Ilustración microscópica de Cutibacterium acnes formando biofilm dentro de un folículo pilosebáceo humano rodeado de sebo.
GLOSARIO · 31 Ago 2026

Cutibacterium acnes

Qué es Cutibacterium acnes, antes Propionibacterium acnes, qué hace en tu piel y por qué el acné depende de qué filotipo tienes.

Sistema KRECE / Glosario
Cutibacterium acnes · antes Propionibacterium acnes
Cutibacterium acnesla bacteria bautizada con el nombre de una enfermedad que no causa sola

Cutibacterium acnes es el 92 por ciento de los microbios que viven en tu piel sebácea, tengas acné o no lo tengas. Mantiene el pH ácido de tu piel y frena la colonización por patógenos. Y el dato que reordena todo lo demás: la abundancia relativa de esta bacteria es similar en piel sana y en piel con acné. Lo que cambia no es cuánta tienes, sino cuántas cepas distintas conviven.

Respuestas directas

Lo que has venido a saber

¿Qué es Cutibacterium acnes?

Una bacteria grampositiva anaerobia aerotolerante que es el residente dominante del folículo pilosebáceo humano. Supone el 92 por ciento de los microbios de la piel sebácea, es decir, cabeza, cuello y tronco superior, y coloniza alrededor del 25 por ciento de la piel adulta.

¿No se llamaba Propionibacterium acnes?

Sí, hasta 2016. Ese año un análisis de genoma completo separó las propionibacterias cutáneas de las lácteas y creó el género Cutibacterium para las primeras. Es la misma bacteria: si lees «P. acnes» en un texto anterior a 2016, hablan de esta.

¿Es buena o mala?

Es comensal, y hace cosas útiles. Descompone los triglicéridos del sebo y produce ácido propiónico, que contribuye de forma significativa al pH bajo de la piel, impide la colonización por patógenos como Staphylococcus aureus y mejora la función de barrera induciendo síntesis lipídica epidérmica.

¿Causa el acné?

No de la forma que se cuenta. Los análisis metagenómicos indican que su abundancia relativa es similar entre piel sana y piel con acné. Lo que se asocia al acné es la pérdida de diversidad de filotipos, con predominio del IA1 sobre los demás. No es cuánta bacteria, es cuál.

¿Cuántos tipos hay?

Seis filotipos: IA1, IA2, IB, IC, II y III, repartidos en tres subespecies. El IA1 predomina en acné moderado a grave y forma más biofilm. Los IA2, IB y II son más prevalentes en piel sana, y el tipo III aparece exclusivamente en piel sana y está ausente de las muestras de acné.

¿Qué dice KRECE?

Que es el tercer caso idéntico del cluster cutáneo, con una vuelta de tuerca. Como el Demodex y como Malassezia, la enfermedad no depende de la abundancia del organismo. Pero aquí la variable no es solo el hospedador: es qué cepa domina. El mismo principio, con más resolución.

El análisis

Cutibacterium acnes, sección a sección

Qué es y cuánta llevas: el 92% de tu piel sebácea

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Cutibacterium acnes es un bacilo grampositivo, anaerobio y aerotolerante, de crecimiento lento, que vive en el folículo pilosebáceo humano. Se aisló por primera vez de piel en 1897, y es probablemente la bacteria más abundante que llevas encima en las zonas grasas del cuerpo.

Las cifras son contundentes. C. acnes supone el 92 por ciento de todos los microbios que viven en la piel sebácea humana: cabeza, cuello y tronco superior, las zonas con alta densidad de unidades pilosebáceas. Y domina alrededor del 25 por ciento de la superficie cutánea del adulto. Cuando se dice que las zonas sebáceas son las menos diversas del microbioma cutáneo, lo que se está diciendo en realidad es que esta bacteria lo copa casi todo.

Su nicho preferido no es la superficie. Vive sobre todo dentro del folículo, en un ambiente anaerobio y rico en lípidos donde está en contacto directo con queratinocitos, células madre, células sebáceas y células inmunes. En el estrato córneo, en cambio, solo toca corneocitos muertos. Esa diferencia de localización importa: es el mismo compartimento intrafolicular donde viven el ácaro Demodex y buena parte de Malassezia, y no es donde llega una crema.

El cambio de nombre de 2016 y por qué no es un detalle

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Si has leído sobre acné en algún momento de los últimos treinta años, la habrás visto llamada Propionibacterium acnes. Es la misma bacteria, y el cambio de nombre cuenta algo.

La cadena histórica es larga. Se describió como Bacillus acnes en 1900. En 1946 pasó a Propionibacterium acnes porque produce ácido propiónico en ambiente inhibido por oxígeno, y ese rasgo metabólico le dio el género. Y en 2016, un análisis de genoma completo que incluyó secuencias de 16S rRNA, contenido G+C, tamaño de genoma y composición del peptidoglicano reveló diferencias sustanciales entre las propionibacterias cutáneas y las lácteas clásicas, aisladas de productos fermentados. La reordenación creó tres géneros nuevos y transfirió las especies cutáneas a uno de ellos: Cutibacterium, literalmente «bacteria de la piel».

Lo interesante no es el trámite taxonómico, es lo que revela. Durante setenta años esta bacteria estuvo clasificada junto a las que fermentan el queso, por un rasgo bioquímico compartido, cuando su genoma dice que es un linaje adaptado específicamente a vivir sobre humanos. El nombre nuevo reconoce lo que la genómica dejó claro: no es una bacteria genérica que casualmente aparece en la piel, es una bacteria de la piel.

Es la misma clase de correccion taxonomica que reordeno la comprension de la microbiota intestinal cuando dejo de verse como flora y paso a verse como organo. Y hay un detalle en las subespecies que merece la pena. Las tres reconocidas son subsp. acnes, subsp. elongatum y subsp. defendens. La segunda palabra de la tercera es lo que parece: es la subespecie asociada a piel sana, y la taxonomía le puso ese nombre. El género completo incluye además C. avidum, C. granulosum, C. modestum y C. namnetense.

Lo que hace por ti: pH, ácido propiónico y barrera

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Antes de hablar de enfermedad conviene saber para qué sirve, porque esta parte casi nunca se cuenta y es la que explica por qué llevas tanta.

C. acnes cataboliza los triglicéridos del sebo y libera ácidos grasos libres. El principal de ellos es el ácido propiónico, y de ahí se derivan tres funciones documentadas.

Uno: mantiene ácida tu piel. Esta bacteria contribuye de forma significativa al pH bajo característico de la piel humana, ese «manto ácido» que tanto se nombra en cosmética y que en buena medida es obra suya, no del producto que te venden para conservarlo.

Dos: frena patógenos. El ácido propiónico impide la colonización por patógenos, y el caso mejor documentado es Staphylococcus aureus. Es decir, la bacteria que llamamos «del acné» es una de las razones por las que no te colonizan cosas bastante peores.

Y tres: mejora la barrera. Se ha descrito que induce síntesis lipídica epidérmica, con lo que contribuye directamente a la función de barrera cutánea. Eso la coloca en la misma conversación que la integridad de barrera de la que hablamos en formulación cosmética, solo que aquí el agente activo es un ser vivo que ya vive dentro de tu folículo.

El giro de paradigma: no es cuánta, es cuál

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Esta es la sección por la que existe la entrada, y contiene un dato que contradice de frente el modelo mental con el que casi todo el mundo entiende el acné.

El modelo antiguo era intuitivo: la glándula sebácea produce de más, el folículo se obstruye, la bacteria prolifera en ese ambiente anaerobio y la proliferación produce inflamación. Más bacteria, más acné. Sobre esa lógica se construyó medio siglo de tratamiento antibacteriano.

Los análisis metagenómicos han desmontado el eslabón central. La conclusión actual es explícita: la abundancia relativa de C. acnes es similar entre piel sana y piel con acné. No hay proliferación súbita. La bacteria está igual de presente en la cara de quien tiene acné y en la de quien no lo tiene.

Lo que sí cambia es otra cosa: el acné se asocia a la pérdida de diversidad de filotipos. En piel sana conviven varias cepas genéticamente distintas en proporciones equilibradas. En piel con acné, una de ellas, el filotipo IA1, desplaza a las demás y domina. La enfermedad no es un exceso de bacteria, es un empobrecimiento de la comunidad bacteriana dentro de la misma especie.

Esa es una idea con más alcance del que parece, porque es el mismo principio que gobierna la disbiosis intestinal, aplicado un nivel más abajo: no entre especies, sino entre cepas de la misma especie. Y explica por qué atacar la bacteria en bloque es una estrategia tosca: si el problema es que sobra una cepa y faltan las otras, eliminarlas todas no restaura nada.

Los seis filotipos y qué dice cada uno

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Si la variable relevante es la cepa y no la cantidad, conviene saber cuáles son. La población de C. acnes se divide en seis filotipos principales, agrupados en tres subespecies, y el reparto entre piel sana y piel con acné es sistemático.

IA1 es el filotipo predominante en el acné moderado a grave. Su perfil es más virulento que el del resto: forma más biofilm, tiene mayor actividad lipasa y estimula más producción de beta-defensina 2 en queratinocitos cultivados. IA2, IB y II son más prevalentes en piel sana. Y el dato más limpio de todos: el clado III aparece exclusivamente en piel sana y está ausente de las muestras asociadas a acné.

Los tipos I y II conviven en ambas pieles, sana y con acné, pero en proporciones distintas. Ese matiz es importante y evita la lectura simplista: no hay cepas buenas y cepas malas en sentido absoluto, hay un equilibrio que en el acné se rompe hacia una de ellas.

Hay incluso un nivel más de resolución. Se ha comparado el perfil inflamatorio de dos aislados del mismo filotipo IA1, uno procedente de piel normal y otro de una lesión inflamatoria de acné, y las vesículas extracelulares que secretan producen respuestas inflamatorias distintas in vitro. Es decir, ni siquiera el filotipo agota la variable: dentro de una misma cepa hay diferencias funcionales. La distancia entre «tienes esta bacteria» y «esto explica tu piel» es mucho mayor de lo que sugiere cualquier titular.

Acné: dónde termina esta entrada

+Lo esencial: esta entrada explica la bacteria, no la enfermedad. El acné tiene causas hormonales, metabólicas e inflamatorias que aquí no se desarrollan, y su tratamiento lo indica un dermatólogo. Nada de lo que leas aquí sirve para decidir un tratamiento.

Conviene decir con claridad qué territorio ocupa esta entrada y cuál no, porque el nombre de la bacteria induce a error.

El acné es una enfermedad multifactorial de la unidad pilosebácea que involucra al menos cuatro procesos: alteración de la producción de sebo, hiperqueratinización del conducto folicular, disbiosis y activación de la inmunidad innata. C. acnes participa en el tercero y contribuye al cuarto. Es un actor, no el guion.

Lo que esta entrada aporta es un encuadre: llamarla «la bacteria del acné» es un accidente histórico del nombre, porque se aisló de lesiones de acné en 1900 y el epíteto se quedó. Una bacteria presente en la misma proporción en piel sana y en piel con acné, que mantiene tu pH y frena a S. aureus, no es el agente causal de nada. Es el vecino más numeroso del barrio, que aparece en todas las fotos del suceso porque siempre está.

El acné como enfermedad, con su eje hormonal y metabólico, sus mecanismos y su abordaje, lo tratamos en la pieza que le corresponde. Aquí no hay pautas, no hay fármacos y no hay recomendaciones de tratamiento, y eso es deliberado.

El otro C. acnes: infecciones de implante

+Lo esencial: esta sección describe un cuadro hospitalario grave y poco conocido, no algo que ocurra en piel sana ni que se pueda prevenir con cosmética. Se incluye porque es la cara de esta bacteria que el relato del acné oculta, no porque haya nada que hacer al respecto por cuenta propia.

Hay una faceta de C. acnes que no aparece en ningún anuncio y que es la que más preocupa en un hospital: es un patógeno oportunista de tejido profundo, sobre todo cuando hay un implante de por medio.

Las infecciones asociadas a dispositivo en las que está implicada incluyen la infección periprotésica articular, con especial protagonismo en la prótesis de hombro, las infecciones de derivaciones neuroquirúrgicas y las infecciones de dispositivos cardiovasculares. Su crecimiento lento y su capacidad de formar biofilm sobre superficies artificiales la convierten en un patógeno difícil: los cultivos tardan y las infecciones se diagnostican tarde.

Y aquí hay un detalle que cierra el círculo con la sección de filotipos. Los tipos IB, II y III, que son los más prevalentes en piel sana y los menos asociados a acné, son en cambio los que más se aíslan en infecciones de tejidos blandos y de implantes. La misma cepa que se comporta bien en tu cara es la que da problemas cuando llega a un sitio donde no debería estar. La virulencia no es una propiedad fija de la bacteria: es una relación entre la cepa y el lugar.

Que quede claro qué significa esto para un lector normal: nada. No es un riesgo de la vida diaria, no se previene con higiene ni con producto, y no guarda relación con tener o no tener acné. Se cuenta porque describe a la bacteria entera y porque una entrada que solo hablara de granos estaría contando media historia.

El patrón del cluster: tres residentes, una regla

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Con esta entrada son tres los residentes cutáneos que hemos documentado, y el patrón se ha vuelto difícil de ignorar.

El Demodex es un artrópodo. Malassezia es un hongo. C. acnes es una bacteria. Tres dominios biológicos distintos, sin parentesco entre ellos, y los tres casi universales en la piel humana adulta. En los tres casos, la conclusión de la literatura es la misma: la enfermedad no se explica por la abundancia del organismo. En la demodicosis crónica se describió una mutación de ganancia de función del hospedador; en la dermatitis seborreica, ni el sebo ni la cantidad de levadura son factores significativos; y en el acné, la abundancia relativa de C. acnes es la misma en piel sana y en piel enferma.

Pero C. acnes añade resolución al patrón, y por eso valía la pena la tercera entrada. En los dos primeros casos la variable explicativa quedaba en el hospedador, que es una respuesta cierta pero poco satisfactoria porque no se puede desagregar. Aquí sí se desagrega: la variable es qué cepa domina dentro de la misma especie. Eso convierte una afirmación vaga sobre susceptibilidad en algo medible, tipificable y potencialmente modificable.

La regla que emerge, y que no hemos encontrado formulada así en ninguna fuente en español, es esta: en el ecosistema cutáneo, la presencia de un microorganismo no informa de nada; lo que informa es la estructura de la comunidad y el estado de quien la aloja. Es exactamente lo mismo que sostenemos sobre la disbiosis intestinal y sobre el papel de la competencia inmunitaria en cómo envejece un tejido, solo que en la piel se puede observar con una resolución que el intestino no permite.

Qué hacer con esto y qué no

+Lo esencial: no hay nada que hacer con C. acnes en una piel sana, y no existe test de consumo que tipifique tus filotipos con utilidad clínica. Si tienes acné, es una consulta dermatológica, no una decisión de cosmética ni de microbiología.

De una entrada sobre un comensal dominante no sale un protocolo. Con eso dicho, hay cuatro cosas que sí se sostienen y que cambian cómo leer lo que te ofrecen.

Eliminarla no es un objetivo sensato. Es el 92 por ciento de los microbios de tu piel sebácea, mantiene tu pH ácido y frena a S. aureus. Cualquier planteamiento que trate la reducción de C. acnes como un bien en sí mismo está ignorando la mitad de lo que hace. Eso no significa que los tratamientos que actúan sobre ella no funcionen, significa que funcionan por razones más finas que «matar la bacteria mala».

Desconfía del test de microbioma facial. Existen servicios que secuencian un hisopo y devuelven un informe. Aparte de que el muestreo de superficie sobrerrepresenta lo que no está vivo, la variable con contenido aquí es el reparto de filotipos, que requiere tipificación por secuenciación de locus y no tiene, hoy, una interpretación clínica accionable para un consumidor. Un porcentaje sin diana contra la que compararlo no es un resultado.

Los cosméticos «con probióticos para el acné» heredan el problema general de esa categoría. Lo desarrollamos en la pieza sobre probióticos y postbióticos: existen ensayos, son pequeños y heterogéneos, y las síntesis no cierran. Que ahora sepamos que la diana correcta es el equilibrio de cepas y no la carga bacteriana no mejora esa evidencia, la complica.

Y si hay acné, el sitio es el dermatólogo. Esta entrada no cambia eso en absoluto. Lo que cambia, y no es poco, es entender que tu piel no está infectada: está colonizada, como la de todo el mundo, y lo que ocurre en ella depende de un equilibrio, no de un invasor. La carga inflamatoria de fondo explica más de lo que le pasa a un tejido que cualquier recuento bacteriano.

Comparativa

Qué sabemos de Cutibacterium acnes y con qué nivel de evidencia

Auditoría KRECE de las afirmaciones más repetidas sobre Cutibacterium acnes, clasificadas por nivel de evidencia N0-N5
AfirmaciónQué dice la evidenciaNivelEstado
Es el 92% de los microbios de la piel sebáceaMetagenómica de sitios sebáceos en adultos sanos.N2Establecido
Se llamaba Propionibacterium acnes hasta 2016Reclasificación por análisis de genoma completo.Fuera de escala clínicaTaxonomía vigente
Contribuye al pH ácido de la pielVía ácido propiónico, su principal ácido graso libre.N2Establecido
Frena la colonización por S. aureusEl ácido propiónico impide la colonización por patógenos.N1Consistente
Hay más C. acnes en piel con acnéLa abundancia relativa es similar entre piel sana y con acné.N2Refutado
El acné se asocia a pérdida de diversidad de filotiposPredominio de IA1 sobre los demás, no proliferación global.N2Paradigma actual
El filotipo III solo aparece en piel sanaAusente de las muestras asociadas a acné.N2Reproducido
IA1 es más virulento que los demás filotiposMás biofilm, más lipasa, mayor respuesta inflamatoria.N0In vitro
Causa infecciones de prótesis e implantesPeriprotésica, derivaciones neuroquirúrgicas, dispositivos.N2Establecido
Un test de hisopo puede tipificar tus filotipos con utilidadRequiere secuenciación de locus y no hay diana clínica.Sin datosNo procede
Conviene eliminarla de la pielMantiene el pH, frena patógenos e induce lípidos epidérmicos.N2Contraproducente
Puntos clave

Cutibacterium acnes: 5 cosas que la evidencia deja claras

  1. Es el 92 por ciento de los microbios de tu piel sebácea y domina en torno al 25 por ciento de la superficie cutánea adulta. Vive dentro del folículo, no en la superficie.
  2. Hace cosas útiles: produce ácido propiónico, contribuye al pH ácido de la piel, impide la colonización por S. aureus y mejora la barrera induciendo síntesis lipídica epidérmica.
  3. La abundancia relativa es similar en piel sana y en piel con acné. El modelo de «prolifera y causa acné» está desmentido por metagenómica.
  4. Lo asociado al acné es la pérdida de diversidad de filotipos, con predominio de IA1. El clado III aparece exclusivamente en piel sana. No es cuánta bacteria, es cuál.
  5. Los filotipos IB, II y III, los más benignos en la cara, son los que más se aíslan en infecciones de implante. La virulencia no es propiedad de la cepa, es relación entre cepa y lugar.
Posición oficial

La posición de KRECE

El nombre de esta bacteria es un accidente histórico y ha condicionado medio siglo de mala intuición. Se aisló de lesiones de acné en 1900, se quedó con el epíteto y desde entonces se la trata como al culpable. Pero es el 92 por ciento de los microbios de tu piel sebácea, mantiene tu pH ácido, frena a Staphylococcus aureus y aparece en la misma proporción en la cara de quien tiene acné y en la de quien no. Una bacteria así no es el agente de una enfermedad: es el paisaje.

El dato que hay que retener es que la abundancia no discrimina. Los análisis metagenómicos dicen que la carga de C. acnes es similar entre piel sana y piel con acné, y eso invalida el eslabón central del modelo que la mayoría de la gente todavía tiene en la cabeza. Lo que discrimina es la diversidad de filotipos: en piel sana conviven varias cepas equilibradas, en piel con acné una las desplaza. El acné no es un exceso de bacteria, es un empobrecimiento de la comunidad.

Esa corrección tiene consecuencias sobre cómo se lee cualquier producto que prometa actuar sobre esta bacteria. Si el problema es que sobra una cepa y faltan las otras, reducir la población entera es una herramienta tosca. Eso no significa que los tratamientos establecidos no funcionen, y no vamos a fingir lo contrario: significa que funcionan por mecanismos más finos que el que se les atribuye, y que la promesa de «eliminar la bacteria del acné» describe un objetivo que ni es alcanzable ni sería deseable.

Con la tercera entrada del cluster ya podemos afirmar una regla y no una anécdota. Un ácaro, un hongo y una bacteria, tres dominios biológicos sin parentesco, los tres casi universales, y en los tres la enfermedad se explica por el equilibrio y por el hospedador, nunca por la simple presencia del organismo. C. acnes añade además resolución: aquí la variable no es una susceptibilidad genérica sino la estructura de cepas, que se puede tipificar. Es el caso donde el principio deja de ser una intuición y pasa a ser medible.

Y la conclusión práctica es la de siempre en este cluster: entender, no intervenir. No hay nada que hacer con esta bacteria en una piel sana, no hay test de consumo con interpretación clínica útil, y si hay acné el sitio es el dermatólogo. Lo que sí cambia, y no es trivial, es dejar de pensar que tienes la piel infectada. La tienes colonizada, como todo el mundo, y lo que ocurre en ella depende de un equilibrio.

Consultas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre Cutibacterium acnes

¿Qué es Cutibacterium acnes?
Un bacilo grampositivo, anaerobio y aerotolerante que es el residente dominante del folículo pilosebáceo humano. Supone el 92 por ciento de los microbios que viven en la piel sebácea, es decir, cabeza, cuello y tronco superior, y coloniza alrededor del 25 por ciento de la superficie cutánea del adulto. Vive sobre todo dentro del folículo, no en la superficie.
¿Cutibacterium acnes y Propionibacterium acnes son la misma bacteria?
Sí. Se llamó Propionibacterium acnes desde 1946 hasta 2016, cuando un análisis de genoma completo separó las propionibacterias cutáneas de las lácteas y creó el género Cutibacterium para las primeras. Antes de 1946 se la conocía como Bacillus acnes. Cualquier texto anterior a 2016 que hable de P. acnes se refiere a esta misma bacteria.
¿Cutibacterium acnes es buena o mala para la piel?
Es comensal y cumple funciones útiles documentadas. Descompone los triglicéridos del sebo y produce ácido propiónico, que contribuye de forma significativa al pH bajo de la piel, impide la colonización por patógenos como Staphylococcus aureus y mejora la función de barrera induciendo síntesis lipídica epidérmica. También puede comportarse como patógeno oportunista en tejido profundo, sobre todo si hay un implante.
¿Tener más Cutibacterium acnes significa tener más acné?
No. Los análisis metagenómicos indican que la abundancia relativa de C. acnes es similar entre piel sana y piel con acné. Lo que se asocia al acné es la pérdida de diversidad entre sus filotipos, con predominio del IA1 sobre los demás, y no una proliferación súbita de la bacteria. Es un cambio en la estructura de la comunidad, no en su tamaño.
¿Qué son los filotipos de C. acnes?
Son los seis linajes genéticos en que se divide la especie: IA1, IA2, IB, IC, II y III, agrupados en tres subespecies. El IA1 predomina en el acné moderado a grave y forma más biofilm y más lipasa. Los IA2, IB y II son más prevalentes en piel sana. El tipo III aparece exclusivamente en piel sana y está ausente de las muestras de acné. Curiosamente, IB, II y III son los más aislados en infecciones de implante.
¿Hay que eliminar Cutibacterium acnes de la piel?
No, y sería contraproducente. Es el 92 por ciento de los microbios de tu piel sebácea, mantiene el pH ácido y frena a S. aureus. Además, si lo asociado al acné es que una cepa desplaza a las demás, reducir la población entera no restaura el equilibrio. Si hay acné, el abordaje lo decide un dermatólogo, y esta entrada no da pautas de tratamiento.
Fuentes de información

En qué se basa este artículo

Ver las 7 fuentes
  1. Cutibacterium Adaptation to Life on Humans Provides a Potential C. acnes Infection Biomarker. Journal of Investigative Dermatology. 2025.Fuente de las cifras de dominancia (92 por ciento de los microbios de la piel sebácea, 25 por ciento de la piel adulta) y de las funciones beneficiosas: contribución al pH bajo, ácido propiónico que impide la colonización por S. aureus y mejora de la barrera por inducción de síntesis lipídica epidérmica.
  2. Dagnelie MA, et al. Taxonomy and phylogeny of Cutibacterium (formerly Propionibacterium) acnes in inflammatory skin diseases.Historia y justificación de los cambios de nombre, descripción del género Cutibacterium con sus cinco especies cutáneas, y papel de la tipificación molecular (MLST, SLST) en la identificación de subtipos implicados en acné, foliculitis e hipomelanosis macular progresiva.
  3. Comparative Genomic Analyses and CRISPR-Cas Characterization of Cutibacterium acnes Provide Insights Into Genetic Diversity and Typing Applications. Frontiers in Microbiology. 2021.Análisis comparativo de 255 genomas. Reparto de filotipos entre piel sana y piel con acné, con el clado III presente exclusivamente en piel sana, y distribución equilibrada de filotipos como característica de la piel sana frente al enriquecimiento en IA1.
  4. Skin microbiome characterization in acne vulgaris across urban and rural Egyptian populations. Frontiers in Cellular and Infection Microbiology. 2026.Formulación explícita del giro de paradigma: lo asociado a la progresión del acné es la disminución de la diversidad entre los seis grupos filogenéticos, y no una proliferación súbita de C. acnes. También las tres subespecies: acnes, defendens y elongatum.
  5. Skin dysbiosis and Cutibacterium acnes biofilm in inflammatory acne lesions of adolescents. Scientific Reports. 2022.Perfil del filotipo IA1 (mayor producción de beta-defensina 2 y mayor actividad lipasa) y observación de que los filotipos IB, II y III son los más aislados en infecciones de tejidos blandos y de implantes médicos.
  6. Cutibacterium acnes and its complex host interaction in prosthetic joint infection: Current insights and future directions.Papel de C. acnes como patógeno oportunista de tejido profundo en presencia de implante: infección periprotésica articular, infecciones de derivaciones neuroquirúrgicas e infecciones de dispositivos cardiovasculares.
  7. National Center for Biotechnology Information. NCBI Taxonomy: Cutibacterium acnes, identificador 1747.Nomenclatura, linaje y sinonimia verificados en vivo el 30 de agosto de 2026, incluidas las tres subespecies (acnes, defendens, elongatum) y la equivalencia con Propionibacterium acnes. No se emite identificador MeSH porque no se ha podido resolver en esta sesión.
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