Durante un siglo fue «la hormona que sube el azúcar», la sombra de la insulina. Hoy es la diana que los fármacos más potentes para adelgazar activan a propósito.
Qué es el glucagón y qué hace, en qué se diferencia de la insulina, qué significan sus niveles altos o bajos, para qué sirve el kit de rescate — y por qué retatrutida y survodutida lo han convertido en protagonista. La entrada de referencia del Glosario KRECE.
El glucagón es la hormona que sube el azúcar en sangre — el espejo exacto de la insulina, que lo baja.
Lo fabrican las células alfa del páncreas y su trabajo es evitar que te quedes sin combustible: cuando la glucosa baja, ordena al hígado que libere más. Es la hormona del ayuno, la contrapartida de la insulina.
Pero la historia interesante es reciente: los fármacos más potentes contra la obesidad activan su receptor a propósito — la hormona que subía el azúcar, reclutada para quemar energía.
Esta es la entrada pillar del Glosario KRECE para glucagón. Una referencia sobre qué es, qué hace, en qué se diferencia de la insulina, qué significan sus niveles, para qué sirve el kit de emergencia que llevan muchos diabéticos, y por qué de repente está en boca de todos en el mundo de los fármacos para adelgazar.
El glucagón lleva un siglo siendo «el otro», la hormona a la sombra de la insulina. Pero entender el metabolismo del azúcar sin entender el glucagón es ver media película. Y desde que los nuevos multi-agonistas activan su receptor de forma deliberada, ha dejado de ser un actor secundario.
¿Qué es el glucagón?
Glucagón (en inglés glucagon): hormona peptídica de 29 aminoácidos producida por las células alfa del páncreas. Es la principal hormona contrarreguladora: cuando la glucosa en sangre baja, el glucagón ordena al hígado liberar glucosa para devolverla a la normalidad. Hace lo contrario que la insulina.
Si la insulina es la hormona que guarda energía, el glucagón es la que la saca. La una deposita; la otra moviliza. Juntas mantienen la glucosa en un margen estrecho las 24 horas del día.
Se produce en las células alfa, que forman alrededor del 40% de cada islote de Langerhans — los racimos de células hormonales repartidos por el páncreas. Procede de una proteína precursora, el proglucagón, la misma de la que el intestino fabrica el GLP-1. Ese parentesco no es un detalle: explica por qué los fármacos de la familia del GLP-1 pueden diseñarse para tocar también el receptor del glucagón, como veremos al final.
Un apunte histórico: el efecto hiperglucemiante del glucagón se describió ya en 1922, casi a la vez que la insulina, cuando Kimball y Murlin identificaron en extractos de páncreas un «factor que subía el azúcar». Tardó décadas en tomarse en serio.
Glucagón, glucagon, hormona hiperglucemiante: terminología
El término es casi idéntico en todos los idiomas. Glucagón (con tilde) en castellano de España y LATAM; glucagon (sin tilde) en inglés y en la mayoría de bases de datos. Lo verás descrito como hormona contrarreguladora (porque contrarresta a la insulina) o hormona hiperglucemiante (porque sube la glucosa). Todas se refieren a lo mismo.
¿Qué hace el glucagón y para qué sirve?
Su misión es una: evitar que te quedes sin combustible. Cuando llevas horas sin comer o gastas glucosa deprisa, el nivel en sangre baja. El glucagón actúa sobre el hígado, que es la despensa, y le ordena soltar glucosa. Lo hace por dos vías:
- Glucogenólisis. Rompe el glucógeno — la glucosa almacenada en el hígado — y la libera a la sangre. Es la respuesta rápida, la despensa inmediata.
- Gluconeogénesis. Fabrica glucosa nueva a partir de otros sustratos (aminoácidos, lactato, glicerol). Es la respuesta sostenida, cuando el ayuno se alarga y la despensa se vacía.
- Movilización de grasa. También empuja al tejido adiposo a liberar ácidos grasos como combustible alternativo, ahorrando glucosa para el cerebro.
Por eso se le llama la hormona del ayuno. Mientras duermes, el glucagón es el que mantiene tu glucosa estable sin que comas nada. No es una hormona «de emergencia» puntual: trabaja cada noche, en cada hueco entre comidas.
Lo mismo ocurre durante el ejercicio prolongado: al gastar glucosa deprisa, el glucagón sube para que el hígado siga abasteciendo a los músculos y al cerebro.
Y cuando el ayuno se alarga de verdad — horas o días — el predominio del glucagón sobre la insulina es lo que empuja al hígado a fabricar cuerpos cetónicos, el combustible alternativo que el cerebro usa cuando escasea la glucosa. La cetosis del ayuno es, en el fondo, un estado de glucagón alto e insulina baja.
Glucagón vs insulina: el termostato del azúcar
Esta es la pregunta que más se busca, y la imagen que mejor lo explica es un termostato. La insulina y el glucagón son las dos palancas opuestas que mantienen la glucosa en su rango, igual que un termostato enciende y apaga la calefacción para sostener la temperatura.
| Insulina | Glucagón | |
|---|---|---|
| La produce | Células beta | Células alfa |
| Efecto en glucosa | La baja | La sube |
| Cuándo actúa | Tras comer (azúcar alto) | En ayuno (azúcar bajo) |
| Qué hace | Guarda energía (deposita) | Libera energía (moviliza) |
| Sobre el hígado | Frena la salida de glucosa | Ordena soltar glucosa |
El ratio insulina/glucagón
Lo que de verdad gobierna tu metabolismo en cada momento no es una hormona ni la otra, sino la proporción entre las dos. Tras una comida, la insulina manda y el ratio es alto: modo almacenamiento. En ayuno, el glucagón toma el control y el ratio baja: modo movilización. Ese balance, no el valor aislado de cada hormona, es lo que decide si tu cuerpo guarda o gasta. El detalle de la cara de la insulina lo tienes en el pillar de la glucosa.
Cómo se regula el glucagón y qué significan los niveles altos o bajos
La regla básica es simple y simétrica a la insulina: la glucosa baja dispara el glucagón; la glucosa alta lo frena. Y la propia insulina, cuando sube tras una comida, le pone freno directamente a las células alfa. Es un sistema de contrapesos.
En la práctica clínica el glucagón no se mide de rutina — es una hormona lábil y su medición se reserva a casos concretos, sobre todo a la sospecha de un tumor que lo produzca en exceso. Lo relevante para el lector es qué significan los extremos.
¿Cuáles son los niveles normales de glucagón?
El glucagón circula en concentraciones muy bajas — del orden de unas pocas decenas de picogramos por mililitro en ayunas — y los rangos de referencia varían según el laboratorio y la técnica, por lo que no existe un único valor universal. Más que el número aislado, lo que tiene sentido clínico es el contexto: cómo se comporta respecto a la glucosa y a la insulina en ese momento. Por eso casi nunca se pide como análisis suelto.
¿Qué significa el glucagón alto? (hiperglucagonemia)
El exceso de glucagón se llama hiperglucagonemia, y aparece en la mayoría de las personas con diabetes. Es uno de los hallazgos más interesantes de las últimas décadas: en la diabetes no solo falta acción de la insulina — también sobra glucagón, y ese exceso contribuye a la hiperglucemia.
El mecanismo es elegante: como la insulina deja de frenar a las células alfa, estas se desinhiben y bombean glucagón de más, que a su vez le dice al hígado que suelte aún más glucosa. La diabetes es, en parte, un problema de glucagón, no solo de insulina — un ángulo que el relato habitual ignora.
¿Y el glucagón bajo?
El déficit de glucagón es mucho menos frecuente y casi nunca un problema buscado en personas sanas. Aparece sobre todo tras daño o extirpación del páncreas, donde se pierden a la vez las células alfa y beta.
Su consecuencia principal es perder una línea de defensa frente a la hipoglucemia: sin glucagón que rescate, las bajadas de azúcar son más peligrosas. Es, de hecho, parte del problema en la diabetes tipo 1 avanzada, donde la respuesta de glucagón a la hipoglucemia también se deteriora.
¿Qué es el glucagonoma?
El glucagonoma es un tumor raro de las células alfa que produce glucagón sin control. Su síndrome combina una erupción cutánea muy característica (el eritema necrolítico migratorio), diabetes y pérdida de peso. Es infrecuente, pero es la razón principal por la que a veces se mide el glucagón en sangre — y es una contraindicación para usar glucagón como prueba diagnóstica.
El glucagón en la diabetes y el kit de rescate
Aquí el glucagón tiene dos caras opuestas: villano crónico y salvavidas agudo.
Como villano crónico, la hiperglucagonemia que acabamos de ver empeora el control del azúcar a largo plazo. Conecta con el otro gran eje de la diabetes, la resistencia a la insulina: cuando la insulina no frena a las células alfa, el glucagón se desboca.
Como salvavidas agudo, el glucagón inyectado o inhalado es el tratamiento de urgencia de la hipoglucemia severa — la bajada de azúcar tan grave que la persona pierde la consciencia o no puede tragar. Es el famoso «kit de glucagón» que llevan muchas personas con diabetes tipo 1.
¿Para qué sirve el kit de glucagón y qué tipos hay?
Sirve para rescatar a alguien con una hipoglucemia tan severa que no puede comer ni beber azúcar por sí mismo. Lo administra otra persona (familiar, compañero). Hoy existen tres formatos:
- Kit tradicional (vial y jeringa). El clásico: hay que mezclar el polvo con el líquido y cargar la jeringa antes de inyectar. Eficaz, pero los nervios del momento lo complican.
- Glucagón nasal (Baqsimi). Un polvo que se pulveriza en la nariz, dosis única de 3 mg, sin agujas ni mezclas y estable a temperatura ambiente. Es el más sencillo de usar para alguien sin formación médica.
- Autoinyector precargado (Gvoke). Glucagón ya disuelto y listo en una pluma o jeringa, se inyecta bajo la piel sin preparación.
El glucagón de rescate funciona vaciando la despensa de glucógeno del hígado — por eso no funciona bien si esa despensa está vacía: en ayuno muy prolongado, desnutrición o intoxicación alcohólica puede fallar. Tras administrarlo, si la persona despierta hay que darle carbohidratos para rellenar el depósito, y si no responde en 15 minutos, repetir y llamar a emergencias. No sustituye a la atención médica.
El giro inesperado: el glucagón en los nuevos fármacos para adelgazar
Aquí está lo que ha vuelto a poner al glucagón en el mapa. Durante décadas, subir el glucagón era lo último que querías en un diabético. Pero resultó que el receptor del glucagón, además de movilizar glucosa, aumenta el gasto energético — hace que el cuerpo queme más. Y eso, combinado con los efectos de los fármacos tipo GLP-1, es una herramienta potente para perder peso.
De ahí nacen los multi-agonistas: moléculas que activan a la vez varios receptores hormonales. Frente a la semaglutida, que actúa solo sobre el receptor de GLP-1, la nueva generación suma el del glucagón:
- Retatrutida (Eli Lilly). Triple agonista: GIP + GLP-1 + glucagón, una inyección semanal. En su ensayo de fase 3 en obesidad, la dosis alta logró en torno a un 28% de pérdida de peso a 80 semanas — cifras que se acercan a la cirugía bariátrica. Aún es un fármaco en investigación, sin aprobación; se prevé que pueda llegar hacia 2027.
- Survodutida (Boehringer Ingelheim / Zealand). Doble agonista GLP-1 + glucagón, en fase III para obesidad y para el hígado graso (esteatohepatitis). El componente de glucagón encaja especialmente bien con el objetivo hepático.
Para poner las cifras en contexto: la semaglutida (Wegovy) y la tirzepatida (Mounjaro/Zepbound) rondan el 20% de pérdida de peso. El salto que aporta añadir el glucagón es lo que ha generado tanta expectativa.
¿Por qué ayuda añadir glucagón? Porque actúa por una vía distinta a las incretinas. Mientras el GLP-1 reduce el apetito y enlentece el vaciado del estómago — comes menos —, el agonismo del receptor de glucagón aumenta el gasto energético — quemas más — y moviliza la grasa del hígado. Esa doble palanca, entrada y salida de energía a la vez, es lo que diferencia mecanísticamente a los multi-agonistas de los fármacos de una sola diana.
Ese efecto hepático abre además un frente propio: el hígado graso. El componente de glucagón reduce la grasa acumulada en el hígado, y por eso survodutida se investiga específicamente en la esteatohepatitis (la forma inflamatoria del hígado graso), no solo en obesidad. El glucagón, la vieja hormona del azúcar, podría acabar siendo útil contra una enfermedad hepática.
El precio de todo esto: los efectos adversos — sobre todo digestivos — tienden a aumentar con la dosis, las tasas de abandono suben en las dosis altas, y el perfil de seguridad a largo plazo aún se está estableciendo. Son fármacos en investigación, no productos aprobados.
¿El glucagón engorda o adelgaza?
Es la duda que genera todo lo anterior, y la respuesta es de manual KRECE: depende del contexto. Como hormona natural, el glucagón sube la glucosa — eso no engorda ni adelgaza por sí mismo.
Lo que ocurre en los fármacos es que activar su receptor de forma sostenida y combinada con incretinas aumenta el gasto energético, lo que contribuye a perder peso. No es que «el glucagón adelgace»: es que, bien usado como diana farmacológica y acompañado, ayuda a quemar más. La hormona es la misma; el uso, radicalmente distinto.
Glucagón — los cinco claims que tomamos
Este artículo es contenido educativo y editorial. No sustituye consulta médica. El manejo de la hipoglucemia severa, la indicación y el uso del kit de glucagón, y cualquier decisión sobre fármacos (incluidos los agonistas GLP-1 o multi-agonistas) corresponden al médico tratante.
Los fármacos en investigación citados (retatrutida, survodutida) no están aprobados a la fecha de esta revisión y solo están disponibles en el marco de ensayos clínicos. Si tienes diabetes, consulta con tu equipo cómo y cuándo usar un kit de rescate.
- Müller TD, Finan B, et al. Glucagon Physiology. Endotext (NCBI Bookshelf). Actualizado 2023.
- Gilon P, et al. Pathways of Glucagon Secretion and Trafficking in the Pancreatic Alpha Cell. Front Endocrinol. 2021;12:726368.
- Lee Y, Wang MY, et al. Glucagon secretion and signaling in the development of diabetes. 2012.
- Glucagon Dosage Guide (Emergency Kit, Baqsimi, Gvoke). Drugs.com. 2025.
- BAQSIMI (glucagon nasal powder) — Prescribing Information. Eli Lilly.
- Eli Lilly. Retatrutide (triple GIP/GLP-1/glucagon) Phase 3 TRIUMPH-1 topline results. Mayo 2026.
- Phase III retatrutide study demonstrates ~30% weight loss (TRIUMPH-4, TRANSCEND-T2D-1). The Pharmaceutical Journal. 2026.
- Survodutide and the multi-agonist obesity pipeline. Clinical Trials Arena. 2025.
