La artrosis es la enfermedad donde más condroprotectores se venden del mundo, y las guías internacionales dicen que su efecto sobre los síntomas es incierto y que no sirven para modificar la enfermedad. Mientras tanto, el tratamiento de elección según la evidencia es la actividad física, con efectos comparables a los de los antiinflamatorios orales. Lo que funciona no se compra, y por eso nadie te lo anuncia.
Lo que has venido a saber
¿Cuál es el tratamiento de elección de la artrosis?
El ejercicio. No es un consejo complementario: es lo que la evidencia sitúa en primer lugar. Un metanálisis reciente comparó el ejercicio con los antiinflamatorios orales y el paracetamol en artrosis de rodilla y cadera, y encontró efectos similares.
¿Sirven la glucosamina y el condroitín?
Según la OARSI, su efecto para el alivio de los síntomas es incierto y no son apropiados para modificar la enfermedad. El colegio americano de reumatología va más lejos y no encuentra motivos para recomendarlos, salvo la condroitina en artrosis de mano. Otras guías europeas sí los contemplan: la discrepancia es real.
¿Y las infiltraciones de ácido hialurónico?
Es el punto donde más se contradicen las guías. La OARSI recomienda considerarlas en rodilla dado el bajo riesgo y las pocas alternativas; el colegio americano emite una recomendación negativa condicional. En cadera y en artrosis generalizada no se recomiendan.
¿Artrosis y artritis reumatoide son lo mismo?
No. Una pista sencilla: en la artrosis la rigidez matinal dura menos de 30 minutos y el dolor empeora con el uso; en la artritis reumatoide la rigidez supera la hora y el dolor mejora al moverse. Y esta última es autoinmune y sistémica.
¿El desgaste se puede revertir?
No con nada disponible hoy. Lo que sí se modifica es el dolor, la función y la progresión, y ahí el ejercicio y el control del peso son las palancas con más respaldo. Cualquier producto que prometa regenerar cartílago está vendiendo lo que ningún tratamiento consigue.
Qué es la artrosis
Qué es la artrosis y qué no
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La artrosis es una enfermedad articular degenerativa: degeneración y pérdida progresiva del cartílago, con alteración del hueso subcondral y cambios en los tejidos blandos que lo rodean. Es una de las primeras causas de incapacidad funcional y uno de los diez principales motivos de consulta en atención primaria.
La primera precisión importante es que no es simple desgaste mecánico. Durante décadas se explicó como el resultado de usar la articulación, y hoy se entiende como un proceso activo de toda la articulación, con participación del hueso subcondral y componente inflamatorio local de bajo grado. Eso explica por qué el reposo no la mejora.
La segunda es la distinción con la artritis reumatoide, que es donde más gente se pierde y donde el mercado vende el mismo bote para las dos. Aquélla es autoinmune y sistémica, puede afectar a otros órganos y destruye la articulación por un ataque inmunitario. La artrosis es local, degenerativa y no ataca a nadie.
Y una tercera que ahorra angustia: la radiografía y los síntomas no se corresponden bien. Hay imágenes muy alteradas con poco dolor y al revés. El grado radiológico no determina lo que vas a sentir ni lo que puedes hacer, y usarlo como pronóstico personal es un error frecuente.
Cómo se diagnostica
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El diagnóstico es eminentemente clínico. En la artrosis de rodilla se sospecha en una persona mayor de 50 años con este patrón: rigidez matinal de menos de 30 minutos, crepitación ósea al mover la articulación, dolor persistente e insidioso, engrosamiento óseo y ausencia de aumento de temperatura local.
Cada uno de esos elementos hace un trabajo. La rigidez breve la separa de las artritis inflamatorias, donde supera la hora. La ausencia de calor local distingue el proceso degenerativo del inflamatorio activo. Y el carácter insidioso, que empeora con el uso y mejora con el reposo, es lo contrario del patrón reumatoide.
La radiografía confirma y estadifica, y conviene recordar lo dicho antes: sirve para ver la articulación, no para predecir tu dolor. Pedirla no cambia el primer paso del tratamiento.
Lo que sí importa que se valore es qué articulaciones están afectadas, cuánto limita en la vida diaria y qué otras condiciones hay, porque la comorbilidad condiciona qué fármacos son aceptables y ese es el motivo de que existan guías específicas de artrosis en pacientes con comorbilidad.
Lo que de verdad mueve la aguja
El tratamiento de elección es el ejercicio
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Cuesta creerlo porque contradice la intuición: si la articulación está desgastada, parece lógico usarla menos. La evidencia dice lo contrario, y el motivo es que la artrosis no es solo cartílago. El músculo que rodea la articulación la estabiliza y absorbe carga, y ese músculo se pierde con el reposo. Menos movimiento significa menos protección, más dolor y menos movimiento todavía.
La segunda palanca con respaldo es el control del peso cuando hay exceso, por razones obvias de carga en rodilla y cadera y también por el componente metabólico e inflamatorio asociado.
La EULAR ha propuesto estrategias de manejo no farmacológico como base del abordaje, y el mensaje que se repite en todas ellas es de progresión: empezar por poco y sostenerlo, en lugar de cambios drásticos que se abandonan en tres semanas.
Hay un matiz honesto y útil: durante los episodios agudos de dolor es difícil ejercitarse, y esa dificultad es real. Ahí es donde el tratamiento sintomático tiene su papel, precisamente para permitir seguir moviéndose, que es el objetivo.
Fármacos e infiltraciones: dónde se contradicen las guías
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Esta sección es un ejercicio de honestidad, porque en artrosis las guías internacionales no dicen lo mismo, y presentar una sola como si fuera la verdad es lo que hace casi todo el mundo.
Los antiinflamatorios tópicos son de lo menos discutido: la OARSI los considera apropiados en artrosis de rodilla, con mejor perfil de seguridad que los orales, algo especialmente relevante en personas mayores o con comorbilidad.
Sobre el paracetamol, la propia OARSI señala que su efecto es incierto en pacientes con comorbilidad, lo que ha reducido bastante su papel respecto a lo que se recomendaba hace años.
Las infiltraciones de ácido hialurónico son el punto de máxima discrepancia. La OARSI reconoce que no hay datos concluyentes sobre su eficacia y aun así recomienda considerarlas en rodilla, argumentando el bajo riesgo de efectos adversos y las pocas alternativas seguras disponibles. El colegio americano de reumatología emite una recomendación negativa condicional para rodilla y para la articulación de la base del pulgar. Y hay acuerdo en no recomendarlas en cadera ni en artrosis generalizada. El detalle está en la pieza de ácido hialurónico intraarticular.
Los corticoides intraarticulares tienen un papel reconocido para episodios concretos, con efecto más corto que el del hialurónico según la propia OARSI.
Y la cirugía aparece cuando el dolor y la limitación son severos pese al tratamiento conservador. No es un fracaso: es la siguiente herramienta.
Suplementos y artrosis
Suplementos para la artrosis: qué dice la evidencia
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Aquí es donde esta enfermedad se distingue de todas las demás de la categoría: el mercado es gigantesco y el veredicto de las guías es sorprendentemente claro.
Glucosamina y condroitín sulfato. Son los condroprotectores clásicos y forman parte del grupo que la literatura llama fármacos sintomáticos de acción lenta. El veredicto de la OARSI es doble y conviene leerlo entero: su efecto para el alivio de los síntomas es incierto, y no son apropiados para modificar la enfermedad. El colegio americano de reumatología es más rotundo: no encuentra motivos para recomendar la glucosamina en el tratamiento de la artrosis, y limita la condroitina a la artrosis de mano.
Ahora la parte que casi nadie cuenta, y que evita el maniqueísmo: otras guías europeas sí los contemplan en su algoritmo cuando el paciente sigue sintomático, y hay ensayos que muestran una respuesta más lenta pero sostenida frente a antiinflamatorios, que resultaron más efectivos a corto plazo. La discrepancia entre guías es real y no se resuelve eligiendo la que más conviene.
Colágeno. El hidrolizado es de los más vendidos para articulaciones y su evidencia específica en artrosis es limitada. El colágeno tipo II no desnaturalizado propone un mecanismo distinto, de tolerancia oral, y tampoco tiene respaldo suficiente para desplazar a nada.
Curcumina, boswellia e insaponificables de aguacate y soja. Aparecen en los algoritmos con evidencia débil o discutida. La curcumina arrastra además su problema de biodisponibilidad.
La lectura útil: si decides probar uno, que sea encima del ejercicio y no en su lugar, con un plazo definido y sabiendo que ninguna guía espera que modifique la enfermedad.
Suplementos desaconsejados para la artrosis y por qué
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Aquí el problema no suele ser el riesgo del producto, sino lo que desplaza. Cada caso con su motivo.
- Cualquier condroprotector como alternativa al ejercicio.Es el desaconsejo principal. El ejercicio tiene efectos comparables a los antiinflamatorios en metanálisis, y ningún suplemento se acerca a eso. Motivo del desaconsejo: se sustituye la intervención de elección por una de efecto incierto, y además la que sustituye es gratis.
- Productos que prometen regenerar cartílago.Ningún tratamiento disponible hoy regenera cartílago articular perdido. Lo que se modifica es el dolor, la función y el ritmo de progresión. Motivo: promete un desenlace que no consigue ningún tratamiento del mundo, a un paciente con dolor crónico.
- Colágeno hidrolizado esperando efecto estructural.Su evidencia específica en artrosis es limitada y el mecanismo propuesto no soporta la promesa de reconstruir la articulación. Motivo: se vende un efecto estructural que su evidencia no respalda.
- Fórmulas articulares con mezclas propietarias.Combinan glucosamina, condroitín, colágeno, MSM y extractos en cantidades no declaradas que rara vez coinciden con las estudiadas. Motivo: ni siquiera la evidencia discutida de los ingredientes individuales es trasladable a una mezcla cuya composición no es comparable.
- Antiinflamatorios orales de forma continuada por cuenta propia.No son un suplemento y se toman como si lo fueran. Su uso crónico tiene riesgo gastrointestinal, renal y cardiovascular, especialmente en la franja de edad de esta enfermedad. Motivo: uso prolongado sin control de un fármaco cuyo perfil de riesgo aumenta justo con la edad del paciente típico.
- Reposo prolongado como estrategia.No es un suplemento pero es el error más extendido y el más caro. El reposo reduce la masa muscular que estabiliza la articulación y alimenta el círculo de dolor y limitación. Motivo: empeora el mecanismo de la enfermedad mientras parece protegerla.
- Cualquier producto elegido a partir del grado radiológico.La imagen y los síntomas se corresponden mal, así que decidir por una radiografía cuánto hay que gastar es partir de un dato que no predice tu evolución. Motivo: se toma una decisión de gasto sobre una correlación que no existe.
Contraindicaciones e interacciones que hay que conocer
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Glucosamina. Se ha descrito potenciación del efecto de los anticoagulantes cumarínicos, con alteración del control de la coagulación. En una población que con frecuencia está anticoagulada por fibrilación auricular o por antecedente trombótico, eso no es una nota al pie. Además, procede de fuentes marinas y conviene declararlo si hay alergia al marisco.
Curcumina. Mismo aviso con anticoagulantes y antiagregantes, y precaución en patología biliar obstructiva, porque estimula la contracción de la vesícula.
Antiinflamatorios orales. Son el verdadero problema de seguridad de esta enfermedad. Su uso continuado tiene riesgo gastrointestinal, renal y cardiovascular, y ese riesgo aumenta justo con la edad del paciente típico. Las guías españolas dedican documentos específicos al manejo de la artrosis en pacientes con comorbilidad precisamente por esto. Los tópicos tienen mejor perfil.
Corticoides intraarticulares. Tienen su papel y también un límite de frecuencia razonable que decide quien infiltra, no el paciente.
La regla práctica: lleva a la consulta la lista completa de lo que tomas, incluido lo comprado sin receta, sobre todo si estás anticoagulado. Es la comprobación que más disgustos evita en esta enfermedad.
Cuándo el dolor no es artrosis
Cuándo el dolor articular no es artrosis
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La artrosis es un cuadro insidioso y sin signos inflamatorios locales llamativos. Cuando aparecen, hay que pensar en otra cosa.
Artritis inflamatoria. Rigidez matinal de más de una hora, afectación simétrica de articulaciones pequeñas y dolor que mejora al moverse apuntan a artritis reumatoide, que tiene una ventana terapéutica de doce semanas y donde el retraso deja daño irreversible. Es el error de clasificación con mayor coste.
Artritis séptica. Una articulación caliente, muy dolorosa y con fiebre es una urgencia, no una consulta programada.
Gota y otras artritis por cristales. Episodios de dolor intenso de instauración brusca, con frecuencia en el dedo gordo del pie, con la articulación roja e hinchada.
Y una precisión que ahorra pruebas: tener artrosis no protege de tener otra cosa encima. Un cambio claro del patrón habitual de dolor en alguien ya diagnosticado merece revisión, no la asunción de que es lo de siempre que ha empeorado.
Qué hacer con todo esto
Qué llevar a la consulta
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Cuatro cosas, y una pregunta que suele desbloquear el tratamiento de verdad.
- Qué actividades concretas has dejado de hacer.Subir escaleras, agacharte, caminar cierta distancia. Es más útil que puntuar el dolor del uno al diez, y es lo que permite fijar un objetivo funcional en lugar de perseguir la ausencia de dolor.
- Cuánto dura tu rigidez por la mañana.Menos de 30 minutos orienta a artrosis; más de una hora obliga a pensar en una artritis inflamatoria, que es otra enfermedad y otra urgencia.
- Qué tomas ya y desde cuándo.Incluidos los antiinflamatorios de farmacia y los condroprotectores, con el tiempo que llevas con ellos y si has notado algo.
- Tus otras condiciones de salud.Digestivas, renales y cardiovasculares. Son las que deciden qué analgesia es aceptable, y por eso existen guías específicas de artrosis con comorbilidad.
Y la pregunta: qué ejercicio concreto me conviene y con qué progresión. Formulada así deja de ser el consejo genérico de moverse más y pasa a ser una pauta, que es lo que la evidencia sitúa como tratamiento de elección. Si hay acceso a fisioterapia o a un programa supervisado, ese es el momento de preguntarlo.
Todo lo que se propone para la artrosis, con su nivel de evidencia
| Intervención | Qué hace | Nivel (N0-N5) | Estado regulatorio | Veredicto KRECE |
|---|---|---|---|---|
| Ejercicio adaptado | Reduce dolor y mejora función. | N5 | Tratamiento de elección | Efectos comparables a los antiinflamatorios orales |
| Control del peso | Reduce carga y componente metabólico. | N5 | Intervención no farmacológica | Segunda palanca con más respaldo |
| Antiinflamatorios tópicos | Alivio local. | N5 | Apropiados en rodilla según OARSI | Mejor perfil de seguridad que los orales |
| Corticoides intraarticulares | Alivio en episodios concretos. | N5 | Procedimiento médico | Papel reconocido, efecto más corto |
| Cirugía de sustitución | Para enfermedad severa refractaria. | N5 | Valoración por traumatología | Cuando el conservador no basta |
| Ácido hialurónico intraarticular | Eficacia no concluyente. | N4 | OARSI lo considera en rodilla; ACR recomienda en contra | Máxima discrepancia entre guías |
| Paracetamol | Analgesia. | N4 | Efecto incierto con comorbilidad según OARSI | Papel más reducido que hace años |
| Glucosamina | Sintomático de acción lenta. | N4 | ACR no encuentra motivos para recomendarla | Efecto incierto. No modifica la enfermedad |
| Condroitín sulfato | Sintomático de acción lenta. | N4 | ACR solo lo contempla en artrosis de mano | Efecto incierto. No modifica la enfermedad |
| Colágeno hidrolizado | Sin efecto estructural demostrado. | N3 | Complemento alimenticio | Evidencia limitada en esta indicación |
| Curcumina y boswellia | Evidencia débil o discutida. | N3 | Complemento alimenticio | Acompañantes, nunca sustitutos |
| Reposo prolongado | Pierde masa muscular estabilizadora. | N0 | No es tratamiento | Empeora el mecanismo mientras parece proteger |
La posición de KRECE
La artrosis es el caso más claro de toda esta categoría: lo que funciona es gratis y lo que se vende tiene efecto incierto. La sociedad española de medicina familiar sitúa el ejercicio como tratamiento de elección y cita un metanálisis con efectos comparables a los antiinflamatorios orales. Y la OARSI dice de glucosamina y condroitín que su efecto sintomático es incierto y que no sirven para modificar la enfermedad. Es difícil encontrar un contraste más limpio.
Y a la vez no vamos a fingir que las guías coinciden, porque no lo hacen. Hay algoritmos europeos que sí contemplan estos productos cuando el paciente sigue sintomático, y ensayos con respuesta más lenta pero sostenida. Elegir la guía que confirma lo que uno ya piensa es exactamente lo que hace el marketing de ambos bandos. Lo honesto es decir dónde está la discrepancia y por qué.
El error más caro no es un suplemento, es el reposo. La intuición dice que una articulación desgastada debe usarse menos, y la evidencia dice lo contrario, porque el músculo que la estabiliza se pierde con la inactividad. Menos movimiento significa menos protección, más dolor y menos movimiento todavía. Ese círculo hace más daño que cualquier bote.
Con las infiltraciones de hialurónico somos deliberadamente ambiguos, porque la evidencia lo es. La OARSI reconoce que no hay datos concluyentes y aun así las considera en rodilla por su bajo riesgo y la falta de alternativas; el colegio americano recomienda en contra. Quien te presente esto como zanjado, en cualquiera de los dos sentidos, no ha leído las dos guías.
Y la frase que más ahorra sufrimiento: tu radiografía no es tu pronóstico. La correspondencia entre imagen y síntomas es mala, hay articulaciones muy alteradas con poco dolor y al revés. Decidir cuánto vas a poder hacer, o cuánto vas a gastar en productos, a partir de un grado radiológico es partir de un dato que no predice tu evolución.
Preguntas frecuentes sobre la artrosis
¿Qué ejercicio es mejor para la artrosis?
¿Puedo caminar o correr si tengo artrosis de rodilla?
¿Cuánto tiempo debo probar un condroprotector?
¿La artrosis es inevitable con la edad?
¿Las infiltraciones de plasma rico en plaquetas funcionan?
¿Tengo que operarme si la radiografía sale muy mal?
Fuentes de información
Ver las 4 fuentes
- semFYC. La clave, empezar hoy: cómo tratar la artrosis de rodilla. Abril de 2025.Sitúa la actividad física como tratamiento de elección y cita el metanálisis que la compara con antiinflamatorios orales y paracetamol en rodilla y cadera con efectos similares.
- Guías: tratamiento conservador de la artrosis, métodos farmacológicos. Medicina Interna Basada en la Evidencia.Resumen comparado de OARSI y ACR: recomendación negativa condicional del ACR sobre el hialurónico intraarticular, ausencia de motivos para recomendar glucosamina y limitación de la condroitina a la artrosis de mano.
- SEMERGEN. Guía práctica para el tratamiento en atención primaria de la artrosis en pacientes con comorbilidad.Guía española de referencia en atención primaria, con el papel del ácido hialurónico intraarticular y el manejo cuando existen otras patologías que condicionan la analgesia.
- Guía de Práctica Clínica: diagnóstico y tratamiento de la osteoartrosis de rodilla.Criterios de sospecha clínica: mayor de 50 años, rigidez matinal inferior a 30 minutos, crepitación, dolor insidioso y ausencia de aumento de temperatura local.
