El Lac-Phe es un metabolito que aparece en la sangre cuando el ejercicio aprieta de verdad, y que en el ratón apaga el hambre y reduce la grasa corporal. Se descubrió en 2022, se fabrica uniendo lactato con un aminoácido, y en 2024 resultó ser además la vía por la que la metformina hace perder peso. Es también la molécula sobre la que más se ha exagerado en los últimos cuatro años. Esta entrada separa lo demostrado de lo prometido.
Lo que has venido a saber
¿Qué es el Lac-Phe?
Un metabolito de señalización que circula por la sangre, formado por la unión de lactato y fenilalanina. No es un péptido ni una hormona: es una molécula pequeña, de 237 dalton, que el cuerpo fabrica cuando hay lactato de sobra.
¿Adelgaza?
En ratón sí, en humanos no se ha probado. Inyectado a ratones obesos reduce la ingesta a la mitad y baja peso y adiposidad. En personas está demostrado que sube con el ejercicio intenso, pero nadie ha ensayado darlo y medir el peso.
¿Qué ejercicio lo dispara?
El que eleva el lactato. En el único ensayo cruzado aleatorizado que comparó intensidades en humanos, treinta minutos al 75% del VO2 pico produjeron una respuesta claramente mayor que al 50%. Los protocolos de sprints lo elevan de forma abrupta e inmediata.
¿Qué pinta aquí la metformina?
Que llega al mismo sitio por otra puerta. Al inhibir el complejo I mitocondrial aumenta el lactato dentro de la célula, y con él la producción de Lac-Phe en el epitelio del intestino. En ratones sin la enzima que lo fabrica, la metformina deja de hacerles perder peso.
¿Se puede comprar?
Se vende como reactivo de investigación, no como medicamento ni como suplemento. No existe ningún ensayo clínico publicado con Lac-Phe administrado a personas, ni datos de dosis, ni de biodisponibilidad oral, ni de seguridad.
¿Qué dice KRECE?
Que es el mejor marcador disponible de que el estímulo ha sido suficiente, y una pésima idea como producto. La señal es real y el mecanismo es elegante; lo que no existe es el puente entre el ratón y la farmacia. Se consigue gratis y se compra caro.
Lac-Phe: lo que vas a encontrar
El Lac-Phe, sección a sección
Qué es el Lac-Phe y de dónde salió
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Lac-Phe es la abreviatura de N-lactoil-fenilalanina. Es exactamente lo que suena: una molécula de ácido láctico enganchada a una molécula del aminoácido fenilalanina. Fórmula C12H15NO4, peso molecular 237,25, identificador PubChem 11075454. Es el miembro más abundante de una familia entera, los N-lactoil-aminoácidos, y por eso suele usarse como representante de todos ellos.
Conviene fijar la categoría antes de seguir, porque casi todo el mundo llega aquí desde el mundo de los péptidos y esta molécula no lo es. No es un péptido, no es una hormona y no es una proteína: es un metabolito conjugado, una molécula pequeña. Tampoco es, en sentido estricto, una mioquina, porque el músculo no la fabrica. El músculo pone la materia prima y la conjugación ocurre en otro sitio. Esa distinción parece de matiz y luego explica la mitad de lo que hace.
La historia empieza en 2022, en el laboratorio de Jonathan Long en Stanford. La pregunta era directa: de todos los metabolitos que suben en el plasma de un ratón después de correr hasta el agotamiento, ¿cuál sube más? La respuesta, publicada en Nature, fue esta. Y el hallazgo no se quedó en el ratón: el mismo aumento inducido por actividad se documentó después en humanos y en caballos de carreras, lo que sugiere que es un mecanismo conservado entre mamíferos y no una peculiaridad de una especie de laboratorio.
Cómo se fabrica: lactato, fenilalanina y una enzima que trabaja al revés
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La enzima se llama CNDP2, carnosina dipeptidasa 2, y hace algo poco habitual: en vez de romper enlaces, los forma. Es proteólisis inversa. Toma una molécula de lactato, toma una de fenilalanina y las une. Está en el citosol de muchas células, con expresión especialmente alta en las células mieloides, como macrófagos y monocitos, y en el epitelio del intestino y del riñón.
De ahí sale la regla que gobierna todo lo demás: la producción de Lac-Phe está limitada por la disponibilidad de lactato. La enzima está siempre ahí, esperando. Lo que falta o sobra es el sustrato. Y el lactato aparece cuando la glucólisis va más rápido de lo que la mitocondria puede oxidar el piruvato, es decir, cuando el esfuerzo supera cierta intensidad. Ese es el interruptor.
Aquí hay dos ideas que merecen quedarse. La primera es que el lactato no es un residuo. Durante décadas se enseñó como el desecho que causa las agujetas, cosa que ni siquiera es cierta. Es un sustrato energético y, además, la materia prima de esta señal. La segunda es que aquí hay cooperación entre tejidos: el músculo produce el lactato, lo suelta a la circulación, y células de otros órganos hacen la conjugación. La señal final no pertenece a un solo órgano.
Un detalle que casi nadie menciona y que resulta útil para leer con criterio cualquier titular sobre esta molécula: el Lac-Phe no sube solo con el ejercicio. Sube también al comer, sube en la fenilcetonuria, donde la fenilalanina se acumula por un defecto enzimático, y sube en algunas enfermedades mitocondriales. Cualquier cosa que aumente el lactato circulante, la fenilalanina o el flujo glucolítico lo eleva. No es un marcador específico de haber entrenado.
Por qué sube con el sprint y no con el paseo
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Este es el punto donde la evidencia humana es más limpia, así que conviene detenerse. El trabajo de referencia es un ensayo cruzado aleatorizado publicado en Metabolomics en 2025 por el grupo de Karlsruhe: diecisiete varones jóvenes, sanos y activos hicieron treinta minutos de bicicleta al 50% del VO2 pico y, en otra sesión separada por al menos una semana, treinta minutos al 75%, en orden aleatorizado. Mismo sujeto en ambas condiciones, mismo tiempo, misma máquina. La única variable era la intensidad.
El resultado fue inequívoco: 85 metabolitos se comportaron de forma dependiente de la intensidad justo al terminar, y casi todos subieron más con la sesión intensa. El Lac-Phe estaba entre ellos, y da nombre al título del artículo. A los treinta minutos de recuperación quedaban 26 metabolitos con diferencia entre intensidades, y después la señal se disipa. Es un pico, no una meseta.
Un segundo trabajo, publicado en Cell Reports Medicine en agosto de 2026 por un consorcio entre Rockefeller, Victoria University y el Karolinska, lo confirma desde otro ángulo. Comparó seis series de treinta segundos a tope con noventa minutos de ciclismo continuo moderado, y midió casi tres mil proteínas plasmáticas y el metaboloma completo. El Lac-Phe picó inmediatamente después de los sprints, con una dinámica temporal calcada a la del lactato circulante, mientras que el ejercicio moderado mostró una respuesta retrasada y dominada por ácidos grasos a las tres horas. Dos señales distintas, no una versión débil de la misma.
Ahora la parte que los titulares se saltan, y que importa. Los autores de ese segundo trabajo escriben explícitamente que su diseño no permite separar intensidad de duración, porque las dos condiciones diferían en ambas cosas a la vez. Y hay un dato dentro del mismo paper que obliga a moderar la conclusión: cuando probaron a correr dos horas al 60% del VO2 máximo, encontraron 111 proteínas reguladas, no las 7 del ciclismo moderado. La modalidad también cuenta. Correr moderado altera el plasma mucho más que pedalear moderado. Quien haya leído que noventa minutos de cardio no hacen nada, ha leído mal el estudio.
La lectura razonable es más sobria y más útil que el titular: para esta molécula concreta, lo que manda es el lactato, y el lactato depende de rebasar cierta intensidad relativa. Es la capa mecanística que faltaba debajo de la comparativa clásica entre alta intensidad e intensidad moderada continua, y encaja con lo que se sabe de los protocolos de intervalos con más evidencia clínica.
Qué hace con el hambre y por qué neurona entra
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El experimento fundacional de 2022 es limpio y vale la pena contarlo con sus condiciones, porque las condiciones son la mitad del resultado. A ratones obesos por dieta rica en grasa se les administró Lac-Phe a dosis superiores a las fisiológicas: la ingesta cayó alrededor de la mitad durante al menos doce horas, sin cambios en el movimiento ni en el gasto energético. Diez días de administración redujeron el consumo diario, el peso corporal y la adiposidad, y mejoraron la tolerancia a la glucosa.
Tres controles hacen que ese resultado se sostenga. El primero: ni el lactato solo ni la fenilalanina sola hicieron nada sobre el apetito. Es la molécula conjugada, no sus piezas. El segundo: en ratones delgados con dieta baja en grasa no cambió el comportamiento alimentario, lo que sugiere que el efecto es específico del contexto de obesidad. El tercero, el más elegante: eliminar genéticamente la enzima que lo fabrica hizo que los ratones comieran más y engordaran más después de entrenar. Sin Lac-Phe, el ejercicio pierde parte de su efecto sobre el balance energético.
El mecanismo tardó tres años en aparecer. En 2025, el mismo grupo publicó que el Lac-Phe inhibe directamente las neuronas AgRP del hipotálamo, que son las neuronas del hambre, y que esa inhibición activa de forma indirecta neuronas anorexigénicas del núcleo paraventricular. La vía concreta es la apertura del canal de potasio sensible a ATP: si se bloquea ese canal, el efecto sobre la ingesta se desvanece. Hacen falta las dos cosas, apagar AgRP y encender el paraventricular, para que el ratón coma menos.
Y aquí está el hueco que sigue abierto: no se conocen ni el transportador ni el receptor. Se sabe a qué neurona llega y qué canal abre, pero no por qué puerta entra ni a qué se une primero. Para una molécula que se propone como diana terapéutica, eso no es un detalle académico: es la diferencia entre entender un mecanismo y poder diseñar un fármaco contra él. Todo lo de este apartado, insistimos, está hecho en ratón.
El giro: la metformina llega al mismo sitio por otra puerta
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En marzo de 2024, Nature Metabolism publicó dos trabajos independientes el mismo día que conectaron esta molécula con el fármaco más recetado de la diabetes tipo 2. Durante décadas se discutió por qué la metformina hace perder algo de peso, entre un dos y un tres por ciento en el primer año. La respuesta que emerge es que lo hace suprimiendo el apetito, y que el mensajero es el Lac-Phe.
El mecanismo tiene una lógica que encaja con todo lo anterior. La metformina inhibe el complejo I de la cadena respiratoria mitocondrial. Al frenar ahí, la célula compensa aumentando el flujo glucolítico, y eso eleva el lactato intracelular. Más lactato disponible significa más sustrato para la enzima CNDP2, y por acción de masas se fabrica más Lac-Phe. Es exactamente el mismo cuello de botella que en el ejercicio, activado desde dentro en lugar de desde el músculo.
El detalle anatómico es lo que sorprendió: la fuente principal no son los macrófagos, sino las células CNDP2 positivas del epitelio intestinal. Tiene sentido, porque es donde la metformina alcanza sus concentraciones más altas. Y la prueba de necesidad es contundente: los ratones a los que se les elimina la biosíntesis de Lac-Phe se vuelven resistentes al efecto de la metformina sobre la ingesta y el peso. El fármaco sigue bajando la glucosa, pero deja de adelgazar.
En humanos hay dos piezas, y conviene calibrarlas bien. La primera: en 33 voluntarios de un hospital de Boston, con distintos grados de obesidad y de alteración glucémica, una sola dosis de metformina elevó el Lac-Phe, y el aumento fue atribuible al fármaco y no al estado diabético. La segunda: un análisis de mediación en una cohorte poblacional grande sugiere que el Lac-Phe media el efecto de la metformina sobre el índice de masa corporal. Esa segunda pieza es la más citada y la más débil, porque los propios autores la etiquetan como análisis de subgrupo post-hoc y exploratorio.
La consecuencia editorial es doble. Por un lado, refuerza la idea de que esta vía importa de verdad en fisiología humana y no solo en el ratón. Por otro, ordena una conversación que en el mundo del biohacking suele estar desordenada: si alguien toma metformina buscando el efecto sobre el peso, conviene que sepa que está empujando la misma palanca que empujaría con seis sprints, y que ahí hay una decisión real que tomar. La misma lógica de análisis se aplica a los sustitutos que se venden como equivalentes, como explicamos en por qué la berberina no es metformina natural.
Qué está probado en humanos y qué no
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Lo esencial: en personas está demostrado que el Lac-Phe sube con el ejercicio intenso y con la metformina. No está demostrado que administrar Lac-Phe a una persona le haga comer menos ni perder peso. Nadie lo ha ensayado. Todo lo que leas en sentido contrario es una extrapolación desde el ratón.
La cadena de razonamiento que circula tiene tres eslabones, y conviene verlos separados porque solo dos son humanos. Eslabón uno: el ejercicio intenso eleva el Lac-Phe en humanos. Demostrado, con ensayo cruzado aleatorizado. Eslabón dos: el Lac-Phe reduce la ingesta y el peso. Demostrado en ratón, con dosis suprafisiológicas inyectadas. Eslabón tres: por tanto, el Lac-Phe es la razón por la que el ejercicio quita el hambre en personas. Eso es una hipótesis, no un resultado.
Lo que sí hay en humanos, además de la subida, son señales de asociación. Se ha observado menos apetito tras entrenamientos de alta intensidad, y correlación entre niveles de Lac-Phe y pérdida de peso en personas que entrenan de forma regular. Son datos observacionales, con muestras pequeñas, y asociación no es causalidad. En este caso concreto la confusión es especialmente fácil, porque quien entrena más intenso tiene más Lac-Phe y también hace muchas otras cosas distintas.
Hay además un problema de especificidad que rara vez se menciona y que descarta el uso de esta molécula como biomarcador simple: el Lac-Phe también sube al comer, y está elevado en la fenilcetonuria y en enfermedad mitocondrial. Un valor alto no dice, por sí solo, que hayas entrenado bien.
Y una limitación común a casi toda la literatura de este campo: las cohortes son pequeñas y predominantemente de varones jóvenes, sanos y entrenados. Diecisiete en el ensayo cruzado, diecinueve en el estudio de intensidades del secretoma. Si estas respuestas son iguales en mujeres, en personas mayores o en quien ya tiene resistencia a la insulina, sigue sin saberse.
La otra cara: lo que dice la contra-evidencia
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Lo esencial: existe evidencia experimental de que el Lac-Phe a concentraciones altas hace cosas indeseables, y los propios investigadores del campo piden una evaluación de riesgo y una optimización de dosis antes de plantearlo como terapia. Nadie ha definido la ventana entre lo que funciona y lo que daña. Esta sección no sustituye a un médico.
El trabajo relevante se publicó en Cells en agosto de 2025, desde la Universidad de Qatar. Expusieron células hepáticas humanas, células musculares diferenciadas y mitocondrias y sinaptosomas de cerebro de rata a Lac-Phe, y encontraron tres cosas. Primera: deterioro de la fosforilación estimulada por insulina en las proteínas clave de esa vía, sobre todo en célula muscular. Segunda: aumento de la secreción de citoquinas proinflamatorias en esas mismas células musculares. Tercera: deterioro marcado de la respiración mitocondrial en las células hepáticas y en los sinaptosomas, aunque no en mitocondrias aisladas.
Hay que calibrarlo con honestidad en las dos direcciones. Esto es N0, in vitro y a concentraciones altas, y no demuestra daño en ninguna persona. Un resultado en placa no se traslada al organismo sin más. Pero tampoco se puede barrer: es la única evaluación publicada de qué hace esta molécula fuera del apetito, y lo que encuentra apunta justo hacia donde nadie querría, que es la señalización de insulina en el músculo.
Debajo hay un principio general que vale para casi todo lo que aparece en este catálogo. Una señal fisiológica en pulsos no es lo mismo que la misma molécula sostenida en sangre. El Lac-Phe endógeno aparece en un pico tras el esfuerzo y vuelve a la línea de base en horas. Esa cinética es parte del mensaje: el cuerpo está diseñado para leer un transitorio, no una meseta. Convertir un transitorio en una exposición continua no es «lo mismo pero más cómodo», es cambiar la señal.
Ya se vende: por qué aquí decimos que no
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El Lac-Phe se compra hoy sin dificultad. Varias casas de reactivos lo catalogan con su número CAS y su certificado de pureza, siempre bajo etiqueta de uso exclusivo en investigación y con la advertencia explícita de que no es para consumo humano. Esa etiqueta es la misma que ha precedido la llegada al mercado gris de media docena de moléculas de este catálogo, así que conviene decirlo ahora y no dentro de dos años.
Lo que no existe es todo lo demás. Ningún medicamento aprobado, ningún suplemento autorizado, ningún ensayo clínico publicado con Lac-Phe administrado a personas. Sin ensayo no hay dosis, no hay pauta, no hay perfil de seguridad y no hay interacciones descritas. Quien se lo autoadministre no está siguiendo un protocolo con margen de error: está haciendo el primer experimento.
Hay además un problema farmacocinético que ninguna tienda menciona. En modelos animales, el Lac-Phe pica inmediatamente tras el ejercicio y vuelve a basal en cuestión de horas. Una molécula con esa cinética, tomada por boca, tendría que sobrevivir al tracto digestivo y al primer paso hepático y llegar a la circulación en concentración suficiente para hacer algo en el hipotálamo. No hay datos publicados de biodisponibilidad oral en humanos. Es decir: ni siquiera se sabe si una cápsula llegaría a algún sitio.
Y queda la comparación incómoda. Si alguien busca supresión del apetito con respaldo clínico, existen fármacos con ensayos de fase 3 y decenas de miles de pacientes, con sus indicaciones, sus efectos adversos conocidos y su receta, y los cubrimos en la guía de los GLP-1 y en la ficha de la semaglutida. Y si lo que se busca es el efecto endógeno, se consigue con seis series de treinta segundos y no cuesta dinero. El Lac-Phe comprado ocupa el peor cuadrante posible: ni la eficacia demostrada del fármaco ni la gratuidad del estímulo natural.
Cómo se sube el Lac-Phe de verdad
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No es un protocolo nuevo, es la consecuencia directa de la sección 03. Si la producción depende del lactato disponible, el estímulo es cualquier esfuerzo que eleve el lactato de forma marcada. Los dos formatos con medición directa publicada son treinta minutos continuos alrededor del 75% del VO2 pico, y seis series de treinta segundos a máxima intensidad con cuatro minutos de recuperación entre ellas.
El corolario incómodo es que caminar y el trabajo continuo suave no producen el mismo pico, sencillamente porque no generan el mismo lactato. Ahora bien, de ahí no se sigue que el trabajo de baja intensidad no sirva. Sirve para otras cosas y las tiene documentadas, como explicamos en lo que dice realmente la evidencia sobre la zona 2. Elevar el Lac-Phe es una de las cosas que hace el entrenamiento, no la vara de medir de todas las demás. La vía energética de fondo, con la AMPK como sensor, se activa por rutas múltiples.
Dos advertencias antes de que alguien salga a hacer sprints mañana. La primera es de seguridad: el esfuerzo máximo no es para todo el mundo. Quien tenga patología cardiovascular, hipertensión mal controlada, o simplemente ninguna base aeróbica, debe hablarlo con un médico antes y construir esa base primero. Los estudios citados se hicieron en varones jóvenes, sanos y activos, y el protocolo se diseñó para ellos.
La segunda es de criterio, y es la que más vale. El objetivo nunca es maximizar un metabolito. El Lac-Phe es un indicador de que el estímulo ha sido suficiente, no una diana a perseguir. Organizar el entrenamiento alrededor de una sola molécula es el error clásico del biohacking, y aquí sería especialmente absurdo: el mismo esfuerzo que sube el Lac-Phe hace otras veinte cosas mejor documentadas que esta. Para el problema concreto de comer menos, lo que funciona con evidencia está ordenado en el protocolo de control del apetito.
Cada afirmación sobre el Lac-Phe, por nivel de evidencia
| Afirmación | Qué muestra el dato | Nivel (N0-N5) | En quién | Veredicto KRECE |
|---|---|---|---|---|
| Sube en sangre tras ejercicio intenso | Aumento marcado inmediatamente después del esfuerzo, con pico y caída rápida. | N4 | Humanos | Establecido |
| La respuesta escala con la intensidad | Ensayo cruzado aleatorizado al 50% frente al 75% del VO2 pico en el mismo sujeto. | N4 | Humanos | Establecido, muestra pequeña |
| Suprime el apetito y reduce el peso | Ingesta a la mitad y menos adiposidad con dosis suprafisiológicas inyectadas. | N1 | Ratón obeso | No trasladado a humanos |
| Inhibe las neuronas del hambre vía canal KATP | Mecanismo neurobiológico identificado; receptor y transportador aún desconocidos. | N1 | Ratón | Mecanismo plausible, incompleto |
| Media el efecto de la metformina sobre el peso | Ratón sin la enzima, resistente al fármaco. En humanos, mediación post-hoc. | N1 a N2 | Ratón y cohorte | Señal fuerte, causalidad no cerrada |
| Explica que el ejercicio quite el hambre | Coherente con todo lo anterior, pero nunca contrastado directamente en personas. | Hipótesis | Sin datos | Extrapolación, no resultado |
| Tomarlo o inyectarlo adelgaza | Cero ensayos clínicos. Sin dosis, sin pauta, sin biodisponibilidad oral conocida. | Sin evidencia | Sin datos | No recomendado |
| Es inocuo a cualquier dosis | A concentraciones altas altera la señal de insulina, inflama y frena la respiración mitocondrial. | N0 in vitro | Cultivo celular | Ventana no definida |
Las dos filas superiores y las dos inferiores describen la misma molécula. Lo que cambia entre ellas no es la biología: es quién la fabrica, en qué cantidad y durante cuánto tiempo.
Lac-Phe: 5 cosas que la evidencia deja claras
- El Lac-Phe no es un péptido ni una mioquina: es lactato unido a fenilalanina por la enzima CNDP2. El músculo pone la materia prima y otros tejidos hacen la conjugación.
- Su producción está limitada por el lactato disponible, y por eso escala con la intensidad y no con la duración. Es el único punto donde hay ensayo cruzado aleatorizado en humanos.
- Que suprima el apetito y baje el peso está demostrado en ratón, con dosis suprafisiológicas inyectadas. En humanos solo está demostrado que sube. Ese salto es el que la divulgación da sin avisar.
- La metformina llega al mismo metabolito por otra puerta: frena el complejo I, sube el lactato intracelular y el intestino fabrica Lac-Phe. Sin esa enzima, la metformina deja de adelgazar al ratón.
- Se vende ya como reactivo de investigación sin un solo ensayo clínico, mientras el estímulo que lo produce es gratis. Ni la eficacia probada de un fármaco ni el precio de no comprar nada.
La posición de KRECE
El Lac-Phe es uno de los hallazgos más sólidos de la fisiología del ejercicio de la última década, y uno de los peor contados. Que exista una molécula que el cuerpo fabrica con el desecho aparente del esfuerzo, y que esa molécula hable con las neuronas del hambre, es un mecanismo elegante y bien documentado. Lo que no es, todavía, es una intervención. Entre «esto sube cuando entrenas fuerte» y «esto te hará adelgazar si te lo tomas» hay un ensayo clínico que nadie ha hecho.
La intensidad importa, y este es el mejor argumento mecanístico que tenemos para decirlo. No porque el trabajo suave no sirva, que sirve y tiene su propia evidencia, sino porque hay señales concretas que solo aparecen por encima de cierto umbral y esta es una de ellas, medida en humanos con el diseño adecuado. Quien entrena siempre en la misma franja cómoda no está haciendo una versión más suave del mismo estímulo: está dejando fuera señales enteras.
El hallazgo de la metformina cambia la conversación más de lo que parece. Durante años se ha vendido la metformina en el mundo de la longevidad como un atajo bioquímico independiente del estilo de vida. Resulta que para el efecto sobre el peso empuja exactamente la misma palanca que el sprint. Eso no la descalifica, la sitúa: es una forma farmacológica de conseguir algo que el esfuerzo consigue solo, con la ventaja de la comodidad y la desventaja de que el esfuerzo trae otras veinte cosas de regalo.
Sobre comprarlo, aquí somos categóricos y sin matices. No hay dosis, no hay pauta, no hay biodisponibilidad oral conocida, no hay perfil de seguridad y hay una señal in vitro de que a concentraciones altas empeora la señal de insulina en el músculo, que es justo lo contrario de lo que busca quien lo compra. Con casi cualquier molécula de este catálogo el argumento contra el mercado gris es la falta de garantías. Aquí hay uno anterior: la alternativa es gratis y son seis series de treinta segundos.
Y una advertencia de método, porque esta molécula la va a pedir. El Lac-Phe es un marcador de que el estímulo fue suficiente, no una diana. En cuanto empiecen a venderse análisis para medirlo y protocolos para maximizarlo, y se van a vender, conviene recordar que el número no es el objetivo. Nadie ha demostrado que tener más Lac-Phe sea mejor que tener el que corresponde al trabajo que has hecho.
Preguntas frecuentes sobre el Lac-Phe
¿Qué es exactamente el Lac-Phe?
¿El Lac-Phe adelgaza?
¿Qué tipo de ejercicio sube más el Lac-Phe?
¿Es verdad que la metformina funciona por la misma vía que el ejercicio?
¿Se puede comprar Lac-Phe?
¿El Lac-Phe es una mioquina?
En qué se basa este artículo
Ver las 9 fuentes
- Li VL, He Y, Contrepois K, et al. An exercise-inducible metabolite that suppresses feeding and obesity. Nature. 2022;606:785-790.Trabajo fundacional. Biosíntesis por CNDP2, caída de la ingesta en ratón obeso, ausencia de efecto en ratón delgado, y aumento inducido por actividad también en humanos y caballos de carreras. PMID 35705806.
- Weber D, Ferrario PG, Bub A. Exercise intensity determines circulating levels of Lac-Phe and other exerkines: a randomized crossover trial. Metabolomics. 2025;21(3):63.La mejor evidencia humana disponible sobre intensidad. Diecisiete varones, treinta minutos al 50% y al 75% del VO2 pico en orden aleatorizado. 85 metabolitos dependientes de la intensidad inmediatamente después del esfuerzo.
- Olsen L, Botella J, Barrows D, et al. Exercise intensity modulates interorgan communication and is associated with cardiometabolic health outcomes in humans. Cell Reports Medicine. 2026;102988.Confirmación independiente del pico inmediato de Lac-Phe tras sprints, con dinámica paralela al lactato. Fuente también del dato que modera el titular: correr moderado dos horas altera 111 proteínas frente a las 7 del ciclismo moderado.
- Xiao S, Li VL, et al. Lac-Phe mediates the effects of metformin on food intake and body weight. Nature Metabolism. 2024;6:659-669.Complejo I, flujo glucolítico y epitelio intestinal como fuente principal. Los ratones sin biosíntesis de Lac-Phe son resistentes al efecto de la metformina sobre ingesta y peso. La mediación sobre el IMC en cohorte humana es post-hoc y exploratoria, según los propios autores.
- Scott B, et al. Metformin and feeding increase levels of the appetite-suppressing metabolite Lac-Phe in humans. Nature Metabolism. 2024;6:651-658.Treinta y tres voluntarios con distintos grados de obesidad y alteración glucémica. Una sola dosis de metformina eleva el Lac-Phe, y el aumento es atribuible al fármaco y no al estado diabético.
- Xiao S, et al. Lac-Phe induces hypophagia by inhibiting AgRP neurons in mice. Nature Metabolism. 2025.Mecanismo neurobiológico: inhibición directa de las neuronas AgRP del hipotálamo mediante el canal de potasio sensible a ATP, con activación indirecta del núcleo paraventricular. Bloquear el canal anula el efecto.
- Hedaya L, Naja K, Almuraikhy S, et al. N-Lactoyl Phenylalanine Disrupts Insulin Signaling, Induces Inflammation, and Impairs Mitochondrial Respiration in Cell Models. Cells. 2025;14(16):1296.La contra-evidencia. Deterioro de la fosforilación estimulada por insulina en célula muscular, citoquinas proinflamatorias y caída de la respiración mitocondrial a concentraciones altas. Los autores piden evaluación de riesgo y optimización de dosis antes de plantearlo como terapia.
- Xiao S, Li VL, Long JZ. Metabolite of the Month: Lac-Phe (N-lactoyl-phenylalanine). Trends in Endocrinology and Metabolism. 2024;35(8):758-759.Síntesis del propio laboratorio que la descubrió. Fuente de dos matices que este artículo recoge: que el Lac-Phe sube también con la comida, la fenilcetonuria y la enfermedad mitocondrial, y que el transportador y la diana molecular siguen sin identificarse.
- National Center for Biotechnology Information. PubChem Compound Summary: N-lactoyl-phenylalanine, CID 11075454.Identificador de referencia usado en el marcado de esta página. Fórmula C12H15NO4, peso molecular 237,25. Verificado el 20 de agosto de 2026. No existe descriptor MeSH propio para esta molécula.
