Hasta la mitad de las mujeres adultas tiene acné en algún momento, y no es un grano de adolescente que se quedó: es una lectura de cómo trabajan tu insulina, tus andrógenos y tu inflamación. Aquí ordenamos las cinco palancas de estilo de vida por nivel de evidencia. Y añadimos algo que no vas a encontrar en ninguna otra fuente en español: en qué población se hizo realmente cada estudio.
Lo que has venido a saber
¿Por qué tengo acné a los 30 y no a los 15?
Porque el detonante es distinto. El mecanismo final es el mismo, pero en la mujer adulta pesa más el eje insulina, IGF-1 y andrógenos, que converge en la activación de mTORC1, el interruptor maestro del crecimiento celular. Más señal de crecimiento en el folículo significa más sebo y más queratina.
¿Qué tiene más evidencia de todo lo que se propone?
La carga glucémica de la dieta, y por bastante margen: es lo único con ensayos aleatorizados a favor. El resto va desde asociación observacional hasta cero ensayos. Pero léete la respuesta siguiente antes de sacar conclusiones.
¿Esos ensayos se hicieron en mujeres adultas?
No, y esto lo cambia todo. El ensayo insignia de carga glucémica se hizo en 43 varones de 15 a 25 años. El metaanálisis de lácteos cubre edades de 7 a 30 años. Es evidencia sólida, pero generada en adolescentes y adultos jóvenes, y aplicada a un público de más edad.
¿Es cierto que la bacteria del acné es la culpable?
No como se cuenta. La abundancia relativa de Cutibacterium acnes es similar en piel sana y en piel con acné. Lo asociado al acné es la pérdida de diversidad entre sus cepas, no que haya más bacteria. Es un cambio de composición, no de cantidad.
¿Y si el acné es un síntoma de otra cosa?
Puede serlo. Si al acné en mandíbula se suman reglas irregulares, exceso de vello o dificultad para perder peso, conviene plantear al médico un posible síndrome de ovario poliquístico. Ahí el acné deja de ser un asunto estético y pasa a ser una pista diagnóstica.
¿Qué dice KRECE?
Que la dirección del consejo es correcta y la certeza con la que se da, no. Bajar la carga glucémica es sensato, barato y coherente con el mecanismo. Presentarlo como demostrado en mujeres de 35 años es ir por delante de los datos, y esa distancia es la que casi nadie declara.
Acné adulto femenino: lo que vas a encontrar
El acné adulto femenino, sección a sección
Por qué tienes acné a los 30 y no a los 15
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El acné adolescente y el adulto comparten el mecanismo final: glándula sebácea hiperactiva, folículo obstruido e inflamación. Pero el detonante en la mujer adulta tiene acento propio, y es más hormonal y más metabólico que pura pubertad.
El circuito es el siguiente. Cuando comes algo que dispara la glucosa, el páncreas suelta insulina. La insulina y el IGF-1, un factor de crecimiento emparentado, hacen dos cosas relevantes para la piel: estimulan la glándula sebácea para que produzca más sebo, y aumentan la actividad de los andrógenos a nivel local. Ambos confluyen en la activación de mTORC1, el interruptor maestro del crecimiento celular. Más señal de crecimiento en el folículo equivale a más sebo, más queratina y más grano.
Esta es la razón por la que el acné adulto no se resuelve solo por fuera. Puedes limpiar la superficie todo lo que quieras: si la señal que llega al folículo desde dentro está elevada, la fábrica sigue produciendo. Y no es una idea marginal ni nuestra: en dermatología se acepta que las terapias anti-acné que funcionan convergen en atenuar la señalización Akt/mTORC1. El acné es, en buena parte, una enfermedad de exceso de señal de crecimiento.
El acné adulto tiene además rostro femenino: las fluctuaciones del ciclo, el embarazo, la perimenopausia y sobre todo los cuadros de hiperandrogenismo explican buena parte de los casos. El patrón clásico, granos en mandíbula, mentón y cuello que empeoran en la semana premenstrual, es la firma del acné hormonal. Leído así, se comporta como un bioindicador: igual que la grasa visceral o la tensión alta, te está diciendo algo sobre tu metabolismo de la insulina y tu carga inflamatoria, lo mismo que describimos en inflammaging. Tratarlo solo como un problema estético desperdicia la información que contiene.
En quién se hizo la evidencia: la advertencia que lo reordena
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Esta sección no estaba en la versión anterior de este artículo y es la razón principal de haberlo reescrito. Antes de leer las cinco palancas conviene saber una cosa incómoda: ninguno de los estudios que las sostienen se hizo en la población de la que trata este artículo.
El ensayo insignia de la carga glucémica se hizo en varones. El trabajo de Smith y colaboradores de 2007, que es el que se cita en todas partes como prueba de que la dieta importa, reclutó 43 pacientes varones de 15 a 25 años. No hay ni una mujer, y el techo de edad son 25 años. Los resultados son buenos y están bien hechos, pero eso es lo que hay.
El metaanálisis de lácteos cubre de 7 a 30 años. Los 78.529 participantes del trabajo de referencia tienen entre siete y treinta años. Una mujer de 38 con acné persistente está fuera del rango de edad de la evidencia que se le está aplicando.
El ensayo que demuestra el mecanismo dura dos semanas y mide un subrogado. El trabajo de 2018 que bajó la IGF-1 con dieta de baja carga glucémica lo hizo en adultos, sí, pero en dos semanas, midiendo IGF-1 y no lesiones, y sin diferencias entre grupos en glucosa, insulina, IGFBP-3 ni resistencia a la insulina.
¿Qué hacemos con esto? No lo usamos para tirar la evidencia a la basura, que sería el error contrario. El mecanismo es coherente, la dirección del efecto es consistente entre estudios y la intervención es barata e inocua. Lo que hacemos es cambiar el verbo: de «está demostrado que» a «es razonable esperar que». Esa distancia entre lo demostrado y lo plausible es donde vive casi todo el consejo que vas a leer sobre acné adulto, y llamarla por su nombre es lo mínimo que se le puede pedir a una fuente.
Carga glucémica: la palanca con más ensayos
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Con la advertencia anterior puesta, esto sigue siendo lo más sólido que hay: de todo lo que se propone para el acné por estilo de vida, la carga glucémica de la dieta es la única palanca dietética con ensayos aleatorizados detrás.
En el ensayo de Smith y colaboradores (2007), 43 pacientes siguieron doce semanas una dieta de baja carga glucémica frente a la dieta habitual, con evaluación dermatológica enmascarada. El recuento total de lesiones bajó 21,9 puntos en el grupo experimental frente a 13,8 en el control. La dieta también redujo peso, bajó el índice de andrógenos libres y subió la proteína transportadora IGFBP-1. Un detalle que los propios autores declaran y que casi nadie reproduce: no pudieron descartar que parte del efecto viniera de la pérdida de peso, no de la carga glucémica en sí.
El ensayo coreano de Kwon (2012), con 32 pacientes y diez semanas, lo replicó y añadió análisis histológico: menor tamaño de glándula sebácea, menos inflamación y menor expresión de SREBP-1 e interleucina 8 en la piel del grupo de baja carga glucémica. Es la confirmación de que el cambio no es solo cosmético, ocurre en el tejido.
Y en 2018 se demostró el eslabón mecánico: dos semanas de dieta de baja carga glucémica bajaron la IGF-1 circulante de forma significativa en adultos. Con el matiz ya dicho de que no movió glucosa, insulina ni resistencia a la insulina en ese plazo.
Un apunte sobre el chocolate, porque es el mito más repetido: es el único alimento concreto que se ha puesto a prueba en un ensayo controlado, y no movió la aguja. Lo que la mueve es la carga glucémica del conjunto de la dieta. La culpa no es del cacao, es del azúcar y la harina que lo acompañan. Para aplicar esto en la práctica sin volverte loca, sirven nuestra auditoría de los hacks de la Glucose Goddess, de los que solo unos pocos sobreviven a la evidencia, y la guía sobre pan de masa madre y glucemia.
Lácteos: asociación sólida con tres advertencias
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El metaanálisis más grande que existe, con 14 estudios y 78.529 participantes, encontró una asociación consistente entre lácteos y acné. Las cifras: odds ratio de 1,25 para cualquier lácteo, es decir en torno a un 25 por ciento más de probabilidad, y 1,43 con dos o más vasos de leche al día. Un solo vaso diario ya sube a 1,41; de dos a seis vasos por semana, en cambio, no alcanza significación.
Hay un hallazgo contraintuitivo que merece atención: la leche desnatada sale peor que la entera, con OR de 1,32 frente a 1,22. Eso descarta a la grasa como culpable y apunta a las proteínas del suero y su efecto sobre la insulina y la IGF-1.
Y ahora las tres advertencias, que los propios autores del metaanálisis declaran y que la divulgación habitual omite. Primera: es evidencia observacional, no ensayos; muestra correlación, no causalidad probada. Segunda: los autores encontraron sesgo de publicación estadísticamente significativo y heterogeneidad entre estudios, y piden expresamente interpretar los resultados con cautela. Tercera: los resultados ajustados quedaron atenuados respecto a los no ajustados, lo que sugiere que parte de la asociación se explica por otras variables.
Traducción práctica y honesta: no hace falta demonizar el lácteo ocasional. Si tienes acné resistente y consumes leche a diario, en especial desnatada o batidos de proteína de suero, probar una retirada de ocho a doce semanas es razonable y barato. Es un experimento personal, no una prohibición universal, y su base es una asociación con sesgo declarado, no un ensayo.
Acné hormonal, insulina y SOP
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El acné hormonal es la forma más característica del acné adulto femenino: granos profundos y dolorosos en el tercio inferior de la cara, mandíbula, mentón y cuello, que empeoran en los días previos a la regla. El motor es el exceso de actividad androgénica sobre la glándula sebácea, muchas veces amplificado por la resistencia a la insulina y por el cortisol crónico.
El síndrome de ovario poliquístico afecta a una fracción relevante de las mujeres en edad reproductiva y el acné es uno de sus signos cutáneos, junto al exceso de vello y la irregularidad menstrual. La pieza que conecta todo: una proporción sustancial de mujeres con SOP tiene tolerancia alterada a la glucosa. La resistencia a la insulina eleva los andrógenos, y los andrógenos alimentan el acné. Por eso, en este perfil concreto, las intervenciones que mejoran la sensibilidad a la insulina tienen sentido mecánico y no solo cosmético.
Señal de alarma útil: si al acné en mandíbula se suman reglas irregulares, exceso de vello o dificultad para perder peso, conviene plantear al médico la posibilidad de un SOP. Ahí el acné deja de ser un asunto de piel y pasa a ser una pista diagnóstica que merece estudio.
El mioinositol actúa como sensibilizador de la insulina, en la misma dirección que la metformina y con mejor tolerancia. En mujeres con acné asociado a SOP hay ensayos pequeños que muestran reducción de lesiones y mejoría de las irregularidades menstruales. Es, con diferencia, el suplemento con mejor lógica en este perfil, y sigue siendo evidencia de ensayos pequeños, no de metaanálisis con desenlace cutáneo.
Eje intestino-piel y la bacteria que no es la culpable
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Esta sección es la que más ha cambiado respecto a la versión anterior de este artículo, porque contenía un error de encuadre que conviene corregir en voz alta.
Lo que hay que retirar: la idea de que Cutibacterium acnes es un paso causal del mecanismo, la bacteria que prolifera y produce el grano. Los análisis metagenómicos actuales indican que su abundancia relativa es similar entre piel sana y piel con acné. No hay proliferación. Lo que se asocia al acné es la pérdida de diversidad entre sus filotipos, con predominio de una cepa concreta sobre las demás. Es un cambio en la composición de la comunidad, no en su tamaño. Lo desarrollamos en la entrada de la bacteria y en el microbioma cutáneo.
Eso tiene una consecuencia práctica para quien lee esto: la lógica de atacar la bacteria es más tosca de lo que parece, porque si el problema es que sobra una cepa y faltan las otras, reducir la población entera no restaura nada. No significa que los tratamientos que actúan sobre ella no funcionen; significa que funcionan por mecanismos más finos que el que se les atribuye.
Lo que sí se mantiene es el eje intestino-piel. La lógica es sólida: una dieta de ultraprocesados desequilibra la microbiota intestinal, deteriora la barrera intestinal y deja pasar a la circulación fragmentos bacterianos que encienden inflamación de bajo grado. Esa inflamación viaja y llega a la piel.
Sobre los probióticos para el acné, la honestidad obliga a frenar el entusiasmo. El mecanismo es plausible y hay señales en ensayos pequeños, pero la evidencia humana en conjunto sigue siendo limitada. La conclusión sensata: cuidar la microbiota a través de la dieta, con fibra, fermentados y menos ultraprocesados, es una apuesta razonable y de bajo riesgo; comprar cápsulas esperando que te limpien la cara es ir por delante de los datos. El orden importa: de poco sirve el suplemento si la dieta sigue siendo proinflamatoria.
Suplementos, ordenados por evidencia
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La prensa enumera suplementos que dice haber demostrado, sin distinguir entre el que tiene metaanálisis y el que tiene una hipótesis. Aquí van separados, con su nivel declarado.
Zinc. Es la apuesta general con más base. Una revisión sistemática con metaanálisis encontró que los pacientes con acné tienen zinc sérico significativamente menor que los controles, y que el zinc mejora de forma significativa el recuento medio de pápulas inflamatorias, sin diferencia en efectos adversos frente a comparadores. El efecto es modesto pero real, y mayor si hay déficit. Detalle de manejo: el zinc a largo plazo compite con el cobre, cosa que tratamos en su pieza.
Mioinositol, si hay SOP. La mejor opción en el acné hormonal femenino con componente metabólico, con ensayos pequeños a favor.
Vitamina D, si estás baja. Los pacientes con acné tienden a tener 25(OH)D más baja, y corregir el déficit es razonable por muchos otros motivos. Dosis y objetivos, en la guía correspondiente.
Omega-3, como antiinflamatorio de fondo y no como monoterapia. Nuestra revisión de la evidencia humana de EPA y DHA sitúa lo que se puede y no se puede esperar.
Berberina: beneficio indirecto, si existe, por la vía metabólica. Mejora la resistencia a la insulina, pero no hay ensayo sólido de berberina y acné. Tiene sentido si tu problema de base es metabólico, y en ese caso lo tratamos en su ficha. No la vendas como anti-acné directo.
Vitamina A oral en cápsula: fuera. No confundir con la isotretinoína, que es un fármaco de prescripción. El suplemento no tiene respaldo y a dosis altas es teratogénico.
Ejercicio y sueño: señal contra ruido
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Estas dos palancas aparecen en todos los listados de prensa al mismo nivel que la dieta. No están al mismo nivel, y conviene decir por qué.
Ejercicio. El argumento es indirecto pero coherente: pasar muchas horas sentada empeora la sensibilidad a la insulina y mantiene el cortisol alto, y ambas cosas alimentan el eje que produce acné. El ejercicio moderado rebaja la inflamación sistémica. Es razonable esperar beneficio, sobre todo por la mejora metabólica de fondo. Pero seamos precisos con el nivel: no hay ensayos aleatorizados que demuestren que hacer ejercicio mejore el acné. Es una palanca de salud general que probablemente ayuda, no un tratamiento dirigido.
Sueño. Aquí es donde la divulgación más estira el dato. La afirmación de que acostarse tarde causa acné por alterar el ritmo circadiano y el cortisol es plausible en mecanismo, pero su evidencia en humanos es asociativa y débil, y los ensayos aleatorizados que lo prueben son cero. Dormir bien importa para casi todo, como explicamos en ritmo circadiano y longevidad, pero presentar el horario de acostarse como palanca anti-acné al mismo nivel que la carga glucémica es un error de escala.
La regla general que se deduce: cuando alguien te da cinco consejos en el mismo párrafo, pregúntate cuál de ellos tiene un ensayo detrás. En este tema, normalmente, uno.
Acné en el embarazo
+Lo esencial: si estás embarazada, buscando estarlo o en lactancia, ningún tratamiento del acné se decide sin tu médico. La isotretinoína está absolutamente contraindicada por teratogenicidad, y también la vitamina A oral en cápsula a dosis altas. Esta sección no es una guía de tratamiento.
El acné es una de las condiciones dermatológicas más frecuentes en mujeres en edad fértil, así que la pregunta aparece constantemente y merece una respuesta seria.
Lo absolutamente contraindicado es la isotretinoína oral, por su teratogenicidad establecida, y por el mismo motivo la vitamina A oral en cápsula a dosis altas, que se vende en internet como suplemento anti-acné y no debería estar en ninguna estantería de una mujer que pueda quedarse embarazada.
Lo que sí es abordable, y esto es exactamente lo que hay que hablar con el médico y no decidir por internet, pasa por opciones tópicas de perfil de seguridad conocido y por las palancas de estilo de vida que ocupan el resto de este artículo. La carga glucémica es la única de las cinco que no tiene ninguna contraindicación en el embarazo, lo que la convierte, otra vez, en la primera de la lista. Sobre suplementación en esta etapa, lo único que tratamos con detalle es la vitamina D en el embarazo, y también ahí la dosis la fija el médico.
Existe literatura de revisión específica y reciente sobre el manejo del acné en el embarazo, y está enlazada en las fuentes. Léela con tu médico delante, no en lugar de él.
Qué no hacer con esta información
+Lo esencial: nada de este artículo sustituye a un dermatólogo, y el acné moderado o grave necesita tratamiento médico. Retrasar la consulta probando dietas y suplementos tiene un coste real: las cicatrices que deja el acné inflamatorio no se recuperan después.
Hay cuatro maneras de usar mal lo que acabas de leer, y la primera es la más frecuente y la más cara.
No conviertas esto en una razón para retrasar la consulta. Las palancas de estilo de vida son coadyuvantes, no tratamiento. Si tienes acné inflamatorio moderado o grave, el reloj corre a favor de las cicatrices, que sí son irreversibles. Ordenar tu dieta mientras esperas es sensato; esperar en lugar de ir, no.
No confundas la dirección con la magnitud. Que la carga glucémica sea la palanca con más evidencia no significa que baste. En los ensayos, con doce semanas de dieta controlada, la diferencia frente al control fue de unas ocho lesiones. Es real, es medible y no es una cura.
No hagas restricciones amplias por si acaso. La retirada de lácteos tiene sentido como experimento acotado en un perfil concreto, ocho a doce semanas y con reintroducción. Eliminar grupos enteros de alimentos de forma indefinida por una asociación observacional con sesgo de publicación declarado es una mala relación entre coste y evidencia.
Y no compres el atajo del suplemento. El orden correcto es: primero la carga glucémica, que es gratis y tiene ensayos; después descartar déficit de zinc o vitamina D con una analítica; y solo entonces, si hay sospecha de SOP, plantear el mioinositol con tu médico. Todo lo demás es accesorio. La comida es la palanca; la cápsula es el accesorio.
Las cinco palancas del acné adulto por nivel de evidencia
| Palanca | Tipo de evidencia y en quién | Nivel | Estado |
|---|---|---|---|
| Baja carga glucémica | ECA de 12 semanas, pero en 43 varones de 15 a 25 años. | N4 | La más sólida |
| Baja carga glucémica (histología) | ECA coreano, 32 pacientes: menos glándula sebácea e IL-8. | N4 | Confirma tejido |
| Baja carga glucémica (mecanismo) | ECA de 2 semanas en adultos: baja IGF-1, no toca insulina. | N4 | Subrogado |
| Retirada de lácteos | Metaanálisis observacional, 78.529 personas de 7 a 30 años. | N5 obs. | Sesgo declarado |
| Chocolate como desencadenante | Único alimento aleatorizado por separado. No movió la aguja. | N4 | Refutado |
| Zinc oral | Revisión sistemática: menos pápulas inflamatorias. | N5 | Efecto modesto |
| Mioinositol en SOP | ECA pequeños en mujeres con acné y SOP. | N3-N4 | Mejor opción si SOP |
| Vitamina D | 25(OH)D más baja en pacientes con acné; corregir déficit. | N4 | Solo si hay déficit |
| Omega-3 | ECA pequeño. Antiinflamatorio adyuvante. | N3 | Adyuvante |
| Probióticos orales | Mecanismo plausible, ensayos pequeños, síntesis sin cerrar. | N3 | Limitada |
| Berberina | Mejora la insulina; sin ECA de berberina y acné. | Indirecto | Sin datos directos |
| Ejercicio | Coherente por vía metabólica; ningún ECA con desenlace acné. | Sin ECA | Plausible |
| Horario de acostarse | Asociativo y débil. Cero ensayos aleatorizados. | Sin datos | Ruido |
| Vitamina A oral en cápsula | Sin respaldo y teratogénica a dosis altas. | No | Evitar |
Acné adulto femenino: 5 cosas que la evidencia deja claras
- El acné adulto femenino llega desde dentro: insulina e IGF-1 estimulan la glándula sebácea y amplifican los andrógenos locales, y ambos convergen en mTORC1. Las terapias que funcionan atenúan esa misma señal.
- La carga glucémica es la única palanca dietética con ensayos aleatorizados, y su efecto es real pero modesto: unas ocho lesiones de diferencia frente al control en doce semanas.
- Ninguno de los estudios clave se hizo en la población de este artículo: el ensayo insignia son 43 varones de 15 a 25 años y el metaanálisis de lácteos cubre de 7 a 30. La dirección es fiable; la certeza que se le atribuye, no.
- La asociación con lácteos es sólida en tamaño (OR 1,25, y 1,43 con dos vasos diarios) pero los propios autores declaran sesgo de publicación y resultados ajustados atenuados. Retirada de 8 a 12 semanas como experimento, no como prohibición.
- Cutibacterium acnes no prolifera en el acné: su abundancia relativa es similar en piel sana y con acné. Lo asociado es la pérdida de diversidad de filotipos. Atacar la bacteria en bloque es una herramienta tosca.
La posición de KRECE
El acné adulto femenino es una señal metabólica y hormonal, y tratarlo solo por fuera desperdicia la información que contiene. Esa sigue siendo la tesis de esta pieza y no ha cambiado. Si tienes granos en mandíbula que empeoran antes de la regla, tu piel te está diciendo algo sobre tu insulina, tus andrógenos y tu inflamación de fondo. Es un dato clínico, no un defecto estético.
Lo que hemos corregido en esta revisión es la certeza, no la dirección. Los cuatro estudios sobre los que descansa el consejo dietético del acné adulto se hicieron en poblaciones que no son la de este artículo: 43 varones de 15 a 25 años en el ensayo insignia, y un techo de 30 años en el metaanálisis de lácteos. Eso no invalida nada, pero obliga a cambiar el verbo. Aquí se pasa de «está demostrado» a «es razonable esperar», y esa distinción es la que separa una fuente que informa de una que vende.
El chocolate no, la carga glucémica sí, y la magnitud es modesta. Ocho lesiones de diferencia en doce semanas de dieta controlada es un efecto real y medible que no es una cura. Presentarlo de otra forma, en cualquier dirección, es falsear. Y en el ensayo que lo demostró, los propios autores no pudieron descartar que parte del beneficio viniera de la pérdida de peso.
Sobre la bacteria hemos rectificado explícitamente. La versión anterior de este artículo listaba a Cutibacterium acnes como paso del mecanismo. La metagenómica actual dice que su abundancia relativa es la misma en piel sana y en piel con acné, y que lo asociado a la enfermedad es la pérdida de diversidad entre sus cepas. Dejarlo escrito importa: si el problema es de composición y no de cantidad, la lógica de eliminar la bacteria pierde buena parte de su sentido.
Y el orden de prioridades no ha cambiado, porque es el único que sale gratis. Primero la carga glucémica, que no cuesta dinero y tiene ensayos. Después una analítica para descartar déficit de zinc o vitamina D. Si hay sospecha de SOP, mioinositol con el médico. Todo lo demás es accesorio. Y si el acné es moderado o grave, dermatólogo ya, porque las cicatrices no se recuperan después y ninguna dieta las evita.
Preguntas frecuentes sobre el acné en la mujer adulta
¿Por qué tengo acné a los 30 si no tuve de adolescente?
¿Qué dieta tiene más evidencia para el acné?
¿Esos estudios se hicieron en mujeres adultas?
¿Hay que dejar los lácteos para el acné?
¿La bacteria Cutibacterium acnes causa el acné?
¿Qué suplemento tiene más base para el acné?
En qué se basa este artículo
Ver las 8 fuentes
- Smith RN, Mann NJ, Braue A, Mäkeläinen H, Varigos GA. The effect of a high-protein, low glycemic-load diet versus a conventional, high glycemic-load diet on biochemical parameters associated with acne vulgaris. J Am Acad Dermatol. 2007;57(2):247-256.Ensayo de referencia de la carga glucémica. 43 pacientes varones de 15 a 25 años, 12 semanas, evaluación dermatológica enmascarada. Lesiones totales -21,9 (IC95% -26,8 a -19,0) frente a -13,8 (-19,1 a -8,5), P=0,01. Los autores declaran que no pudieron descartar el papel de la pérdida de peso.
- Smith RN, et al. A low-glycemic-load diet improves symptoms in acne vulgaris patients: a randomized controlled trial. Am J Clin Nutr. 2007;86(1):107-115.Segunda publicación de la misma cohorte de 43 varones, con las cifras -23,5 frente a -12,0 (P=0,03). Se incluye para evitar el error frecuente de contarlas como dos ensayos distintos.
- Kwon HH, Yoon JY, Hong JS, Jung JY, Park MS, Suh DH. Clinical and histological effect of a low glycaemic load diet in treatment of acne vulgaris in Korean patients. Acta Derm Venereol. 2012;92(3):241-246.32 pacientes, 10 semanas. Mejoría clínica en lesiones inflamatorias y no inflamatorias, y confirmación histológica: menor tamaño de glándula sebácea, menos inflamación y menor expresión de SREBP-1 e interleucina 8.
- Burris J, Shikany JM, Rietkerk W, Woolf K. A Low Glycemic Index and Glycemic Load Diet Decreases Insulin-like Growth Factor-1 among Adults with Moderate and Severe Acne. J Acad Nutr Diet. 2018.Ensayo de 2 semanas en adultos. La IGF-1 bajó de 267,3 a 244,5 ng/mL (P=0,049), pero no hubo diferencias entre grupos en glucosa, insulina, IGFBP-3 ni resistencia a la insulina. Desenlace subrogado, no clínico.
- Juhl CR, Bergholdt HKM, Miller IM, Jemec GBE, Kanters JK, Ellervik C. Dairy Intake and Acne Vulgaris: A Systematic Review and Meta-Analysis of 78,529 Children, Adolescents, and Young Adults. Nutrients. 2018;10(8):1049.14 estudios, edades de 7 a 30 años. OR 1,25 (1,15-1,36) para cualquier lácteo; 1,43 (1,09-1,88) con dos o más vasos diarios; desnatada 1,32 frente a entera 1,22. Los autores declaran sesgo de publicación (p=4,71×10-3), heterogeneidad y atenuación de los resultados ajustados.
- Texto completo del metaanálisis de lácteos y acné. Nutrients, acceso abierto.Versión íntegra consultada para verificar las advertencias metodológicas que la mayoría de las fuentes secundarias omite al citar este trabajo.
- Yee BE, Richards P, Sui JY, Marsch AF. Serum zinc levels and efficacy of zinc treatment in acne vulgaris: A systematic review and meta-analysis. Dermatol Ther. 2020;33(6):e14252.Los pacientes con acné tienen zinc sérico significativamente menor que los controles, y el zinc mejora de forma significativa el recuento medio de pápulas inflamatorias, sin diferencia en efectos adversos frente a comparadores.
- Management of Acne in Pregnancy. American Journal of Clinical Dermatology. 2024.Revisión sobre seguridad del tratamiento del acné en mujeres en edad fértil, embarazo y lactancia. Sustituye a la página divulgativa que citaba la versión anterior de este artículo.
