Ilustración molecular de la tesamorelina uniéndose al receptor de GHRH de una célula somatotropa y desencadenando un pulso de hormona de crecimiento.
PÉPTIDOS · 30 Abr 2026

Tesamorelina

Qué hace la tesamorelina, cuánta grasa visceral reduce, cuanto adelgaza, qué precio biológico tiene y cuál es su lugar real como péptido.

Sistema KRECE / Péptidos
tesamorelina · análogo de GHRH · Egrifta
Tesamorelinael análogo de GHRH que sí llegó a ser medicamento

La tesamorelina es el único análogo de la hormona liberadora de GH que tiene ensayos de fase 3, aprobación de la FDA y quince años de farmacovigilancia. También es el que menos se parece a lo que vende el mercado: no adelgaza, no está aprobado en Europa y su indicación es una sola, la grasa visceral en personas con VIH y lipodistrofia. Esta entrada es la pieza farmacológica: qué hace, cuánto, a qué precio biológico y por qué en 2026 casi nunca es la primera herramienta. Lo legal, la compra y el dopaje se tratan en su propia entrada, enlazada abajo.

Respuestas directas

Lo que has venido a saber

¿Qué es la tesamorelina?

Un análogo sintético de la GHRH humana de 44 aminoácidos con un grupo hexenoilo añadido en el extremo N-terminal. Ese añadido la protege de la enzima que degrada la GHRH natural y la convierte en un fármaco inyectable. Estimula la pituitaria para que libere GH propia, en pulsos.

¿Para qué está aprobada?

Para una sola indicación: reducir el exceso de grasa abdominal en adultos con VIH y lipodistrofia. La propia ficha añade tres limitaciones expresas: no está establecida su seguridad cardiovascular a largo plazo, no está indicada para perder peso y no hay datos de que mejore la adherencia al tratamiento antirretroviral.

¿Cuánta grasa visceral quita?

En los dos ensayos pivotales, la grasa visceral bajó un 18 por ciento frente a un aumento del 2 por ciento con placebo en el primero, y un 14 frente a un 2 por ciento en el segundo, a las 26 semanas. Es un efecto real y reproducible, y es de los pocos del catálogo medido por tomografía.

¿Sirve para adelgazar?

No, y la ficha lo dice con esas palabras: es de efecto neutro sobre el peso. El peso no cambió en ninguno de los dos ensayos. Lo que se mueve es la distribución: baja la grasa del tronco, sube algo la masa magra y la grasa subcutánea se mantiene.

¿Qué precio biológico tiene?

El de subir la GH. Reacciones en el punto de inyección en el 25 por ciento, retención de líquidos con edema y túnel carpiano, un riesgo de desarrollar diabetes 3,3 veces mayor que con placebo, y una subida de IGF-1 que a las 26 semanas dejó al 36 por ciento por encima de tres desviaciones estándar.

¿Qué dice KRECE?

Que es la mejor farmacología del catálogo de péptidos y casi nunca la mejor decisión. Cuando la indicación encaja funciona; fuera de ella hay opciones con más datos, menos inyecciones y menos coste. Y hay un dato que casi nadie cuenta: la mitad de los pacientes desarrollan anticuerpos contra el fármaco.

El análisis

La tesamorelina, sección a sección

Qué es la tesamorelina y qué le añadieron a la GHRH

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La hormona liberadora de hormona de crecimiento, o GHRH, es un péptido hipotalámico que ordena a la pituitaria fabricar y soltar GH. Como fármaco es inservible: la enzima dipeptidil peptidasa 4 la parte en cuestión de minutos. La tesamorelina resuelve eso con un cambio pequeño y bien pensado: la secuencia completa de 44 aminoácidos de la GHRH humana más un grupo hexenoilo, una cadena de seis carbonos con un doble enlace en la posición 3, unida a la tirosina del extremo N-terminal. Ese apéndice estorba a la enzima y convierte una hormona endógena en un medicamento.

Es, además, el punto que la separa del resto de la familia. Los otros análogos que circulan son fragmentos, normalmente la porción 1-29, que es la mínima con actividad. La tesamorelina no recorta: conserva la molécula entera y añade. En la ficha, ese diseño se traduce en una frase importante: in vitro se une y estimula el receptor de GHRH humano con una potencia similar a la de la hormona endógena. No es un superagonista; es la señal natural, hecha estable. El concepto general de agonista y de potencia está en agonistas y antagonistas.

Un dato que casi nunca aparece en las fichas de venta y que conviene tener delante: la biodisponibilidad subcutánea es inferior al 4 por ciento. Menos de cuatro de cada cien moléculas inyectadas llegan a circulación como tal. Y la vida media de eliminación que da la ficha vigente es de 11 minutos. Eso no invalida el fármaco, porque lo que importa no es la exposición al péptido sino el pulso de GH que dispara, pero sí explica por qué la vía oral no existe y por qué la inyección es diaria. Cómo cambia la farmacología según la vía está en vías de administración.

Cómo actúa la tesamorelina: pulsatilidad, no inundación

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El receptor de GHRH vive en las células somatotropas de la pituitaria anterior y es un receptor acoplado a proteína G. Al activarlo, la tesamorelina estimula la síntesis y la liberación pulsátil de GH propia, que a su vez sube la IGF-1 y la IGFBP-3 en sangre. La ficha añade un detalle tranquilizador: no se observaron cambios clínicamente relevantes en el resto de hormonas hipofisarias, ni TSH, ni LH, ni ACTH, ni prolactina. El eje que toca es uno solo.

La diferencia con inyectar GH directamente no es un matiz de estilo, es el argumento entero. La GH exógena inunda el sistema y anula el circuito de retroalimentación; un secretagogo que respeta el pulso deja intacta la regulación por IGF-1, de modo que el propio organismo puede frenar. Ese es el motivo por el que la tesamorelina mantuvo su efecto a 52 semanas en la fase de extensión sin necesidad de escalar dosis. El marco completo del eje está en el protocolo de optimización de hormona de crecimiento y en la entrada del IGF-1.

Por qué la grasa visceral responde más que la subcutánea es una pregunta que la ficha no cierra, y conviene decirlo así. La explicación habitual es que el tejido visceral tiene mayor densidad de receptores de GH y más sensibilidad a la señal lipolítica. Es plausible y coherente con el resultado medido, pero es una hipótesis mecanística, no un hallazgo del programa clínico. Lo que el programa demostró es el resultado, no su explicación.

Dónde encaja frente a sermorelina, CJC-1295 y MK-677

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Las moléculas que suben la GH se dividen en dos familias que no se deben mezclar. Los análogos de GHRH actúan sobre el receptor hipofisario de GHRH imitando la señal del hipotálamo: ahí están la sermorelina, el CJC-1295 y la tesamorelina. Los secretagogos de tipo grelina actúan sobre otro receptor, el GHSR1a, y ahí están la ipamorelina, la hexarelina y el MK-677. Comparten destino y no comparten puerta.

Dentro de la primera familia, la tesamorelina es la única con secuencia completa, resistencia a la enzima y un programa de fase 3 propio. La sermorelina es el fragmento 1-29 sin protección, con vida media de minutos. El CJC-1295 sin DAC es ese mismo fragmento modificado, con perfil pulsátil conservado, barato y accesible, pero sin ensayo pivotal ni aprobación. El CJC-1295 con DAC es el caso que KRECE rechaza: la modificación que estira la vida media a días aplana el pulso y convierte una señal rítmica en una exposición continua, que es justo lo que el diseño fisiológico evita. El porqué del ciclado y de la desensibilización está en cycling de péptidos.

La consecuencia práctica es incómoda para quien busca una recomendación simple. Frente al stack barato, la tesamorelina gana en calidad de evidencia por una distancia enorme y pierde en coste, en accesibilidad y en logística por otra distancia parecida. No hay ganador absoluto: hay un perfil clínico y un presupuesto. Lo que no es defendible es citar los datos de fase 3 de la tesamorelina para justificar el uso de otro análogo que no los tiene.

Los ensayos pivotales: qué midieron y qué salió

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El programa son dos ensayos multicéntricos, aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo, registrados como NCT00123253 y NCT00435136, con 26 semanas de fase principal y 26 más de extensión. Entraron adultos de 18 a 65 años con VIH, lipodistrofia y perímetro de cintura elevado, y quedaron fuera los diabéticos, los tratados con insulina o antidiabéticos orales, los que tenían antecedente de cáncer y los que tenían hipopituitarismo. El criterio principal era el cambio porcentual del tejido adiposo visceral medido por tomografía en la vértebra L4-L5. Medir por imagen y no por báscula es lo que da valor a este programa.

Los números, tal como los recoge la ficha. En el estudio 1, con 412 pacientes, la grasa visceral bajó una media del 18 por ciento con tesamorelina frente a una subida del 2 por ciento con placebo, una diferencia de tratamiento del 20 por ciento. En el estudio 2, con 404 pacientes, bajó el 14 por ciento frente al 2 por ciento, con una diferencia del 12 por ciento. El artículo original del primero, publicado en The New England Journal of Medicine en 2007, comunicó una reducción del 15,2 por ciento frente a un aumento del 5 por ciento: es el mismo estudio analizado con otro modelo. Que el mismo ensayo dé 15,2 o 18 según cómo se calcule es un buen recordatorio de que un porcentaje sin su modelo detrás vale poco.

La extensión aporta el dato que más se cita mal. A los pacientes que habían recibido el fármaco se les volvió a aleatorizar entre seguir o pasar a placebo. Los que siguieron mantuvieron la reducción; los que pasaron a placebo recuperaron un 22 y un 16 por ciento de grasa visceral en 26 semanas, y perdieron entre 1,7 y 1,8 kg de masa magra. No es taquifilaxia, es retirada: el fármaco modula mientras está, y cuando se va el sistema vuelve a su punto de ajuste.

Y las tasas de abandono, que rara vez aparecen en los resúmenes: la fase de 26 semanas la completó el 80 por ciento en el estudio 1 y el 74 por ciento en el estudio 2. Es una adherencia razonable para una inyección diaria durante medio año, y aun así uno de cada cuatro no llegó al final.

Por qué la tesamorelina no adelgaza, y por qué eso es lo interesante

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La ficha lo dice sin rodeos: no está indicada para el manejo de la pérdida de peso porque tiene efecto neutro sobre el peso. Y los datos lo respaldan: en los dos ensayos el peso no cambió de forma significativa frente a placebo. Lo que sí cambió fue el reparto. La grasa del tronco bajó 1,0 y 0,8 kg, la masa magra subió 1,3 y 1,2 kg, y el perímetro de cintura bajó unos 2 y 1 cm. Eso es recomposición corporal en el sentido literal, no pérdida de peso.

Esa distinción es la que decide si alguien queda satisfecho o decepcionado con este fármaco, y conviene entenderla antes de empezar y no después. Quien mide con la báscula no verá nada; quien mide con imagen o con cintura verá el efecto. Es también la razón por la que la grasa visceral merece atención propia: es el compartimento asociado a la resistencia a la insulina y al riesgo cardiometabólico, no el que se ve en el espejo. Lo desarrollamos en grasa visceral y diabetes tipo 2 y en resistencia a la insulina.

Hay una capa más, y es de las pocas cosas que la tesamorelina hace y los agonistas del receptor de GLP-1 no hacen igual: aquí la masa magra sube. En la pérdida de peso con fármacos incretínicos el problema conocido es el contrario, y por eso existe la conversación sobre preservación muscular que tratamos en Ozempic face, pelo y sarcopenia y en enobosarm y músculo.

Hígado graso: la línea de evidencia más sólida fuera de la ficha

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El dato más interesante de la molécula no está en su indicación aprobada. En 2019, The Lancet HIV publicó un ensayo aleatorizado, doble ciego y multicéntrico con 61 pacientes con VIH e hígado graso no alcohólico, 30 con tesamorelina y 30 con placebo, durante 12 meses. La fracción de grasa hepática bajó 4,1 puntos porcentuales en términos absolutos frente a placebo, un 37 por ciento en términos relativos, y el 35 por ciento del grupo tratado bajó de la fracción del 5 por ciento que define la esteatosis, frente al 4 por ciento con placebo.

Lo que eleva ese ensayo por encima de un estudio de imagen es que llevaba biopsia. La tesamorelina atenuó de forma marcada la progresión de fibrosis que sí se vio en el grupo placebo, y la reducción de grasa hepática se asoció a la mejora en fibrosis. En una enfermedad donde el estadio de fibrosis es el predictor que importa, eso no es un detalle. Los autores fueron prudentes con la conclusión, y nosotros también lo somos: 61 pacientes, población con VIH y un año de seguimiento no es una indicación, es una señal buena que pide confirmación.

El contexto de 2026 obliga a poner ese hallazgo en su sitio. El campo del hígado graso se ha movido mucho desde entonces y hoy hay fármacos con programas específicos y aprobaciones para MASH; el mapa actualizado está en tratamiento del hígado graso en 2026. La tesamorelina llegó pronto y con datos limpios a una población concreta, y ese mérito es real. Llegar pronto no es lo mismo que seguir siendo la mejor opción.

Cognición: un ensayo real y una cita nuestra que estaba mal

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Existe un ensayo humano serio y conviene citarlo bien. En 2012, Archives of Neurology publicó el trabajo de Baker y colaboradores: 152 adultos de 55 a 87 años, 137 completadores, de los cuales 61 con deterioro cognitivo leve, que se autoinyectaron 1 mg de tesamorelina o placebo 30 minutos antes de dormir durante 20 semanas. El resultado fue favorable en función ejecutiva, con señales menos consistentes en memoria, y la IGF-1 subió a valores de adulto joven.

Es un ensayo aleatorizado y doble ciego, y es de los pocos datos cognitivos de un secretagogo en humanos. También es de 2012, con 137 personas, 20 semanas y criterios cognitivos que no equivalen a un desenlace clínico. No hay fase 3 cognitiva terminada. Tratar la tesamorelina como tratamiento de la memoria en 2026 es prematuro; explorarla en investigación formal es legítimo, y la diferencia entre esas dos frases es el artículo entero.

Y ahora la parte que nos toca. La versión anterior de esta entrada citaba, como fuente de los datos cognitivos, un artículo atribuido a Adrian, Scherzer y Snyder, publicado en 2019 en Endocrine, volumen 66, páginas 320 a 328, con el título de tesamorelina y efectos sobre la cognición en adultos mayores sanos. Esa referencia no existe con esos datos. Hay un artículo real de Adrian, Scherzinger, Erlandson y colaboradores, publicado en 2019 en The Journal of Frailty and Aging, volumen 8, páginas 154 a 159, pero es otra revista, otro volumen, otras páginas y otro tema. La cita estaba mal construida y la hemos sustituido por el ensayo de Baker, que es el que sostiene lo que decíamos. Lo dejamos escrito porque el lector que fue a buscar aquella referencia merece saber por qué no la encontró.

Seguridad: glucosa, IGF-1, líquidos y contraindicaciones

+Lo esencial: sube la glucosa, sube la IGF-1 y está contraindicada en cáncer activo, en embarazo, en alteración del eje hipotálamo-hipofisario y en alergia conocida. No es un suplemento con perfil benigno: es un medicamento que empuja un eje de crecimiento y necesita analítica y médico.

Glucosa. Es el efecto que más condiciona la decisión. En los ensayos, el porcentaje de pacientes que llegó a una hemoglobina glicada igual o superior al 6,5 por ciento a las 26 semanas fue del 5 por ciento con tesamorelina y del 1 por ciento con placebo, con un cociente de riesgo de 3,3 (intervalo de confianza de 1,4 a 9,6). La ficha pide evaluar la glucosa antes de empezar y monitorizarla durante el tratamiento, y plantear la retirada en quien desarrolle intolerancia sin respuesta clara. En diabéticos, además, vigilancia de retinopatía.

IGF-1. La subida es grande: unos 107 y 108 ng/mL de media sobre el basal en los dos ensayos. Traducido a desviaciones estándar por edad, a las 26 semanas el 47 por ciento de los tratados estaba por encima de 2 y el 36 por ciento por encima de 3; a las 52 semanas, el 34 y el 23 por ciento. La ficha dice literalmente que se desconocen los efectos de una elevación prolongada de IGF-1, y pide monitorizarla y considerar la retirada si persiste elevada. Por qué esa vía no es neutra está en la entrada del IGF-1.

Retención de líquidos y reacciones locales. El edema, la artralgia y el síndrome del túnel carpiano son la firma clásica de subir la GH; suelen ser transitorios o ceder al retirar. Las reacciones en el punto de inyección aparecieron en el 25 por ciento de los tratados frente al 14 por ciento con placebo, y las de hipersensibilidad, con prurito, eritema, urticaria o rubor, en el 4 por ciento.

Contraindicaciones, que son cuatro y son duras. Alteración del eje hipotálamo-hipofisario por cirugía, tumor, irradiación o traumatismo craneal. Cáncer activo, porque el fármaco libera GH, un factor de crecimiento conocido; con antecedente tratado y estable, solo tras evaluar el riesgo de reactivación. Hipersensibilidad conocida. Y embarazo, y aquí conviene ser preciso porque la versión anterior de esta entrada hablaba de riesgo teórico: en ratas, la administración durante la organogénesis produjo hidrocefalia en las crías a exposiciones de dos y cuatro veces la clínica. No es teórico, es un hallazgo. Hay además una advertencia de mortalidad aumentada en enfermos críticos.

Anticuerpos contra el fármaco: el dato que casi nadie cuenta

+Lo esencial: la mitad de los pacientes desarrollaron anticuerpos IgG contra la tesamorelina, y en torno al 60 por ciento de ellos esos anticuerpos reconocían también su propia GHRH. La eficacia no cayó en el ensayo, pero es un dato que ninguna ficha de vendedor menciona y que cambia la conversación sobre uso crónico.

Los números están en el apartado de inmunogenicidad de la ficha. Se detectaron anticuerpos IgG antitesamorelina en el 50 por ciento de los pacientes a las 26 semanas y en el 47 por ciento a las 52. Entre los que tuvieron reacciones de hipersensibilidad, la cifra sube al 85 por ciento. Seis meses después de suspender, el 18 por ciento de los que los tenían seguía dando positivo.

El detalle que merece un párrafo propio es la reactividad cruzada. En torno al 60 por ciento de quienes desarrollaron anticuerpos contra la tesamorelina también reconocían la GHRH endógena, la hormona propia. En el ensayo hubo además anticuerpos neutralizantes in vitro frente a tesamorelina en el 10 por ciento y frente a GHRH humana en el 5 por ciento.

La lectura honesta tiene dos mitades y hay que dar las dos. La tranquilizadora: los pacientes con y sin anticuerpos tuvieron reducciones medias de grasa visceral y respuestas de IGF-1 comparables, y lo mismo ocurrió con los neutralizantes. La incómoda: eso está medido a 52 semanas en un ensayo, no a cinco años en la vida real, y nadie ha estudiado qué ocurre cuando alguien sano usa esto durante años fuera de indicación. Es el argumento más fuerte contra el uso crónico indefinido, y no aparece en ninguna ficha de proveedor.

Su lugar real en 2026, y por qué el efecto se va al parar

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La posología aprobada es la que es y la reproducimos porque es pública y está en la ficha: en la formulación actual, 1,28 mg subcutáneos una vez al día en el abdomen, rotando el punto, con reconstitución semanal; la formulación anterior usaba 2 mg diarios y las dos no son intercambiables. Lo que no emitimos es un protocolo de longevidad fuera de indicación. La versión anterior de esta entrada daba 1 a 2 mg diarios con ciclos de 12 semanas y objetivos de IGF-1, y lo hemos retirado: no hay fase 3 para ese uso, no hay posología validada en población sana y el fármaco no está autorizado en Europa. Emitir una pauta en esas condiciones es fabricar autoridad que no tenemos.

Sobre el rebote, la versión anterior tenía razón en el concepto y ahora tenemos el número: en la extensión, quienes pasaron a placebo recuperaron un 22 y un 16 por ciento de grasa visceral en 26 semanas. Eso es lo esperable en un modulador de señalización y no descalifica al fármaco, pero reordena la pregunta. La pregunta no es cómo evitar el rebote, es qué se construyó durante el tratamiento: fuerza, proteína, control glucémico. Sin eso, ningún secretagogo deja resultado.

Y el marco de 2026. Para el paciente típico con obesidad metabólica, la primera línea farmacológica ya no es esta: los agonistas del receptor de GLP-1 y los duales producen reducciones de grasa visceral comparables o mayores, con una inyección semanal y con beneficios cardiovasculares y renales documentados en programas propios. La tesamorelina conserva un nicho estrecho y real, que es la grasa visceral que resiste después de esa primera línea, o el hígado graso en el perfil concreto donde tiene datos. Es una herramienta de segunda línea, y está bien que lo sea.

Queda lo que esta entrada no cubre a propósito. Si lo que buscas es si la tesamorelina está autorizada en España, qué dice la AEMPS, qué pasó con la solicitud europea, si da positivo en un control antidopaje o qué circula en el mercado gris, todo eso vive en su pieza y está tratado con más detalle del que cabe aquí: ¿es legal la tesamorelina en España?. El titular, para que nadie se quede a medias: está aprobada en Estados Unidos, no está autorizada en Europa y está prohibida en el deporte.

Comparativa

Lo que se dice del PEG-MGF y lo que respalda cada afirmación

Usos atribuidos a la tesamorelina y el respaldo real de cada uno, auditado por krece.io
UsoQué dicen los datosNivel (N0-N5)Estado regulatorioVeredicto KRECE
Grasa visceral en VIH con lipodistrofiaDos ECA de fase 3 con 816 pacientes: grasa visceral por tomografía -18% y -14% frente a placebo a 26 semanas, mantenida a 52.N4Aprobado en EE. UU.Indicación real, efecto reproducible
Hígado graso no alcohólico en VIHECA de 12 meses con 61 pacientes y biopsia: grasa hepática -37% relativo y atenuación de la progresión de fibrosis.N4Fuera de ficha técnicaLa mejor señal fuera de indicación
Hígado graso en población sin VIHSin ensayo propio; extrapolación desde la población con VIH.N2Sin estudiarHipótesis razonable, no un dato
Función cognitiva en mayoresUn ECA de 2012 con 137 completadores y 20 semanas: mejora en función ejecutiva, señal menos clara en memoria.N4 (un solo ensayo)En investigaciónPrematuro como indicación
Grasa visceral resistente tras GLP-1Ningún ensayo en esa secuencia; la lógica mecanística encaja y el dato no existe.N2Fuera de ficha técnicaEl nicho más defendible, sin probar
Pérdida de pesoEl peso no cambió en ninguno de los dos ensayos pivotales.Sin evidenciaExcluido por la fichaEfecto neutro sobre el peso, por diseño
Hipertrofia muscular en personas sanasLa masa magra subió 1,2 a 1,3 kg en pacientes con lipodistrofia; ningún ensayo en sanos entrenados.Sin evidenciaSin dato humanoExtrapolación desde otra población

Las dos primeras filas son de las mejores del catálogo de KRECE. Las dos últimas son las que más se venden. Esa distancia es el artículo: la calidad de la evidencia de un fármaco no se transfiere a los usos que se le atribuyen.

Puntos clave

Tesamorelina: 5 cosas que la evidencia deja claras

  1. Es el único análogo de GHRH con fase 3 y aprobación: 44 aminoácidos de la hormona humana más un grupo hexenoilo que la protege de la enzima que la degradaría en minutos. La señal es la natural, hecha estable.
  2. Reduce la grasa visceral entre un 14 y un 18 por ciento medida por tomografía, y no mueve la báscula: la ficha dice expresamente que su efecto sobre el peso es neutro. Quien busque adelgazar mirará el número equivocado.
  3. El precio biológico está cuantificado: riesgo de diabetes 3,3 veces mayor que con placebo, IGF-1 por encima de tres desviaciones estándar en el 36 por ciento a las 26 semanas, y reacciones locales en el 25 por ciento.
  4. La mitad de los pacientes desarrollan anticuerpos contra el fármaco y en torno al 60 por ciento de ellos reconocen también su propia GHRH. La eficacia no cayó a 52 semanas; nadie ha mirado más allá.
  5. Al suspender, la grasa visceral vuelve: un 22 y un 16 por ciento recuperado en 26 semanas en quienes pasaron a placebo. Es un modulador mientras se administra, no una corrección permanente.
Posición oficial

La posición de KRECE

La tesamorelina es la mejor farmacología del catálogo de péptidos y casi nunca la mejor decisión. Dos ensayos de fase 3 con criterio por imagen, extensión a 52 semanas, un ensayo con biopsia en hígado graso, quince años de farmacovigilancia y una ficha técnica que dice sus propios límites en la primera página. Ningún otro péptido de este catálogo tiene un expediente parecido. Y aun así, para el paciente típico que llega preguntando por ella, casi nunca es lo que le conviene primero.

El efecto es real, está medido por tomografía y es modesto en la escala que la gente usa para juzgar. Entre un 14 y un 18 por ciento de grasa visceral, sin mover el peso, con la masa magra subiendo algo más de un kilo. Es un resultado limpio y de los pocos que no dependen de un cuestionario. También es un resultado que no se ve en el espejo ni en la báscula, y esa es la razón por la que este fármaco decepciona a quien llega con las expectativas equivocadas.

Lo que casi nadie cuenta es el capítulo de anticuerpos, y es el que más pesa fuera de indicación. La mitad de los pacientes generaron anticuerpos IgG contra el fármaco y en torno al 60 por ciento de ellos reconocían además su propia GHRH. En el ensayo, la eficacia no cayó. Pero el ensayo duró un año, en pacientes con una indicación, con seguimiento clínico. Nadie ha estudiado a una persona sana inyectándose esto durante años, y esa es exactamente la población que lo compra fuera del circuito.

No emitimos protocolo fuera de indicación, y retiramos el que teníamos. La versión anterior de esta entrada daba 1 a 2 mg diarios para longevidad, ciclos de 12 semanas y objetivos de IGF-1. Para ese uso no hay fase 3, no hay posología validada en sanos y el fármaco no está autorizado en Europa. Publicar una pauta en esas condiciones es prestarle a un uso sin datos la autoridad de un expediente que se ganó en otra población. Reproducimos la posología aprobada, que es pública, y ahí paramos.

Y una corrección propia: teníamos una referencia mal citada en la sección de cognición. Atribuíamos los datos cognitivos a un artículo de 2019 en Endocrine que no existe con ese título ni con esos datos. El ensayo real es el de Baker y colaboradores de 2012, con 137 completadores y 20 semanas. Lo hemos corregido y lo hemos dicho en el cuerpo. Una pieza que exige trazabilidad a la evidencia tiene que empezar por la suya.

Consultas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre la tesamorelina

¿Qué es la tesamorelina y para qué sirve?
Es un análogo estabilizado de la GHRH humana que estimula la liberación pulsátil de hormona de crecimiento propia. Su única indicación aprobada es reducir el exceso de grasa abdominal en adultos con VIH y lipodistrofia. Se comercializa en Estados Unidos como Egrifta.
¿La tesamorelina sirve para adelgazar?
No. La ficha técnica dice expresamente que no está indicada para la pérdida de peso porque su efecto sobre el peso es neutro. En los ensayos pivotales el peso no cambió frente a placebo; lo que bajó fue la grasa visceral medida por tomografía, mientras la masa magra subía algo más de un kilo.
¿Cuánta grasa visceral reduce la tesamorelina?
Un 18 por ciento frente a un aumento del 2 por ciento con placebo en el primer ensayo pivotal, y un 14 frente a un 2 por ciento en el segundo, a las 26 semanas. El efecto se mantuvo a 52 semanas en quienes siguieron, y quienes pasaron a placebo recuperaron un 22 y un 16 por ciento en las 26 semanas siguientes.
¿Qué efectos secundarios tiene la tesamorelina?
Reacciones en el punto de inyección en el 25 por ciento, retención de líquidos con edema, artralgia y túnel carpiano, hipersensibilidad en el 4 por ciento, y un riesgo de desarrollar diabetes 3,3 veces mayor que con placebo. Sube mucho la IGF-1: a las 26 semanas, el 36 por ciento de los tratados superaba las tres desviaciones estándar.
¿Se generan anticuerpos contra la tesamorelina?
Sí, y es un dato poco divulgado. Se detectaron anticuerpos IgG en el 50 por ciento de los pacientes a las 26 semanas, y en torno al 60 por ciento de quienes los desarrollaron esos anticuerpos reconocían también la GHRH propia. En el ensayo, la reducción de grasa visceral fue comparable con y sin anticuerpos.
¿Está aprobada la tesamorelina en España?
No. Está aprobada en Estados Unidos para la indicación de VIH y lipodistrofia, y no está autorizada en Europa. También está prohibida en el deporte. El estatus legal completo, la vía de la AEMPS y el dopaje se tratan en la entrada específica sobre si la tesamorelina es legal en España.
Fuentes de información

En qué se basa este artículo

Ver las 9 fuentes
  1. Theratechnologies. Ficha técnica de EGRIFTA WR (tesamorelina) para inyección, revisada en marzo de 2025, publicada en DailyMed.Fuente principal de esta entrada: indicación y limitaciones de uso, posología de 1,28 mg diarios, contraindicaciones, glucosa e IGF-1, reacciones locales, inmunogenicidad, biodisponibilidad inferior al 4%, vida media de 11 minutos y las tablas completas de los dos ensayos pivotales y su extensión. Verificada el 5 de septiembre de 2026.
  2. Falutz J, Allas S, Blot K, et al. Metabolic effects of a growth hormone-releasing factor in patients with HIV. The New England Journal of Medicine. 2007;357(23):2359-2370.Primer ensayo pivotal (NCT00123253, 412 pacientes), que comunicó una reducción de grasa visceral del 15,2% frente a un aumento del 5% con placebo. La ficha técnica analiza el mismo estudio con otro modelo y da -18% frente a +2%. Sin URL ni identificador verificados en esta sesión.
  3. Stanley TL, Fourman LT, Feldpausch MN, et al. Effects of tesamorelin on non-alcoholic fatty liver disease in HIV: a randomised, double-blind, multicentre trial. The Lancet HIV. 2019;6(12):e821-e830. PMID 31611038.61 pacientes, 12 meses, con biopsia: grasa hepática -4,1 puntos absolutos y -37% relativo frente a placebo; el 35% frente al 4% bajó del 5% de fracción grasa; atenuación de la progresión de fibrosis; sin diferencias en glucosa ni hemoglobina glicada a los 12 meses.
  4. Fourman LT, Billingsley JM, Agyapong G, et al. Effects of tesamorelin on hepatic transcriptomic signatures in HIV-associated NAFLD. JCI Insight. 2020;5(16):e140134.Análisis transcriptómico del mismo ensayo. Confirma en su introducción que la tesamorelina redujo la grasa hepática y previno la progresión de fibrosis a un año.
  5. Baker LD, Barsness SM, Borson S, et al. Effects of growth hormone-releasing hormone on cognitive function in adults with mild cognitive impairment and healthy older adults: results of a controlled trial. Archives of Neurology. 2012;69(11):1420-1429. PMID 22869065.El ensayo cognitivo real: 152 adultos de 55 a 87 años, 137 completadores, 1 mg de tesamorelina o placebo 30 minutos antes de dormir durante 20 semanas, con mejora en función ejecutiva. Sustituye a la referencia mal citada de la versión anterior.
  6. Adrian S, Scherzinger A, Sanyal A, et al. The Journal of Frailty and Aging. 2019;8(3):154-159. PMID 31237318.Se cita solo para dejar constancia de la corrección: es el artículo real de ese grupo en 2019, y no es el que la versión anterior de esta entrada atribuía a Endocrine 66:320-328 sobre cognición en adultos mayores sanos. Referencia mal construida, retirada.
  7. Theratechnologies. Nota de prensa del 25 de marzo de 2025: la FDA aprueba EGRIFTA WR (tesamorelina F8).Formulación F8, ocho veces más concentrada que la original y dos veces más que EGRIFTA SV, con reconstitución semanal e inyección diaria. Bioequivalente a la dosis de 2 mg de la formulación anterior.
  8. World Anti-Doping Agency. The Prohibited List, edición 2026, apartado S2.2.4.La tesamorelina figura nombrada entre los análogos de la GHRH, junto a CJC-1293, CJC-1295 y sermorelina. Clase S2, prohibida en todo momento y no específica. El desarrollo del dopaje vive en la entrada legal.
  9. Frohman LA, Downs TR, Heimer EP, Felix AM. Dipeptidyl peptidase IV and trypsin-like enzymatic degradation of human growth hormone-releasing hormone in plasma. The Journal of Clinical Investigation. 1989;83(5):1533-1540.El trabajo que describe la degradación de la GHRH humana en plasma por la dipeptidil peptidasa 4, que es el problema que resuelve el grupo hexenoilo de la tesamorelina. Sin URL verificada en esta sesión.
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