Toda la industria del NMN y del NR descansa sobre una frase de cuatro palabras: el NAD+ baja con la edad. De ahí se deduce que reponerlo frena el envejecimiento. Pero esa frase esconde una cadena de tres eslabones, y desde 2025 los tres se pueden auditar por separado: si baja en sangre, si baja en el tejido, y si esa bajada causa algo. Los resultados no apuntan en la misma dirección, y el más incomodo para la industria no es el de la sangre.
Lo que has venido a saber
¿Baja el NAD+ con la edad?
Depende de dónde se mida. En sangre completa no baja: siete cohortes humanas independientes con un método validado no encontraron asociación con la edad. En músculo sí parece bajar, pero esa evidencia es humana observacional, no experimental.
¿Y si baja en el músculo, importa?
Ahí está el hallazgo de 2025. Cuando se provoca la caída a propósito en el músculo de un ratón ya adulto, con un descenso del 85 por ciento, la morfología, la contractilidad y la tolerancia al ejercicio se mantienen. Es un modelo animal, no una persona, pero rompe el paso de correlación a causa.
¿Entonces el NMN y el NR no sirven de nada?
No es eso. Suben el NAD+ circulante de forma fiable y demostrada. Lo que sigue sin demostrarse es que esa subida se traduzca en desenlaces clínicos: los metaanálisis no separan del placebo. Se compra un biomarcador que se mueve, no un beneficio medido.
¿Sirve medirse el NAD+ en sangre?
Como marcador de envejecimiento, no. El número confirma que el precursor se absorbe y poco más. Además es frágil: congelar la muestra rompe los glóbulos rojos y el resultado cae de forma variable entre muestras.
¿Qué sí mueve el NAD+ donde importa?
El entrenamiento. En biopsia muscular humana, los mayores entrenados conservan la mitad de las diferencias moleculares que la edad introduce en el metabolismo energético, incluida la vía del NAD+. Es evidencia humana de tejido y no cuesta dinero.
¿Hay alguien que no deba tomar precursores?
Sí. En cáncer activo o antecedente oncológico, la decisión es del oncologo, no propia: el NAD+ alimenta el metabolismo de todas las células, también las tumorales. Tampoco hay datos de seguridad más allá de unos meses de uso.
NAD+ y edad: lo que vas a encontrar
La cadena causal, sección a sección
La premisa comercial, enunciada con precisión
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La promesa que sostiene un mercado entero se puede escribir en una línea: el NAD+ cae con la edad, esa caída contribuye al deterioro, y reponerlo con un precursor revierte parte del deterioro. Es una cadena causal de tres eslabones, no una afirmación única, y esa distinción es todo el artículo.
La cadena nació en el ratón y ahí funcionaba. En roedores el NAD+ tisular baja con la edad y reponerlo mejora la función mitocondrial y algunos marcadores de salud. Sobre ese cuerpo de datos se construyeron el NMN, el NR y la divulgación de David Sinclair. El problema no fue el ratón. Fue dar por cerrada la traducción al humano antes de auditarla eslabón a eslabón.
Desde mayo de 2026 los tres eslabones tienen datos propios y hay que juzgarlos por separado, porque uno está refutado, otro sostenido y el tercero contradicho. Mezclarlos es precisamente lo que permite vender el conjunto.
Primer eslabón: en sangre no baja
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El trabajo del grupo de Ámsterdam de Riekelt Houtkooper, publicado en Nature Metabolism en mayo de 2026, cuantificó NAD+ en siete cohortes humanas independientes con cromatografía líquida de ultra alta resolución acoplada a espectrometría de masas, validada para la variabilidad real de laboratorio. El resultado es que el NAD+ en sangre completa se mantiene notablemente estable con la edad y a través de intervenciones de estilo de vida.
Lo importante metodológicamente es que el método sí detectaba cambios cuando los había. Los precursores movían el número. Es decir, no es que el instrumento fuese ciego: es que no había señal de edad que ver. Un control positivo que funciona es lo que separa un resultado negativo informativo de un experimento fallido.
El comentario editorial de la propia revista lo resumió sin ambigüedad: la sangre no sirve como ventana del envejecimiento del NAD+. Y eso descalifica de golpe el análisis de NAD+ en sangre como test de longevidad, que es un producto que ya se vende.
Por qué los estudios antiguos veían una caída
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La explicación es de manipulación de muestra, no de biología. El NAD+ de la sangre vive sobre todo dentro de los glóbulos rojos, protegido por la membrana. En el plasma circulan enzimas cuyo trabajo es degradarlo, entre ellas la familia CD38.
Al congelar la muestra a menos veinte o menos ochenta grados, las membranas se rompen y el NAD+ queda expuesto a esas enzimas. La pérdida es grande y, lo que es peor, variable de una muestra a otra, y aumenta con cada ciclo de congelación y descongelación. Un sesgo que se agrava con el tiempo de almacenamiento produce exactamente el patrón que se interpretó como envejecimiento.
Es un recordatorio incómodo y útil: un artefacto preanalítico consistente se lee igual que un hallazgo biológico si nadie audita el método. Aquí alguien lo auditó.
Segundo eslabón: en el músculo sí parece bajar
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Sangre y tejido no son lo mismo, y esa es la mejor defensa que le queda a la hipótesis. El NAD+ circulante lo marcan los glóbulos rojos, que no tienen mitocondrias y no sufren lo que sufren el músculo, el hígado o el cerebro. Que la sangre esté plana no descarta que el tejido cambie.
Y hay datos de tejido. En 2022 el mismo entorno de investigación mostró que el NAD+ del músculo humano se asocia positivamente a la función física. En 2026, con transcriptómica, metabolómica y lipidómica sobre biopsia muscular, los metabolitos de la vía del NAD+ aparecieron entre los más alterados por la edad.
Conviene nombrar el nivel con precisión, porque es donde se cuela el marketing. Esto es evidencia humana observacional: describe una asociación en un momento dado. No dice que la caída del NAD+ produzca la pérdida de función. Podría ser al revés, o podrían compartir causa. Es el eslabón que sigue vivo, y sigue vivo como hipótesis.
Tercer eslabón: el experimento que lo pone a prueba
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En abril de 2025, el grupo de Jonas Treebak en el centro de investigación metabólica de la Fundación Novo Nordisk, en Copenhague, publicó en Cell Metabolism el experimento que faltaba. En lugar de observar, intervino: generó un ratón en el que la NAMPT, la enzima limitante de la vía de rescate del NAD+, queda anulada en el músculo esquelético ya adulto.
La caída fue del 85 por ciento del NAD+ muscular, mucho más de lo que provoca envejecer. Y el músculo aguantó: morfología preservada, contractilidad preservada, tolerancia al ejercicio preservada. La depleción mantenida durante toda la vida tampoco aceleró el envejecimiento muscular ni deterioró el metabolismo del animal.
La conclusión de los autores es directa: la depleción de NAD+ no contribuye al declive de la función del músculo esquelético asociado a la edad. Traducido a la cadena de tres eslabones, la correlación del segundo eslabón existe, pero el puente hacia la causa se cae en el modelo donde se ha podido probar.
Con la honestidad que corresponde: es un ratón, es un solo laboratorio y es una manipulación genética, no el envejecimiento natural. En la jerarquía de evidencia de KRECE es N1. Pero la premisa comercial también nació en el ratón, y no se puede aceptar el ratón cuando confirma y descartarlo cuando refuta.
El estudio de 2016 decía lo contrario: la ventana
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Aquí hay que ser transparente, porque la literatura se contradice y esconderlo sería hacer lo mismo que criticamos. En 2016, también en Cell Metabolism, otro grupo anuló la misma enzima en el músculo del ratón, obtuvo la misma caída del 85 por ciento, y describió lo opuesto: degeneración de fibra y pérdida progresiva de fuerza y de resistencia en cinta.
La reconciliación no la propone KRECE, la propone la propia literatura del campo. Una revisión de Cell Reports de agosto de 2026, firmada desde ese mismo laboratorio, lo formula en una línea: la NAMPT es determinante en el desarrollo muscular postnatal temprano, mientras que anularla en el músculo ya desarrollado tiene consecuencias menores.
Si esa lectura se sostiene, lo que decide no es el nivel de NAD+ sino la ventana temporal en la que falta. Y eso, para el lector adulto que se plantea comprar un bote, es todavía peor noticia que un resultado negativo limpio: significa que el escenario donde el NAD+ manda es uno que ya pasó.
Aunque hiciera falta: el problema del desagüe
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Concedamos por un momento que el NAD+ tisular importe. Aun así, rellenar el depósito sirve de poco si el desagüe está más abierto. Con la edad se acumulan células senescentes que atraen macrófagos cargados de CD38, la principal enzima consumidora de NAD+ del organismo.
El detalle que casi nunca se menciona es que el CD38 también degrada el NMN que se ingiere. La metáfora editorial que usamos en la entrada de sirtuinas sigue siendo la correcta: echar agua en una taza agujereada. Por eso el interés investigador se ha desplazado hacia inhibir el consumo en lugar de añadir sustrato.
Es un argumento mecanístico honesto y sigue siendo ciencia de ratón. Lo traemos porque explica por qué subir el número en sangre y no ver efecto clínico es un resultado esperable, no una anomalía.
La palanca que sí mueve el tejido
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El trabajo de biopsia muscular de 2026 en Nature Aging comparó adultos jóvenes con mayores de distinta condición física. En los mayores normalmente activos, la edad había apagado la expresión de más de mil genes de respiración celular y metabolismo energético. En los mayores entrenados, el 50 por ciento de esas diferencias no estaba: su perfil se parecía al de los jóvenes.
Ahí entra la biología del NAD+, y entra por el sitio correcto. El entrenamiento estimula la maquinaria que lo produce en el músculo y preserva el metabolismo energético del tejido. No se ve en un análisis de sangre, y por eso el propio estudio de Ámsterdam no detectó diferencia entre atletas de élite y sedentarios en sangre.
La consecuencia práctica es incomoda para el marketing y cómoda para el lector: la palanca con evidencia humana de tejido es gratis. Si el objetivo es función física y no un número, el orden de prioridades se invierte respecto a como lo vende la industria.
Seguridad: quién no debería tomar precursores
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Lo esencial: en cáncer activo o con antecedente oncológico, tomar precursores de NAD+ es una decisión del oncologo que trata, nunca una autointervención; y no existen datos de seguridad a largo plazo más allá de unos meses de uso.
El motivo del aviso oncológico no es alarmismo: el NAD+ alimenta el metabolismo de todas las células, también las tumorales, y las enzimas de reparación del ADN que dependen de él intervienen en procesos relevantes para la biología del tumor y para algunos tratamientos. La dirección del efecto no está establecida, y esa incertidumbre es exactamente la razón para consultar.
A corto plazo, el NR y el NMN se toleran bien en los ensayos publicados, con molestias digestivas leves como efecto más frecuente. Lo que no hay es seguimiento largo con desenlaces clínicos. Que algo sea bien tolerado durante doce semanas no informa sobre diez años de uso diario.
Y un apunte regulatorio que decide por el consumidor español antes que cualquier argumento biológico: en la Unión Europea el NMN no está autorizado como nuevo alimento y el NR sí. El detalle está en la guía de compra en España. Ante cualquier patología activa, embarazo, lactancia o medicación crónica, la consulta médica va antes que el bote.
¿Tiene sentido medirse el NAD+?
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Como marcador de envejecimiento o para comprobar si un suplemento funciona, no. El número en sangre confirma que el precursor se absorbe y llega a circulación, que es información de farmacocinética, no de salud. Y no rastrea el NAD+ de los tejidos, que es donde la hipótesis ubicaba el problema.
Se suma la fragilidad técnica que ya hemos visto. Un valor obtenido sin control estricto del preanalítico puede estar desplazado de forma impredecible, y un test caro que devuelve un número con ese ruido no es un dato, es una cifra. Los goteros de NAD+ se venden apoyados justo en esa confusión.
La alternativa no es dejar de medir, es medir otra cosa. La fuerza de prensión, la velocidad de la marcha y el VO2max tienen asociación con mortalidad y responden a la intervención. Cuestan menos y dicen más.
Qué está probado y qué no, eslábon a eslábon
| Afirmación | Dónde se ha medido | Nivel (N1 a N5) | Estado | Lectura KRECE |
|---|---|---|---|---|
| El NAD+ en sangre baja con la edad | 7 cohortes humanas, espectrometría validada | N4 | Refutado | No sirve como biomarcador de edad |
| El NAD+ del músculo baja con la edad | Biopsia muscular humana, transversal | N2 | Sostenido | Asociación real, causa no probada |
| Esa bajada deteriora el músculo adulto | Ratón, anulación de NAMPT en adulto | N1 | Contradicho | 85% menos y función intacta |
| La falta de NAD+ daña el músculo en desarrollo | Ratón, anulación temprana | N1 | Sostenido | La ventana importa más que el nivel |
| Los precursores suben el NAD+ circulante | Ensayos human | N5 | Demostrado | Lo único probado sin discusión |
| Subir el NAD+ mejora desenlaces clínicos | Metaanálisis de ensayos humanos | N5 | Sin separación del placebo | El hueco que sostiene todo lo demás |
| El entrenamiento preserva la biología del NAD+ muscular | Biopsia muscular humana, multiómica | N2 | Sostenido | La palanca con mejor relación coste y prueba |
La fila que sostiene el mercado es la quinta, y es la única del bloque que nadie discute. El problema es que mide absorción, no beneficio.
NAD+ y edad: 5 cosas que la evidencia deja claras
- En sangre completa el NAD+ no baja con la edad. Siete cohortes humanas y un método que sí detectaba los cambios provocados por precursores. El análisis de NAD+ en sangre queda descartado como test de envejecimiento.
- La caída que veían los estudios antiguos era en buena parte un artefacto de congelación: al romperse los glóbulos rojos, el NAD+ queda expuesto a las enzimas que lo degradan.
- En el músculo la caída con la edad sigue en pie, pero como asociación humana observacional. Describir no es demostrar causa.
- Cuando se provoca esa caída en el músculo de un ratón adulto, un 85 por ciento menos de NAD+, la función muscular se mantiene. Es el dato que rompe el paso de correlación a causa.
- Lo único demostrado sin discusión es que los precursores suben el NAD+ circulante. El salto de ahí a vivir mejor sigue sin datos, y el entrenamiento sí mueve el tejido.
La posición de KRECE
El NAD+ es una diana biológica real y la hipótesis comercial que se construyó encima es más frágil de lo que se admite. Las dos cosas son ciertas a la vez y confundirlas es el error que más dinero mueve en este mercado. Que una coenzima sea central en el metabolismo no implica que añadir sustrato mejore nada en un adulto sano, igual que echar más gasolina no arregla un motor que no falla por gasolina.
La sangre está cerrada; el tejido, no. Damos por resuelto el primer eslabón: medir NAD+ en sangre para vigilar el envejecimiento no está justificado, y quien lo venda como test de longevidad está vendiendo un número sin significado. La caída en el músculo sigue siendo una hipótesis viva, y la tratamos como tal: sostenida, sin cerrar.
El experimento de 2025 nos obliga a bajar el tono, no a cambiar de bando. Que un ratón adulto aguante un 85 por ciento menos de NAD+ muscular sin perder función es el dato más incómodo que ha recibido esta hipótesis, y no lo vamos a esconder porque contradiga a un artículo nuestro anterior. Pero es N1, es un laboratorio y es manipulación genética. Lo registramos como contradicción abierta, no como sentencia.
La contradicción con el trabajo de 2016 no se tapa, se explica. Dos experimentos con la misma enzima y la misma caída del 85 por ciento dieron resultados opuestos, y la lectura que ofrece la literatura del propio campo es que decide la ventana temporal: el desarrollo temprano frente al músculo ya formado. Si esa lectura se confirma, el escenario en el que el NAD+ manda no es el del adulto que compra el bote.
Y la recomendación operativa no cambia, se refuerza. Entrena, porque es la única palanca con evidencia humana de tejido y además es gratis. Deja de destruir NAD+ con alcohol, inflamación crónica y mal sueño. Y si aún quieres suplementar, hazlo sabiendo que compras un biomarcador que se mueve, no un beneficio medido, y en España solo el NR es legal. Ni motivo para dejarlo ni motivo para empezar: motivo para dejar de creer que estabas comprando otra cosa.
Preguntas frecuentes sobre el NAD+ y la edad
¿El NAD+ baja con la edad o no?
¿Qué demostró el estudio de Copenhague de 2025?
¿Debo dejar el NMN o el NR por esto?
¿Vale la pena un análisis de NAD+ en sangre?
¿El ejercicio sube el NAD+?
¿Por qué dos estudios con la misma enzima dan resultados opuestos?
En qué se basa este artículo
Ver las 9 fuentes
- Trétowicz MM, Scantlebery AML, Schomakers BV, et al. Human whole-blood NAD+ levels do not vary with age or lifestyle interventions. Nature Metabolism. 2026;8:1282-1290.Fuente principal del primer eslabón. Siete cohortes humanas independientes, espectrometría de masas validada para variabilidad real: el NAD+ en sangre completa no varía con la edad, y sí se mueve con precursores. PMID 42135539. Verificado el 5 de septiembre de 2026.
- Whole-blood NAD+ levels do not reflect healthy ageing. Nature Metabolism (News and Views). 2026;8:1260-1261.Comentario editorial de la propia revista: la sangre no es la ventana del NAD+ tisular. Sitúa el alcance del hallazgo anterior.
- Chubanava S, Karavaeva I, Ehrlich AM, et al. NAD depletion in skeletal muscle does not compromise muscle function or accelerate aging. Cell Metabolism. 2025;37(7):1460-1481.El experimento causal. Anulación de NAMPT en músculo esquelético adulto de ratón: 85% menos de NAD+ con morfología, contractilidad y tolerancia al ejercicio preservadas. Evidencia animal, N1. PMID 40311622. Lleva una corrección publicada el 5 de noviembre de 2025 cuyo contenido no ha podido verificarse en esta sesión.
- Frederick DW, Loro E, Liu L, et al. Loss of NAD Homeostasis Leads to Progressive and Reversible Degeneration of Skeletal Muscle. Cell Metabolism. 2016;24(2):269-282.El resultado opuesto, con la misma enzima y la misma caída del 85%: degeneración de fibra y pérdida progresiva de fuerza y resistencia. Se cita expresamente para no ocultar la contradicción. PMID 27508874.
- Yonamine CY, Espino-Gonzalez E, Aguilar Lozano SP, Treebak JT. From NAD+ metabolism to skeletal muscle function: The emerging role of ADP-ribosylation. Cell Reports. 2026;45.Revisión del mismo laboratorio. Es la fuente de la reconciliación entre los dos experimentos anteriores: la NAMPT es determinante en el desarrollo muscular postnatal temprano y su ablación en el músculo ya desarrollado tiene consecuencias menores. DOI 10.1016/j.celrep.2026.117866.
- Janssens GE, Trétowicz MM, Grevendonk L, et al. Delayed molecular aging, preservation of energy metabolism and enhanced exercise response in exercise-trained human muscle. Nature Aging. 2026;6:1482-1500.Multiómica de biopsia muscular humana. En mayores entrenados falta el 50% de las diferencias que la edad introduce en respiración celular y metabolismo energético. Evidencia humana de tejido, N2.
- Janssens GE, et al. Healthy aging and muscle function are positively associated with NAD+ abundance in humans. Nature Aging. 2022;2:254-263. DOI 10.1038/s43587-022-00174-3.Antecedente del segundo eslabón: asociación positiva entre NAD+ muscular y función física en humanos. Sin URL verificada en esta sesión, se deja en texto plano con su identificador.
- National Library of Medicine. MeSH: NAD, identificador D009243.Registro de nomenclatura de la coenzima. Verificado en vivo el 5 de septiembre de 2026 y usado como sameAs en el schema de esta entrada.
- The hallmarks of skeletal muscle health. Nature Metabolism. 2026.Marco conceptual de la salud del músculo esquelético. Cita el trabajo de Copenhague con normalidad, lo que apoya que su corrección no afecta a las conclusiones.
