El signo de Frank es una arruga diagonal que cruza el lóbulo de la oreja y que desde 1973 se asocia a la enfermedad coronaria. La asociación es real. Lo que casi nadie cuenta es lo poco que cambia la probabilidad de estar enfermo que ya marcan tu edad y tus factores de riesgo. Esta entrada enseña a reconocerlo en la oreja, dice qué pesa de verdad y qué pruebas sí ordenan tu riesgo.

Ilustración comparativa generada con IA, no fotografía de un paciente. Izquierda: lóbulo sin pliegue que lo cruce. Derecha: pliegue diagonal incompleto, que cruza el lóbulo sin nacer bajo el trago; equivale a un grado 2. El grado 3 es una hendidura profunda de lado a lado del lóbulo.
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Título de la figura: Signo de Frank, pliegue diagonal del lóbulo. Dos paneles del mismo perfil de un hombre adulto, oreja derecha, sobre fondo gris.
Panel izquierdo, rotulado Lóbulo normal. El lóbulo no tiene ningún pliegue que lo cruce. La marca corta que se ve en su mitad inferior no lo atraviesa y no cuenta como signo.
Panel derecho, rotulado Signo de Frank. Un pliegue oblicuo cruza el lóbulo en la dirección típica, de delante y arriba hacia atrás y abajo. Una flecha lo señala y una línea blanca paralela marca su dirección sin taparlo. Es un pliegue incompleto: no nace justo bajo el trago ni es una hendidura profunda de lado a lado. En las escalas habituales correspondería a un grado 2.
Qué no muestra. No es una fotografía clínica ni procede de un paciente real, y no sirve para diagnosticar nada: sirve para saber qué mirar.
Lo que has venido a saber
¿Qué es el signo de Frank?
Un pliegue diagonal en el lóbulo de la oreja que parte de la zona del trago y cruza el lóbulo hacia su borde posterior. Lo describió en 1973 el médico estadounidense Sanders T. Frank. Se asocia a la enfermedad coronaria, pero no es un diagnóstico.
¿Cómo se reconoce en la oreja?
Es un surco oblicuo, de delante y arriba hacia atrás y abajo, en el lóbulo y no en el cartílago, a unos 45 grados. Puede cruzarlo entero o solo en parte, y aparecer en una oreja o en las dos. No es la arruga que baja en línea recta por delante de la oreja ni la marca de la almohada.
¿Indica problemas de corazón?
Hay una asociación real y débil. En un metaanálisis de 37 estudios y 31.188 personas, el pliegue estaba presente en el 62 % de quienes tenían enfermedad coronaria y ausente en el 67 % de quienes no la tenían. Una revisión de 2021 concluye que cambia poco la probabilidad previa y que no debería cambiar lo que hace el médico.
¿Importa que esté en las dos orejas?
Sí. En 1.050 adultos españoles, el riesgo cardiovascular calculado era moderado, alto o muy alto en el 23,8 % de quienes no tenían pliegue, en el 35,6 % con pliegue en una oreja y en el 58 % con pliegue en las dos. Pesa más cuando es completo, profundo y bilateral.
¿Qué hago si lo tengo?
Nada urgente por el pliegue. Úsalo como motivo para medir lo que sí ordena el riesgo: la ApoB, la Lp(a) una vez en la vida y el cálculo de tu riesgo con tu médico, que decidirá si hace falta un estudio de calcio coronario. Si tienes dolor en el pecho, eso sí es urgente, con pliegue o sin él.
¿Y si soy joven o tengo diabetes?
En una persona joven llama más la atención, porque la edad no lo explica: merece revisar los factores de riesgo. En la diabetes tipo 2 ocurre lo contrario: un estudio australiano no encontró asociación con la enfermedad coronaria, y el riesgo ya lo marca la propia diabetes.
¿Qué es el signo de Frank?
Un pliegue en el lóbulo, un nombre propio y una carta de 1973
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El signo de Frank es un pliegue diagonal que cruza el lóbulo de la oreja: parte de la zona del trago, la pequeña pestaña de cartílago que hay delante del oído, y avanza en oblicuo hacia el borde posterior del lóbulo, en un ángulo de unos 45 grados. En la literatura médica se llama diagonal earlobe crease, con las siglas DELC, o Frank’s sign.
Lo describió en 1973 el médico estadounidense Sanders T. Frank, en una carta al New England Journal of Medicine. Según la revisión de Friedlander y colaboradores de 2012, que resume aquella carta, Frank reunió 20 pacientes de su consulta, de 60 años o menos, con el pliegue, habitualmente en las dos orejas, y angina de pecho. Medio siglo y decenas de estudios después, la pista sigue ahí.
Muchos nombres para lo mismo. En España se habla de pliegue, arruga o raya en la oreja; en Latinoamérica, también de surco del lóbulo; y en las búsquedas aparecen línea de Frank, marca de Frank, pliegue de Frank e incluso síndrome de Frank. Este último nombre es un error: no es un síndrome, es un signo, algo que se ve en la exploración física.
Corrección respecto a la versión anterior de esta entrada: atribuíamos a Frank la observación de que 19 de cada 20 pacientes con el pliegue tenían algún factor de riesgo coronario. No hemos podido verificar esa cifra contra la carta original, y la única fuente legible la describe de otra forma, así que la retiramos.
Cómo se reconoce en la oreja, y lo que no es signo de Frank
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Dónde mirar. En el lóbulo, la parte blanda y sin cartílago de la oreja. El surco va de delante y arriba, junto al trago, hacia atrás y abajo, y en su forma completa llega al borde posterior del lóbulo. La figura del principio de esta entrada compara un lóbulo sin pliegue con uno que lo tiene.
Cuánto tiene que cruzar. No hay una definición única. La revisión de Więckowski y colaboradores de 2021 encontró estudios que exigían que el pliegue cruzara más de un tercio del lóbulo, otros la mitad, otros dos tercios y otros el lóbulo entero; y dos que solo lo daban por positivo si estaba en las dos orejas. Por eso las cifras de un estudio a otro no son del todo comparables.
Los grados. La escala de Patel, la que usa por ejemplo un estudio de 2021 sobre supervivencia tras el infarto, distingue un grado 1, cualquier arruga menor; un grado 2, el pliegue que cruza más de la mitad del lóbulo o que lo cruza entero pero en superficie; y un grado 3, el pliegue profundo de lado a lado. Hay otra versión de la escala que numera los subgrados del 2 al revés, así que aquí no los separamos.
Lo que no es. La arruga que baja en línea recta justo por delante de la oreja, sobre la mejilla, es otro signo con nombre propio, el pliegue tragal anterior, y su literatura es aún más escasa. Tampoco lo son los pliegues del cartílago, el hoyo o el lóbulo estirado por un pendiente pesado, ni la marca de la almohada, que se borra en poco tiempo después de levantarse.
En los niños es otra historia. El pliegue es raro en lactantes, y los pliegues u hoyuelos en la piel junto a la oreja forman parte, por ejemplo, del síndrome de Beckwith-Wiedemann. En un niño no se leen como signo de Frank: se consultan con el pediatra.
¿La arruga en el lóbulo de la oreja indica de verdad problemas de corazón?
Lo que dicen las dos revisiones, cada una con lo suyo
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Hay asociación, y es modesta. El metaanálisis de Lucenteforte y colaboradores de 2014 reunió 37 estudios y 31.188 participantes. El pliegue aparecía en el 62 % de las personas con enfermedad coronaria (sensibilidad) y faltaba en el 67 % de las que no la tenían (especificidad). La razón de posibilidades, el odds ratio, fue de 3,27.
Ese 3,27 no significa tres veces más riesgo: es una razón de posibilidades, no un riesgo relativo. Dicho de forma útil, el pliegue falta en casi 4 de cada 10 personas con enfermedad coronaria y aparece en 1 de cada 3 personas sin ella.
La revisión de precisión diagnóstica de Więckowski y colaboradores (2021) analizó 13 estudios transversales con 3.951 pacientes. La sensibilidad iba del 26 % al 90 % y la especificidad del 32 % al 96 %, y los cocientes de probabilidad positivos iban de 1,11 a 7,03, con la mayoría por debajo de 2, que en la práctica es poca información. Su conclusión, literal: «Diagnostic accuracy of diagonal earlobe crease for the detection of chronic coronary syndromes is insufficient. It only slightly changes pre-test probability, and its mere presence or absence should not affect the clinical management of the patients.» Es decir: la precisión diagnóstica es insuficiente, cambia poco la probabilidad previa y su presencia o ausencia no debería cambiar el manejo del paciente.
Lo último, de 2025. En 862 pacientes con dolor torácico estudiados con coronariografía en un hospital chino, el pliegue era más frecuente entre quienes tenían enfermedad coronaria (78,2 %) que entre quienes no (50,0 %). Su capacidad de discriminar, medida como área bajo la curva, fue de 0,641; la de la Lp(a) sola, de 0,549; y la de los dos juntos, de 0,729. Ambos siguieron siendo predictores independientes tras ajustar por edad, sexo, tabaco, hipertensión, diabetes y otros factores. Es una señal interesante, pero viene de un solo centro y de personas que ya tenían síntomas, justo la población donde cualquier marcador parece mejor de lo que es en la calle.
Corrección respecto a la versión anterior de esta entrada: atribuíamos el 62 % y el 67 % a la revisión de precisión diagnóstica, cuando son del metaanálisis de 2014, y traducíamos su 3,27 como tres veces más riesgo. También retiramos una fila de la tabla atribuida a un metaanálisis en pacientes hospitalizados cuya fuente no hemos podido localizar.
Una oreja o las dos, superficial o profundo: qué pesa más
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Las dos orejas pesan más que una. En un estudio español publicado en 2024 con 1.050 adultos, la proporción de personas con riesgo cardiovascular moderado, alto o muy alto fue del 23,8 % sin pliegue, del 35,6 % con pliegue en una oreja y del 58 % con pliegue en las dos. Los autores concluyen que la asociación es mayor cuando el pliegue es completo, bilateral, profundo y tiene pliegues accesorios.
El matiz de método. Ese estudio no midió infartos, sino riesgo calculado con modelos de predicción que incluyen la edad. Los autores describen una asociación independiente, pero lo que se mide es una estimación, no un evento. Ninguno de los estudios revisados da más peso a la oreja derecha que a la izquierda: lo que añade información es que estén las dos.
Qué predice después de un infarto
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Un estudio de 2021 siguió a 655 personas que habían sufrido un infarto. Dos de cada tres, el 67,5 %, tenían un pliegue de grado 2 o 3. Con todos los ajustes, quienes lo tenían murieron más durante el primer año, con una razón de riesgos de 2,57 (intervalo de confianza del 95 % de 1,07 a 6,17).
A tres años, y con los mismos ajustes, la asociación dejó de ser significativa (razón de riesgos de 1,48, con un intervalo de 0,94 a 2,34). Es una señal de corto plazo en personas que ya están enfermas, no una herramienta para anticipar un primer infarto en alguien sano.
¿Por qué el signo de Frank no sirve como prueba diagnóstica?
La edad, el gran factor de confusión: explica una parte, no todo
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El pliegue sale con los años, igual que la aterosclerosis. En una serie de autopsias sueca que recoge la revisión de Friedlander y colaboradores, el pliegue aparecía en el 19 % de las personas menores de 40 años, en el 50 % de las de 40 a 59 y en el 75 % de las mayores de 60. Cuando una señal viaja de la mano de la edad, hay que demostrar que aporta algo por encima de la edad antes de tomarla en serio.
Aquí está el punto que separa esta entrada del titular fácil. Una asociación estadística no es una relación de causa, y el sospechoso habitual es un factor de confusión que mueve a la vez el supuesto marcador y la enfermedad. Los estudios que ajustan por edad, como el español de 2024, el del infarto de 2021 o el chino de 2025, encuentran que queda una asociación independiente, modesta. Lo que no cambia es el problema práctico: aunque sobreviva al ajuste, como prueba individual el pliegue sigue siendo poco preciso.
Diabetes tipo 2, etnia y sexo: donde la señal cambia o se cae
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En la diabetes tipo 2, un estudio no encontró asociación. El Fremantle Diabetes Study, en Australia, lo resume en su propio título: el pliegue no se asoció ni a la enfermedad coronaria ni a la retinopatía en la diabetes tipo 2. Una explicación posible, no demostrada, es que un factor de riesgo tan potente deja poco margen a una arruga.
La etnia cambia la frecuencia de partida. La misma revisión de 2012 recoge prevalencias del 0 % en un pequeño grupo de hawaianos y samoanos, del 21 % en chinos, del 37,9 % en personas negras, del 47,5 % en latinoamericanos y del 50,8 % en caucásicos, con muestras pequeñas. Un signo tan frecuente en unas poblaciones y tan raro en otras no puede leerse igual en todas.
¿Y en las mujeres? Los estudios revisados aquí incluyen hombres y mujeres, y ninguno de los que hemos podido verificar describe una lectura distinta por sexo. Lo que sí tiene particularidades es la estimación del riesgo cardiovascular en la mujer, y eso importa más que la oreja.
¿Por qué aparece el pliegue en la oreja?
Arterias terminales, fibras elásticas y lo que no se encontró
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No se sabe con certeza. La hipótesis con más apoyo parte de que el lóbulo se irriga por arterias terminales, sin circulación alternativa, igual que el corazón: un mismo envejecimiento de los vasos pequeños dañaría los dos territorios en paralelo, sin que uno cause el otro. El deterioro de los vasos pequeños y de su pared interna tiene su propia entrada en disfunción endotelial.
Lo que se ha visto al microscopio. La revisión de 2012 recoge biopsias de lóbulo de personas con enfermedad coronaria con pérdida y degeneración de la elastina y roturas de las fibras elásticas, que se interpretaron como reflejo del daño microvascular. Pero la misma revisión recoge otro estudio histológico que no encontró cambios degenerativos en los lóbulos de personas fallecidas por infarto. La histología no está cerrada.
Una pista de envejecimiento acelerado. En un estudio japonés de 2009 con 34 varones con síndrome metabólico, los 17 que tenían pliegue en las dos orejas tenían los telómeros más cortos que los 17 que no lo tenían (7,6 frente a 8,6 kilobases). Con 34 personas es una pista, no una conclusión, y encaja con la idea de que el pliegue es, sobre todo, piel envejecida, un terreno que comparte con el envejecimiento cutáneo.
Corrección respecto a la versión anterior de esta entrada: presentábamos la histología solo con los hallazgos que apoyan la hipótesis y con dos términos, mioelastofibrosis y end-arteriosclerosis, que no hemos podido verificar. Los retiramos y añadimos el estudio que no encontró cambios.
Y el pelo en el canal del oído, ¿también cuenta?
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Es una señal todavía más débil. Una carta publicada en 1984 en el New England Journal of Medicine propuso el vello del canal auditivo, junto con el pliegue del lóbulo, como predictores de enfermedad coronaria. No hemos encontrado una replicación sólida, y la explicación que circula, que los andrógenos favorecerían a la vez ese vello y el daño de las arterias, no está demostrada.
Es una curiosidad de la exploración física, no un criterio de riesgo. Construir sobre ella una alarma cardiovascular es ir muy por delante de los datos.
Suplementos y signo de Frank
Suplementos para el riesgo que señala el signo de Frank: qué dice la evidencia
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Ningún suplemento borra el pliegue ni el riesgo que señala. Lo que sí tiene datos son unos pocos productos que mueven una de las dianas, el colesterol, y conviene no confundir las dos cosas: bajar una cifra no es lo mismo que evitar un infarto.
Alimentos enriquecidos con fitoesteroles o fitoestanoles. No como suplemento: la Unión Europea autoriza comunicar su efecto en untables, lácteos, mayonesas y aliños para ensalada. Con una ingesta diaria de 1,5 a 3 gramos reducen el colesterol en sangre entre un 7 % y un 10 % (de 1,5 a 2,4 gramos) o entre un 10 % y un 12,5 % (de 2,5 a 3 gramos), con efecto en dos o tres semanas. La declaración habla de colesterol, no de infartos, y su etiqueta lleva advertencias que se recogen en las contraindicaciones.
Betaglucano de avena o de cebada. También con declaración autorizada: el efecto sobre el colesterol se obtiene con 3 gramos al día. Formas, alimentos y dosis, en la entrada de betaglucano.
La regla que ordena todo: pueden acompañar, nunca sustituir. Si tu riesgo pide tratamiento, la conversación es sobre estatinas y prevención, no sobre botes. Y quien lleve tu tratamiento debe saber lo que tomas.
Suplementos desaconsejados para el signo de Frank y por qué
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Aquí el coste de equivocarse va desde el dinero tirado hasta riesgos reales, como el sangrado. Cada caso lleva su motivo.
- Cremas, rellenos o colágeno para borrar el pliegue como si eso cambiara el riesgo. El pliegue es un marcador, no una causa. Disimularlo con un relleno o una crema puede ser una decisión estética legítima, pero no toca nada de lo que el pliegue señala, y hacerlo pensando en el corazón es comprar tranquilidad falsa. Si el colágeno te interesa por la piel, está en colágeno. Motivo del desaconsejo: borra el marcador y deja intacto lo que marca.
- Niacina en dosis altas para bajar la Lp(a). La niacina en dosis altas baja la Lp(a) entre un 10 % y un 30 %, según la Oficina de Suplementos Dietéticos de los NIH. Pero en los dos grandes ensayos, AIM-HIGH con 3.414 pacientes y HPS2-THRIVE con 25.673 (este, con la niacina asociada a laropiprant), no redujo los eventos cardiovasculares, y en el segundo hubo más diabetes, más sangrados digestivos y cerebrales y más problemas de piel. Detalle en efectos secundarios de la niacina. Motivo del desaconsejo: baja la cifra sin bajar los infartos, y añade daños medidos.
- Vitamina E para proteger las arterias. En el ensayo HOPE, 400 UI al día de vitamina E natural no redujeron los eventos cardiovasculares, y en su extensión HOPE-TOO quienes la tomaban tuvieron un 13 % más de insuficiencia cardíaca. En otros análisis se asoció a más ictus hemorrágico. Lo resume la entrada de vitamina E. Motivo del desaconsejo: no protege el corazón y tiene señales de daño.
- Levadura roja de arroz por tu cuenta. Su monacolina K es lovastatina, un fármaco. La Unión Europea la limita a menos de 3 miligramos al día desde 2022, y se notificaron casos graves con tan solo 3 miligramos al día. Tomarla sin control es tomar una estatina sin médico, sin analítica y sin saber la dosis real del bote. Motivo del desaconsejo: es un fármaco para el colesterol disfrazado de complemento.
- Natoquinasa para disolver placas. En personas sanas y con riesgo bajo, la suplementación prolongada con natoquinasa no frenó la progresión de la aterosclerosis subclínica, según el Memorial Sloan Kettering, y puede aumentar el riesgo de sangrado con anticoagulantes o aspirina. Más en la guía de natoquinasa. Motivo del desaconsejo: no hace lo que promete y puede hacer sangrar.
- Quelación con EDTA para limpiar las arterias. En el ensayo TACT2, los eventos cardiovasculares fueron del 35,6 % con quelación y del 35,7 % con placebo. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de Estados Unidos recuerda que no está aprobada para la enfermedad coronaria y que puede causar calcio bajo en sangre y daño renal. Detalle en quelación con EDTA. Motivo del desaconsejo: no reduce los eventos y tiene riesgos propios.
Contraindicaciones e interacciones que hay que conocer
+Lo esencial: Si tomas anticoagulantes, antiagregantes o aspirina a diario, no tomes natoquinasa, y no añadas dosis altas de vitamina E sin hablarlo con tu médico. Si tomas una estatina u otro fármaco para el colesterol, no añadas levadura roja de arroz, y toma los alimentos con fitoesteroles solo bajo supervisión médica. Ningún suplemento sustituye al tratamiento pautado.
Levadura roja de arroz. Su monacolina K, en forma de lactona, es idéntica a la lovastatina, un fármaco para el colesterol. Por eso el Reglamento (UE) 2022/860 limita las monacolinas a menos de 3 miligramos por porción diaria y obliga a advertir que no deben tomarla embarazadas, mujeres que dan el pecho, menores de 18 años ni mayores de 70, que no se combine con medicamentos para bajar el colesterol ni con otros productos con levadura roja, y que se consulte al médico ante cualquier problema de salud.
Natoquinasa. Según el Memorial Sloan Kettering, no debe tomarse con trastornos de la coagulación, con anticoagulantes ni con aspirina diaria, porque puede aumentar el riesgo de sangrado, incluida la hemorragia cerebral.
Vitamina E. En dosis altas junto a anticoagulantes o antiagregantes puede aumentar el riesgo de sangrado, según la Oficina de Suplementos Dietéticos de los NIH. Y en los grandes ensayos no protegió del infarto ni del ictus.
Niacina en dosis altas. Según la Oficina de Suplementos Dietéticos de los NIH, puede ser tóxica para el hígado y empeorar la tolerancia a la glucosa. No es un suplemento para tomar por tu cuenta en dosis de fármaco.
Alimentos con fitoesteroles. Su etiquetado obligatorio, fijado por el Reglamento (CE) 608/2004, advierte de que están destinados solo a quien quiere reducir su colesterol, de que quien toma medicamentos para el colesterol solo debe consumirlos bajo supervisión médica, de que pueden no ser apropiados en el embarazo, la lactancia ni en menores de cinco años, y de que debe evitarse pasar de 3 gramos al día de esteroles o estanoles añadidos.
La regla general. Quien lleve tu tratamiento debe tener la lista completa de lo que tomas, incluidos los productos que consideras inocuos. Las interacciones no distinguen entre lo que compras en farmacia y lo que compras en internet.
Cuándo el pliegue es lo de menos
Los síntomas que no esperan a ninguna prueba
+Lo esencial: El pliegue no es una urgencia. El dolor, la presión o la molestia en el pecho, la falta de aire aunque sea el único síntoma, o el dolor en los brazos, la espalda, el cuello, la mandíbula o la parte alta del estómago sí pueden serlo: llama a emergencias aunque no estés seguro de que sea un infarto.
Los síntomas que describe MedlinePlus. Molestia en el pecho, a menudo en el centro o en el lado izquierdo, que suele durar más de unos minutos y puede ir y venir; falta de aire, a veces como único síntoma; y dolor o molestia en uno o ambos brazos, la espalda, los hombros, el cuello, la mandíbula o la parte superior del estómago. También náuseas, vómitos, mareo, palpitaciones y sudor frío. Las mujeres pueden tener síntomas distintos: por ejemplo, es más frecuente que se sientan cansadas sin motivo.
Qué hacer. Llamar al número de emergencias, el 112 en España y en la Unión Europea o el de tu país, aunque no estés seguro de que se trate de un infarto. Ninguna prueba de las que se explican en esta entrada, ni el pliegue, ni la ApoB, ni el calcio coronario, sirve para descartar un infarto en curso.
Y si ya tienes enfermedad coronaria diagnosticada, el pliegue no cambia tu tratamiento: mandan tu cardiólogo y tu seguimiento.
Tengo el signo de Frank, ¿qué debo hacer?
Qué pedir, en qué orden y a quién
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Ni alarmarte ni confiarte. El pliegue, por sí solo, no cambia ninguna decisión. Úsalo como excusa para medir lo que sí la cambia, que la mayoría de analíticas rutinarias no incluye. La distinción entre un marcador, que correlaciona, y una diana, que mides bien y sobre la que puedes actuar, es la columna vertebral de la prevención cardiovascular de precisión.
Primero, el cálculo de tu riesgo con tu médico. Edad, sexo, tabaco, presión arterial y colesterol ordenan el riesgo mucho mejor que una oreja; cómo se calcula y qué significa está en riesgo cardiovascular. Después, las tres pruebas que recogen las guías europeas de dislipemias de 2019:
| Prueba | Qué mide | Qué recomienda la guía | Dónde está desarrollada |
|---|---|---|---|
| ApoB | El número de partículas que forman placa | Recomendada para estimar el riesgo, sobre todo con triglicéridos altos, diabetes, obesidad, síndrome metabólico o LDL muy bajo (clase I) | ApoB |
| Lp(a) | Una lipoproteína de origen sobre todo genético | Considerar medirla al menos una vez en la vida adulta para detectar niveles hereditarios muy altos (clase IIa) | Lp(a) |
| Calcio coronario | La placa calcificada en las arterias del corazón | Considerarlo como modificador del riesgo en personas sin síntomas con riesgo bajo o moderado (clase IIa) | Calcificación arterial |
La ApoB cuenta las partículas que forman placa, y las guías la recomiendan sobre todo con triglicéridos altos, diabetes, obesidad o colesterol LDL muy bajo; su detalle está en ApoB y en ApoB y Lp(a). La Lp(a) es sobre todo genética, y las guías aconsejan considerar medirla una vez en la vida: lo explica la entrada de Lp(a). Y el calcio coronario mira directamente la placa: las guías lo proponen como modificador del riesgo en personas sin síntomas y con riesgo bajo o moderado, y su desarrollo está en calcificación arterial.
Si eres joven, el pliegue merece una revisión de factores de riesgo, porque la edad no lo explica. Si tienes diabetes tipo 2, el pliegue no añade nada a lo que ya marca la diabetes. Y si te preocupan otras señales que se ven desde fuera, míralas con la misma cabeza fría, como el eje boca-corazón. El mapa de qué medir y en qué orden está en biomarcadores de longevidad.
El signo de Frank, afirmación por afirmación, con su nivel de evidencia
| Afirmación | Qué dice la evidencia | Nivel (N0-N5) | Veredicto KRECE |
|---|---|---|---|
| Se asocia a la enfermedad coronaria | Metaanálisis de 37 estudios y 31.188 participantes: razón de posibilidades de 3,27. | N5 | Asociación real y modesta |
| Sirve como prueba diagnóstica | Revisión de 13 estudios y 3.951 pacientes: sensibilidad del 26 % al 90 %, especificidad del 32 % al 96 %, cocientes positivos de 1,11 a 7,03, la mayoría por debajo de 2. | N5 | No: cambia poco la probabilidad |
| Pesa más si es bilateral y profundo | 1.050 adultos españoles: riesgo calculado moderado, alto o muy alto del 23,8 % sin pliegue al 58 % con pliegue en las dos orejas. | N2 | Cierto, sobre riesgo calculado |
| Predice la mortalidad tras un infarto | 655 pacientes: razón de riesgos de 2,57 al año; a tres años, no significativa. | N2 | Señal de corto plazo |
| Combinado con la Lp(a) mejora el diagnóstico | 862 pacientes con dolor torácico en un solo centro: área bajo la curva de 0,641 el pliegue y 0,729 los dos juntos. | N2 | Prometedor, sin replicar |
| También vale en la diabetes tipo 2 | Fremantle Diabetes Study: sin asociación con la enfermedad coronaria ni con la retinopatía. | N2 | Sin asociación en ese estudio |
| La edad explica toda la asociación | La prevalencia sube del 19 % antes de los 40 años al 75 % después de los 60, pero en estudios ajustados por edad queda una asociación independiente. | N2 | Falso: explica una parte |
| Refleja daño microvascular del lóbulo | Degeneración de fibras elásticas en biopsias; otro estudio no halló cambios en fallecidos por infarto. | N2 | Hipótesis sin cerrar |
| El vello del canal auditivo también predice | Una carta de 1984, sin replicación sólida localizada. | N2 | Sin base suficiente |
| Borrar el pliegue reduce el riesgo | Ningún estudio lo plantea: el pliegue es un marcador, no una causa. | Sin evidencia | Falso por construcción |
La posición de KRECE
La asociación es real; como prueba, cambia poco. Un metaanálisis de 37 estudios la cifra en una razón de posibilidades de 3,27, y la revisión de precisión diagnóstica de 2021 concluye que apenas mueve la probabilidad previa. Un signo que falta en casi 4 de cada 10 enfermos y aparece en 1 de cada 3 sanos no es un test: es una pista. En la versión anterior lo llamamos moneda al aire; la cifra dice que es algo mejor que eso y bastante peor que una prueba.
La edad infla la señal, y eso obliga a leerla con cuidado. El pliegue pasa del 19 % antes de los 40 años al 75 % después de los 60, igual que sube la aterosclerosis. Al ajustar por edad queda una asociación independiente, pero modesta, y en la diabetes tipo 2 un estudio no la encontró. Antes de tomarte en serio un marcador, exige que aporte información por encima de la edad. Este aporta poca.
No es accionable por sí solo: ni tranquiliza ni debe alarmar. No descarta el riesgo cuando falta ni lo confirma cuando aparece. Las guías europeas de dislipemias recomiendan la ApoB para estimar el riesgo, sobre todo con triglicéridos altos, diabetes u obesidad, y aconsejan considerar la Lp(a) una vez en la vida y, en riesgo bajo o moderado, el calcio coronario; el pliegue no forma parte de esas recomendaciones. Su único valor es el empujón para hacer lo que sí importa.
Lo accionable son las dianas, no el marcador. Si la oreja te lleva a pedir ApoB, Lp(a) y el cálculo de tu riesgo, habrá servido para algo. Esas pruebas miden y permiten actuar; el pliegue solo correlaciona. La oreja como disparador gratis, no como diagnóstico, y nunca como motivo para comprar nada que prometa borrarlo.
El pelo en el oído y su mecanismo hormonal son humo, de momento. La señal del vello auricular es aún más débil, y el vínculo con los andrógenos no está demostrado. No construyas nada clínico sobre eso. KRECE se moja: cuando un dato no da, se dice, no se adorna.
Preguntas frecuentes sobre el signo de Frank
¿La arruga o raya en el lóbulo de la oreja indica problemas de corazón?
¿Qué es exactamente el signo de Frank?
¿Cómo se reconoce el signo de Frank en la oreja?
¿El signo de Frank tiene que estar en las dos orejas?
¿Tener el signo de Frank significa que voy a tener un infarto?
¿En una persona joven el signo de Frank significa lo mismo?
Tengo diabetes tipo 2, ¿me dice algo el signo de Frank?
¿El pliegue diagonal del lóbulo de la oreja desaparece?
¿Un niño con un pliegue en la oreja tiene el signo de Frank?
¿El pelo en el canal del oído también indica riesgo cardiovascular?
Tengo el signo de Frank, ¿qué pruebas debo pedir?
Fuentes de información
Ver las 20 fuentes
- Frank ST. Aural sign of coronary-artery disease. N Engl J Med. 1973;289(6):327-8.La carta original. No legible en sesión (PubMed pidió verificación); su contenido se describe a través de Friedlander 2012.
- Lucenteforte E y colaboradores. Ear lobe crease as a marker of coronary artery disease: a meta-analysis. Int J Cardiol. 2014;175(1):171-5.37 estudios, 31.188 participantes, sensibilidad 0,62, especificidad 0,67, odds ratio 3,27. Cifras leídas en la cita literal de Thilo 2021; el resumen de la revista no fue legible.
- Więckowski K, Gallina T, Surdacki A, Chyrchel B. Diagonal Earlobe Crease (Frank’s Sign) for Diagnosis of Coronary Artery Disease: A Systematic Review of Diagnostic Test Accuracy Studies. J Clin Med. 2021;10(13):2799.13 estudios transversales, 3.951 pacientes. Fuente de la cita textual de esta entrada. Verificado en vivo el 25 de septiembre de 2026.
- Fernández Ascariz L, Rivas Mundiña B, García Mato E, Limeres Posse J, Alonso Sampedro M, González Quintela A, Gude Sampedro F, Diz Dios P. Frank’s Sign and Cardiovascular Risk: An Observational Descriptive Study. Am J Med. 2024;137(1):47-54.1.050 adultos españoles; riesgo calculado con modelos de predicción, no eventos.
- Thilo C, Meisinger C, Heier M, von Scheidt W, Kirchberger I. Diagonal earlobe crease and long-term survival after myocardial infarction. BMC Cardiovasc Disord. 2021;21:597.655 infartos; escala de grados de Patel; razón de riesgos de 2,57 al año con ajuste completo.
- Guo R, Yang H, Dou J y colaboradores. Diagnostic value of the diagonal earlobe crease in combination with lipoprotein(a) in coronary heart disease. Sci Rep. 2025;15:21047.862 pacientes con dolor torácico en un solo centro de China.
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