Ilustración de un racimo de grasa visceral apiñado alrededor del intestino, el tejido que convierte parte de la testosterona en estradiol y ayuda a que baje.
HORMONAS · 4 Abr 2026

Testosterona

Por qué baja la testosterona antes de los 60: la edad explica el 2,5 % y la grasa mucho más. Qué medir, qué la sube y qué dice TRAVERSE.

Sistema KRECE / Hormonas
Testosterona · hormona sexual · señal metabólica
Testosteronaantes de los 60 pesa más la grasa que la edad

La testosterona no es solo la hormona del músculo: es una señal metabólica que regula la composición corporal, la sensibilidad a la insulina, el hueso y los glóbulos rojos. Cuando baja antes de los 60, la edad pesa mucho menos que la grasa: en un estudio de casi 5.000 varones con medición de referencia, la edad sola explicó el 2,5 % de las diferencias entre varones. Esta entrada explica qué la baja, qué la sube y con qué evidencia, qué medir y qué ha cambiado en la terapia.

Testosterona en varones de 20 a 59 años: la edad sola explica el 2,5 % de las diferencias entre ellos, y la edad con la grasa corporal, la grasa visceral o el perímetro de cintura, entre el 18,2 y el 19,9 %, con la testosterona que predice el modelo según la grasa.

Ficha de KRECE dibujada por código con los datos de Potter y Friedl (Journal of the Endocrine Society, 2026); no está hecha con un generador de imágenes. Arriba, cuánto de las diferencias de testosterona entre varones explica cada modelo. Abajo, la testosterona que predice el modelo según la grasa.

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Título: Edad o grasa: qué explica la testosterona baja. Testosterona en varones de 20 a 59 años.

Barras. Variación de la testosterona explicada por cada modelo, medida como pseudo-R², en una escala de 0 a 25 %. Edad sola: 2,5 %. Edad y grasa corporal medida por DXA: 18,2 %. Edad y grasa visceral medida por DXA: 18,4 %. Edad y perímetro de cintura: 19,9 %. En las tres últimas, el tramo en coral es lo que añade la medida de grasa a lo que explica la edad sola. Nota: el pseudo-R² sirve para comparar modelos entre sí, no como ajuste absoluto.

Testosterona total que predice el modelo, con la grasa medida por DXA. Con un 5 % de grasa corporal, unos 900 ng/dL. Con un 45 %, unos 250 ng/dL, por debajo del corte de 300. Con menos de 50 cm² de grasa visceral, unos 700 ng/dL. Con más de 300 cm² de grasa visceral, más de unos 115 cm de cintura, unos 230 ng/dL. En la mediana edad y con más de 110 a 115 cm de cintura, según los autores, la grasa explica la testosterona baja mejor que la edad.

Pie. Dibujado por código. Estudio transversal: asociación, no causa. Una sola extracción no es un diagnóstico. Fuente: Potter y Friedl 2026, Journal of the Endocrine Society 10(9):bvag194; NHANES 2011-2016, 4.984 varones.

Respuestas directas

Lo que has venido a saber

¿Qué es la testosterona?

Una hormona esteroidea que en el varón fabrican las células de Leydig del testículo por orden de la hormona luteinizante; en la mujer la producen, en cantidades mucho menores, el ovario y la corteza suprarrenal. Según el tejido se convierte en dihidrotestosterona o en estradiol, así que buena parte de sus efectos son de sus metabolitos.

¿La testosterona baja con la edad?

Algo, pero mucho menos de lo que se cree. En 4.984 varones de Estados Unidos de 20 a 59 años, la edad sola explicó el 2,5 % de las diferencias de testosterona; los modelos que añadían la grasa corporal, la visceral o la cintura, entre el 18 y el 20 %. Por encima de los 60 la edad gana peso, sobre todo por fallo testicular, y ese estudio ya no lo mide.

¿Por qué baja la testosterona antes de los 60?

En la mayoría de los casos no por fallo testicular sino por hipogonadismo funcional: la obesidad, la resistencia a la insulina, la privación de sueño, la inflamación crónica y algunos fármacos apagan la señal que el cerebro envía al testículo. La fábrica funciona; la orden no llega.

¿Sube la testosterona si pierdo grasa?

Sí, y más cuanto más peso se pierde. En el metaanálisis de Corona, la dieta la subió unos 2,87 nmol/L y la cirugía bariátrica unos 8,73. En el seguimiento europeo EMAS, perder un 10 % de peso o más se asoció a unos 2,9 nmol/L más en unos cuatro años y medio.

¿Es segura la terapia con testosterona?

El ensayo TRAVERSE mostró no inferioridad frente a placebo en eventos cardiovasculares mayores, pero con más fibrilación auricular, embolia pulmonar, lesión renal aguda y fracturas en el grupo tratado. Además sube la tensión arterial y el hematocrito, y frena la producción de espermatozoides. En junio de 2026 la FDA pidió retirar la limitación de uso que decía que no está probada en el descenso por edad; es una petición, aún no firme. Segura no es lo mismo que inocua, y no es para autoprescribirse.

¿Hay algún suplemento que la suba de verdad?

Ninguno ha demostrado llevarla por encima del rango fisiológico. La vitamina D no la subió ni en varones con déficit y testosterona baja, y el zinc la mejora cuando falta. La ashwagandha tiene ensayos pequeños, uno con un 14,7 % más en saliva, y el registro LiverTox de los NIH la considera causa probable de lesión hepática.

¿Qué hago si sospecho que la tengo baja?

Mide primero tu cintura. Después, dos determinaciones matinales en ayunas, en días distintos, con SHBG, hormona luteinizante y FSH. Si la cifra sale muy baja, por debajo de 150 ng/dL, o la prolactina alta, consulta sin esperar. Si no, antes de cualquier fármaco toca corregir sueño, grasa visceral y sensibilidad a la insulina: ahí está el beneficio de salud más amplio y el riesgo más bajo.

Contexto

Qué es la testosterona y qué regula

Qué regula la testosterona, más allá del músculo

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La testosterona es una hormona esteroidea derivada del colesterol. En el varón la fabrican las células de Leydig del testículo cuando la hipófisis les manda hormona luteinizante; en la mujer la producen el ovario y la corteza suprarrenal en cantidades mucho menores, pero no irrelevantes. El circuito se llama eje hipotálamo-hipófisis-gonadal y funciona con retroalimentación negativa: cuando la hormona sube, la orden de fabricarla se atenúa.

El detalle que cambia la interpretación de casi todo lo demás es que buena parte de sus efectos no son suyos. Según el tejido, la testosterona se convierte en dihidrotestosterona por la 5-alfa-reductasa, o en estradiol por la aromatasa. La primera vía explica la próstata y el folículo piloso; la segunda, el hueso, parte del deseo sexual y el bucle con la grasa. Los estrógenos del varón vienen de ahí.

Su territorio es mucho más ancho que el músculo: composición corporal, sensibilidad a la insulina, densidad mineral ósea, glóbulos rojos y estado de ánimo. Por eso una testosterona baja rara vez aparece sola en una analítica, y conviene leerla como un marcador de estado general antes que como un déficit aislado que corregir. Dónde encaja entre los demás marcadores lo explica la pieza de biomarcadores de longevidad.

Conviene fijar el vocabulario. La testosterona total es toda la que circula. La mayor parte va unida a la globulina transportadora de hormonas sexuales, la SHBG, y ahí está inactiva. Lo que llega al receptor es la testosterona libre más la unida débilmente a albúmina. Dos varones con la misma cifra total pueden tener disponibilidades muy distintas.

Hipogonadismo funcional frente a orgánico

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En el hipogonadismo orgánico hay una lesión real, y dónde está cambia el tratamiento. Si está en el testículo (fallo testicular primario, síndrome de Klinefelter, daño por quimioterapia, cirugía o traumatismo), la fábrica está rota y la reposición hormonal es el tratamiento habitual. Si está en la hipófisis o el hipotálamo, la fábrica está sana y lo que falla es la orden: la guía de la Endocrine Society pide medir la prolactina y la saturación de hierro, y en ciertos casos una resonancia de la hipófisis, porque primero hay que tratar la causa. Y si hay deseo de fertilidad a corto plazo, la misma guía desaconseja la testosterona. Corrección: decíamos que en toda lesión orgánica, también en la de la hipófisis, la fábrica está rota y la reposición es el tratamiento correcto.

En el hipogonadismo funcional no hay lesión. El eje está intacto pero suprimido por el entorno metabólico: obesidad visceral, resistencia a la insulina, privación de sueño, inflamación crónica de bajo grado, déficit energético sostenido y fármacos como los opioides, los corticoides o los anabolizantes, además del abuso de alcohol. La fábrica funciona; lo que no llega es la orden.

Cuál es más frecuente. En el estudio europeo EMAS, con 3.369 varones de 40 a 79 años, el hipogonadismo secundario, la forma que suele adoptar el funcional, apareció en el 11,8 % y el primario en el 2,0 %. De cada siete varones con la testosterona baja por una de esas dos vías, unos seis tenían la forma secundaria. Un índice de masa corporal de 30 o más se asoció al secundario, con una razón de riesgos relativos de 8,74, y la edad sobre todo al primario (Tajar, 2010). Corrección: decíamos que la testosterona baja antes de los 60 es casi siempre funcional; lo medido, en varones de 40 a 79 años, permite decir que lo es en la mayoría de los casos, no casi siempre.

La consecuencia práctica es incómoda para la industria de la optimización hormonal: si el problema es funcional, la testosterona exógena trata el síntoma y además apaga la señal que quedaba. Suprime la hormona luteinizante, y con ella la producción propia y la de espermatozoides. Al dejarla suelen recuperarse, pero puede llevar muchos meses, y a veces se usa HCG para acelerarlo. En un varón de 40 años con obesidad abdominal y cinco horas de sueño, la primera hipótesis razonable no es el fallo testicular.

Causas

Por qué baja la testosterona: la edad pesa menos que la grasa

Edad frente a grasa: cuánto explica cada una

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La cifra que faltaba. Adam Potter y Karl Friedl analizaron en 2026, en el Journal of the Endocrine Society, a 4.984 varones de 20 a 59 años de la encuesta nacional de salud de Estados Unidos (NHANES 2011-2016), con la testosterona medida por espectrometría de masas, el método de referencia, y la grasa medida por DXA. Lo resumen así: «Age explained only 2.5% of the variation in circulating testosterone (pseudo-R² = 0.025)». La edad sola explicó el 2,5 % de las diferencias de testosterona entre varones.

La grasa explica mucho más. Los modelos que añadían a la edad el porcentaje de grasa corporal, la grasa visceral o el perímetro de cintura explicaron entre el 18,2 y el 19,9 %. Conviene decirlo con precisión, porque circula exagerado: ese 18 a 20 % incluye la edad, y lo que añade la grasa son, aproximadamente, entre 15,7 y 17,4 puntos, de seis a siete veces lo que explica la edad sola. Aproximadamente, porque cada modelo se ajustó en la parte de la muestra que tenía esa medida: 4.088 varones con grasa corporal por DXA y 4.504 con grasa visceral. Los autores advierten además que el pseudo-R² sirve para comparar modelos entre sí, no como medida absoluta.

El tamaño del efecto. Con un 5 % de grasa corporal, el modelo predice unos 900 ng/dL de testosterona total; con un 45 %, unos 250, por debajo del corte de 300. Con menos de 50 cm² de grasa visceral, unos 700; con más de 300, unos 230. Y la proporción de varones por debajo de 300 ng/dL no sube sin parar con la edad: 17,1 % de los 20 a los 29 años, 26,2 % de los 30 a los 39, 31,9 % de los 40 a los 49 y 26,8 % de los 50 a los 59.

Dentro de la misma persona. Un estudio transversal no puede probar qué va antes. El seguimiento europeo EMAS sí mira el cambio: en 2.736 varones de 40 a 79 años seguidos 4,4 años de media, la total bajó de media 0,1 nmol/L al año; quien perdió un 10 % de peso o más subió 2,9 nmol/L, y quien lo ganó bajó 2,4. Sus autores lo escriben así: «The impact of weight change (especially >10%) is much greater than that of ageing alone». En el estudio de Massachusetts, subir entre 4 y 5 puntos de índice de masa corporal se asoció a una caída comparable a unos diez años de envejecimiento (Travison, 2007).

Lo que el estudio no dice. Es una sola extracción por persona, sin repetición ni valoración de síntomas: mide una cifra, no diagnostica hipogonadismo. No midió la hormona luteinizante, así que no distingue el hipogonadismo funcional del fallo testicular, y no descarta el peso de otros factores, como la actividad física, los fármacos o la enfermedad crónica. Es transversal: muestra asociación, no causa en cada individuo. Y llega hasta los 59 años. Por encima, la edad gana peso: en EMAS, entre los 40 y los 79 años, se asoció sobre todo al fallo testicular, aunque este siguió siendo minoritario, un 2,0 % frente al 11,8 % de la forma secundaria.

Grasa visceral y aromatasa: el bucle que se refuerza

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El tejido adiposo no es un almacén pasivo: es un órgano endocrino que expresa aromatasa, la enzima que convierte testosterona en estradiol. Más grasa visceral significa más conversión, menos testosterona disponible y más estrógeno circulante, que a su vez frena al hipotálamo y reduce la señal. La grasa como órgano, y por qué la visceral es la que más pesa, lo desarrolla la entrada de tejido adiposo.

El bucle tiene otra vuelta: la testosterona baja reduce la masa magra y favorece la acumulación de grasa, que baja más la testosterona. Un varón puede bajar por esa espiral durante años y vivirlo como envejecer, cuando lo que ocurre es un problema metabólico con un punto de entrada claro. Cuánto sube la testosterona al romper el bucle lo cuenta el bloque de intervenciones.

Insulina y SHBG: por qué el total engaña

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La resistencia a la insulina va de la mano de una SHBG baja, la proteína que transporta la hormona, pero el freno directo no parece ser la insulina. Según una revisión de 2019, lo que baja la SHBG en la obesidad es la grasa acumulada en el hígado y la inflamación, no la hiperinsulinemia, como se pensaba. Menos SHBG significa menos testosterona total, porque la mayor parte del total es precisamente la fracción unida. Corrección: decíamos que la hiperinsulinemia suprime la síntesis de SHBG; esa era la explicación antigua.

De ahí sale una trampa clínica cotidiana: un varón con resistencia a la insulina puede tener un total bajo con una libre relativamente conservada. Si solo se mide el total, se le diagnostica un déficit que quizá no tiene en hormona disponible. Por eso la SHBG no es un dato accesorio del informe: es lo que permite interpretar el resto.

Pero la SHBG no lo explica todo. En el estudio de Potter y Friedl, más grasa visceral se asoció a menos SHBG, y esa SHBG más baja explicó una parte de la testosterona más baja, no toda. La grasa actúa además por otras vías. El cuadro completo de la insulina está en la patología de resistencia a la insulina.

El sueño: dónde está el efecto y dónde no

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La secreción de testosterona sigue un ritmo diario ligado al sueño, y el pico aparece a primera hora de la mañana. Por eso la extracción se hace por la mañana, y en ayunas, porque la comida también la baja de forma pasajera: una muestra de la tarde puede dar una cifra artificialmente baja en un varón normal.

El experimento de referencia lo publicaron Leproult y Van Cauter en JAMA en 2011: diez varones sanos de 24 años de media pasaron tres noches con diez horas en cama y después ocho con cinco. La testosterona diurna cayó entre un 10 y un 15 %. Los autores la comparan con la caída normal por la edad, de un 1 a un 2 % al año. Corrección: decíamos que ellos mismos la equipararon a envejecer de diez a quince años; esa comparación es de la nota de prensa de su universidad, no del artículo.

Merece la pena decir qué es y qué no es ese dato: una carta de investigación con diez sujetos, sin grupo control y en laboratorio. Y el conjunto de la evidencia lo matiza: un metaanálisis de 18 estudios con 252 varones (Su, 2021) encontró que la privación total de sueño baja la testosterona y que la restricción parcial y breve no tuvo un efecto significativo. Corrección: decíamos que el experimento demuestra la dirección del efecto con solidez; con el metaanálisis delante, eso vale para la privación total, no para dormir algo menos. Cuidar el sueño tiene razones de sobra; atribuirle una cifra de testosterona, no.

Hay además un factor que la conversación sobre horas de sueño olvida: la apnea obstructiva del sueño. Fragmenta el descanso aunque el tiempo en cama sea correcto, y cierra un círculo con la grasa del cuello. Quien ronca, tiene somnolencia de día y la testosterona baja tiene que estudiar el sueño antes que la hormona: con una apnea grave sin tratar, la guía de la Endocrine Society desaconseja empezar la terapia con testosterona. El detalle está en sueño y composición corporal y en arquitectura del sueño.

Cortisol: el freno silencioso

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El cortisol elevado de forma crónica frena el eje en sus tres escalones: la liberación de GnRH en el hipotálamo, la de hormona luteinizante en la hipófisis y la fabricación en el propio testículo. Es decir, no compite con la testosterona en el receptor: la frena en origen. Lo mismo, con más fuerza, hacen los corticoides tomados como medicamento.

Y el daño directo sobre el eje es solo la mitad. El cortisol sostenido eleva la glucemia, empuja hacia la resistencia a la insulina, favorece el depósito de grasa visceral y degrada el sueño: cuatro supresores de la testosterona a la vez. El desarrollo está en cortisol crónico y metabolismo, y el caso extremo, en burnout y eje hormonal.

Ejercicio: el pico agudo no es el mecanismo

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El entrenamiento de fuerza con movimientos compuestos produce una subida pasajera de testosterona en los minutos siguientes. Es real, y es casi irrelevante para la salud hormonal a medio plazo: dura poco y depende del volumen y de la masa muscular implicada.

Tampoco hay que esperar que la fuerza, por sí sola, suba la testosterona basal. Una revisión de 2019 sobre el hipogonadismo ligado a la obesidad lo resume así: el ejercicio aeróbico la mejora y el de fuerza no tiene un efecto significativo. Lo que sí hace la fuerza es más masa magra, menos grasa visceral y mejor sensibilidad a la insulina, y la testosterona sube, si sube, en la medida en que se pierde grasa. Corrección: decíamos que el ejercicio de fuerza sube la testosterona arreglando el entorno que la frenaba; sin pérdida de grasa, la evidencia no lo muestra. La programación está en rendimiento y fuerza.

En el extremo contrario, el exceso también suprime. Mucho volumen de entrenamiento con poca comida crea un déficit energético crónico que reduce la señal de la hipófisis, un cuadro descrito en deportistas de ambos sexos: el organismo desprioriza la función reproductiva cuando la energía disponible no llega.

Evidencia

Testosterona baja: causa, marcador y terapia

¿Causa o marcador? Lo que dice la genética

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Las cohortes llevan décadas mostrando que los varones con testosterona baja tienen más mortalidad y más eventos cardiovasculares. La pregunta no es si la asociación existe, sino si la testosterona baja produce ese riesgo o solo lo señala, porque la enfermedad crónica, la obesidad y la inflamación la bajan por sí mismas.

La aleatorización mendeliana se acerca a la respuesta usando variantes genéticas como instrumento, porque se reparten al azar en la concepción y la enfermedad posterior no las modifica. Luo y colaboradores la aplicaron en el BMJ en 2019 a la testosterona endógena, con datos de UK Biobank y más de 390.000 participantes.

El resultado no es el que espera quien lee foros de optimización hormonal. En varones, la testosterona predicha por variantes de la región JMJD1C se asoció a más tromboembolismo, con una odds ratio de 2,09 (intervalo de 1,27 a 3,46), y a más insuficiencia cardíaca, con 7,81 (de 2,56 a 23,8). Para el infarto no hubo asociación clara.

La lectura honesta tiene dos partes. Primera: la hipótesis de que subir la testosterona alarga la vida no la sostiene la evidencia causal disponible, y en algunos desenlaces la señal apunta al revés. Segunda: los intervalos son anchos, la mendeliana estima la exposición de toda la vida y no un tratamiento, y una sola aproximación no cierra la pregunta. Lo que sí hace es desactivar la idea automática de que corregir la cifra corrige el riesgo.

TRAVERSE y la FDA: qué ha cambiado de 2023 a 2026

+Lo esencial: la terapia con testosterona no aumentó los eventos cardiovasculares mayores en el mayor ensayo hecho, pero hubo más fibrilación auricular, embolia pulmonar, lesión renal aguda y fracturas en el grupo tratado. Además sube la tensión arterial y el hematocrito, así que exige controles. Que la FDA haya pedido retirar la limitación de uso por edad no la convierte en algo para tomar por cuenta propia.

Durante una década, la seguridad cardiovascular de la terapia con testosterona se discutió sobre estudios pequeños y contradictorios. Tras su comité asesor de 2014, la FDA exigió a los fabricantes un gran ensayo de seguridad: es TRAVERSE, publicado por Lincoff y colaboradores en el New England Journal of Medicine en 2023.

El diseño importa. Fueron 5.246 varones de 45 a 80 años con enfermedad cardiovascular o riesgo alto, síntomas de hipogonadismo y dos testosteronas en ayunas por debajo de 300 ng/dL, asignados al azar a gel de testosterona al 1,62 % o a placebo. Se excluyeron los que tenían dos cifras por debajo de 100 ng/dL en el cribado. Resultado principal: no inferioridad frente a placebo en eventos cardiovasculares mayores, con un 7,0 % de eventos con testosterona frente a un 7,3 % con placebo, según la FDA. El tratamiento duró 21,7 meses de media, y el ensayo no incluyó a varones con hematocrito alto, PSA elevado o cáncer de próstata: su seguridad vale para esa población y ese plazo.

Ese titular es real, pero el ensayo trajo hallazgos que se citan mucho menos. En el grupo de testosterona hubo más fibrilación auricular, más lesión renal aguda y más embolia pulmonar. El dato de la embolia pulmonar converge con lo que apunta la aleatorización mendeliana sobre el tromboembolismo. Y la guía de la Endocrine Society registra con la terapia, frente a placebo, más eritrocitosis: un hematocrito alto que espesa la sangre y obliga a vigilarlo.

El subestudio de fracturas, publicado por Snyder y colaboradores en la misma revista en 2024, dio un resultado que sus autores calificaron de inesperado: sobre 5.204 participantes y una mediana de 3,19 años, la fractura clínica apareció en el 3,50 % del grupo de testosterona frente al 2,46 % del grupo placebo, con una hazard ratio de 1,43 (de 1,04 a 1,97).

El 28 de febrero de 2025 la FDA cambió el etiquetado de todos los productos de testosterona: retiró del recuadro negro el lenguaje sobre riesgo cardiovascular, añadió una advertencia sobre la subida de la tensión arterial y mantuvo la limitación de uso para el hipogonadismo asociado a la edad.

Actualización: el 18 de junio de 2026 la FDA pidió a los fabricantes retirar esa limitación, apoyándose en TRAVERSE, junto con otros dos cambios: contraindicar la terapia solo en el cáncer de próstata metastásico y revisar las advertencias sobre la hiperplasia benigna de próstata. Son cambios pedidos: a 28 de septiembre la limitación sigue en la ficha vigente de AndroGel 1,62 % y no consta que los cambios sean firmes.

La síntesis que KRECE considera defendible: la terapia dejó de ser sospechosa de provocar infartos, y eso no la convierte en una intervención de bienestar. Tiene indicaciones legítimas, un perfil de efectos adversos concreto y una población estudiada que no es la del varón sano de 35 años que quiere rendir más.

Intervenciones

Qué sube la testosterona y cuánto

Perder grasa: cuánto sube y con qué método

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La buena noticia del bucle de la grasa es que es reversible, y aquí conviene ser preciso con las cifras porque es donde más se exagera. El metaanálisis de Corona y colaboradores en el European Journal of Endocrinology, sobre 24 estudios, en su mayoría sin grupo control, lo cuantificó: la dieta hipocalórica sube la testosterona total unos 2,87 nmol/L y la cirugía bariátrica unos 8,73, y el determinante principal es cuánto peso se pierde.

Traducido: partiendo de un valor bajo típico en torno a 10 nmol/L, la dieta mueve la aguja cerca de un 30 % y la cirugía puede casi duplicarla. Es un efecto grande y clínicamente relevante. No son los aumentos del 200 o el 300 % que circulan por foros, que no salen de la evidencia agregada. Sin tratamiento de por medio, EMAS ve lo mismo en la vida real: perder un 10 % de peso o más se asoció a 2,9 nmol/L más en unos cuatro años y medio.

¿Y los fármacos para adelgazar? En un ensayo abierto de 16 semanas con 30 varones con obesidad e hipogonadismo funcional, la total subió 2,6 nmol/L con liraglutida 3 mg, con 7,9 kg perdidos, y 5,9 con gel de testosterona, casi sin pérdida de peso (Jensterle, 2019). Con semaglutida hay otro ensayo abierto, de 25 varones con diabetes tipo 2, frente a testosterona, en el que subieron las dos ramas. No conocemos ningún ensayo frente a placebo diseñado para medir la testosterona, y los metaanálisis, que agrupan sobre todo datos de antes y después, no se ponen de acuerdo en si el efecto depende solo del peso perdido.

Si se usan, se usan para la obesidad; la testosterona sube, y si es solo por la grasa perdida está en discusión. Conviene vigilar la masa magra, un asunto con su propia pieza en efectos secundarios de los GLP-1. Y el beneficio no es solo hormonal: al perder grasa visceral baja la aromatasa, baja la inflamación y mejora la flexibilidad metabólica.

Suplementos: qué mueve la aguja y qué no

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La regla que resume este apartado cabe en una línea: corregir una deficiencia produce efecto; suplementar sin deficiencia, no. Ningún suplemento ha demostrado en ensayos llevar la testosterona por encima del rango fisiológico de un varón sano, y quien lo prometa vende otra cosa.

La vitamina D es el ejemplo de que ni siquiera el déficit basta: en un ensayo aleatorizado con 100 varones con la testosterona baja y la vitamina D insuficiente, doce semanas de suplemento no cambiaron la testosterona (Lerchbaum, 2019). Corrección: decíamos que su corrección mejora la testosterona en quien tiene déficit; el ensayo que lo probó en esos varones no lo encontró. Su déficit se corrige por el hueso y la salud general, no como tratamiento hormonal. El zinc tiene menos datos: una revisión sistemática de 2023 reúne ocho estudios clínicos pequeños en los que el déficit baja la testosterona y el suplemento la mejora, y no conocemos ensayos que muestren que la suba en quien tiene el zinc normal. Más no es mejor: el límite superior en adultos es de 40 mg al día, y 50 mg o más durante semanas interfieren con la absorción del cobre.

La ashwagandha merece un párrafo aparte porque su cifra se cita mal. El ensayo cruzado de Lopresti en el American Journal of Men’s Health, con 57 varones de 40 a 70 años con sobrepeso y fatiga leve, encontró un aumento del 14,7 % en testosterona salival y del 18 % en DHEA-S frente a placebo. Sin diferencias en cortisol ni en estradiol, lo que no respalda el mecanismo que se le atribuye, bajar el cortisol. Y lo financió el fabricante del extracto. Otro ensayo, con 50 varones jóvenes que entrenaban fuerza durante ocho semanas, midió en suero una subida de 96 ng/dL frente a 18 con placebo (Wankhede, 2015). Son pocos ensayos y pequeños. Y no es inocua: el registro LiverTox de los NIH la considera causa probable de lesión hepática, que suele aparecer entre dos y doce semanas después de empezar.

El tongkat ali arrastra un problema parecido. El ensayo de Talbott encontró un 16 % menos de cortisol salival y un 37 % más de testosterona salival, sobre 63 personas de ambos sexos, cuatro semanas y medición en saliva, financiado por el fabricante y con una autora empleada de la empresa. Es una señal, no una recomendación, y en KRECE no tiene pieza propia a propósito.

De la maca conviene decir lo que no hace: mejora el deseo sexual en algunos ensayos pequeños sin modificar la testosterona en sangre, buen ejemplo de que el efecto percibido y el hormonal no son lo mismo. La DHEA sí la sube, pero poco: unos 21 ng/dL de media en varones en un metaanálisis de ensayos aleatorizados (Li, 2020), una cifra sin relevancia clínica para quien la tiene baja.

Decisión

Qué medir y qué hacer con el resultado

La cintura, antes que la analítica

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La medida más barata es de las mejores. En el estudio de Potter y Friedl, el perímetro de cintura predijo la testosterona igual o algo mejor que la grasa visceral medida por DXA: 19,9 % frente a 18,4 % de la variación. Para esta pregunta, una cinta métrica recoge casi toda la información que da el escáner.

Cómo traducirlo. Según sus datos, 100, 200 y 300 cm² de grasa visceral equivalen en varones a cinturas de unos 95, 105 y 115 cm, y 100 cm² de grasa visceral es un umbral de más riesgo de síndrome metabólico y diabetes tipo 2. Los autores concluyen que, en la mediana edad, con más de 110 a 115 cm de cintura una testosterona baja se explica mucho mejor por la grasa visceral que por la edad.

Es el umbral de un estudio, no una norma clínica. La regla general para la cintura, por debajo de la mitad de la altura según NICE, y cómo medirla bien están en la entrada de tejido adiposo. Si tu cintura está por encima y tu testosterona salió baja, la primera hipótesis no es la edad. Y si lo que te preguntas es si el sol la sube, eso tiene su propia pieza.

La analítica: qué pedir y cómo leer la cifra

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El estándar se salta constantemente: dos determinaciones de testosterona total en ayunas, en dos mañanas distintas, porque la variación de un día a otro es alta, la comida la baja de forma pasajera y una única cifra baja puede deberse al día, a la hora o a una enfermedad reciente. TRAVERSE exigió además al menos 48 horas entre las dos.

A esas dos cifras se añaden la SHBG, para calcular la testosterona libre, y la hormona luteinizante y la FSH, que distinguen un origen testicular de uno hipofisario. Sin ellas no se sabe si el problema está en la fábrica o en la orden. Si son bajas o normales con la testosterona baja, la guía pide además la prolactina y la saturación de hierro, y una resonancia de la hipófisis si la testosterona está por debajo de 150 ng/dL, unos 5,2 nmol/L.

Cómo leer la cifra. La guía de la Endocrine Society de 2018 fija el límite inferior de la normalidad en 264 ng/dL, unos 9,2 nmol/L, con ensayos estandarizados por los CDC y medido en varones jóvenes no obesos; la Asociación Americana de Urología usa 300 ng/dL como corte para apoyar el diagnóstico. Corrección: decíamos que los laboratorios sitúan el límite en torno a 300; ese es el corte de la AUA, no el de la guía de endocrinología.

Antes de cualquier fármaco, cinco variables funcionales en orden, porque ahí está el beneficio de salud más amplio y el riesgo más bajo: sueño suficiente y sin fragmentar, grasa visceral controlada, sensibilidad a la insulina razonable, estrés crónico gestionado y, revisados con el médico, los fármacos o consumos que frenan el eje, como los opioides, los corticoides, los anabolizantes o el alcohol. Se trabajan a la vez que se consulta, no antes. Si las cinco están en orden y la testosterona sigue baja con síntomas, el problema probablemente no es funcional.

Cuándo ir a consulta y qué no hacer

+Lo esencial: no te autoprescribas testosterona, ni con una cifra baja ni con dos: suprime tu propia producción y la de espermatozoides, y lo que se compra fuera de la farmacia no garantiza lo que dice la etiqueta. Con síntomas y dos cifras matinales bajas, consulta con endocrinología o andrología, y sin esperar si la cifra es muy baja o la prolactina está alta.

Ese es el momento de la consulta con endocrinología o andrología: síntomas y dos cifras matinales bajas. Las variables funcionales se trabajan a la vez; no hay que esperar a tenerlas en orden para pedir cita. Y no hay que esperar nada si la testosterona sale muy baja, por debajo de 150 ng/dL, o si la prolactina está alta: son las situaciones en que la guía de la Endocrine Society pide descartar una lesión de la hipófisis.

Hay una conversación obligatoria si existe deseo reproductivo, presente o futuro: la testosterona exógena suprime la espermatogénesis, y esa conversación se tiene antes de la primera dosis, no después.

La guía de la Endocrine Society desaconseja la terapia con deseo de fertilidad a corto plazo, cáncer de próstata o de mama, un nódulo en la próstata o un PSA elevado, hematocrito alto, apnea del sueño grave sin tratar, síntomas urinarios graves, insuficiencia cardíaca no controlada, un infarto o un ictus recientes, o una trombofilia. Por eso, antes de empezar, hay que conocer el PSA y el hematocrito.

Lo que se compra por internet ni siquiera garantiza contener lo que dice la etiqueta, y los SARM o compuestos como el YK-11 no tienen ni los datos de seguridad que tiene la terapia.

Tabla citable

La testosterona, afirmación por afirmación, con su nivel de evidencia

Qué explica la testosterona baja y qué la sube, con el nivel de la mejor evidencia disponible
AfirmaciónQué dice la evidenciaNivel (N0-N5)Veredicto KRECE
La edad explica la mayor parte de la testosterona baja antes de los 60La edad sola explicó el 2,5 % de la variación; los modelos con grasa y edad, del 18,2 al 19,9 % (Potter y Friedl, 2026, 4.984 varones, transversal)N2No: pesa mucho más la grasa
Ganar o perder peso mueve la testosterona en la misma personaPerder un 10 % o más: 2,9 nmol/L más; ganarlo: 2,4 menos, en 4,4 años (EMAS, 2.736 varones, 2.395 con dos mediciones, cohorte)N2Sí, y más que la edad
Dormir poco baja la testosteronaPrivación total: la baja; restricción parcial y breve: sin efecto significativo (Su, 2021, metaanálisis de 18 estudios, 252 varones). Una semana con cinco horas en cama: del 10 al 15 % menos en 10 varones, sin grupo control (Leproult y Van Cauter, 2011)N5Clara con privación total; débil para el sueño corto habitual
Perder peso con dieta sube la testosteronaUnos 2,87 nmol/L de aumento en la total (Corona, 2013, metaanálisis de 24 estudios, en su mayoría sin grupo control)N5Sí, proporcional al peso perdido
La cirugía bariátrica sube la testosteronaUnos 8,73 nmol/L de aumento en la total (Corona, 2013, mismo metaanálisis)N5Sí, el mayor efecto no farmacológico documentado
Los agonistas GLP-1 suben la testosteronaLiraglutida: 2,6 nmol/L más en 16 semanas en 30 varones, en un ensayo abierto frente a testosterona; sin ensayo conocido frente a placebo. N3 porque la subida se mide antes y después, sin grupo sin tratarN3Sube; si es solo por la grasa perdida, está en discusión
La vitamina D sube la testosteronaSin efecto en 100 varones con testosterona baja y vitamina D insuficiente, tras 12 semanas (Lerchbaum, 2019, ensayo aleatorizado)N4No, ni con déficit
El zinc sube la testosteronaOcho estudios clínicos pequeños: el déficit la baja y el suplemento la mejora (Te, 2023, revisión sistemática)N3Solo con déficit, y sin pasar de 40 mg al día
La ashwagandha sube la testosterona14,7 % más de testosterona salival en 57 varones con sobrepeso, financiado por el fabricante (Lopresti, 2019); 96 frente a 18 ng/dL en suero en 50 jóvenes que entrenaban (Wankhede, 2015)N4Señal modesta, ensayos pequeños y riesgo hepático descrito
El tongkat ali sube la testosterona37 % más de testosterona salival en 63 personas de ambos sexos analizadas juntas, durante cuatro semanas; financiado por el fabricante (Talbott, 2013)N4Insuficiente, con conflicto de interés
La terapia con testosterona es segura para el corazón en el hipogonadismoNo inferioridad en eventos mayores, con más fibrilación auricular, embolia pulmonar, lesión renal aguda y fracturas; además sube la tensión arterial y el hematocrito (TRAVERSE, 5.246 varones, 21,7 meses de tratamiento de media)N4Indicación médica con controles, nunca autoprescripción
La terapia sirve para el descenso asociado a la edadEn mayores de 65 con testosterona baja, un año de gel: beneficio moderado en función sexual y algo en ánimo, ninguno en vitalidad ni en la marcha (T Trials, 790 varones); sin datos de desenlaces duros. La FDA pidió en junio de 2026 retirar la limitación de usoN4Que se retire la limitación no la convierte en indicación: diagnóstico primero
Posición oficial

La posición de KRECE

La testosterona baja antes de los 60 es, sobre todo, una consecuencia metabólica. En 4.984 varones, la edad sola explicó el 2,5 % de las diferencias de testosterona, y la cintura junto a la edad, casi el 20 %. El eje responde al entorno en el que opera: sueño, grasa visceral, sensibilidad a la insulina, estrés crónico y los fármacos o el alcohol que lo frenan. Tratar la cifra sin tocar esas cinco variables es subir el volumen de un altavoz que recibe una señal distorsionada.

Que TRAVERSE despejara el infarto y la FDA quiera retirar la limitación de uso por edad no convierte la terapia en un suplemento de rendimiento. El ensayo mostró no inferioridad en eventos mayores en varones con hipogonadismo y riesgo cardiovascular alto, durante 22 meses de tratamiento de media, y en él hubo más arritmias, más embolia pulmonar y más fracturas; la terapia sube además la tensión arterial y el hematocrito. La FDA pide abrir la puerta al descenso por edad justo cuando el mejor dato dice que, antes de los 60, la edad explica muy poco. Lo que esa limitación protegía era el diagnóstico diferencial, y sigue siendo obligatorio.

La evidencia causal disponible desaconseja perseguir cifras altas. La aleatorización mendeliana no respalda que más testosterona endógena sea mejor y en varones apunta a más tromboembolismo e insuficiencia cardíaca; lo primero va en la misma dirección que la embolia pulmonar de TRAVERSE. Dos métodos independientes que convergen en el tromboembolismo merecen atención. El objetivo razonable es el rango fisiológico con síntomas resueltos, no el percentil noventa de un chaval de veinte años.

Sobre los suplementos somos concretos: la deficiencia se corrige y la normalidad no se mejora. La vitamina D no subió la testosterona ni en varones con déficit: se corrige por el hueso, no por la hormona. El zinc, solo con déficit y sin pasar de 40 mg al día. La ashwagandha tiene ensayos pequeños, el más citado financiado por el fabricante, con un 14,7 % salival y sin el descenso de cortisol que se le atribuye, y un riesgo hepático descrito. El tongkat ali no llega al listón. Nada de esto sustituye perder cintura y dormir bien.

Y lo que no recomendamos, con nombre y apellidos: autoprescribirse testosterona a partir de una analítica suelta. Ni comprarla fuera de la farmacia, ni empezar sin dos determinaciones matinales, SHBG, hormona luteinizante, hematocrito y PSA, ni hacerlo sin haber hablado de fertilidad si hay deseo reproductivo. La supresión de la espermatogénesis es el curso esperable, no la letra pequeña, y revertirla lleva meses.

Consultas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre la testosterona

¿Cuál es el nivel normal de testosterona en un hombre?
La guía de la Endocrine Society sitúa el límite inferior en 264 ng/dL, unos 9,2 nmol/L, con ensayos estandarizados y en varones jóvenes no obesos; la Asociación Americana de Urología usa 300 ng/dL, unos 10,4 nmol/L, como corte para apoyar el diagnóstico. Es una referencia de población, no un objetivo personal: importa más la combinación de cifra, síntomas y SHBG.
¿La testosterona baja con la edad?
Algo, pero mucho menos que con la grasa. En 4.984 varones de 20 a 59 años, la edad sola explicó el 2,5 % de las diferencias de testosterona, y los modelos con la grasa corporal, la visceral o la cintura, entre el 18 y el 20 %. Por encima de los 60 la edad gana peso, sobre todo por fallo testicular, aunque en el estudio europeo EMAS esa forma siguió siendo minoritaria.
¿Qué cintura se asocia a testosterona baja?
En el estudio de Potter y Friedl, con más de 110 a 115 cm de cintura en la mediana edad, una testosterona baja se explica mucho mejor por la grasa visceral que por la edad. Unos 95 cm corresponden a unos 100 cm² de grasa visceral, un umbral de más riesgo metabólico. Es el dato de un estudio, no una norma clínica.
¿Dormir poco baja la testosterona?
Con privación total, sí: en un metaanálisis de 18 estudios, no dormir la bajó. Con dormir poco de forma parcial y durante pocos días, los estudios agregados no encontraron un efecto significativo. El experimento más citado, diez varones con cinco horas en cama durante ocho noches, vio una caída del 10 al 15 %, sin grupo control.
¿Cuánto sube la testosterona al perder peso?
El metaanálisis de Corona cuantificó unos 2,87 nmol/L con dieta hipocalórica y unos 8,73 con cirugía bariátrica, y el determinante principal es cuánto peso se pierde. En el seguimiento europeo EMAS, perder un 10 % de peso o más se asoció a unos 2,9 nmol/L más. Los aumentos del 200 o el 300 % que circulan no salen de la evidencia agregada.
¿Los fármacos para adelgazar suben la testosterona?
Suben, pero la evidencia es escasa: con liraglutida subió 2,6 nmol/L en un ensayo abierto de 30 varones, no conocemos ensayos frente a placebo y si el efecto es solo por la grasa perdida está en discusión. Se usan para la obesidad, no como tratamiento de la testosterona, y conviene vigilar la masa magra.
¿La terapia con testosterona da problemas de corazón?
El ensayo TRAVERSE, con 5.246 varones, no encontró más eventos cardiovasculares mayores que con placebo, y por eso la FDA retiró esa advertencia del recuadro negro en febrero de 2025. En el mismo ensayo sí hubo más fibrilación auricular, embolia pulmonar y lesión renal aguda, la FDA añadió una advertencia sobre la tensión arterial y la terapia sube el hematocrito, que hay que vigilar.
¿La testosterona protege los huesos?
Mejora varios parámetros de densidad y calidad ósea, pero el subestudio de fracturas de TRAVERSE encontró lo contrario de lo esperado: 3,50 % de fracturas clínicas con testosterona frente a 2,46 % con placebo, con una hazard ratio de 1,43. Los propios autores lo calificaron de inesperado.
¿Qué análisis hay que pedir?
Dos determinaciones de testosterona total en ayunas por la mañana, en días distintos, más SHBG para calcular la libre, y hormona luteinizante y FSH para saber si el origen es testicular o hipofisario; si son bajas o normales, prolactina y saturación de hierro. Antes de cualquier terapia, además, hematocrito y PSA. Una cifra aislada no diagnostica nada.
Trazabilidad

Fuentes de información

Ver las 32 fuentes
  1. Potter AW, Friedl KE. Adiposity, not chronological aging, is the dominant determinant of circulating testosterone in US adult men. J Endocr Soc 2026;10(9):bvag194.Cita textual. NHANES 2011-2016, 4.984 varones de 20 a 59 años: la edad sola explica el 2,5 %; con grasa, del 18,2 al 19,9 %; equivalencias de cintura, prevalencia por décadas y limitaciones.
  2. Camacho EM y col. Age-associated changes in hypothalamic-pituitary-testicular function in middle-aged and older men are modified by weight change and lifestyle factors: longitudinal results from the European Male Ageing Study. Eur J Endocrinol 2013;168(3):445-455.Cita textual. 2.736 varones seguidos 4,4 años; perder o ganar un 10 % de peso mueve la testosterona más que la edad.
  3. Travison TG y col. The relative contributions of aging, health, and lifestyle factors to serum testosterone decline in men. J Clin Endocrinol Metab 2007;92(2):549-555.Estudio de Massachusetts: de 4 a 5 puntos de índice de masa corporal equivalen a unos diez años de envejecimiento.
  4. Tajar A y col. Characteristics of secondary, primary, and compensated hypogonadism in aging men: evidence from the European Male Ageing Study. J Clin Endocrinol Metab 2010;95(4):1810-1818.Hipogonadismo secundario 11,8 %, primario 2,0 %; obesidad ligada al secundario y edad al primario.
  5. Fernandez CJ, Chacko EC, Pappachan JM. Male Obesity-related Secondary Hypogonadism: Pathophysiology, Clinical Implications and Management. Eur Endocrinol 2019;15(2):83-90.SHBG baja por la grasa hepática y la inflamación, no por la hiperinsulinemia; ejercicio aeróbico frente a fuerza.
  6. Su L, Zhang SZ, Zhu J, Wu J, Jiao YZ. Effect of partial and total sleep deprivation on serum testosterone in healthy males: a systematic review and meta-analysis. Sleep Med 2021;88:267-273.18 estudios, 252 varones: la privación total la baja; la parcial y breve, sin efecto significativo.
  7. Leproult R, Van Cauter E. Effect of 1 Week of Sleep Restriction on Testosterone Levels in Young Healthy Men. JAMA 2011;305(21):2173-2174.Caída del 10 al 15 % en la testosterona diurna; comparación con el 1 a 2 % anual por edad.
  8. UChicago Medicine. Sleep loss lowers testosterone in healthy young men. Nota de prensa, mayo de 2011.Origen de la comparación con diez a quince años de envejecimiento, que no está en el artículo.
  9. Lincoff AM, Bhasin S, Flevaris P y col. Cardiovascular Safety of Testosterone-Replacement Therapy. N Engl J Med 2023;389(2):107-117.Ensayo TRAVERSE. 5.246 varones de 45 a 80 años; 21,7 meses de tratamiento de media; no inferioridad en eventos mayores, con más fibrilación auricular, lesión renal aguda y embolia pulmonar.
  10. Protocolo del ensayo TRAVERSE (M16-100), en ClinicalTrials.gov, NCT03518034.Exclusión con dos testosteronas por debajo de 100 ng/dL en el cribado; al menos 48 horas entre las dos determinaciones.
  11. Snyder PJ, Bauer DC, Ellenberg SS y col. Testosterone Treatment and Fractures in Men with Hypogonadism. N Engl J Med 2024;390(3):203-211.Subestudio de fracturas de TRAVERSE: 3,50 frente a 2,46 %, hazard ratio 1,43.
  12. U.S. Food and Drug Administration. FDA issues class-wide labeling changes for testosterone products. 28 de febrero de 2025.Retirada del lenguaje cardiovascular del recuadro negro, advertencia de tensión arterial y limitación de uso por edad mantenida.
  13. U.S. Department of Health and Human Services. HHS Announces Requested Updates to Testosterone Therapy Product Labels. 18 de junio de 2026.Petición de retirar la limitación de uso por edad y de revisar las advertencias de próstata.
  14. U.S. Food and Drug Administration. Testosterone Information (actualizada el 23 de junio de 2026).Cambios pedidos en junio de 2026 y eventos mayores en TRAVERSE: 7,0 frente a 7,3 %.
  15. Ficha técnica de AndroGel 1,62 % en DailyMed (National Library of Medicine), versión del 22 de octubre de 2025.Conserva la limitación de uso en el hipogonadismo asociado a la edad.
  16. Luo S, Au Yeung SL, Zhao JV, Burgess S, Schooling CM. Association of genetically predicted testosterone with thromboembolism, heart failure, and myocardial infarction. BMJ 2019;364:l476.Aleatorización mendeliana en UK Biobank: tromboembolismo e insuficiencia cardíaca en varones.
  17. Corona G, Rastrelli G, Monami M y col. Body weight loss reverts obesity-associated hypogonadotropic hypogonadism: a systematic review and meta-analysis. Eur J Endocrinol 2013;168(6):829-843.24 estudios, en su mayoría sin grupo control: 2,87 nmol/L con dieta y 8,73 con cirugía bariátrica.
  18. Jensterle M y col. Effects of liraglutide on obesity-associated functional hypogonadism in men. Endocr Connect 2019;8(3):195-202.30 varones, 16 semanas, abierto: la total subió 2,6 nmol/L con liraglutida y 5,9 con testosterona.
  19. Gregorič N y col. Diabetes Obes Metab 2025;27(2):519-528.Ensayo abierto de 24 semanas en 25 varones con diabetes tipo 2: semaglutida frente a testosterona; subieron las dos ramas.
  20. Salvio G y col. Andrology 2025; Corona G y col. Andrology 2026.Metaanálisis de agonistas GLP-1 y testosterona, discordantes sobre si la subida depende del peso perdido.
  21. Lerchbaum E y col. Effects of vitamin D supplementation on androgens in men with low testosterone levels: a randomized controlled trial. Eur J Nutr 2019;58:3135-3146.100 varones con testosterona baja y vitamina D insuficiente: sin efecto sobre la total.
  22. Te L, Liu J, Ma J, Wang S. Correlation between serum zinc and testosterone: A systematic review. J Trace Elem Med Biol 2023.8 estudios clínicos y 30 en animales: el déficit baja la testosterona y el suplemento la mejora.
  23. National Institutes of Health, Office of Dietary Supplements. Zinc: Fact Sheet for Health Professionals.Límite superior de 40 mg al día en adultos; 50 mg o más interfieren con la absorción del cobre.
  24. Lopresti AL, Drummond PD, Smith SJ. A Randomized, Double-Blind, Placebo-Controlled, Crossover Study Examining the Hormonal and Vitality Effects of Ashwagandha (Withania somnifera) in Aging, Overweight Males. Am J Mens Health 2019;13(2).57 varones; 14,7 % en testosterona salival; financiado por Arjuna Natural.
  25. Wankhede S y col. Examining the effect of Withania somnifera supplementation on muscle strength and recovery: a randomized controlled trial. J Int Soc Sports Nutr 2015.50 varones jóvenes que completaron 8 semanas: 96 frente a 18 ng/dL de testosterona sérica.
  26. LiverTox, National Institutes of Health. Ashwagandha (actualizada el 3 de diciembre de 2024).Probabilidad B: causa probable de lesión hepática, de 2 a 12 semanas tras empezar.
  27. Talbott SM, Talbott JA, George A, Pugh M. Effect of Tongkat Ali on stress hormones and psychological mood state in moderately stressed subjects. J Int Soc Sports Nutr 2013;10:28.63 personas de ambos sexos; financiado por Biotropics Malaysia.
  28. Li Y y col. A dose-response and meta-analysis of dehydroepiandrosterone (DHEA) supplementation on testosterone levels: perinatal prediction of randomized clinical trials. Exp Gerontol 2020;141:111110.42 publicaciones: 21,36 ng/dL de subida media en varones.
  29. Bhasin S y col. Testosterone Therapy in Men With Hypogonadism: An Endocrine Society Clinical Practice Guideline. J Clin Endocrinol Metab 2018;103(5):1715-1744.Límite inferior de 264 ng/dL (9,2 nmol/L); dos mañanas en ayunas; LH y FSH; prolactina y hierro; resonancia por debajo de 150 ng/dL; contraindicaciones.
  30. American Urological Association. Evaluation and Management of Testosterone Deficiency (2018, revalidada en 2024).Corte de 300 ng/dL para apoyar el diagnóstico.
  31. Snyder PJ y col. Effects of Testosterone Treatment in Older Men. N Engl J Med 2016;374:611-624.T Trials: 790 varones de 65 años o más; beneficio moderado en función sexual y algo en ánimo, ninguno en vitalidad ni marcha.
  32. National Library of Medicine. MeSH: Testosterone, D013739.Descriptor de la entidad.
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