Por primera vez hay fármacos que modifican el curso del Alzheimer: lecanemab (Leqembi) y donanemab (Kisunla) retiran amiloide del cerebro y ralentizan el deterioro. KRECE separa el hito del titular: cuánto frenan de verdad, el precio en forma de ARIA y muertes, y por qué la FDA los aprobó pero Europa restringe y el Reino Unido no los paga.
Lo que has venido a saber
¿Qué son lecanemab y donanemab?
Son anticuerpos monoclonales contra el amiloide, los primeros fármacos aprobados que modifican el curso del Alzheimer retirando placas del cerebro. Se venden como Leqembi y Kisunla.
¿Curan el Alzheimer?
No. Ralentizan el deterioro en fases tempranas (en torno a un 27 a 35% relativo en los ensayos), pero no lo detienen ni lo revierten. El beneficio absoluto es modesto.
¿Son seguros?
Tienen un riesgo real, el ARIA: edema y microhemorragias cerebrales, en el 12 a 24% de los tratados, con algunas muertes. Exigen resonancias de control.
¿Por qué se excluye a quien tiene dos copias de APOE4?
Porque tienen el mayor riesgo de ARIA y, según reanálisis de los ensayos, es dudoso que se beneficien. Por eso Europa y el Reino Unido no los incluyen en la ficha.
¿Están disponibles y financiados?
La FDA los aprobó (2023 y 2024). En Europa la EMA los restringe a no homocigotos, y el NICE británico no los recomienda en el sistema público por su coste.
¿Quién puede tomarlos?
Pacientes con Alzheimer en fase temprana y amiloide confirmado. No con anticoagulantes ni ciertas condiciones inmunes, por el riesgo de sangrado y edema.
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Qué son y por qué son un hito
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Lecanemab y donanemab son anticuerpos monoclonales que se pegan al amiloide del cerebro y activan su retirada. No tratan síntomas como los fármacos clásicos, sino que atacan una de las lesiones centrales de la enfermedad, así que son los primeros con un efecto modificador del curso del Alzheimer que la FDA ha aprobado de pleno. El contexto importa: llegan después del bochorno de aducanumab, aprobado en 2021 entre una polémica enorme y retirado luego del mercado. Que dos ensayos de Fase 3 independientes muestren que retirar amiloide se traduce en algo de beneficio clínico es lo que da peso al hito, y de paso reanima la vieja hipótesis amiloide. Para recibirlos hay que confirmar que hay amiloide en el cerebro, con un PET o con el análisis de sangre del p-tau217. No son un suplemento ni una promesa de laboratorio: son medicina real, con lo bueno y lo malo que eso trae.
Lecanemab (Leqembi): qué mostró CLARITY AD
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El lecanemab, de Eisai y Biogen, se probó en el ensayo CLARITY AD (New England Journal of Medicine, 2023): 1.795 personas con Alzheimer temprano y amiloide confirmado, infusión intravenosa cada dos semanas durante 18 meses. El resultado fue estadísticamente sólido: un 27% de ralentización del deterioro en la escala clínica CDR-SB frente a placebo. Pero conviene mirar el número absoluto: la diferencia fue de -0,45 puntos en una escala de 18 (1,21 frente a 1,66), y el propio artículo reconoce que no existe un umbral establecido de lo que es un efecto clínicamente relevante en esa escala. Es decir, el beneficio es real y consistente, pero pequeño, y su traducción a la vida diaria del paciente se discute. La FDA le dio la aprobación plena en julio de 2023. Hay además una señal curiosa de diferencia por sexo, con más efecto en hombres, que encaja con lo que ya sabemos de que el cerebro de la mujer envejece distinto.
Donanemab (Kisunla): qué mostró TRAILBLAZER
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El donanemab, de Eli Lilly, se probó en TRAILBLAZER-ALZ 2 (JAMA, 2023): 1.736 personas con Alzheimer temprano, infusión mensual. En el grupo con carga de tau baja o media, ralentizó el deterioro un 35% en la escala iADRS y un 36% en la CDR-SB; en la población completa, un 22% y un 29%. Tiene una particularidad interesante: es de duración limitada, se deja de administrar cuando el amiloide se ha aclarado, y la mayoría de pacientes completaron el tratamiento antes de los 18 meses. El beneficio relativo parece algo mayor que el del lecanemab, aunque las comparaciones directas entre ensayos son traicioneras. La FDA lo aprobó en julio de 2024, y en 2025 actualizó la pauta para reducir el riesgo de ARIA. La misma lógica de fondo que en la investigación sobre el cerebro: un mecanismo elegante no garantiza un efecto grande.
La seguridad: ARIA, el precio del amiloide
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Aquí está la cara dura. Retirar amiloide de los vasos del cerebro provoca un efecto adverso propio de esta clase, el ARIA (anomalías en la resonancia relacionadas con amiloide): en su forma de edema (ARIA-E) y en la de microhemorragias (ARIA-H). Con lecanemab, el ARIA-E apareció en el 12,6% y el ARIA-H en el 17,3%; con donanemab, el ARIA-E en el 24%. La mayoría son leves y asintomáticos, pero no todos: con donanemab hubo 3 muertes atribuidas a ARIA. El riesgo se dispara en los homocigotos de APOE4, que pueden llegar a un 34% de ARIA-E, y aumenta con anticoagulantes, por eso se desaconsejan juntos. La consecuencia práctica es un tratamiento exigente: hay que vigilar el cerebro con resonancias periódicas y seleccionar bien al paciente. No es una pastilla que te tomas y olvidas; es una terapia hospitalaria con un cinturón de seguridad obligatorio.
Cuánto vale de verdad el beneficio
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La pregunta del millón. Los defensores señalan que ambos superan el umbral del 20% de ralentización que algunos proponen como clínicamente relevante, y que frenar un 30% el deterioro no es trivial cuando hablamos de perder autonomía. Los escépticos responden que el efecto absoluto es pequeño (menos de medio punto en 18 en el caso del lecanemab), que la propia escala carece de un umbral acordado de relevancia, y que esos meses de deterioro evitados hay que ponerlos frente al riesgo de ARIA, el coste y las resonancias. KRECE no se casa con el titular de «cambio de juego» ni con el de «no sirve para nada»: es un beneficio modesto pero real, cuya relación con el daño y el coste depende mucho de cada paciente. Y sigue abierto el debate de fondo sobre la hipótesis amiloide, sobre todo cuando otras vías como el intento con semaglutida (EVOKE) han fracasado. Es el mismo escepticismo saludable con el que tratamos qué moléculas previenen el Alzheimer o la voz anti-hype de Eric Topol.
FDA sí, Europa con reservas, Reino Unido no
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El mapa del acceso cuenta su propia historia. La FDA aprobó los dos (lecanemab en 2023, donanemab en 2024), sin restricción por genotipo, dejando la decisión al médico. La EMA europea fue mucho más dura: tras un rechazo inicial y un recurso, acabó autorizando el lecanemab solo para no homocigotos de APOE4, y el camino del donanemab fue igual de tortuoso. La razón es doble: los homocigotos tienen el máximo riesgo de ARIA y, según un reanálisis bayesiano de los ensayos, un beneficio dudoso o nulo, así que excluirlos se justifica por seguridad y por eficacia. Y en el Reino Unido, aunque el regulador los autorizó, el NICE decidió que no los pagará el sistema público porque no compensan su coste. Traducción: el mismo fármaco es un avance aprobado, un tratamiento restringido y una compra que no merece la pena, según a quién preguntes. Rara vez la medicina de la longevidad deja tan claro que aprobar no es lo mismo que valer la pena.
Lecanemab y donanemab: qué está probado y qué se sobrevende
| Aspecto | Qué se sabe | Nivel (N0-N5) | Estado |
|---|---|---|---|
| Lecanemab, eficacia | 27% de ralentización en CDR-SB; diferencia de -0,45 en 18 puntos. | N4 | Real pero modesta |
| Donanemab, eficacia | 35% en iADRS y 36% en CDR-SB (tau bajo o medio). | N4 | Real pero modesta |
| Relevancia clínica del efecto | Sin umbral establecido en la escala CDR-SB (NEJM). | Debate | En discusión |
| ARIA (edema y microhemorragias) | ARIA-E 12,6% a 24%; con donanemab, 3 muertes. | N4 | Riesgo real |
| Homocigotos de APOE4 | Máximo riesgo de ARIA y beneficio dudoso o nulo. | N4 | Excluidos en Europa |
| Aprobación FDA | Lecanemab en 2023, donanemab en 2024. | Hecho | Aprobados |
| Acceso en Europa y Reino Unido | EMA restringido a no homocigotos; el NICE no lo financia. | Hecho | Acceso limitado |
N4 = ensayo clínico controlado. Dos Fase 3 sólidos demuestran un beneficio real pero modesto; el riesgo de ARIA, las muertes y el coste son la otra mitad de la balanza.
Anti-amiloide: 5 cosas que conviene tener claras
- Lecanemab (Leqembi) y donanemab (Kisunla) son los primeros fármacos que modifican el curso del Alzheimer: anticuerpos que retiran amiloide. Un hito real tras el fiasco de aducanumab.
- El beneficio es sólido pero modesto: en torno al 27% (lecanemab) y al 35% (donanemab) de ralentización relativa; en absoluto, menos de medio punto en la CDR-SB, cuyo umbral de relevancia ni está establecido.
- El precio es real: ARIA (edema y microhemorragias cerebrales) en el 12 a 24%, con muertes documentadas (3 con donanemab) y resonancias de control obligatorias.
- En los homocigotos de APOE4, el riesgo de ARIA es máximo y el beneficio, según reanálisis, dudoso o nulo: por eso Europa y el Reino Unido los excluyen de la ficha.
- Aprobados por la FDA, pero con reservas fuera: la EMA restringe a no homocigotos y el NICE británico no los paga en el NHS. «Cambio de juego» con asterisco.
La posición de KRECE
Es historia de la medicina. Por primera vez hay fármacos que no solo maquillan síntomas, sino que frenan algo del curso del Alzheimer retirando amiloide, y lo demuestran dos ensayos de Fase 3 sólidos. Después del bochorno de aducanumab, lecanemab y donanemab prueban que la vía amiloide se puede mover y que la enfermedad no es del todo intocable. Eso, para un campo lleno de fracasos, importa de verdad.
Pero no son la cura ni una decisión fácil. El beneficio es modesto y su relevancia clínica se discute (el propio NEJM admite que no hay umbral definido); los daños son reales y a veces mortales (el ARIA, con muertes); exigen confirmar amiloide con PET o con el análisis de sangre y vigilar el cerebro con resonancias; y en quien más riesgo genético tiene, el homocigoto de APOE4, pueden hacer más mal que bien, por eso Europa restringe y el Reino Unido no los paga. KRECE lo resume así: un avance de verdad, no un milagro. Para un paciente precoz, no homocigoto y bien informado del riesgo, puede tener sentido; como solución general del Alzheimer, todavía no.
Preguntas frecuentes
¿Qué son lecanemab y donanemab?
¿Curan el Alzheimer?
¿Son seguros?
¿Por qué se excluye a los portadores de dos copias de APOE4?
¿Están disponibles y financiados?
En qué se basa este artículo
Ver las 6 fuentes fuente primaria verificada
- van Dyck CH, et al. Lecanemab in early Alzheimer’s disease (CLARITY AD). N Engl J Med. 2023;388(1):9-21.Fase 3 de lecanemab: 27% de ralentización en CDR-SB, ARIA, sin umbral de relevancia clínica establecido.
- Sims JR, et al. Donanemab in early symptomatic Alzheimer disease (TRAILBLAZER-ALZ 2). JAMA. 2023;330(6):512-527.Fase 3 de donanemab: 35% en iADRS, ARIA, 3 muertes atribuidas a ARIA.
- FDA. Aprobaciones plenas de Leqembi (lecanemab, julio de 2023) y Kisunla (donanemab, julio de 2024).Las aprobaciones en Estados Unidos, sin restricción por genotipo.
- Clinical efficacy of anti-amyloid antibodies in APOE4 homozygotes: a Bayesian reanalysis of lecanemab and donanemab phase 3 results. Alzheimers Dement (TRCI). 2025;11(2):e70094.Eficacia dudosa o nula en homocigotos de APOE4, base para excluirlos.
- NICE. Final guidance: lecanemab and donanemab not recommended for use in the NHS in England. Junio de 2025.El rechazo británico por coste-efectividad pese a la autorización del regulador.
- Alzforum. Donanemab clinical use growing in US, rejected in Europe; Appropriate Use Recommendations. 2025.Uso real, exclusión de homocigotos, precaución con anticoagulantes y monitorización.
