Durante veinte años se dijo a las mujeres que la terapia hormonal daba cáncer. El estudio que lo dijo, publicado en 2002, se hizo con formulaciones hoy en desuso, en mujeres de 63 años de media, y sus resultados de cáncer de mama no eran estadísticamente significativos. La corrección ha tardado dos décadas y todavía no ha llegado a muchas consultas. Esta entrada explica qué cambió, qué sigue sin cambiar y qué se vende mientras tanto en la estantería.
Lo que has venido a saber
¿Premenopausia, perimenopausia y menopausia son lo mismo?
No, y la confusión es constante. Premenopausia es todo el periodo fértil previo. Perimenopausia es la transición, cuando el ciclo se altera y aparecen los síntomas. Menopausia es un instante: el momento que se confirma tras doce meses sin regla. Y postmenopausia es todo lo que viene después.
¿Es verdad que la terapia hormonal da cáncer?
Esa afirmación viene del estudio WHI de 2002, y ha sido muy matizada. La propia FDA ha señalado que los resultados de cáncer de mama no eran estadísticamente significativos, que las formulaciones usadas están hoy en desuso y que la edad media de las participantes, 63 años, no representa a quien inicia el tratamiento hoy.
¿Qué es la ventana de oportunidad?
El periodo en el que iniciar la terapia tiene mejor perfil de riesgo y beneficio: antes de los 60 años o dentro de los 10 años tras la menopausia. Iniciarla mucho después, en un organismo que ya se ha adaptado, cambia esa relación. Es de lo poco que el WHI sí demostró.
Entonces, ¿la terapia hormonal protege el corazón?
No se prescribe para eso. Dentro de la ventana el efecto sobre la función vascular puede ser neutro o incluso favorable, pero las guías son explícitas: no debe indicarse con finalidad cardioprotectora. Su indicación son los síntomas y la salud ósea.
¿Sirven las isoflavonas, la cimicífuga o la maca?
Tienen evidencia muy inferior a la que sugiere su marketing y sus efectos sobre los sofocos son modestos y poco consistentes. No son una alternativa equivalente a la terapia hormonal: son una opción para quien no puede o no quiere tomarla, con expectativas ajustadas.
Qué es la menopausia
Premenopausia, perimenopausia, menopausia y después
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Cuatro palabras que se usan como sinónimos y designan cosas distintas. Ordenarlas es lo primero, porque de ellas depende qué te pasa y qué se puede hacer.
Premenopausia. Es todo el periodo fértil previo, desde la primera regla hasta que empiezan los cambios. Es un término amplio y poco útil en la práctica, y se emplea con frecuencia de forma imprecisa como sinónimo de la etapa siguiente. Si has llegado aquí buscando «premenopausia» y tienes ciclos que se han vuelto irregulares, lo que buscas es lo siguiente.
Perimenopausia. Es la transición: empieza cuando el ciclo se altera y termina doce meses después de la última regla. Puede durar años y es donde ocurre casi todo, porque es la etapa de los sofocos, del insomnio, de los cambios de ánimo y de la confusión diagnóstica, ya que la mujer sigue teniendo reglas y pocas veces se relaciona con esto.
Menopausia. Estrictamente no es una etapa, es un instante: la última regla, que solo se puede confirmar retrospectivamente, cuando han pasado doce meses sin sangrado. Todo lo que se llama coloquialmente «estar en la menopausia» ocurre antes o después de ese punto.
Postmenopausia. Todo lo que viene después, y es la etapa más larga: puede ocupar un tercio de la vida. Aquí los síntomas vasomotores suelen atenuarse y pasan a primer plano las consecuencias a largo plazo, sobre todo óseas y cardiometabólicas.
La precisión no es pedantería: el tratamiento y el momento de iniciarlo dependen de en cuál de estas etapas estás, y la famosa ventana de oportunidad se cuenta desde la menopausia, es decir, desde ese instante concreto.
Qué cambia de verdad cuando cae el estrógeno
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El descenso de estrógenos no es un interruptor sino una pendiente irregular, con oscilaciones que explican por qué los síntomas van y vienen. Y afecta a mucho más que al aparato reproductor, porque hay receptores estrogénicos en el hueso, el vaso, el cerebro y el músculo.
Los síntomas vasomotores, sofocos y sudoración nocturna, son los más reconocibles y la principal indicación de tratamiento. Pueden durar años y su impacto sobre el sueño y la vida diaria se subestima de forma sistemática.
El síndrome genitourinario es el peor atendido de todos: sequedad, molestias en las relaciones, síntomas urinarios. A diferencia de los sofocos, no mejora con el tiempo, empeora, y responde muy bien a tratamiento local. Que casi nunca se pregunte en consulta es un fallo del sistema, no de la paciente.
En el hueso, la pérdida de masa ósea se acelera de forma marcada en los años que siguen a la menopausia, y ahí se juega buena parte del riesgo de fractura futuro.
En el músculo, la pérdida de masa magra se acelera también, lo que conecta esta etapa con la sarcopenia y explica por qué el entrenamiento de fuerza deja de ser opcional en esta fase.
Y en el metabolismo, hay redistribución de grasa hacia el abdomen y empeoramiento del perfil de riesgo cardiovascular, que hasta entonces era más favorable que el de los hombres de la misma edad.
Terapia hormonal: la evidencia y el malentendido
La historia del WHI y por qué importa todavía
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En 2002 se publicaron los resultados del Women’s Health Initiative, y el efecto fue inmediato: la prescripción de terapia hormonal se hundió en todo el mundo y una generación entera de mujeres pasó por esta etapa sin tratamiento por miedo al cáncer. Conviene entender qué decía exactamente ese estudio, porque el problema no fue el estudio sino cómo se leyó.
Qué se usó. Estrógenos equinos conjugados con acetato de medroxiprogesterona, por vía oral. Ninguna de las dos es la formulación habitual hoy: las pautas actuales usan estradiol transdérmico y progesterona micronizada, con perfiles de riesgo distintos, especialmente en lo trombótico.
A quién se estudió. Mujeres con una edad media de 63 años, es decir, más de una década después de su menopausia. No se parecen a la paciente que hoy consulta por sofocos a los 51.
Qué se encontró. La propia FDA ha subrayado después que los resultados sobre cáncer de mama no alcanzaban significación estadística, y ha revisado las advertencias que se mantuvieron durante dos décadas.
Qué sí demostró, y es lo importante. Que el momento de inicio cambia el resultado. De ahí nació el concepto de ventana de oportunidad, y es de lo poco del WHI que se ha sostenido: iniciar antes de los 60 años o dentro de los 10 años tras la menopausia da un perfil de riesgo y beneficio distinto que iniciarlo mucho después.
La evidencia posterior ha ido en la misma dirección. Un estudio danés con cerca de 800.000 mujeres publicado en 2026 no encontró aumento de mortalidad, ni cardiovascular ni por cáncer. Las guías actuales, de la sociedad norteamericana, la europea y las españolas, coinciden en que es eficaz y segura en mujeres seleccionadas.
Terapia hormonal: para qué sí y para qué no
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Para qué sí. Sus indicaciones establecidas son los síntomas vasomotores, el síndrome genitourinario, donde el tratamiento local es especialmente eficaz y de bajo riesgo sistémico, y la prevención de la pérdida ósea en mujeres seleccionadas.
Para qué no. Y este matiz es el que casi siempre falta cuando el péndulo se pasa al otro lado: no se prescribe con finalidad cardioprotectora primaria. Dentro de la ventana el efecto sobre la función vascular puede ser neutro o favorable, pero eso no la convierte en una estrategia de prevención cardiovascular, y las guías lo dicen expresamente.
Qué cambia respecto a 2002. La vía y la molécula. El estradiol transdérmico evita el primer paso hepático y tiene un perfil trombótico distinto del oral, y la progesterona micronizada no equivale al progestágeno sintético del WHI.
Qué sigue igual. Que hay contraindicaciones reales, empezando por el antecedente de cáncer de mama, la enfermedad tromboembólica y la hepatopatía grave, y que la decisión se toma valorando el perfil completo de cada mujer.
El detalle de las moléculas vive en sus fichas de estrógenos y progesterona. Lo que aquí importa es la decisión, no la farmacología.
Suplementos para la menopausia: qué funciona y qué no
Suplementos para la menopausia: qué dice la evidencia
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Este es uno de los mercados más grandes de la suplementación, y funciona sobre un hueco muy concreto: dos décadas de mujeres a las que se les dijo que la terapia hormonal era peligrosa y que buscaron algo, lo que fuera, en otro sitio.
Isoflavonas de soja y otros fitoestrógenos. Son compuestos vegetales con afinidad débil por los receptores estrogénicos, y esa es a la vez su lógica y su límite: actúan de forma mucho más débil que el estrógeno. Los datos sobre sofocos son modestos e inconsistentes entre estudios, con parte de la variabilidad atribuida a diferencias individuales en el metabolismo intestinal de estos compuestos. El detalle está en la ficha de fitoestrógenos.
Cimicífuga. Es la planta más usada específicamente para sofocos y su evidencia es contradictoria. Tiene además un aviso de seguridad que casi nunca acompaña al producto: se han descrito casos de hepatotoxicidad, poco frecuentes pero documentados, y motivo suficiente para no tomarla de forma indefinida ni sin conocimiento de tu médico.
Vitamina D y calcio. Aquí sí hay una base sólida, aunque no para los síntomas sino para el hueso. Corregir el déficit de vitamina D y asegurar un aporte adecuado de calcio, preferiblemente dietético, es parte del manejo de esta etapa. No hará nada por tus sofocos y hará bastante por tu esqueleto.
Creatina y proteína. No son suplementos «de menopausia» y son de los más útiles en ella, por el motivo del que casi nadie habla: la pérdida acelerada de masa magra. Acompañan al entrenamiento de fuerza y su papel está desarrollado en sarcopenia.
La lectura honesta: lo que tiene mejor evidencia en esta etapa no actúa sobre los sofocos, actúa sobre hueso y músculo. Y lo que se vende para los sofocos tiene efectos modestos.
Suplementos desaconsejados para la menopausia y por qué
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Cada uno con su motivo, y algunos de estos no son solo inútiles.
- Hormonas bioidénticas compuestas en fórmula magistral. Se venden como alternativa «natural» y personalizada frente a la terapia hormonal convencional. El problema es de control: cantidad no verificada lote a lote, sin los estudios de seguridad de un medicamento aprobado, y con la vigilancia que eso implica. Motivo del desaconsejo: hormonas activas sin garantía de dosis, vendidas precisamente como más seguras que las que sí la tienen.
- Cremas de ñame silvestre como «progesterona natural». El ñame contiene diosgenina, que se usa como materia prima industrial para sintetizar hormonas, pero el organismo humano no realiza esa conversión. Motivo: la premisa del producto es bioquímicamente falsa.
- Cimicífuga de forma prolongada o sin supervisión. Evidencia contradictoria en sofocos y casos documentados de hepatotoxicidad. Motivo: beneficio incierto con un riesgo hepático poco frecuente pero real.
- Maca para los síntomas de la menopausia. Es probablemente el suplemento más buscado de este eje y su evidencia específica en síntomas vasomotores es escasa y de estudios pequeños. Motivo: popularidad muy por delante de los datos, en un producto que se vende como solución hormonal sin serlo.
- DHEA por vía oral y sin control. Es una hormona precursora, no un complemento inocuo, y su uso sistémico sin indicación ni seguimiento analítico no está justificado. Motivo: intervención hormonal presentada como suplemento.
- Fórmulas «menopausia» con mezclas propietarias. Combinan isoflavonas, cimicífuga, salvia, lúpulo y vitaminas en cantidades no declaradas que rara vez coinciden con las estudiadas. Motivo: ninguna evidencia de ensayo es trasladable a un producto cuya composición no es comparable.
- Cualquier suplemento elegido por miedo a la terapia hormonal. Es el motivo de compra más frecuente de toda esta lista y se basa en una lectura de 2002 que la propia FDA ha revisado. Motivo: se renuncia al tratamiento con evidencia por un temor desactualizado, y se paga por alternativas que no lo son.
Qué hacer con todo esto
Qué llevar a la consulta
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Cuatro cosas que cambian una consulta de menopausia, y una pregunta que casi nadie hace.
- Un registro de síntomas de varias semanas. Sofocos y su frecuencia, calidad del sueño, ánimo, y también los síntomas genitourinarios. Este último grupo es el que más se calla y el que mejor responde a tratamiento.
- La fecha de tu última regla. Es lo que sitúa dónde estás y, si ya ha pasado un año, lo que empieza a contar la ventana de oportunidad.
- Tus antecedentes personales y familiares. Cáncer de mama, enfermedad tromboembólica, hepatopatía y riesgo cardiovascular son lo que decide la indicación.
- Qué tomas ya, suplementos incluidos. Especialmente cimicífuga, DHEA y cualquier fórmula magistral con hormonas.
Y la pregunta: si eres candidata a terapia hormonal y por qué sí o por qué no. Formulada así, con nombre, obliga a una respuesta razonada en lugar de a un «mejor no, por si acaso» heredado de 2002. Si la respuesta es que no, la siguiente es qué alternativas hay para tus síntomas concretos, que las hay.
Todo lo que se propone para la menopausia, con su nivel de evidencia
| Intervención | Qué hace | Nivel (N0-N5) | Estado regulatorio | Veredicto KRECE |
|---|---|---|---|---|
| Terapia hormonal sistémica | Síntomas vasomotores y pérdida ósea. | N5 | Prescripción. Ventana antes de los 60 o 10 años tras la menopausia | Eficaz en mujeres seleccionadas. Decisión individual |
| Tratamiento hormonal local | Síndrome genitourinario. | N5 | Prescripción, bajo riesgo sistémico | El más infrautilizado y de los más eficaces |
| Estradiol transdérmico | Evita el primer paso hepático. | N5 | Formulación actual, distinta a la del WHI | Perfil trombótico distinto del oral |
| Progesterona micronizada | Protección endometrial. | N5 | Formulación actual | No equivale al progestágeno del WHI |
| Entrenamiento de fuerza | Frena la pérdida de masa magra y protege el hueso. | N5 | Intervención no farmacológica | Deja de ser opcional en esta etapa |
| Vitamina D y calcio | Salud ósea. | N5 | Complemento y dieta | Sirven para el hueso, no para los sofocos |
| Isoflavonas y fitoestrógenos | Afinidad débil por receptores estrogénicos. | N4 | Complemento alimenticio | Efecto modesto e inconsistente |
| Cimicífuga | Sofocos. | N3 | Complemento alimenticio, casos de hepatotoxicidad | Evidencia contradictoria y riesgo hepático |
| Maca | Síntomas de la menopausia. | N3 | Complemento alimenticio | Muy buscada, poco estudiada en esta indicación |
| DHEA oral sin indicación | Hormona precursora. | N2 | Se vende como suplemento | Intervención hormonal sin control |
| Hormonas bioidénticas compuestas | Sin garantía de dosis por lote. | N0 | Fórmula magistral, sin estudios de un medicamento aprobado | Vendidas como más seguras que las que sí lo son |
| Ñame silvestre como progesterona | El cuerpo no convierte diosgenina en progesterona. | N0 | Complemento alimenticio | Premisa bioquímicamente falsa |
La posición de KRECE
Una generación de mujeres pasó por esto sin tratamiento por una lectura equivocada de un solo estudio. El WHI de 2002 usó formulaciones hoy en desuso, en mujeres de 63 años de media, y sus resultados de cáncer de mama no alcanzaban significación estadística. La propia FDA ha revisado después las advertencias que sostuvo dos décadas. Ese es el mayor daño evitable que ha hecho un titular científico en salud de la mujer.
Y ahora el matiz que evita que el péndulo se pase al otro lado. Que se haya corregido el miedo no convierte a la terapia hormonal en algo para todas ni en una estrategia de prevención. Las guías son explícitas: no se prescribe con finalidad cardioprotectora. Su indicación son los síntomas y el hueso, y hay contraindicaciones reales que siguen siéndolo.
De lo poco que el WHI demostró bien, la ventana de oportunidad es lo que ha sobrevivido. Antes de los 60 años o dentro de los 10 años tras la menopausia el perfil de riesgo y beneficio es distinto que empezando mucho más tarde. Por eso la fecha de la última regla es un dato clínico y no una anécdota, y por eso conviene tener la conversación pronto en lugar de aplazarla.
El mercado de suplementos de esta etapa se construyó sobre ese hueco, y conviene decirlo así. Dos décadas de mujeres a las que se les dijo que lo eficaz era peligroso, buscando algo en otro sitio. Isoflavonas, cimicífuga y maca tienen efectos modestos e inconsistentes sobre los sofocos, y las hormonas bioidénticas compuestas se venden como más seguras que un medicamento aprobado siendo justamente lo contrario en control de dosis.
Y lo que mejor funciona en esta etapa no actúa sobre los sofocos. Entrenamiento de fuerza, proteína suficiente, vitamina D y calcio. No alivian el síntoma que más molesta y sí protegen el hueso y el músculo, que es donde se juega la autonomía de los treinta años siguientes. Es menos vendible y es lo que más pesa.
Preguntas frecuentes sobre la menopausia
¿Cuánto duran los sofocos?
¿La terapia hormonal engorda?
¿Hasta cuándo se puede mantener la terapia hormonal?
¿Y si tengo antecedente de cáncer de mama?
¿La menopausia precoz se trata igual?
¿Sirve de algo medir las hormonas?
Fuentes de información
Ver las 3 fuentes
- Terapia hormonal de la menopausia: evidencia, formulaciones y cambios regulatorios recientes. Revista Sanitaria de Investigación.Composición y población del WHI, la matización posterior por edad de inicio y vía de administración, y el concepto de ventana de oportunidad con las guías NAMS y AEEM.
- Academia Nacional de Medicina. Actualización sobre la terapia hormonal para la menopausia: indicaciones actuales y preguntas sin respuesta.Recomendación de uso personalizado para indicaciones bien definidas, decisión compartida y beneficios esqueléticos, con las limitaciones de la evidencia disponible.
- Sociedad Andaluza de Ginecología y Obstetricia. Protocolo de indicaciones y posología de terapia hormonal de la menopausia.Guía asistencial española que recoge el posicionamiento conjunto AEEM-SEGO y las referencias sobre formulación, dosis y vía de administración.
