Ilustración microscópica de levaduras Malassezia agrupadas alrededor de un conducto sebáceo, con escamas de queratina separándose sobre ellas.
GLOSARIO · 31 Ago 2026

Malassezia

Qué es Malassezia, por qué depende de tu sebo para vivir, cómo causa la caspa y por qué la cantidad de levadura no predice quién la tendrá.

Sistema KRECE / Glosario
Malassezia · la levadura del micobioma cutáneo
Malasseziala levadura que no sabe fabricar su propia grasa

Malassezia es un género de levaduras que vive en tu piel y constituye entre el 50 y el 80 por ciento de todos los hongos que llevas encima. Perdió el gen que fabrica ácidos grasos, así que no puede sintetizar su propia grasa y tiene que robártela a ti, del sebo. Es la causa de la caspa, que afecta a la mitad de los adultos. Y sin embargo, la cantidad de levadura que tengas no predice si la vas a tener.

Respuestas directas

Lo que has venido a saber

¿Qué es Malassezia?

Un género de levaduras basidiomicetas que forma parte de la microbiota normal de la piel humana y de otros mamíferos de sangre caliente. Se conocen más de veinte especies, y en el ser humano dominan M. restricta y M. globosa. Supone del 50 al 80 por ciento del micobioma cutáneo.

¿Por qué depende de mi sebo?

Porque perdió el gen de la ácido graso sintasa. Sin esa enzima no puede fabricar ácidos grasos de cadena larga de novo, así que los tiene que sacar del entorno. Para eso conserva y ha expandido familias de lipasas que rompen los triglicéridos del sebo. Vive donde hay glándulas sebáceas porque es el único sitio donde puede comer.

¿Cómo causa la caspa exactamente?

Sus lipasas parten los triglicéridos del sebo en ácidos grasos saturados e insaturados. La levadura consume los saturados y deja los insaturados, sobre todo ácido oleico, acumulados en el estrato córneo. En las personas susceptibles, ese residuo desencadena la descamación. La caspa no es el hongo: son sus sobras.

¿Tener más Malassezia significa más caspa?

No, y este es el dato que casi nadie cuenta. La referencia clínica es explícita: ni el nivel de sebo producido ni la cantidad de levadura parecen ser factores significativos. Lo que decide es la susceptibilidad individual a los ácidos grasos que quedan.

¿Es lo mismo que el «acné por hongos»?

La foliculitis por Malassezia es real y no es acné. Se presenta como pápulas y pústulas monomorfas de 1 a 2 milímetros y se confunde con el acné constantemente, también por parte de quien la trata. La distinción importa porque los tratamientos son distintos, y el diagnóstico es clínico.

¿Qué dice KRECE?

Que Malassezia es el segundo caso idéntico que documentamos en la piel. Como el Demodex, es un residente casi universal cuya patología no depende de su abundancia sino de cómo responde el hospedador. Dos organismos sin relación evolutiva, la misma conclusión. Eso ya no es una coincidencia, es un patrón.

El análisis

Malassezia, sección a sección

Qué es Malassezia y cuánta llevas encima

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Malassezia es un género de levaduras del filo Basidiomycota, el mismo grupo al que pertenecen las setas, aunque estas no formen cuerpos fructíferos y vivan como células redondeadas que se dividen por gemación. Forman parte de la microbiota normal de la piel de casi todos los mamíferos de sangre caliente, y en el ser humano son, con diferencia, los hongos dominantes.

La cifra que ordena el resto: Malassezia constituye entre el 50 y el 80 por ciento de todo el micobioma cutáneo humano. Es decir, de todos los hongos que llevas en la piel, más de la mitad y hasta cuatro quintas partes son de este único género. En la práctica, hablar del micobioma de la piel es hablar casi exclusivamente de Malassezia.

El nombre viene de Louis-Marie Malassez, el médico francés que describió la levadura en 1874 estudiando pacientes con dermatitis seborreica. En 1904, el micólogo Raymond Sabouraud propuso un género distinto, Pityrosporum, para las formas de levadura sin hifas aisladas de piel normal, sin saber que eran el mismo organismo. Esa doble nomenclatura sobrevive todavía en el nombre clínico «foliculitis por Pityrosporum», y explica buena parte de la confusión terminológica que encontrarás por ahí.

Es, por tanto, un residente normal, exactamente en el mismo sentido en que lo son las bacterias comensales del microbioma cutáneo o las del intestino. Tenerlo no es una infección ni un fallo de higiene: es el estado por defecto de la piel humana adulta.

El gen que perdió y por qué la ata a tu sebo

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Aquí está la particularidad biológica que hace de Malassezia algo más que un hongo de la caspa, y es una historia de pérdida de genes.

La secuenciación de catorce especies del género confirmó lo mismo en todas: los genomas carecen del gen citosólico de la ácido graso sintasa, la enzima multifuncional imprescindible para sintetizar ácidos grasos saturados de cadena larga de novo, como el palmitato. Sin ese gen, Malassezia no puede fabricar sus propias grasas. Tiene que sacarlas del entorno, y el único entorno del que dispone eres tú.

La compensación evolutiva es elegante y es lo que la convierte en lo que es. Frente a la pérdida de la vía sintética, el género conserva y ha expandido de forma llamativa las familias de genes de lipasas, fosfolipasas y esfingomielinasas, enzimas secretadas que rompen los lípidos del hospedador para liberar los ácidos grasos que necesita. En el genoma de M. globosa se han identificado 23 lipasas y fosfolipasas, de las cuales al menos cuatro lipasas y dos fosfolipasas se expresan en la superficie de la piel humana. Una de ellas, designada LIP1, está documentada como expresada en piel humana viva.

De ahí se deduce toda su ecología sin necesidad de nada más. Vive donde hay glándulas sebáceas, que es donde está la comida: cuero cabelludo, cara, pecho y espalda alta. Su población es mayor en adultos que en niños, en paralelo a la producción de sebo, y las comunidades fúngicas son más diversas en la infancia porque todavía no hay un recurso que permita a una sola especie dominarlo todo.

Las especies que importan y dónde vive cada una

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El género tiene más de veinte especies descritas, varias de ellas propias de otros animales. En piel humana hay cuatro con nombre que conviene retener, y una distribución por zona corporal más específica de lo que cabría esperar.

M. restricta y M. globosa son las dos dominantes en el ser humano y las principales implicadas en caspa y dermatitis seborreica. Su reparto por el cuerpo no es aleatorio: M. globosa predomina en occipucio, espalda y manubrio esternal, mientras que M. restricta lo hace en conducto auditivo externo, surco retroauricular y frente. M. furfur es la más asociada a la pitiriasis versicolor y aparece con frecuencia en lesiones de dermatitis seborreica del cuero cabelludo. M. sympodialis es la que domina en las lesiones de dermatitis atópica.

Ese reparto por microhábitat es la misma lógica que gobierna el ecosistema cutáneo entero: no hay un microbioma de la piel, hay varios nichos con presiones distintas dentro del mismo cuerpo. Y una advertencia terminológica, porque genera confusión real: la Trametes versicolor de los suplementos de hongos funcionales no tiene nada que ver con la pitiriasis versicolor de Malassezia. Comparten el adjetivo latino, que significa «de varios colores», y nada más.

Caspa: el mecanismo real, paso a paso

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El mecanismo está bien establecido y es más interesante de lo que sugiere el anuncio de champú, porque el agente que irrita no es el hongo.

Va en cuatro pasos. Uno: las glándulas sebáceas del cuero cabelludo secretan sebo, una mezcla de triglicéridos, ésteres de cera, escualeno y algo de colesterol. Dos: Malassezia secreta sus lipasas y rompe los triglicéridos en ácidos grasos libres, saturados e insaturados. Tres: la levadura consume los saturados, que son los que necesita para sobrevivir, y deja los insaturados, en particular el ácido oleico, acumulados sobre el estrato córneo. Cuatro: en las personas susceptibles, ese ácido oleico residual altera la barrera y desencadena la descamación y el picor característicos.

La consecuencia conceptual es la que da título a esta sección. La caspa no la produce el hongo directamente: la producen sus sobras. Malassezia no invade, no destruye tejido y no se comporta como un patógeno: se limita a comer, y lo que deja en el plato es lo que algunos organismos no toleran.

Eso explica también el patrón temporal de la dermatitis seborreica, que es bimodal y sigue exactamente la curva de actividad sebácea: un pico en los tres primeros meses de vida, cuando la glándula sebácea del recién nacido está activada por hormonas maternas, luego años de calma, y un segundo arranque desde la adrenarquia con un pico posterior a partir de la cuarta década. El hongo estaba antes y sigue después; lo que cambia es la despensa.

El dato que rompe el relato: la cantidad no predice nada

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Si has llegado hasta aquí con la idea de que más levadura significa más caspa, esta sección es la que hay que leer despacio, porque la referencia clínica dice exactamente lo contrario.

La formulación estándar es que el inicio de la dermatitis seborreica depende de la interacción entre tres cosas: la flora normal de la piel, y sobre todo Malassezia; la composición lipídica de la superficie cutánea; y la susceptibilidad individual. Y a continuación viene la frase que casi nunca se cita: ni el nivel de sebo producido ni la cantidad de levadura parecen ser factores significativos.

Léelo otra vez. Las dos variables que todo el marketing del sector propone atacar, el exceso de grasa y el exceso de hongo, no son las que determinan quién desarrolla la enfermedad. La tercera, la susceptibilidad del hospedador, sí. Personas con la misma carga de Malassezia y la misma producción sebácea difieren en si reaccionan o no al ácido oleico residual, y esa diferencia es donde está la enfermedad.

Eso no invalida los tratamientos antifúngicos, y conviene decirlo con precisión para no pasarse de listo. Reducir la población reduce la producción de ácidos grasos libres, así que atacar al hongo sí funciona como palanca aunque el hongo no sea la variable explicativa. Pero explica dos cosas que confunden a mucha gente: por qué la caspa recidiva en cuanto se abandona el tratamiento, ya que la levadura vuelve siempre porque es residente normal, y por qué hay personas que conviven con densidades altas sin síntoma alguno.

Cuándo sí es un problema: los cuadros clínicos

+Lo esencial: todos estos cuadros los diagnostica y trata un dermatólogo. Esta sección explica qué son, no cómo tratarlos. Y hay una señal de alarma concreta: la aparición súbita de una dermatitis seborreica grave es motivo para descartar infección por VIH, porque su prevalencia en personas VIH positivas sube al 40 u 80 por ciento.

Malassezia está implicada en un grupo de cuadros que comparten localización, las zonas ricas en glándulas sebáceas, y que difieren en profundidad y en mecanismo.

La caspa es la forma más leve y no inflamatoria, y afecta a alrededor del 50 por ciento de los adultos en algún momento. La dermatitis seborreica es su versión inflamatoria, con placas eritematosas y escamas grasas, y su prevalencia mundial ronda el 5 por ciento, entre el 1 y el 3 por ciento en adultos inmunocompetentes. Es más frecuente en hombres y está asociada a enfermedad de Parkinson y a otras condiciones neurológicas y psiquiátricas.

La pitiriasis versicolor son las manchas hipopigmentadas o hiperpigmentadas de tronco y hombros, más frecuentes en climas tropicales, donde la prevalencia puede alcanzar del 20 al 50 por ciento. La foliculitis por Malassezia merece sección propia y viene a continuación. Y en dermatitis atópica, sobre todo con M. sympodialis, la levadura actúa como desencadenante de respuesta inmune más que como agente infeccioso.

Los tratamientos establecidos existen y son eficaces: antifúngicos tópicos y agentes como la piritiona de zinc, el ketoconazol o el sulfuro de selenio. No damos cifras de eficacia comparada porque no las hemos verificado contra revisión sistemática en la preparación de esta entrada, y esta pieza es sobre el organismo, no sobre el tratamiento. La elección es del dermatólogo.

La foliculitis por Malassezia no es acné

+Lo esencial: el mal llamado «acné por hongos» es un cuadro real y distinto del acné, pero no se autodiagnostica por una foto de internet ni se trata por ensayo y error. Si llevas meses tratando un acné que no responde, eso es una consulta dermatológica, no un cambio de rutina cosmética.

Este es el punto donde la biología se cruza con una de las modas más extendidas del cuidado de la piel en redes, la llamada fungal acne, y conviene separar lo que es real de lo que no.

Lo real: la foliculitis por Malassezia existe, está descrita clínicamente y consiste en una erupción acneiforme de pápulas y pústulas monomorfas de uno a dos milímetros, sobre fondo eritematoso, típicamente en pecho, espalda y hombros y con frecuencia acompañada de signos de dermatitis seborreica. Es más común en adolescentes y adultos jóvenes, coincidiendo con el pico de actividad sebácea. Y es un hecho documentado que se confunde habitualmente con el acné, también por parte de profesionales.

La palabra que hace todo el trabajo diagnóstico es monomorfa. El acné verdadero es polimorfo: conviven comedones abiertos y cerrados, pápulas, pústulas y a veces nódulos, en distintos estadios. La foliculitis por Malassezia produce lesiones todas iguales y no produce comedones. Es la clase de distinción que un dermatólogo hace mirando, y que una foto de móvil no permite hacer.

Lo que no es real: la idea de que existe una lista de ingredientes cosméticos que «alimentan el hongo» y que basta con evitarlos. Circula por redes con aspecto de protocolo, apoyada en la lógica de que Malassezia consume ácidos grasos de determinada longitud de cadena, y es una extrapolación de la fisiología a la formulación que nadie ha validado clínicamente. El acné de verdad, con su propio marco causal hormonal e inflamatorio, lo tratamos en la pieza que le corresponde, y no es esto.

El patrón del cluster: dos organismos, una conclusión

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Esta sección es la que justifica que esta entrada exista en KRECE y no en un blog de dermatología, y es una observación que no hemos encontrado formulada así en ninguna fuente en español.

Pon en paralelo los dos residentes cutáneos que hemos documentado. El ácaro Demodex es un artrópodo. Malassezia es un hongo basidiomiceto. No tienen relación evolutiva alguna: los separan más de mil millones de años. Y sin embargo comparten tres rasgos exactos.

Uno: los dos han perdido genes hasta quedar atrapados en nosotros. Demodex conserva el menor número de genes codificantes de proteína identificado entre los panartrópodos y ha perdido la capacidad de vivir en otro sitio. Malassezia perdió la ácido graso sintasa y no puede fabricar sus propias grasas. Dos linajes sin parentesco, la misma estrategia: soltar lastre genético y depender del hospedador para lo que ya no saben hacer.

Dos: los dos son residentes casi universales. Demodex supera el 90 por ciento de prevalencia en adultos. Malassezia es del 50 al 80 por ciento del micobioma cutáneo de cualquiera. Tenerlos es la norma, no la excepción.

Y tres, la conclusión: en los dos casos, la patología no depende de la abundancia del organismo sino de la respuesta del hospedador. En la demodicosis crónica se ha descrito una mutación de ganancia de función en la respuesta inmune humana. En la dermatitis seborreica, ni la cantidad de levadura ni el nivel de sebo son factores significativos, y sí lo es la susceptibilidad individual. Dos veces la misma frase, con organismos que no comparten nada. Eso deja de ser una coincidencia y empieza a ser un principio del ecosistema cutáneo, y encaja con lo que sabemos del papel real de los comensales y de la competencia inmunitaria como variable que de verdad se mueve con la edad.

Qué hacer con esto y qué no

+Lo esencial: tener Malassezia no es una enfermedad y no se trata. No existe forma de eliminarla ni razón para intentarlo, porque es residente normal y vuelve siempre. Si hay caspa persistente, placas o una erupción que no responde, el sitio es la consulta dermatológica.

De una entrada sobre un organismo comensal no sale un protocolo, y quien te venda uno va por delante de los datos. Con eso dicho, hay cuatro cosas que sí se sostienen.

No hay nada que erradicar. Malassezia forma la mitad larga de tu micobioma cutáneo y volverá siempre, porque tu piel produce sebo y ese sebo es su alimento. Los tratamientos antifúngicos controlan población, no la eliminan, y por eso la caspa recidiva al abandonarlos. Eso no es un fracaso del tratamiento: es lo que cabe esperar cuando se maneja un residente.

La variable que importa no la puedes medir en casa. Si lo que determina la enfermedad es tu susceptibilidad al ácido oleico residual y no la carga de levadura, entonces ningún recuento, ninguna foto y ningún test comercial te dice nada útil. Es la misma conclusión a la que llegamos con la densidad de ácaros.

Desconfía de la lista de ingredientes prohibidos. Los protocolos de evitación que circulan en redes extrapolan de la fisiología del hongo a la formulación cosmética sin validación clínica. La formulación importa mucho, como argumentamos en su pieza correspondiente, pero importa por penetración y estabilidad, no por listas de ingredientes copiadas de un foro.

Y no confundas esto con envejecimiento cutáneo. Malassezia no acelera el envejecimiento de la piel. Lo que sí lo hace está en otro sitio: los cambios estructurales del colágeno y la carga inflamatoria de fondo. La levadura es un vecino ruidoso en algunas casas, no el que tira el edificio.

Comparativa

Qué sabemos de Malassezia y con qué nivel de evidencia

Auditoría KRECE de las afirmaciones más repetidas sobre Malassezia, clasificadas por nivel de evidencia N0-N5
AfirmaciónQué dice la evidenciaNivelEstado
Es del 50 al 80% del micobioma cutáneoAnálisis de micobioma en múltiples sitios corporales.N2Establecido
Carece del gen de la ácido graso sintasaConfirmado en las secuencias de 14 especies del género.Fuera de escala clínicaGenomas secuenciados
Depende del sebo del hospedador para vivir23 lipasas y fosfolipasas en M. globosa; LIP1 activa en piel.N2Establecido
La caspa la desencadena el ácido oleico residualConsume los saturados y deja los insaturados en el córneo.N2Mecanismo descrito
Más levadura significa más caspaNi la cantidad de levadura ni el sebo son factores significativos.N2Refutado
Lo decisivo es la susceptibilidad individualEs la tercera variable del modelo, y la que sí discrimina.N2Consistente
La caspa afecta a la mitad de los adultosEn torno al 50%; la dermatitis seborreica, en torno al 5%.N2Establecido
La foliculitis por Malassezia existe y no es acnéPápulas monomorfas de 1 a 2 mm, sin comedones.N2Entidad reconocida
Hay ingredientes cosméticos que «alimentan el hongo»Extrapolación de la fisiología a la formulación, sin validar.Sin datosNo demostrado
Se puede eliminar del todoEs residente normal del micobioma; recoloniza siempre.N2No procede
Puntos clave

Malassezia: 5 cosas que la evidencia deja claras

  1. Malassezia es del 50 al 80 por ciento de todo el micobioma cutáneo humano. Hablar de los hongos de la piel es hablar casi solo de este género.
  2. Perdió el gen de la ácido graso sintasa y no puede fabricar sus propias grasas. A cambio expandió sus familias de lipasas: 23 identificadas en el genoma de M. globosa. Vive donde hay sebo porque es el único sitio donde come.
  3. La caspa no la causa el hongo directamente, la causan sus sobras: consume los ácidos grasos saturados del sebo y deja los insaturados, sobre todo ácido oleico, sobre el estrato córneo.
  4. Ni la cantidad de levadura ni el nivel de sebo son factores significativos para desarrollar dermatitis seborreica. Lo decisivo es la susceptibilidad individual al residuo lipídico.
  5. Es el segundo caso idéntico del cluster cutáneo: como el Demodex, un residente casi universal que perdió genes hasta depender de nosotros y cuya patología depende del hospedador, no de su abundancia.
Posición oficial

La posición de KRECE

Malassezia confirma un patrón que ya sospechábamos con el Demodex, y esa es la razón de publicar esta entrada. Un ácaro y un hongo, separados por más de mil millones de años de evolución, han llegado por caminos independientes al mismo sitio: perder genes, quedar atrapados en la piel humana y producir enfermedad solo en quien reacciona a ellos. Cuando dos linajes sin parentesco convergen en la misma solución y en el mismo tipo de patología, lo que estás viendo ya no es una anécdota de cada organismo, es una regla del ecosistema.

La frase que hay que retener es que la caspa no la produce el hongo, la producen sus sobras. Malassezia no invade, no destruye tejido y no se comporta como un patógeno. Come, y deja en el plato los ácidos grasos insaturados que no le sirven. Que eso se convierta o no en enfermedad depende de una variable que está en ti y no en él. Es un desplazamiento del foco que el sector no tiene ningún incentivo en hacer, porque no se puede vender.

Sobre el dato de que la cantidad no predice, somos deliberadamente insistentes. Es la información con más consecuencias prácticas de toda la entrada y es la que sistemáticamente falta en lo que se publica. Las dos variables que el marketing propone atacar, exceso de grasa y exceso de hongo, no son las que determinan quién enferma. Dicho lo cual, y para no pasarnos de listos: reducir la población sigue funcionando como palanca terapéutica, porque menos levadura significa menos ácido oleico residual. Que el hongo no sea la variable explicativa no significa que no sea una diana útil.

Con la moda del «acné por hongos» somos más severos. La foliculitis por Malassezia es real, está descrita y se distingue del acné por un rasgo concreto, las lesiones monomorfas sin comedones. Lo que no está validado es la parte que se ha viralizado: la lista de ingredientes que supuestamente alimentan el hongo, extrapolada de su fisiología a la formulación cosmética sin que nadie lo haya comprobado en clínica. Que un hongo consuma ácidos grasos de cierta longitud en un medio de cultivo no permite deducir qué le pasa a tu cara con una crema.

Y la conclusión práctica es la misma de siempre en este cluster: entender, no intervenir. No hay nada que erradicar, no hay test que merezca la pena y no hay rutina que prevenga nada. Si hay caspa persistente, placas o una erupción que no responde, es dermatólogo. Publicamos esta entrada porque el hueco era real y porque el marco correcto importa, no porque haya nada que comprar al final.

Consultas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre Malassezia

¿Qué es Malassezia y por qué la tengo en la piel?
Es un género de levaduras basidiomicetas que forma parte de la microbiota normal de la piel humana y de otros mamíferos. Constituye entre el 50 y el 80 por ciento de todo el micobioma cutáneo, así que tenerla es el estado por defecto de la piel adulta, no una infección ni un problema de higiene. Vive donde hay glándulas sebáceas porque depende del sebo para alimentarse.
¿Por qué Malassezia necesita el sebo para vivir?
Porque carece del gen de la ácido graso sintasa, confirmado en las secuencias genómicas de catorce especies del género. Sin esa enzima no puede sintetizar ácidos grasos de cadena larga de novo y tiene que obtenerlos del entorno. Para eso conserva y ha expandido familias de lipasas y fosfolipasas que rompen los lípidos del sebo humano: en el genoma de M. globosa se han identificado 23.
¿Cómo produce Malassezia la caspa?
Sus lipasas descomponen los triglicéridos del sebo en ácidos grasos saturados e insaturados. La levadura consume los saturados y deja los insaturados, en particular el ácido oleico, acumulados sobre el estrato córneo. En las personas susceptibles, ese residuo altera la barrera y desencadena la descamación. Es decir, la caspa no la produce el hongo directamente, sino lo que deja tras alimentarse.
¿Tener más Malassezia significa tener más caspa?
No. La referencia clínica es explícita: el inicio de la dermatitis seborreica depende de la interacción entre la flora normal, la composición lipídica de la superficie y la susceptibilidad individual, y ni el nivel de sebo producido ni la cantidad de levadura parecen ser factores significativos. Personas con la misma carga de Malassezia difieren en si desarrollan síntomas.
¿Qué es el llamado acné por hongos y en qué se diferencia del acné?
Es la foliculitis por Malassezia, una entidad real y distinta del acné. Se presenta como pápulas y pústulas monomorfas de uno a dos milímetros, todas del mismo tipo y sin comedones, típicamente en pecho, espalda y hombros. El acné verdadero es polimorfo: conviven comedones, pápulas, pústulas y a veces nódulos en distintos estadios. La distinción la hace un dermatólogo, no una foto.
¿Se puede eliminar Malassezia de la piel?
No, y no tiene sentido intentarlo. Es un residente normal que constituye la mayor parte del micobioma cutáneo y recoloniza siempre, porque tu piel produce el sebo del que se alimenta. Los tratamientos antifúngicos controlan la población, no la erradican, y por eso la caspa recidiva cuando se abandonan. Eso no es un fracaso del tratamiento: es lo esperable al manejar un comensal.
Fuentes de información

En qué se basa este artículo

Ver las 7 fuentes
  1. Skin Commensal Fungus Malassezia and Its Lipases.Fuente del mecanismo completo de la caspa: las lipasas descomponen los lípidos del sebo, la levadura consume los saturados y los insaturados, sobre todo el ácido oleico, se acumulan en el estrato córneo y desencadenan la descamación en los susceptibles. También de las 23 lipasas y fosfolipasas del genoma de M. globosa y de la distribución por sitio corporal.
  2. Seborrheic Dermatitis. StatPearls, NCBI Bookshelf.Fuente del dato central de esta entrada: el inicio depende de flora normal, composición lipídica y susceptibilidad individual, y ni el nivel de sebo ni la cantidad de levadura parecen ser factores significativos. También de la prevalencia (5 por ciento mundial, caspa cerca del 50) y del patrón bimodal por edad.
  3. Lipid Metabolic Versatility in Malassezia spp. Yeasts Studied through Metabolic Modeling. Frontiers in Microbiology. 2017.Confirmación de la lipodependencia en las secuencias genómicas de 14 especies del género: ausencia del gen citosólico de la ácido graso sintasa y presencia de lipasas, fosfolipasas y esfingomielinasas que liberan ácidos grasos del hospedador.
  4. Evaluation of Expression of Lipases and Phospholipases of Malassezia restricta in Patients with Seborrheic Dermatitis.Expresión in vivo de lipasas y fosfolipasas en pacientes con dermatitis seborreica, e identificación de la lipasa LIP1 como expresada en piel humana.
  5. Tao R, et al. Skin microbiome alterations in seborrheic dermatitis and dandruff: A systematic review. Experimental Dermatology. 2021.Revisión sistemática de las alteraciones del microbioma cutáneo en dermatitis seborreica y caspa, con las cifras de prevalencia de ambas entidades.
  6. Seborrheic Dermatitis: Exploring the Complex Interplay with Malassezia.Reparto de especies por cuadro clínico: M. furfur predominante en pitiriasis versicolor y en lesiones de dermatitis seborreica del cuero cabelludo, M. sympodialis en lesiones de dermatitis atópica.
  7. National Center for Biotechnology Information. NCBI Taxonomy: género Malassezia, identificador 55193.Nomenclatura y linaje verificados en vivo el 30 de agosto de 2026: Fungi, Basidiomycota, Ustilaginomycotina, Malasseziomycetes, Malasseziales, Malasseziaceae. Incluye el árbol de especies con identificador propio. No se emite identificador MeSH porque no se ha podido resolver en esta sesión.
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