Cuando un fabricante dice que un péptido es más potente, que un fármaco tiene mucha afinidad o que otro es más eficaz, está usando tres palabras que parecen sinónimos y no lo son. Afinidad, potencia y eficacia miden cosas distintas: una dice si el fármaco se une, otra cuánta dosis hace falta y otra qué efecto produce, y confundirlas es el error más caro de la farmacología. Esta es la gramática cuantitativa que sostiene el resto del catálogo.
Lo que has venido a saber
¿Qué es la afinidad de un fármaco?
La fuerza con la que un fármaco se une a su receptor y permanece unido. Es una propiedad puramente física del enlace, independiente de lo que el receptor haga después. Se mide con la Kd: cuanto menor es la Kd, mayor es la afinidad.
¿Qué es la EC50?
La concentración de fármaco que produce la mitad de su efecto máximo. Es la medida estándar de potencia: cuanto menor es la EC50, más potente es el fármaco, porque hace falta menos cantidad para el mismo efecto. Se lee directamente sobre la curva dosis-respuesta.
¿Qué es la Emax o eficacia?
La respuesta máxima que un fármaco puede producir aunque ocupe todos los receptores. Mide qué hace el fármaco una vez unido, no si se une. Un agonista completo llega al 100 %; un agonista parcial se queda por debajo por mucha dosis que se ponga.
¿Cuál es la diferencia entre potencia y eficacia?
La eficacia es cuánto efecto máximo alcanza un fármaco; la potencia es cuánta dosis hace falta para llegar. El fentanilo no es más eficaz que la morfina, es más potente: basta muchísima menos cantidad, pero el techo analgésico es parecido. Confundirlas es el error más caro de la farmacología.
¿Qué es la Kd?
La constante de disociación: la concentración de fármaco a la que la mitad de los receptores están ocupados. Es la forma numérica de la afinidad. Una Kd de 1 nanomolar indica una unión mil veces más fuerte que una de 1 micromolar.
¿Qué es la ventana terapéutica?
La distancia entre la dosis que cura y la que intoxica. Cuanto más estrecha, más peligroso el fármaco: en digoxina, litio o warfarina la dosis útil y la tóxica están muy cerca, y por eso su dosis no se calcula, se mide en sangre.
Afinidad, potencia y eficacia: lo que vas a encontrar
Tres confusiones con consecuencias clínicas
Potencia no es eficacia, y la diferencia ha matado a mucha gente
El fentanilo es entre 50 y 100 veces más potente que la morfina, no más eficaz: se llega al mismo techo con una fracción de la dosis. El problema es que la distancia entre la dosis eufórica y la que para la respiración es de un solo orden de magnitud. Dosificar fentanilo con la lógica de miligramos de la morfina es la base de buena parte de la epidemia de sobredosis.
Los fármacos de índice terapéutico estrecho no se calculan, se miden
En digoxina, litio, warfarina o fentanilo, la dosis que cura y la que intoxica están tan cerca que la dosis correcta se determina con niveles en sangre o con el INR, no con la cifra nominal del prospecto. Cambiar de fármaco o ajustar dosis en esta familia sin monitorización es un riesgo real, y compete a un profesional, no al prospecto.
Las tablas de equipotencia no se usan miligramo a miligramo
Dos fármacos de la misma clase con potencias distintas no se intercambian por su cifra nominal. Sustituir una benzodiacepina por otra, o un opioide por otro, usando los miligramos en lugar de la dosis equipotente, produce infradosis o sobredosis. La conversión depende además de la vida media de cada uno, y la hace un clínico.
Estas tres van fuera del acordeón a propósito: son las que no pueden quedar plegadas.
Los tres ejes, sección a sección
Afinidad, potencia y eficacia: por qué confundirlas es el error más caro
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Afinidad, potencia y eficacia parecen sinónimos en lenguaje coloquial y no lo son en farmacología. La distinción está perfectamente establecida en cualquier manual, y aun así es la fuente más recurrente de error en prescripción, en marketing farmacéutico y en debate público. Cuando alguien dice que un fármaco es muy fuerte, no está distinguiendo si lo dice porque hace más efecto, porque hace falta menos cantidad para el mismo efecto, o porque se une más rápido al receptor. Son tres frases distintas que esconden tres conceptos distintos.
La forma más rápida de fijar la diferencia: la afinidad mide si el fármaco se une al receptor, y es una propiedad del enlace; la eficacia intrínseca mide qué hace ese enlace una vez establecido, y es una propiedad del complejo activado; la potencia mide cuánta cantidad hace falta para un efecto dado, y depende a la vez de la afinidad, de la eficacia y de la farmacocinética. Un fármaco puede tener afinidad altísima y eficacia cero, y eso describe a cualquier antagonista neutro. Puede tener afinidad modesta y eficacia máxima. Y puede ser más potente que otro con idéntica eficacia.
El caso más letal y mejor documentado es el del fentanilo. El fentanilo es entre 50 y 100 veces más potente que la morfina: basta una dosis en miligramos entre cincuenta y cien veces menor para la misma analgesia, y el carfentanilo, de uso veterinario en grandes mamíferos, llega a unas diez mil veces la potencia de la morfina. Pero el techo de eficacia analgésica es comparable entre los tres, porque todos saturan el receptor mu. El fentanilo no es más eficaz, es radicalmente más potente, y dosificarlo con la lógica de miligramos de la morfina mata: la dosis eufórica está a un solo orden de magnitud de la que produce depresión respiratoria.
Para el lector del catálogo hay tres lecturas inmediatas. Cuando un fabricante dice que un péptido nuevo es más potente, eso no significa más eficaz ni más seguro, solo que hace falta menos cantidad, lo que puede ser bueno o traer una ventana más estrecha. Cuando se compara la pérdida de peso de semaglutida, tirzepatida y retatrutida, no se compara eficacia sobre un receptor sino sobre un sistema con varios. Y cuando un prospecto marca una dosis máxima, esa cifra sale de la curva dosis-respuesta: pasarse no es más eficaz, es más tóxico sin más beneficio.
Afinidad: la fuerza física de unión al receptor
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La afinidad cuantifica la tendencia de un ligando a unirse a su receptor y quedarse unido. Es una propiedad puramente bioquímica, independiente de lo que el receptor haga después. Formalmente, se define como la inversa de la constante de disociación del complejo en equilibrio: cuanto más estable es el enlace, menos concentración hace falta para mantener ocupada una fracción dada de receptores.
La métrica es la constante de disociación, la Kd, que es la concentración de ligando a la que el 50 % de los receptores están ocupados en equilibrio. Cuanto menor es la Kd, mayor la afinidad: un ligando con Kd de 1 nanomolar se une unas mil veces más fuerte que uno de 1 micromolar. Su prima, la Ki o constante de inhibición, es el equivalente para ensayos de competición, donde se mide cuánta concentración desplaza a la mitad un trazador de referencia; en la práctica, Kd y Ki suelen reportarse indistintamente como medidas de afinidad.
El punto que más se olvida: una afinidad espectacular no garantiza ningún efecto biológico. Un antagonista neutro puede unirse con enorme fuerza y no producir nada, porque la afinidad solo mide la tenacidad del enlace, no lo que el receptor hace al unirse. Eso es lo que permite que un mismo receptor tenga agonistas, agonistas parciales, antagonistas y agonistas inversos, todos con afinidades parecidas y efectos opuestos, como desarrolla la pieza de agonistas y antagonistas.
La consecuencia clínica se ve en la naloxona. La morfina, agonista, y la naloxona, antagonista, tienen ambas alta afinidad por el receptor mu, con Kd del mismo orden. Lo que las separa es la eficacia: la morfina activa el receptor y la naloxona lo ocupa sin activar nada. La naloxona revierte una sobredosis no por ser más fuerte, sino porque compite con afinidad equivalente y desplaza al opioide sin producir efecto.
Eficacia intrínseca: la magnitud de la respuesta a saturación
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La eficacia mide qué hace el receptor cuando el ligando está unido. Es la propiedad funcional que define el carácter del fármaco: agonista, agonista parcial, antagonista o agonista inverso. En términos operativos, es la respuesta máxima que el fármaco alcanza cuando ocupa el 100 % de los receptores, comparada con la de un ligando de referencia, normalmente el agonista natural.
Esa respuesta máxima tiene nombre: Emax. Por convención, la eficacia se ordena en una escala donde el agonista completo vale 1 (reproduce la respuesta máxima del ligando endógeno), el agonista parcial queda entre 0 y 1 (respuesta submáxima aunque sature), el antagonista neutro vale 0 (ocupa sin generar respuesta) y el agonista inverso queda por debajo de cero (reduce la actividad basal del receptor). Los superagonistas superan el 1, produciendo más respuesta que el propio ligando natural, algo raro y relevante en los agonistas duales de incretinas.
La idea que ata toda la sección: afinidad y eficacia son variables independientes. Una mide si el fármaco se une; la otra, qué pasa al unirse. Un fármaco de afinidad media puede tener eficacia máxima, y uno de afinidad altísima puede tener eficacia nula. Esta independencia es lo que hace posible la farmacología de receptores tal como la conocemos, y es también el origen de una complicación real: la reserva de receptores. En muchos tejidos hay más receptores de los necesarios para la respuesta máxima, de modo que un agonista puede producir el efecto máximo ocupando solo una fracción, lo que desacopla la curva de ocupación de la de respuesta.
Potencia: la concentración necesaria para un efecto
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La potencia mide cuánta cantidad de fármaco hace falta para producir un efecto determinado. A diferencia de la afinidad y la eficacia, no es una propiedad intrínseca del enlace: depende de la afinidad, de la eficacia y de factores farmacocinéticos como la absorción y la eliminación. Es lo que se observa en la curva dosis-respuesta.
La métrica de la potencia para un agonista es la EC50, la concentración efectiva 50: la concentración que produce la mitad del efecto máximo de ese propio fármaco. Cuanto menor es la EC50, más potente es, porque hace falta menos cantidad. Para un inhibidor o antagonista, el equivalente es la IC50, la concentración inhibitoria 50, que produce la mitad de la inhibición máxima. Son las dos cifras que el buscador ve más: media pieza de las consultas que llegan aquí preguntan literalmente qué es la EC50.
El error a evitar es tratar la potencia como si fuera eficacia. Que un fármaco sea más potente solo dice que su curva está desplazada a la izquierda, hacia dosis menores; no dice que su techo sea más alto. Dos fármacos pueden tener la misma Emax y potencias que difieren en dos órdenes de magnitud, y a la inversa. Sobre esta distinción se construyen las tablas de equipotencia que convierten dosis entre fármacos de la misma clase, como los opioides o las benzodiacepinas, y usarlas mal es una de las causas clásicas de sobredosis.
Los cinco parámetros cuantitativos, uno a uno
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Esta es la sección de referencia rápida, porque cada una de estas siglas es una consulta viva que llega a esta página buscando su definición. La Kd mide afinidad y es la concentración que ocupa la mitad de los receptores; unidad en molaridad, típicamente nanomolar; cuanto menor, más afinidad. La Ki es la afinidad medida en un ensayo de competición, con la corrección del trazador incorporada.
La Emax mide eficacia y es la respuesta máxima alcanzable a saturación; se expresa en la unidad del efecto o como porcentaje del máximo del ligando de referencia. La EC50 mide potencia agonista y es la concentración que da la mitad del efecto máximo; cuanto menor, más potente. La IC50 es su equivalente para inhibidores, la concentración que da la mitad de la inhibición máxima.
Fuera del binomio afinidad-potencia, dos siglas más aparecen en toxicología y las recoge la tabla de más abajo. La ED50 es la dosis eficaz 50, la que produce el efecto deseado en la mitad de la población, y la LD50 es su gemela oscura, la dosis letal 50. El cociente entre ambas es el índice terapéutico, la métrica formal del margen de seguridad, que la sección de ventana terapéutica desarrolla. La confusión más común es mezclar EC50 (una concentración que mide potencia) con ED50 (una dosis poblacional que mide efecto): se parecen en el nombre y miden cosas distintas.
La curva dosis-respuesta: cómo se grafica todo lo anterior
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Todos los parámetros anteriores se leen sobre una misma imagen: la curva dosis-respuesta, que relaciona la concentración de fármaco con la intensidad del efecto. En su forma clásica es sigmoidea, con forma de S, y el eje horizontal se dibuja en escala logarítmica, lo que convierte el tramo central en una recta y permite comparar fármacos que actúan en rangos de concentración muy distintos.
Sobre esa curva, la EC50 es el punto medio de la subida y la Emax es la altura de la meseta. Ahí se ve de un golpe la diferencia entre los dos parámetros: la potencia es la posición horizontal de la curva, y la eficacia es su altura. Un fármaco más potente tiene la curva desplazada a la izquierda; uno más eficaz, la meseta más alta. Son ejes perpendiculares en el mismo gráfico.
Comparar dos fármacos se reduce a mirar cómo se relacionan sus curvas. Curvas paralelas desplazadas significan misma eficacia y distinta potencia, el caso de dos opioides de la misma familia. Curvas con distinta altura significan distinta eficacia, el caso de un agonista completo frente a uno parcial. Y la forma de la curva permite distinguir gráficamente un antagonista competitivo, que desplaza la curva del agonista a la derecha sin bajar la meseta y puede vencerse subiendo dosis, de uno no competitivo, que baja la meseta y no se vence con más agonista. El análisis formal de esa distinción es la curva de Schild, y el desarrollo completo de los tipos de antagonista vive en la pieza de agonistas y antagonistas.
Ventana terapéutica e índice terapéutico
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De poco sirve un fármaco eficaz si su dosis útil está pegada a la tóxica. La ventana terapéutica es precisamente el rango de dosis entre la que empieza a funcionar y la que empieza a hacer daño. Cuanto más estrecha, menos margen de error, y esa distancia importa más que la potencia absoluta.
La métrica formal es el índice terapéutico, el cociente entre la dosis letal 50 (LD50) y la dosis eficaz 50 (ED50). Un índice alto significa un margen amplio; uno bajo, que la dosis que cura y la que intoxica están cerca. Los fármacos de índice estrecho, como digoxina, litio, warfarina o fentanilo, comparten una consecuencia práctica: su dosis óptima no se calcula, se mide, con niveles en sangre o con el INR, porque no se puede inferir de la dosis nominal.
El ejemplo histórico que mejor lo ilustra es la sustitución de los barbitúricos por las benzodiacepinas. Las benzodiacepinas son menos potentes en miligramos, pero tienen un índice terapéutico amplísimo, y por eso desplazaron a los barbitúricos, mucho más peligrosos en sobredosis. Es la prueba de que el margen, no la potencia, es lo que decide la seguridad de un fármaco.
«Afinidad tisular»: un sentido distinto que conviene no mezclar
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Una de las consultas que llegan a esta página es afinidad tisular, y merece una aclaración porque usa la palabra afinidad en un sentido distinto del de toda esta pieza. Aquí afinidad ha significado la fuerza de unión de un fármaco a su receptor. La afinidad tisular es otra cosa: la tendencia de un fármaco a acumularse en un tejido concreto del cuerpo, y pertenece a la farmacocinética, al cómo se distribuye el fármaco, no a la farmacodinámica del receptor.
Un fármaco muy lipofílico se acumula en el tejido graso, uno con avidez por proteínas queda retenido en plasma, y esa distribución afecta a su vida media y a su duración, no a su potencia sobre el receptor. Son dos preguntas independientes: cuánto se une un fármaco a su diana, y dónde se reparte por el organismo. El segundo terreno, el de la absorción y la distribución, es el de la pieza de vías de administración, donde vive la biodisponibilidad.
Aplicación a los GLP-1: por qué la tirzepatida no es «más potente»
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El debate del momento, semaglutida frente a tirzepatida frente a retatrutida, es incomprensible sin esta gramática, y casi siempre se plantea mal. La diferencia entre los tres no es de potencia sobre un receptor, es de número de receptores. La semaglutida es agonista completo del receptor GLP-1; la tirzepatida es agonista dual de GLP-1 y GIP; la retatrutida añade el receptor de glucagón. Cuando la tirzepatida logra más pérdida de peso, no es porque sea más potente sobre GLP-1, sino porque activa un sistema con más de una entrada.
Aquí entra el concepto de superagonista, esa eficacia por encima de 1 de la sección de eficacia. Sobre el receptor GIP, la tirzepatida se comporta con una eficacia notable, y esa suma de agonismos es lo que multiplica el efecto metabólico integrado. No es una molécula mejor sobre una diana, es una molécula que toca varias dianas a la vez, y la magnitud del resultado se explica sumando receptores, no afinando química sobre uno solo.
El mismo marco explica dos cosas más del catálogo. El MK-677 sobre el receptor de la grelina ilustra por qué la potencia no basta: el receptor se desensibiliza con el uso continuado, y ningún grado de potencia evita esa caída de respuesta. Y el microdosing de GLP-1, popular en protocolos, es sencillamente operar por debajo de la dosis máxima por diseño: se acepta menos efecto a cambio de menos náusea, moviéndose a un punto más bajo de la curva dosis-respuesta a propósito.
Los cinco parámetros, en una tabla
| Parámetro | Qué mide | Unidad típica | La confusión que evita | Nivel (N0-N5) |
|---|---|---|---|---|
| Kd (o Ki) | Afinidad: fuerza de unión al receptor. | Molaridad (nM, pM) | No mide el efecto, solo la unión | N5 |
| Emax | Eficacia: respuesta máxima a saturación. | Unidad del efecto o % del máximo | No dice cuánta dosis hace falta | N5 |
| EC50 | Potencia agonista: dosis para media respuesta. | Molaridad (nM, µM) | No es la eficacia, es la posición de la curva | N5 |
| IC50 | Potencia inhibitoria: dosis para media inhibición. | Molaridad (nM, µM) | No se compara entre ensayos distintos | N4 |
| ED50 / LD50 | Dosis poblacional: efecto o letalidad en el 50 %. | Dosis (mg/kg) | No es la EC50; es dosis, no concentración | N5 |
El nivel N0-N5 califica cuán establecido está cada parámetro como métrica, no la evidencia de ningún fármaco concreto; son definiciones descriptivas de consenso.
Cinco cosas que no se pueden confundir
- Afinidad, potencia y eficacia son tres ejes independientes: si se une, cuánta dosis hace falta y qué efecto produce. Confundirlos es el error más caro de la disciplina.
- Afinidad y eficacia son variables independientes: un fármaco puede unirse con enorme fuerza y no producir nada, como cualquier antagonista neutro.
- Potencia no es eficacia: el fentanilo no es más eficaz que la morfina, es más potente. Su curva está desplazada a dosis menores, no tiene un techo más alto.
- La curva dosis-respuesta integra todo: la EC50 es su posición horizontal (potencia) y la Emax su altura (eficacia); son ejes perpendiculares en el mismo gráfico.
- El margen, no la potencia, decide la seguridad: un índice terapéutico estrecho (digoxina, litio, fentanilo) obliga a medir la dosis en sangre, no a calcularla.
La posición de KRECE
Confundir potencia con eficacia es el error más caro de la farmacología cotidiana y el más fácil de evitar. Basta interiorizar que son ejes perpendiculares de la misma curva: la potencia es dónde está la curva, la eficacia es su altura. Con eso, la mayoría de las promesas del mercado se ordenan solas, porque casi todas se apoyan en vender potencia como si fuera eficacia, o en comparar dosis nominales entre fármacos de potencias distintas.
La posición de KRECE es que esta pieza es la gramática cuantitativa de todo el catálogo. Cuando un fabricante presume de un péptido más potente, la pregunta correcta no es cuánto se une, sino cuál es su ventana terapéutica y su perfil de seguridad a la dosis necesaria. Y en los GLP-1, el debate entre semaglutida, tirzepatida y retatrutida no se gana con química fina sobre un receptor: se gana sumando receptores, y quien no distinga potencia de eficacia leerá esa carrera al revés. La afinidad es termodinámica, la eficacia es biología y la potencia es lo que se observa; mezclarlas es leer un prospecto con la gramática equivocada.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor una dosis baja de un fármaco muy potente o una alta de uno menos potente?
¿Qué significa que un fármaco tenga una Kd baja?
¿EC50 y ED50 son lo mismo?
¿Por qué el eje de la curva dosis-respuesta es logarítmico?
¿La afinidad tisular es lo mismo que la afinidad por el receptor?
¿Por qué la tirzepatida adelgaza más que la semaglutida si actúan sobre GLP-1?
En qué se basa este artículo
Ver las 8 fuentes
- Kenakin T. A Pharmacology Primer: Techniques for More Effective and Strategic Drug Discovery. 5th ed. Academic Press; 2019. Capítulos 2 a 6.Referencia estándar en cuantificación de afinidad, potencia y eficacia.
- Neubig RR, Spedding M, Kenakin T, Christopoulos A. International Union of Pharmacology Committee on Receptor Nomenclature and Drug Classification. XXXVIII. Update on Terms and Symbols in Quantitative Pharmacology. Pharmacol Rev. 2003;55(4):597-606. PMID 14657418.Definiciones oficiales de la IUPHAR para Kd, EC50, Emax y eficacia.
- Goodman & Gilman. The Pharmacological Basis of Therapeutics. 14th ed. McGraw-Hill; 2022. Capítulos 2 y 3.Marco clásico de la relación dosis-respuesta y el índice terapéutico.
- Cheng Y, Prusoff WH. Relationship between the inhibition constant (Ki) and the concentration of inhibitor which causes 50 per cent inhibition (IC50) of an enzymatic reaction. Biochem Pharmacol. 1973;22(23):3099-3108. PMID 4202581.La ecuación que convierte IC50 en Ki, base de la comparación de afinidades.
- Wilding JPH, Batterham RL, Calanna S, et al. Once-Weekly Semaglutide in Adults with Overweight or Obesity (STEP-1). N Engl J Med. 2021;384(11):989-1002. PMID 33567185.Agonista completo de GLP-1; referencia de eficacia clínica.
- Jastreboff AM, Aronne LJ, Ahmad NN, et al. Tirzepatide Once Weekly for the Treatment of Obesity (SURMOUNT-1). N Engl J Med. 2022;387(3):205-216. PMID 35658024.Agonismo dual GLP-1 y GIP: más receptores, no más potencia.
- Jastreboff AM, Kaplan LM, Frias JP, et al. Triple-Hormone-Receptor Agonist Retatrutide for Obesity: A Phase 2 Trial. N Engl J Med. 2023;389(6):514-526. PMID 37366315.Agonismo triple; la lógica de sumar receptores llevada un paso más.
- Muller PY, Milton MN. The determination and interpretation of the therapeutic index in drug development. Nat Rev Drug Discov. 2012;11(10):751-761. PMID 22935759.Revisión del índice terapéutico y la ventana de seguridad en desarrollo de fármacos.
