Ilustracion molecular del tratamiento del Alzheimer, con placa amiloide y ovillos de tau destruyendo una sinapsis cortical.
PATOLOGÍAS · 7 Sep 2026

Alzheimer

Lecanemab y donanemab están autorizados en Europa y no financiados en España. Qué hacen de verdad y por qué el ginkgo y el omega-3 fallaron.

Sistema KRECE / Patologías
Enfermedad de Alzheimer · evidencia 2026
Alzheimerqué frena y qué no

Por primera vez existen fármacos que actúan sobre la biología de la enfermedad y no solo sobre los síntomas. Están autorizados en Europa, no están financiados en España y su efecto es una ralentización modesta, no una mejora. Mientras tanto, el mercado de suplementos para la memoria sigue vendiendo lo mismo que hace treinta años, y los ensayos grandes que lo pusieron a prueba salieron negativos. Esta entrada separa lo uno de lo otro sin suavizar ninguna de las dos partes.

Respuestas directas

Lo que has venido a saber

¿Hay ya tratamiento que frene el Alzheimer?

Sí, con matices importantes. Lecanemab (Leqembi) tiene autorización europea desde abril de 2025 y donanemab (Kisunla) desde 2025, ambos solo para fases iniciales y solo en personas no portadoras o heterocigotas de ApoE4. Ralentizan el deterioro de forma moderada: no lo detienen ni mejoran la memoria.

¿Están disponibles en España?

Autorizados sí, financiados no. La Comisión Interministerial de Precios propuso no incluir Leqembi en febrero de 2026 y no incluir Kisunla en marzo, y la resolución se adoptó el 15 de julio de 2026. La Sociedad Española de Neurología expresó públicamente su preocupación. Uno de ellos se ofrece por vía privada.

¿Sirve el ginkgo para prevenir la demencia?

No. Es el suplemento más estudiado para esto y los dos ensayos grandes fracasaron. Una revisión Cochrane con evidencia de certeza moderada concluye que a seis meses tiene poco o ningún efecto sobre el estado clínico global, la cognición y las actividades cotidianas. Además interactúa con anticoagulantes y antiagregantes.

¿Y el omega-3 o la vitamina E?

Tampoco. Las cápsulas de omega-3 no han mostrado beneficio cognitivo en adultos mayores sin demencia en una revisión de tres ensayos con más de 3.500 participantes, y la vitamina E no evitó el paso de deterioro cognitivo leve a demencia. Comer pescado no es lo mismo que tomar una cápsula.

¿Entonces no se puede hacer nada para prevenirlo?

Al contrario, y aquí está lo que sí funciona: lo que se ha demostrado que reduce el riesgo no se compra en una tienda. Control de la presión arterial y de la glucemia, actividad física, audición corregida, sueño, tabaco y alcohol, y actividad social y cognitiva. Nada de eso cabe en una cápsula, y ese es exactamente el problema comercial.

Contexto

Qué es la enfermedad de Alzheimer

Qué es el Alzheimer y qué no

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La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia, pero no es sinónimo de demencia. La demencia es el síndrome, el deterioro cognitivo que interfiere con la vida autónoma; el Alzheimer es una de las enfermedades que lo producen, junto a la demencia vascular, la de cuerpos de Lewy o la frontotemporal, y con frecuencia coexisten formas mixtas.

Biológicamente se define por dos lesiones: los depósitos extracelulares de beta-amiloide y los ovillos intracelulares de proteína tau. Esa distinción no es académica: los fármacos nuevos atacan lo primero, y el debate abierto durante veinte años ha sido justamente si el amiloide es el motor de la enfermedad o solo su huella.

Hay algo que conviene entender antes de leer nada más: la enfermedad empieza décadas antes de los primeros síntomas. Cuando aparece el olvido, el proceso lleva mucho tiempo en marcha, y eso explica por qué todo lo que se ensaya en fase sintomática avanzada fracasa y por qué el foco se ha desplazado hacia las fases iniciales.

Hay una tercera capa que suele quedar fuera del relato amiloide y tau: el fallo del control de calidad mitocondrial. La neurona no se divide y depende por completo del recambio interno de sus mitocondrias, la mitofagia, para mantenerlas en forma durante décadas. Que ese sistema se deteriore con la edad es una de las hipótesis mecanísticas mejor sostenidas en modelos, y a la vez no existe ningún ensayo humano que demuestre que estimularlo modifique el curso de la enfermedad.

El factor genético más relevante en la forma común es el gen ApoE, cuyo alelo E4 aumenta el riesgo. No es determinista: tener una copia no condena y no tenerla no protege del todo. Pero sí condiciona el acceso a los tratamientos nuevos, como se ve más abajo.

El diagnóstico ha cambiado: biomarcadores

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Durante décadas el diagnóstico fue clínico y la confirmación, con suerte, llegaba en la autopsia. Eso se ha terminado. Hoy la enfermedad se puede identificar en vida con biomarcadores: en líquido cefalorraquídeo, con PET de amiloide, y cada vez más con analítica de sangre.

El marcador que ha cambiado el terreno es la p-tau217, que en sangre alcanza un rendimiento diagnóstico que hace pocos años exigía punción lumbar o imagen. Es la puerta que hace realista seleccionar candidatos a tratamiento sin pruebas invasivas.

Este cambio tiene una consecuencia práctica y una trampa. La consecuencia: los fármacos nuevos exigen confirmación biológica, no basta la sospecha clínica. La trampa: hay una diferencia enorme entre un biomarcador validado en una consulta de neurología y un test que se compra por internet para saber si vas a tener Alzheimer.

Tener amiloide positivo sin síntomas no es tener Alzheimer clínico, y saberlo sin un plan detrás no siempre ayuda. Esa conversación se tiene con un neurólogo antes de pedir la prueba, no después de recibir el resultado.

Tratamiento

Tratamiento del Alzheimer con evidencia

Los anti-amiloide: qué hacen de verdad

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Lo esencial: lecanemab y donanemab ralentizan el deterioro en fases iniciales, no lo detienen ni mejoran la memoria. Solo están indicados en personas no portadoras o heterocigotas de ApoE4, exigen confirmación con biomarcadores y seguimiento con resonancias periódicas por el riesgo de edema y microhemorragias cerebrales. No son una cura y no sirven para la mayoría de los pacientes.

Son anticuerpos monoclonales dirigidos contra el beta-amiloide, administrados por infusión intravenosa periódica. Su aprobación es el primer caso de tratamientos que actúan sobre la biología de la enfermedad y no solo sobre los síntomas, y por eso importan aunque su efecto sea modesto.

La magnitud es la parte incómoda. En los ensayos de dieciocho meses, la diferencia frente a placebo en las escalas de deterioro es pequeña, y ni el paciente ni la familia ni el médico tienen por qué notarla en el día a día. Ralentizar no es mejorar: quien empieza el tratamiento seguirá empeorando, en principio algo más despacio.

La restricción por ApoE4 no es burocrática. La Agencia Europea del Medicamento autorizó lecanemab únicamente para no portadores o heterocigotos del alelo E4 precisamente porque en los homocigotos el riesgo de las complicaciones cerebrales del tratamiento es mayor y la relación entre beneficio y riesgo no salía. Eso obliga a genotipar antes de tratar.

Y el camino hasta aquí conviene recordarlo, porque explica el escepticismo: el comité europeo emitió primero una opinión negativa sobre lecanemab en julio de 2024, y solo tras un procedimiento de reexamen adoptó la opinión positiva en noviembre de ese año, con la población restringida. No fue una aprobación entusiasta.

Autorizados en Europa, no financiados en España

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Lo esencial: a día de hoy estos tratamientos no están financiados por el Sistema Nacional de Salud. Autorización europea y financiación española son dos procedimientos distintos, y el segundo se resolvió en contra. Cualquier oferta de acceso pasa por la vía privada, con un coste elevado, y el escenario es revisable.

La secuencia, con fechas, porque aquí las fechas son el contenido. Leqembi (lecanemab) obtuvo autorización de comercialización válida en toda la Unión Europea en abril de 2025. Kisunla (donanemab) la obtuvo también en 2025.

Después empezó el procedimiento español de precio y financiación, que es otra cosa. La Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos propuso no incluir Leqembi en la prestación farmacéutica el 25 de febrero de 2026, citando la racionalización del gasto público y el impacto presupuestario. Un mes después, el 25 de marzo, propuso no incluir Kisunla, añadiendo en los criterios el valor terapéutico y el beneficio clínico incremental en relación con su coste-efectividad. La resolución definitiva se adoptó el 15 de julio de 2026.

La Sociedad Española de Neurología hizo pública su preocupación por esa decisión, y su Grupo de Estudio de Conducta y Demencias había publicado antes un documento de consenso para el uso apropiado de estos fármacos en la práctica clínica española.

La lectura honesta de todo esto es doble y hay que sostener las dos mitades a la vez. Que un regulador autorice un fármaco no significa que un sistema público deba pagarlo a cualquier precio, y el beneficio clínico incremental de estos tratamientos es materia legítima de discusión. Y a la vez, para una familia concreta, la diferencia entre autorizado y financiado es la diferencia entre poder y no poder.

Suplementación

Suplementos para el Alzheimer: qué funciona y qué no

Suplementos para el Alzheimer: qué dice la evidencia

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Aquí es donde hay que ser más estricto, no menos, porque es el terreno donde más se vende esperanza. La respuesta corta: ningún suplemento ha demostrado prevenir el Alzheimer ni frenar su progresión, y no es por falta de haberlo intentado.

Ginkgo biloba. Es el suplemento más estudiado del mundo para esta indicación y el que mejor ilustra el patrón. Los estudios iniciales pequeños sugerían estabilización. Después llegaron los ensayos grandes: uno estadounidense financiado por los Institutos Nacionales de Salud, con más de cinco mil participantes y una mediana de seguimiento de más de seis años, no redujo la incidencia de demencia ni de Alzheimer; y un ensayo europeo de prevención tampoco. Una revisión Cochrane concluye con evidencia de certeza moderada que a seis meses tiene poco o ningún efecto sobre el estado clínico global, la cognición y las actividades cotidianas. El detalle de la molécula está en su ficha.

Omega-3. El consumo de pescado forma parte de patrones alimentarios asociados a mejor salud cognitiva, pero las cápsulas no han reproducido ese efecto: una revisión de tres ensayos con más de 3.500 participantes no encontró mejora de la función cognitiva en adultos mayores sin demencia. La asociación de un patrón alimentario no se transfiere a un extracto concentrado.

Vitamina E. Una revisión Cochrane no halló que evitara el paso del deterioro cognitivo leve a la demencia. El ensayo principal usó dosis muy altas, del orden de 2.000 unidades internacionales diarias, muy por encima de los requerimientos.

Vitaminas del grupo B. Es el caso más matizado y merece precisión. En un subgrupo pequeño, identificable por una analítica al inicio del ensayo, dos años de suplementación mejoraron la memoria, y hay datos de que podrían reducir la tasa de atrofia cerebral. Es una señal en una población concreta, no una recomendación general.

Litio en microdosis. Es el hallazgo más interesante del campo en años y merece contarse entero, con lo bueno y con lo que falta. Un equipo de la Facultad de Medicina de Harvard dirigido por Bruce Yankner publicó en Nature en agosto de 2025 que el litio existe de forma natural en el cerebro humano y que su descenso es uno de los cambios más tempranos del Alzheimer. Analizaron tejido post mortem de personas sin deterioro, con deterioro cognitivo leve y con la enfermedad, y describieron algo elegante: el amiloide secuestra el litio y reduce su disponibilidad, lo que podría explicar por qué unas personas con placas conservan la cognición y otras no.

En ratones, reducir el litio de la dieta empeoró la memoria y aceleró la patología, y administrar orotato de litio revirtió el deterioro incluso en animales viejos, a dosis del orden de mil veces menores que las psiquiátricas y sin señales de toxicidad. El propio Yankner insiste en la cautela: hay que tener cuidado al extrapolar de modelos de ratón, y no se sabrá hasta que haya un ensayo controlado en humanos.

Traducido a nuestra escala: evidencia N1 en modelos animales y N2 de asociación en tejido humano, y cero ensayos clínicos. Hay estudios en preparación, incluido uno en Chile con microdosis en personas de 55 a 75 años. Hasta que lleguen, esto es una hipótesis excelente, no un tratamiento.

El patrón se repite en todos: señal en estudios pequeños, nada cuando el ensayo es grande. Y en una enfermedad que se desarrolla durante décadas, un ensayo de seis meses sobre una cápsula difícilmente iba a demostrar otra cosa.

Suplementos desaconsejados para el Alzheimer y por qué

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Esta lista importa más aquí que en ninguna otra entrada de esta categoría, porque el comprador suele ser un familiar asustado y el producto se vende justamente sobre ese miedo. Cada uno con su motivo.

  1. Ginkgo biloba. Dos ensayos grandes de prevención negativos y una revisión Cochrane con certeza moderada que no encuentra efecto. Además interactúa con anticoagulantes y antiagregantes, medicación muy frecuente en esta franja de edad. Motivo del desaconsejo: eficacia descartada en los ensayos que importaban, con un riesgo de interacción real.
  2. Cápsulas de omega-3 para prevenir el deterioro. Sin beneficio cognitivo demostrado en adultos mayores sin demencia. Motivo: extrapolación de un patrón alimentario a un extracto, que es justo lo que los ensayos no confirman.
  3. Vitamina E a dosis altas. No evitó la progresión de deterioro cognitivo leve a demencia, y las dosis ensayadas están muy por encima de los requerimientos. Motivo: ineficacia demostrada en la indicación y dosis sin margen de beneficio.
  4. Complejos «para la memoria» con mezclas propietarias. Combinan bacopa, huperzina, fosfatidilserina y otros en dosis que varían de un producto a otro y que casi nunca coinciden con las ensayadas. Motivo: imposibilidad de trasladar ningún dato de ensayo a un producto cuya composición y dosis no son comparables.
  5. Aceite de coco y cetonas como tratamiento. Circulan desde hace años apoyados en testimonios y en una hipótesis metabólica. No hay ensayos que sostengan un efecto sobre la progresión de la enfermedad. Motivo: hipótesis mecanística usada como aval de un resultado clínico que nadie ha demostrado.
  6. Orotato de litio por cuenta propia. Aquí el desaconsejo duele porque el hallazgo es bueno: el trabajo de Harvard en Nature es sólido y la hipótesis es de las mejores que ha dado este campo. Pero la evidencia es de ratones y de tejido post mortem, no hay un solo ensayo clínico terminado, y el litio es un fármaco con ventana terapéutica estrecha cuyo margen a dosis bajas todavía no se ha caracterizado en personas mayores tratadas durante años. Motivo del desaconsejo: adelantarse a un ensayo que está en marcha, con una sustancia que no es inocua y en una población especialmente vulnerable a sus efectos.
  7. Test genéticos o de biomarcadores comprados por internet. No son un suplemento, pero se venden en el mismo circuito. Un resultado sin contexto clínico ni plan detrás genera angustia y decisiones equivocadas. Motivo: información de alto impacto emocional entregada sin la valoración que la hace útil.
  8. Cualquier producto que prometa revertir el Alzheimer o recuperar la memoria perdida. Ni los fármacos autorizados, que actúan sobre la biología de la enfermedad, mejoran la cognición: solo ralentizan. Motivo: promete algo que ningún tratamiento del mundo consigue hoy, y su coste real es el tiempo y el dinero de una familia que ya está bajo presión.
Decisión

Qué hacer con todo esto

Lo que sí reduce el riesgo

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Después de una lista tan larga de lo que no funciona, conviene decir con la misma claridad lo que sí, porque existe y es más de lo que la gente cree. El problema comercial es que nada de esto se puede envasar.

Los factores de riesgo modificables mejor establecidos son cardiovasculares y sensoriales: control de la presión arterial y de la glucemia, no fumar, moderar el alcohol, actividad física regular, y corregir la pérdida de audición, que es uno de los factores con más peso poblacional y de los más fáciles de tratar. A eso se suman el sueño, la actividad cognitiva y el contacto social, y el tratamiento de la depresión.

Ninguno de estos factores es una garantía individual: reducir el riesgo poblacional no significa que quien haga todo bien esté a salvo. Pero es la única palanca demostrada que existe hoy, y actúa sobre la ventana que de verdad importa, que son las décadas previas a los primeros síntomas.

Hay además una convergencia interesante con la salud metabólica y con la inflamación crónica de bajo grado: lo que protege el vaso y el metabolismo parece proteger también el cerebro. Eso no convierte a ningún suplemento metabólico en preventivo del Alzheimer, pero sí explica por qué el control de la tensión y de la glucosa aparece siempre en las listas.

Qué llevar a la consulta

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Cuatro cosas que cambian la conversación, tanto si consultas por ti como si acompañas a alguien.

  1. Una cronología concreta de los cambios. Cuándo empezaron, qué se olvida exactamente, si hay desorientación o cambios de carácter. Un relato con fechas vale más que una descripción general, y el acompañante suele aportar lo que el paciente no percibe.
  2. La lista completa de medicación y suplementos. Hay fármacos frecuentes que empeoran la cognición en mayores, y hay suplementos como el ginkgo que interaccionan con anticoagulantes. Esta revisión es de las cosas más útiles que se pueden hacer en una primera consulta.
  3. Audición y visión. Preguntar explícitamente si están evaluadas. Es el factor modificable que más se pasa por alto y el que más rápido se corrige.
  4. Si te interesan los tratamientos nuevos, la pregunta correcta. No es si existen, sino si el diagnóstico está en fase inicial, si se ha confirmado con biomarcadores y cuál es el genotipo ApoE. Sin esas tres respuestas, la conversación sobre anti-amiloides no puede avanzar.

Y una última, que no es médica: pregunta por el apoyo al cuidador. En esta enfermedad, la salud de quien acompaña forma parte del pronóstico y casi nunca aparece en la consulta.

Tabla citable

Todo lo que se propone para el Alzheimer, con su nivel de evidencia

Intervenciones y suplementos en la enfermedad de Alzheimer y su respaldo real, auditado por krece.io
IntervenciónQué haceNivel (N0-N5)Estado regulatorioVeredicto KRECE
Lecanemab (Leqembi)Anticuerpo anti-amiloide. Ralentiza el deterioro.N5Autorizado en la UE desde abril de 2025. No financiado en EspañaSolo fase inicial y no portadores o heterocigotos ApoE4
Donanemab (Kisunla)Anticuerpo anti-amiloide. Ralentiza el deterioro.N5Autorizado en la UE en 2025. No financiado en EspañaMisma restricción. Disponible por vía privada
Control de presión arterial y glucemiaReduce el riesgo poblacional.N5Práctica clínica establecidaDe lo poco con evidencia preventiva real
Corrección de la pérdida de audiciónReduce el riesgo poblacional.N5Intervención sensorialFactor muy frecuente y fácil de tratar
Actividad física regularReduce el riesgo poblacional.N5Sin costeCon evidencia y sin efectos adversos
Vitaminas del grupo BMemoria en un subgrupo identificable por analítica.N4Complemento alimenticioSeñal en población concreta, no recomendación general
Orotato de litio en microdosisRepone litio endógeno cerebral.N1Complemento alimenticio. Ensayos humanos en preparaciónHipótesis excelente. Aún sin ensayo clínico
Ginkgo bilobaSin efecto sobre demencia ni Alzheimer.N5Complemento alimenticioDos ensayos grandes negativos. Interacciona con anticoagulantes
Omega-3 en cápsulasSin beneficio cognitivo demostrado.N5Complemento alimenticioEl pescado no es la cápsula
Vitamina E a dosis altasNo evita la progresión de deterioro leve a demencia.N5Complemento alimenticioIneficaz en la indicación
Aceite de coco y cetonasSin ensayos que sostengan efecto sobre la progresión.N0Alimento o complementoHipótesis mecanística sin resultado clínico
Complejos «para la memoria»Mezclas propietarias sin dosis comparables.N0Complemento alimenticioNingún dato de ensayo es trasladable
Posición oficial

La posición de KRECE

El Alzheimer ha dejado de ser una enfermedad sin tratamiento, y quien lo celebre demasiado alto tampoco está informando bien. Hay por primera vez fármacos que actúan sobre la biología y no sobre los síntomas, y a la vez su efecto es una ralentización pequeña que puede no ser perceptible en el día a día. Las dos frases son verdad y hay que sostenerlas juntas.

Que estén autorizados y no financiados no es un detalle administrativo: es la noticia. La autorización europea llegó en 2025 y la Comisión Interministerial de Precios resolvió en julio de 2026 no incluirlos en la prestación pública. Para una familia concreta esa distinción decide si el tratamiento existe o no existe, y es exactamente el dato que las notas de prensa de aprobación no cuentan.

Con los suplementos aquí somos más duros de lo habitual, y es deliberado. El ginkgo es el suplemento más estudiado del mundo para esta indicación y fracasó en los dos ensayos grandes, con una revisión Cochrane de certeza moderada que no encuentra efecto. El omega-3 en cápsulas y la vitamina E tampoco. No es que falte evidencia: es que la evidencia se hizo y salió negativa.

Y el litio es donde esa disciplina se pone a prueba, porque el hallazgo es bueno de verdad. Que el litio endógeno caiga pronto en el Alzheimer y que el amiloide lo secuestre es la hipótesis más elegante que ha dado este campo en años, y viene de Harvard y de Nature. También es N1 en ratones y N2 de asociación en tejido, con cero ensayos clínicos terminados. Comprar orotato de litio hoy no es ir por delante de la ciencia: es adelantarse a un ensayo que ya está en marcha, con una sustancia que no es inocua.

Lo decimos precisamente porque el comprador de estos productos suele ser un familiar asustado, y porque lo que sí reduce el riesgo no se puede envasar. Tensión, glucosa, ejercicio, audición corregida, sueño, no fumar, vida social. Es menos vendible que una cápsula y es lo único con respaldo poblacional. La respuesta correcta a quien pregunta por un suplemento para la memoria de su madre no es una lista de alternativas naturales: es una consulta de neurología, una revisión de la medicación que ya toma y esa lista, que además es gratis.

Consultas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre el Alzheimer

¿El Alzheimer se hereda?
Las formas de herencia directa son muy raras y suelen debutar antes de los 65 años. En la forma común lo que se hereda es riesgo, no enfermedad, y el gen más relevante es el ApoE: el alelo E4 aumenta la probabilidad sin determinarla. Tener un familiar afectado incrementa el riesgo, pero la mayoría de los casos no siguen un patrón hereditario claro.
¿Merece la pena hacerse el test de ApoE?
Depende de para qué. Como predicción individual aporta poco y puede generar mucha angustia, porque no es determinista ni cambia lo que conviene hacer, que es controlar los factores de riesgo. Donde sí es necesario es si se está valorando un tratamiento anti-amiloide, porque la indicación europea excluye a los portadores de dos copias del alelo E4.
¿Los fármacos nuevos recuperan la memoria perdida?
No. Ralentizan el ritmo de deterioro en fases iniciales, y esa ralentización es de magnitud modesta a lo largo de dieciocho meses. Quien los recibe seguirá empeorando, en principio algo más despacio. Ningún tratamiento disponible hoy revierte el daño ya producido, y cualquier producto que lo prometa está mintiendo.
¿Sirven los ejercicios de memoria y los juegos mentales?
La actividad cognitiva y social forma parte de los factores asociados a menor riesgo, así que mantener la mente activa tiene sentido. Lo que no está demostrado es que una aplicación concreta de entrenamiento cerebral prevenga la enfermedad: lo que se entrena suele ser la tarea del juego, no la cognición general. Leer, aprender cosas nuevas y mantener vida social cumple el mismo objetivo sin suscripción.
¿Qué diferencia hay entre deterioro cognitivo leve y Alzheimer?
El deterioro cognitivo leve es un estado intermedio: hay cambios objetivables en memoria u otras capacidades, pero la persona mantiene su autonomía. No todos los casos progresan a demencia y algunos se deben a causas reversibles como fármacos, depresión, problemas de tiroides o déficits vitamínicos, que es la primera razón para consultar en lugar de asumir lo peor.
He leído que el litio previene el Alzheimer, ¿debería tomarlo?
El estudio de Harvard publicado en Nature en 2025 es serio y su hipótesis es de las mejores del campo: el litio endógeno cae pronto en la enfermedad y el amiloide lo secuestra. Pero los datos de tratamiento son de ratones, los humanos aportan asociación en tejido post mortem, y los ensayos clínicos están empezando. Suplementarse hoy es adelantarse a esos resultados con una sustancia que tiene margen terapéutico estrecho, en una edad especialmente sensible a sus efectos.
¿Puedo dar suplementos a un familiar con Alzheimer si total no hacen daño?
Sí pueden hacer daño. El ginkgo interacciona con anticoagulantes y antiagregantes, que muchos pacientes de esta edad toman. Y hay un daño menos visible: el coste económico y la energía que se destinan a productos sin efecto, en una situación donde el tiempo y los recursos de la familia son limitados y hacen falta para otras cosas.
Trazabilidad

Fuentes de información

Ver las 7 fuentes
  1. Agencia Europea del Medicamento. Leqembi (lecanemab): información general sobre el medicamento y motivos de su autorización en la UE.Indicación exacta: deterioro cognitivo leve y demencia leve por Alzheimer incipiente, en personas con una o ninguna copia de ApoE4.
  2. Comité de Medicamentos de Uso Humano, EMA. Summary of opinion: Leqembi. 14 de noviembre de 2024.Documenta que la opinión positiva se adoptó tras un procedimiento de reexamen y con la población restringida a no portadores y heterocigotos de ApoE4.
  3. Sociedad Española de Neurología. Preocupación ante la decisión de no financiación por el Sistema Nacional de Salud de lecanemab y donanemab. Julio de 2026.Posición de la sociedad científica española y referencia a su documento de consenso sobre uso apropiado de estos fármacos.
  4. Cochrane. ¿Cuáles son los beneficios y los riesgos del Ginkgo biloba en el deterioro cognitivo y la demencia?Evidencia de certeza moderada de que a seis meses el ginkgo tiene poco o ningún efecto sobre estado clínico global, cognición y actividades cotidianas.
  5. Cochrane. Suplementos de vitaminas y minerales para prevenir la demencia o retrasar el deterioro cognitivo en pacientes con deterioro cognitivo leve.Fuente de los datos sobre vitamina E a dosis altas y sobre el subgrupo con respuesta a vitaminas del grupo B.
  6. Medscape en español. ¿Es el orotato de litio la clave para prevenir la enfermedad de Alzheimer?Resumen profesional de las líneas de evidencia del trabajo de Yankner publicado en Nature, con la advertencia expresa de que deben confirmarse en un ensayo aleatorizado antes de considerar su uso.
  7. Manual MSD, versión para profesionales. Ginkgo.Recoge que los ensayos posteriores de mayor envergadura mostraron que el extracto EGb 761 no retrasó el desarrollo ni la progresión de la demencia y del Alzheimer.
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