármacos no aprobados que no pueden comercializarse legalmente ni como suplemento ni como medicamento, y la agencia ha pasado de las cartas de advertencia a las condenas penales contra fabricantes y distribuidores [7]. La etiqueta «research chemicals» o «not for human consumption» no protege: la FDA considera que, si se venden para consumo humano, son fármacos, y actúa en consecuencia.

Deporte: prohibidos en todo momento por la AMA

Para cualquier deportista, la conclusión es simple: la Agencia Mundial Antidopaje incluye los SARM en su Lista de Sustancias Prohibidas, en la sección S1.2 de agentes anabólicos, y están prohibidos en todo momento, dentro y fuera de competición [12]. Un positivo por ostarina o ligandrol acarrea sanción, da igual el nivel del deportista. El riesgo deportivo no es un matiz: es una certeza.

La posición de KRECE
La biología de los SARM es seria y el enobosarm es un fármaco en investigación real. El gotero que se vende en el gimnasio no es ninguna de las dos cosas. Cobertura, no aval.
Cobertura, no aval: cubrimos los SARM porque existen y confunden, no para recomendarlos.
Mueven un mercado real y generan una confusión enorme, y por eso merecen una ficha rigurosa. Pero entender la farmacología no es avalar el vial. Ninguno está aprobado en ningún país y, fuera de un ensayo, ninguno reúne una relación beneficio-riesgo que justifique su uso en una persona sana.
El enobosarm es la excepción que confirma la regla.
Es el único SARM con ensayos humanos serios (Fase 2 y 3) y aun así sigue sin aprobarse tras casi veinte años de desarrollo. Esa distancia entre «promesa preclínica» y «fármaco aprobado» es justo lo que el marketing borra cuando vende cualquier sigla como si tuviera los datos del enobosarm.
El SARM del gimnasio no es el del ensayo.
Ligandrol, RAD-140 y el resto tienen datos humanos mínimos, y lo que se vende online suele estar contaminado o mal etiquetado, sin buenas prácticas de fabricación. Comprar un gotero por una sigla es comprar una incógnita de identidad, pureza y dosis.
«Research use only» es una esquiva legal, no una garantía de seguridad.
La FDA, la AEMPS y los análisis independientes coinciden: la etiqueta no cambia lo que el producto es. «No apto para consumo humano» en el envase de algo que se vende para tomar es exactamente la señal de alarma, no la tranquilidad.
El cálculo es asimétrico y por eso la respuesta es no.
De un lado, daño documentado (hepatotoxicidad, supresión hormonal, riesgo cardiovascular) y sanción segura por dopaje. Del otro, un beneficio no demostrado en población sana y, en el mejor SARM, modesto frente a la testosterona. Las sociedades médicas españolas desaconsejan cualquier SARM; KRECE coincide.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los SARM?

Son moduladores selectivos del receptor de andrógenos: moléculas sintéticas que imitan los efectos de la testosterona sobre el músculo y el hueso, diseñadas para actuar de forma más selectiva que los esteroides anabolizantes. Se investigan para enfermedades con pérdida muscular, pero ningún SARM está aprobado para uso humano.

¿Para qué sirven los SARM?

Se estudian para indicaciones médicas como la caquexia (pérdida muscular) por cáncer, la osteoporosis, el hipogonadismo o la preservación de músculo durante la pérdida de peso. Fuera de esos ensayos se usan para ganar masa muscular en el gimnasio, un uso sin respaldo de eficacia ni de seguridad.

¿Son legales los SARM en España?

No. La AEMPS los cataloga como medicamentos en experimentación, por lo que su distribución y venta no están autorizadas en España, y ninguno está aprobado en la UE. Comprarlos o venderlos fuera de un ensayo clínico está fuera de la ley.

¿Qué efectos secundarios tienen los SARM?

La FDA ha documentado reacciones potencialmente mortales, incluida toxicidad hepática, y un riesgo aumentado de infarto e ictus. Además suprimen la producción propia de testosterona, y muchos productos del mercado están contaminados o mal etiquetados.

¿Es el enobosarm un SARM aprobado?

No. El enobosarm (ostarina) es el SARM con más datos clínicos, con ensayos de Fase 2 y 3, pero sigue siendo un fármaco en investigación, no aprobado por la FDA ni por la EMA.

¿Por qué los SARM dan positivo en un control antidopaje?

Porque la Agencia Mundial Antidopaje los incluye en su Lista de Sustancias Prohibidas (sección S1.2, agentes anabólicos) y están prohibidos en todo momento, dentro y fuera de competición, para cualquier deportista.

Referencias
  1. Selective androgen receptor modulators: a critical appraisal. Front Endocrinol. 2025. PMC. El concepto de SARM se introdujo en 1999 por analogía con los moduladores del receptor de estrógenos, con el objetivo de separar el efecto anabólico del androgénico.
  2. Selective Androgen Receptor Modulators. LiverTox, NCBI Bookshelf. 2025. NCBI. Definición de clase, mecanismo de selectividad por cofactores tisulares, al menos 16 agentes orales, ninguno aprobado por la FDA, e indicaciones estudiadas (caquexia, osteoporosis, hipogonadismo).
  3. Selective Androgen Receptor Modulators: Current Knowledge and Clinical Applications. Sex Med Rev. 2019. PubMed. Revisión de mecanismo, aplicaciones y riesgos; buena parte de la aparente selectividad puede deberse a la ausencia de metabolismo esteroideo.
  4. Veru Inc. Positive Topline Data from Phase 2b QUALITY: Enobosarm Preserved Lean Mass in Patients Receiving Wegovy. 2025. Veru. Enobosarm con semaglutida: pérdida de masa magra del 1,2% frente al 4,1% del placebo, función física preservada, transaminasas elevadas reversibles a dosis baja.
  5. Pooled Safety Analysis of Enobosarm from Phase 2 and Phase 3 Placebo-Controlled Clinical Trials. Diabetes. 2024. ADA. En 1.027 pacientes, el perfil de efectos adversos del enobosarm fue comparable al del placebo.
  6. Selective Androgen Receptor Modulators as Function Promoting Therapies. PMC. PMC. Los SARM de primera generación aumentan la masa magra, pero las ganancias son modestas en comparación con las inducidas por los andrógenos.
  7. U.S. Food and Drug Administration. FDA Warns of Use of Selective Androgen Receptor Modulators (SARMs) Among Teens, Young Adults. FDA. Los SARM son fármacos no aprobados; toxicidad hepática y riesgo de infarto e ictus; la etiqueta «research use only» no los hace legales.
  8. SARM-induced liver injury (caso clínico). LiverTox, NCBI Bookshelf. NCBI. Daño hepático colestásico en un consumidor de un stack de SARM de gimnasio.
  9. Illegal products containing selective androgen receptor modulators purchased online from Italy: health risks for consumers. NCBI. PMC. Análisis de 13 productos SARM comprados online: contaminantes que evidencian ausencia de buenas prácticas de fabricación.
  10. Comisión Española para la Lucha Antidopaje (CELAD), SEMED y OMC. SARM, la última moda del dopaje (comunicado). 2025. FEMEDE. La AEMPS cataloga los SARM como medicamentos en experimentación, no autorizados; se desaconseja cualquier SARM por el doble riesgo para la salud y de positivo en dopaje.
  11. Ministerio del Interior, Guardia Civil. Desarticulada la primera organización criminal en España dedicada a la importación, fabricación y distribución de SARM. 2023. Interior. Operación con más de 800.000 euros en sustancias aprehendidas; distribución prohibida en España.
  12. U.S. Anti-Doping Agency (USADA). Selective Androgen Receptor Modulators (SARMs). USADA. Todos los SARM están prohibidos en todo momento, dentro y fuera de competición, en la sección S1.2 de la Lista de la AMA; ninguno aprobado por la FDA.
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