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Copa de vino tinto sobre fondo oscuro con haz de luz ámbar bloqueando una señal de pulso muscular
LONGEVIDAD · 26 Abr 2026

Resveratrol y músculo: cuando el antioxidante bloquea la señal del ejercicio

El resveratrol no potencia el ejercicio en mayores: en un RCT redujo 45% la mejora del VO2max. Qué dice la evidencia humana real sobre polifenoles, sarcopenia y homeostasis muscular.

Performance · Polifenoles y músculo
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El sector vendió el resveratrol primero como píldora de longevidad y, cuando esa promesa se cayó, lo recicló como adyuvante deportivo. Pero existe un ensayo clínico, en mayores, donde la suplementación redujo en un 45 % la mejora del VO2máx inducida por el ejercicio. La evidencia humana sobre polifenoles y músculo no es solo escasa: es contradictoria, y en algunos casos apunta a interferencia con el mecanismo que hace que el ejercicio funcione.

Este artículo es satélite del cluster Polifenoles sirtuínicos, donde KRECE documentó el fracaso comercial y científico de la apuesta resveratrol-SIRT1-longevidad entre 2003 y 2026. La pregunta que abre este texto es la siguiente: si la promesa sirtuínica falló para extender el healthspan, ¿al menos queda algo en el dominio del músculo, la sarcopenia y la recuperación deportiva, donde se vende mucho resveratrol y mucha quercetina como performance enhancers? La respuesta corta: poco, contradictorio, y a veces contraproducente.

Para entender por qué los antioxidantes exógenos pueden interferir con la señal del ejercicio hace falta partir del marco general de adaptación sistémica que KRECE usó como cornerstone de nivel 0 en abril de 2026: homeostasis, alostasis y carga alostática. Sin ese marco, la discusión sobre polifenoles y músculo se convierte en una guerra de artículos en ratón. Con él, hay una tesis que ordena los datos: el ejercicio no funciona a pesar del estrés oxidativo agudo; funciona gracias a él. Y eso cambia cómo se interpreta cada RCT.

Resveratrol y músculo: la promesa sirtuínica reciclada

El argumento de venta del resveratrol como adyuvante deportivo es predecible. Cuando se confirmó que el resveratrol no extiende la vida en humanos sanos —metaanálisis en modelos animales con efecto medio cero, ensayo PEARL de rapamicina como el clásico contraejemplo de un geroprotector que sí tiene señal—, el sector pivotó. Si el resveratrol no alarga la vida, al menos potenciará el ejercicio, dice el mensaje. La narrativa se apoya en mecánicas que en ratón son robustas: activación de AMPK, fosforilación de PGC-1α, biogénesis mitocondrial, mejora de la oxidación de ácidos grasos. Lagouge en 2006 enseñó ratón con dieta alta en grasa que parecía entrenado tras tomar resveratrol. La industria lo vendió como hallazgo human-ready durante veinte años.

El problema es el salto de especie. La respuesta a polifenoles depende del estado oxidativo basal del organismo, de la microbiota, de la dosis efectiva en tejido (no en plasma), del metabolismo de fase I y II, y de un detalle que el ratón no comparte con el humano: el ratón de laboratorio está metabólicamente dañado por la dieta del experimento. Rescatar a un ratón obeso con resveratrol no equivale a mejorar a un humano de 65 años que entrena dos veces por semana.

Cuando se busca evidencia humana directa —ensayos clínicos aleatorizados con resveratrol o quercetina y outcomes de músculo, fuerza, masa magra o capacidad funcional—, los datos se reducen a un puñado de estudios pequeños, contradictorios y heterogéneos. Y a una ausencia conspicua: en los meta-análisis de sarcopenia clínica diagnosticada con criterios EWGSOP/AWGS, los polifenoles no aparecen. Cero ensayos.

Por qué los polifenoles antioxidantes pueden bloquear la adaptación al ejercicio

El error conceptual que vertebra el negocio del resveratrol como adyuvante deportivo es asumir que las especies reactivas de oxígeno (ROS) son siempre dañinas y que neutralizarlas es siempre bueno. Es falso. Las ROS son señales redox, moléculas de información que el músculo y la mitocondria usan para coordinar la respuesta adaptativa al estrés mecánico y metabólico del ejercicio. Sin ese pulso oxidativo agudo, no se activa Nrf2. Sin Nrf2, no sube la maquinaria antioxidante endógena (HO-1, glutatión peroxidasa, superoxido dismutasa). Sin esa maquinaria endógena, la adaptación al entrenamiento se atenaúa.

Esto es el corazón de la carga alostática aplicada al músculo: la adaptación requiere estresores controlados que el sistema procesa, integra y responde fortaleciéndose. Quitar el estresor —o amortiguarlo químicamente con antioxidantes exógenos— es lo opuesto a entrenar. Es enseñarle al cuerpo que no necesita adaptarse.

El mecanismo en una frase. El ejercicio funciona porque produce un pulso agudo de ROS que activa Nrf2 y la maquinaria antioxidante endógena. El antioxidante exógeno tomado en pastilla puede neutralizar el pulso antes de que llegue al núcleo. Resultado: menos adaptación, no más.

Hay literatura humana clásica sobre este efecto más allá del resveratrol. Ristow demostró en 2009 que vitamina C + vitamina E juntas bloqueaban la mejora de sensibilidad a la insulina inducida por entrenamiento en sujetos sanos. Gomez-Cabrera lo confirmó en músculo. La regla general es la siguiente: cualquier intervención antioxidante crónica que se solapa con el periodo de adaptación al ejercicio puede atenuar las mejoras esperadas. El resveratrol entra en esta familia, porque actuáa como scavenger directo de ROS además de modular Nrf2.

El error popular es asumir que más antioxidantes equivalen a mejor salud. La inflamación crónica de bajo grado del envejecimiento —inflammaging— sí es dañina y se beneficia de modulación. La inflamación aguda local del ejercicio no lo es. Confundir las dos es la base del marketing antioxidante. KRECE no las confunde.

Resveratrol y ejercicio en mayores: Alway 2017 vs Gliemann 2013

Toda la conversación sobre resveratrol como adyuvante deportivo en mayores se reduce, hasta 2026, a dos ensayos clínicos aleatorizados pequeños con resultados que apuntan en direcciones contrarias. Es el caso más evidente de un campo donde el sector cita el estudio que vende y omite el que descoloca.

El estudio que se cita siempre es Alway 2017 (Journal of Gerontology Series A). 30 sujetos de 65-80 años, 12 hombres y 18 mujeres, divididos en placebo o resveratrol 500 mg/día durante 12 semanas, todos con ejercicio supervisado. Resultó positivo: aumento de densidad mitocondrial, mejor resistencia a la fatiga, y —el dato más mencionado— un 8 % más de torque pico y un 14 % más de potencia en extensores de rodilla en el grupo resveratrol respecto al placebo. La interpretación optimista es directa: en mayores con limitaciones funcionales, dosis suficiente de resveratrol potencia las adaptaciones del entrenamiento.

El estudio que rara vez se cita es Gliemann 2013 (Journal of Physiology). 27 hombres alrededor de 65 años, 8 semanas de entrenamiento de alta intensidad combinando ciclismo intervalico y crossfit, divididos en placebo o resveratrol 250 mg/día. Resultado: el VO2máx subió un 19 % en el grupo placebo y solo un 10 % en el grupo resveratrol. Es decir, la suplementación redujo en un 45 % la mejora cardiorrespiratoria inducida por el ejercicio. Además, las mejoras esperables en LDL, ratio colesterol total/HDL y triglicéridos se abolieron en el grupo resveratrol. La prostaciclina vasodilatadora intersticial fue menor y la tromboxán sintasa muscular fue mayor —dos cambios que apuntan a peor función vascular, no mejor.

El mismo grupo publicó un año después un análisis muscular complementario con biopsias (Olesen 2014). Hallazgo central: el entrenamiento solo redujo la carbonilación proteica muscular (marcador de daño oxidativo) significativamente; el entrenamiento con resveratrol no la redujo. La hipótesis de los autores es exactamente la que hemos planteado en la sección 02: el resveratrol scavengea las ROS antes de que activen la maquinaria adaptativa, y por tanto la mejora oxidativa esperable del entrenamiento no se manifiesta.

EstudioRevistaNDosis · vía · duraciónResultado principalLectura KRECE
Alway 2017J Gerontol A30 (12H/18M)
65-80 años
500 mg/d · oral · 12 sem + ejercicio+8 % torque pico, +14 % potencia, ↑ densidad mitocondrial, ↑ resistencia a fatigaPositivo
Gliemann 2013J Physiol27 hombres
~65 años
250 mg/d · oral · 8 sem + HIITVO2máx +10 % vs +19 % en placebo (45 % menos mejora). LDL, ratio CT/HDL, triglicéridos peorAdverso
Olesen 2014J Physiol43 (subgrupo del anterior)
biopsia muscular
250 mg/d · oral · 8 sem + HIITResveratrol bloqueó la reducción de carbonilación proteica esperada por entrenamientoAdverso

La diferencia más honesta entre Alway y Gliemann no es solo dosis (500 vs 250 mg) ni protocolo (resistencia + caminata vs HIIT). Es qué outcome se mide. Alway midió densidad mitocondrial y fuerza local en extensores de rodilla. Gliemann midió VO2máx y perfil cardiovascular sistémico. Las dos verdades pueden coexistir: el resveratrol puede ayudar a la maquinaria mitocondrial muscular local y bloquear la mejora cardiovascular sistémica. Esto no es un detalle menor — significa que el efecto neto del suplemento sobre la salud del mayor que entrena depende de qué importa más para esa persona, y eso no es información que se le dé al consumidor en la etiqueta del bote.

KRECE TIP — el reflejo a entrenar

Cuando un suplemento tiene un solo RCT positivo en humanos y otro RCT del mismo año que apunta a efecto adverso, lo correcto no es elegir el que confirma lo que quieres creer. Lo correcto es declarar evidencia contradictoria y exigir replicación. Hasta 2026, ese es el estado del resveratrol en mayores que entrenan.

Quercetina y recuperación post-ejercicio excéntrico

La quercetina merece un tratamiento separado. La evidencia humana —todavía modesta— es más consistente que la del resveratrol, pero solo en un escenario muy concreto: la recuperación aguda tras daño muscular inducido por ejercicio excéntrico. No sarcopenia. No longevidad. No envejecimiento. Recuperación del lunes al jueves tras una sesión de entreno que produjo agujetas serias.

El grupo de Bazzucchi y Sgrò en Roma ha publicado una serie de RCT en hombres jóvenes (n=12 cada uno, diseño crossover, 1 g/día de quercetina durante 14 días antes de protocolo de daño muscular excéntrico). Los resultados se replican entre estudios: reducción significativa de creatina quinasa (CK) plasmática a las 24-72 horas, reducción de lactato deshidrogenasa (LDH) y mioglobina, atenuación de interleucina-6 (IL-6), y mejor preservación de la fuerza isométrica máxima durante la fase de recuperación. Sgrò 2021 añade un dato interesante: la quercetina adelantó el pico de IGF-II de 7 días a 72 horas, sincronizándolo con el de IGF-I.

El meta-análisis de Tsao 2023 reunió 6 RCT y encontró reducción significativa de CK a las 24-48 horas con quercetina (SMD −1,15; IC 95 % −2,09 a −0,21). El asterisco que importa es el siguiente: I² = 85 %. Heterogeneidad muy alta, lo que significa que la magnitud del efecto depende mucho del protocolo de ejercicio, del grado de daño inducido y de la dosis. O’Fallon 2012 (n=30, mismo diseño, 1 g/día) directamente no encontró diferencias — probablemente porque su protocolo de 24 contracciones excéntricas no inducía daño suficiente para que la quercetina fuera distinguible del ruido.

La interpretación KRECE de este corpus es directa. La quercetina, a 1 g/día durante 10-14 días alrededor de un evento de carga excéntrica intensa, parece reducir marcadores de daño muscular y acelerar la recuperación funcional. Tiene sentido en deportistas que afrontan periodos de carga atípica — pretemporada, vuelta a la actividad tras lesión, competiciones de múltiples sesiones diarias, deportes con componente excéntrico alto como descenso, montaña o fuerza de hipertrofia. No tiene sentido como suplementación crónica para mayores con sarcopenia diagnosticada, ni como antiaging genérico, ni como rutina diaria de gimnasio.

Distinguir dos preguntas distintas. ¿La quercetina funciona como supplement de longevidad? La evidencia humana dice que no hay datos. ¿Funciona como adyuvante puntual de recuperación tras carga excéntrica intensa? Probablemente sí, con efecto modesto y replicable. Confundir estas dos preguntas es lo que vende más botes de los necesarios.

Polifenoles en sarcopenia clínica diagnosticada: ausencia total de RCT

Los polifenoles desaparecen del catálogo clínico cuando se busca sarcopenia diagnosticada con criterios formales. Sarcopenia clínica significa una cosa muy concreta: pérdida de masa magra apendicular y fuerza por debajo de los puntos de corte definidos por los grupos de consenso (EWGSOP en Europa, AWGS en Asia, ICFSR a nivel internacional). Es una enfermedad reconocida desde 2016, con código CIE propio. Cuando se buscan ensayos clínicos en pacientes con esta categorización, los polifenoles no aparecen.

El meta-análisis de red más reciente y robusto disponible en 2026 es el de Shen 2023 (Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle): 42 RCT, 3.728 sujetos sarcopénicos diagnosticados con criterios formales. Las intervenciones con evidencia significativa sobre calidad de vida, fuerza de prensión y rendimiento físico son: entrenamiento de fuerza solo, entrenamiento de fuerza + nutrición proteica, y combinación de fuerza + aeróbico + balance. Cero ensayos de polifenoles en este meta-análisis. Cero ensayos de resveratrol. Cero ensayos de quercetina. La revisión de medicamentos para sarcopenia (Beaudart-Reginster 2023) tampoco menciona polifénoles entre los candidatos serios; el espacio farmacológico está ocupado por andrógenos selectivos (SARMs), inhibidores de miostatina, y está dominado por el reconocimiento de que ningún fármaco está aprobado para sarcopenia y la primera línea sigue siendo entrenamiento + proteína.

Lo que existe en la literatura sobre «polifenoles y sarcopenia» es casi todo mecanístico: células C2C12, ratones envejecidos, modelos de obesidad inducida con sarcopenia secundaria. Es N1 con destellos N0. Se publica mucho, se cita mucho, y no se traduce en evidencia humana clase A para diagnóstico EWGSOP. Si eres un paciente real con sarcopenia real, la base accionable son tres cosas: entrenamiento de fuerza progresivo dos a tres veces por semana, ingesta proteica de 1,2-1,6 g/kg/día con dosis de leucina suficiente por comida, y vitamina D si hay déficit. El resveratrol y la quercetina no entran en el algoritmo clínico vigente. La tríada VO2máx-fuerza-masa muscular sigue siendo el marco que ordena la decisión.

Resveratrol y densidad mitocondrial: el biomarcador cómodo no es el endpoint clínico

El argumento que más peso tiene a favor del resveratrol en músculo es el aumento de densidad mitocondrial documentado en Alway 2017 y replicado en algunos estudios menores. Conviene mirarlo de cerca, porque hay un matiz que cambia la lectura.

La biogénesis mitocondrial se mide por marcadores como número de copias de ADN mitocondrial, expresión de PGC-1α, citrato sintasa o citocromo c oxidasa. El ejercicio de resistencia las sube, el resveratrol en algunos estudios humanos parece sumarse a esa subida. Hasta ahí el dato. La pregunta crítica es por qué el organismo fabricaría más mitocondrias en presencia de un compuesto que está bloqueando el principal estresor que justifica fabricarlas. Una hipótesis razonable y compatible con los datos de Olesen 2014 es que el aumento de densidad puede ser compensatorio: si el resveratrol amortigua la señal redox que normalmente afina la maquinaria mitocondrial existente, el sistema responde fabricando más organelas para mantener la salida total de ATP. Más número, no necesariamente mejor calidad por unidad.

El hub mitocondrial KRECE distingue explícitamente entre densidad, biogénesis, mitofagia y función respiratoria por unidad. Una intervención que sube densidad pero no mejora respiración por mitocondria, ni mitofagia, ni resistencia al estrés oxidativo crónico, puede estar produciendo un efecto cosmético en el biomarcador más fácil de medir y un beneficio funcional dudoso. Alway no midió respiración por unidad. Mide bien lo que mide. Pero la inferencia «más densidad mitocondrial = mejor función muscular» es una salto que el dato no autoriza, y el ensayo del que se desprende es n=30.

El otro matiz: ninguno de los estudios de resveratrol en humanos ha medido marcadores de senescencia muscular, autofagia, o capacidad regenerativa de células satélite a medio plazo. Estamos discutiendo intervenciones de 8-12 semanas en cohortes de 30 personas. La pregunta de si el resveratrol cambia la trayectoria sarcopénica de un humano a 5 años no se ha respondido. Se ha asumido. La diferencia entre asumir y demostrar es exactamente lo que separa una hipótesis de un protocolo clínico, y exactamente lo que la flexibilidad metabólica medida con biomarcadores reales sí permite hacer.

Resveratrol y quercetina: dónde encajan y dónde no, en 2026

El resveratrol y la quercetina admiten un resumen operativo, no un permiso de venta. Estas son las decisiones que KRECE deja sobre la mesa para mayores activos, deportistas y prescriptores que están eligiendo si suplementar polifenoles o no.

Mayor que entrena para preservar función

Resveratrol no es defendible como rutina diaria con la evidencia actual. La señal de Gliemann/Olesen es seria. Si el objetivo es densidad mitocondrial muscular, el ejercicio de fuerza con sobrecarga progresiva y zona 2/HIIT da más y sin atenuación del beneficio. La capacidad cardiorrespiratoria es el biomarcador con mejor evidencia de mortalidad y se entrena, no se compra.

Atleta en pretemporada o competición con carga excéntrica alta

Quercetina 1 g/día durante 10-14 días alrededor del bloque de carga es una opción con evidencia humana modesta y replicable. No es un performance enhancer crónico, es un adyuvante puntual de recuperación. No mezclar con vitamina C/E a dosis altas en el mismo periodo si el objetivo es adaptación al entrenamiento — los efectos antioxidantes se acumulan y la señal redox se atenaúa más.

Paciente con sarcopenia diagnosticada (EWGSOP/AWGS)

Polifenoles no entran en la decisión clínica. Entrenamiento de fuerza progresivo, 1,2-1,6 g/kg/día de proteína con dosis suficiente de leucina por comida, vitamina D si hay déficit, manejo de comorbilidades. Lo demás es ruido caro.

Persona sana sin objetivo clínico que toma resveratrol «por si acaso»

La pregunta correcta es por qué. El sector ha convertido el resveratrol en un placebo caro con narrativa científica. La probabilidad de beneficio real es baja, la probabilidad de daño concreto también es baja, pero el coste de oportunidad respecto a invertir esos recursos en entrenamiento, sueño y nutrición no lo es.

Posición de KRECE

El antioxidante exógeno que vendes en pastilla puede estar bloqueando la señal del ejercicio que vendes en programa de entrenamiento. Y esa contradicción no se resuelve a favor del bote.

La promesa sirtuínica falló para longevidad y se reciclaron sus restos para deporte. La evidencia humana en músculo no es mejor.
El cluster Polifenoles sirtuínicos documentó el arco Howitz 2003 → Timmers 2016 → fracaso de Sirtris. La extensión del relato al músculo descansa principalmente en estudios de ratón. En humanos hay dos RCT con resultados opuestos (Alway 2017 vs Gliemann 2013) y un cuerpo de literatura mucho menor del que el sector vende.
Las ROS del ejercicio son señal, no veneno. Amortiguarlas con antioxidantes exógenos no es neutro.
Olesen 2014 demostró en biopsia muscular que el resveratrol bloqueó la reducción de carbonilación proteica esperada por entrenamiento. Gliemann 2013 mostró en el mismo cohort que la mejora del VO2máx se redujo en un 45 %. Esto no es ruido estadístico: encaja con el modelo de hormesis y con la lógica de la carga alostática. El estresor agudo es el mecanismo, no el problema.
La quercetina tiene un escenario humano pequeño pero coherente: recuperación aguda tras daño excéntrico, no longevidad ni sarcopenia.
1 g/día durante 10-14 días alrededor de un bloque de carga excéntrica intensa reduce CK, LDH, mioglobina e IL-6 con evidencia replicada (Bazzucchi-Sgrò, meta-análisis Tsao 2023, SMD −1,15 con I² = 85 %). Es un adyuvante puntual con efecto modesto. No es un suplemento de longevidad ni una intervención para sarcopenia diagnosticada.
En sarcopenia clínica diagnosticada con criterios formales, los polifenoles no aparecen en los meta-análisis. Cero ensayos.
Shen 2023 (J Cachexia Sarcopenia Muscle, 42 RCT, n=3.728): la evidencia está en fuerza progresiva ± nutrición proteica. La revisión farmacológica de Beaudart-Reginster 2023 lo confirma: ningún fármaco aprobado, polifenoles ausentes del catálogo clínico real. Lo demás, hasta nuevo aviso, es ruido bien financiado.
Más densidad mitocondrial no es automáticamente mejor función mitocondrial. Es un biomarcador cómodo, no un endpoint clínico.
El aumento de densidad en Alway 2017 puede ser compensatorio si el resveratrol amortigua la señal redox que afina la calidad respiratoria por organela. Ningún RCT humano ha medido respiración por mitocondria, mitofagia, ni capacidad regenerativa de células satélite a medio plazo. La hipótesis cosmética está abierta y nadie la ha cerrado.
Responsabilidad editorial KRECE

Este artículo discute interacciones entre suplementación con polifenoles y adaptación al entrenamiento físico, en personas mayores y deportistas. No sustituye criterio clínico individualizado. Las decisiones sobre suplementación crónica con resveratrol o quercetina deben considerar interacciones farmacológicas (especialmente con anticoagulantes, antiagregantes, sustratos de CYP3A4 y CYP2C9), comorbilidades hepáticas y renales, y los objetivos específicos del paciente. La evidencia citada se circunscribe al alcance descrito y no debe extrapolarse a poblaciones, dosis o duraciones distintas a las estudiadas. KRECE no recomienda autosuplementación crónica con polifenoles para sarcopenia, longevidad o rendimiento deportivo genérico con la evidencia disponible en 2026.

Referencias verificadas
  1. Alway, S. E., McCrory, J. L., Kearcher, K., et al. (2017). Resveratrol enhances exercise-induced cellular and functional adaptations of skeletal muscle in older men and women. The Journals of Gerontology: Series A, 72(12), 1595-1606. DOI: 10.1093/gerona/glx089. PMID: 28505227.
  2. Gliemann, L., Schmidt, J. F., Olesen, J., et al. (2013). Resveratrol blunts the positive effects of exercise training on cardiovascular health in aged men. The Journal of Physiology, 591(20), 5047-5059. DOI: 10.1113/jphysiol.2013.258061. PMID: 23878368.
  3. Olesen, J., Gliemann, L., Biensø, R., Schmidt, J. F., Hellsten, Y., & Pilegaard, H. (2014). Exercise training, but not resveratrol, improves metabolic and inflammatory status in skeletal muscle of aged men. The Journal of Physiology, 592(8), 1873-1886. DOI: 10.1113/jphysiol.2013.270256.
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  6. Bazzucchi, I., Patrizio, F., Ceci, R., et al. (2020). Quercetin supplementation improves neuromuscular function recovery from muscle damage. Nutrients, 12(9), 2850. DOI: 10.3390/nu12092850.
  7. Sgrò, P., Ceci, R., Lista, M., et al. (2021). Quercetin modulates IGF-I and IGF-II levels after eccentric exercise-induced muscle-damage: a placebo-controlled study. Frontiers in Endocrinology, 12, 745959. DOI: 10.3389/fendo.2021.745959. PMID: 34803913.
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