Ilustración molecular del calostro bovino: inmunoglobulinas acoplándose a una unión estrecha rota entre dos células del epitelio intestinal.
SUPLEMENTOS · 31 Ago 2026

Calostro bovino

Qué es el calostro bovino, qué indicaciones tienen metaanálisis detrás, a qué dosis se estudió y por qué las cápsulas del mercado no llegan.

Sistema KRECE / Suplementos
Calostro bovino · suplementación con datos
Calostrobovino: qué hace y a qué dosis

El calostro bovino es la primera leche de la vaca tras el parto y, desde 2024, uno de los suplementos que más ha crecido en redes. Tiene dos indicaciones con metaanálisis detrás y una lista larga de promesas que no lo están. Pero el problema de fondo no es la evidencia: las dosis que se estudiaron van de 20 a 60 gramos al día y lo que se vende en España son cápsulas de uno o dos. Esta entrada separa las tres cosas.

Respuestas directas

Lo que has venido a saber

¿Qué es exactamente el calostro bovino?

La secreción de la glándula mamaria de la vaca durante las primeras horas tras el parto, antes de que empiece la leche madura. Concentra inmunoglobulinas, lactoferrina, factores de crecimiento y oligosacáridos. Se comercializa desecado en polvo o en cápsulas.

¿Para qué hay evidencia de verdad?

Para reducir la permeabilidad intestinal aumentada por el ejercicio intenso o por los antiinflamatorios. Un metaanálisis de diez ensayos aleatorizados encontró una reducción significativa del cociente lactulosa/ramnosa, aunque con una heterogeneidad enorme entre estudios.

¿Y para las defensas?

Un metaanálisis de cinco ensayos en adultos que entrenaban encontró menos días con síntomas respiratorios. Son 152 participantes en total, cuatro de los cinco ensayos con riesgo de sesgo moderado o alto, y financiación parcial de un proveedor de calostro. Es una señal, no una prueba.

¿Qué dosis se usó en los estudios?

Entre 20 y 60 gramos al día de polvo, durante ocho a doce semanas. Un bote típico de cápsulas en España aporta entre 1,2 y 2 gramos diarios. La diferencia es de un orden de magnitud.

¿Sirve para el cerebro o para el músculo?

No con el producto que compras. Los ensayos cognitivos usaron colostrinina, un extracto purificado de calostro ovino, a 100 microgramos en días alternos. En rendimiento y masa magra los resultados no son consistentes.

¿Es seguro?

Es un derivado lácteo: contraindicado en alergia a la proteína de leche de vaca y mal tolerado con intolerancia grave a la lactosa. No hay datos de seguridad en embarazo, lactancia ni en menores. Sin datos tampoco en inmunodeprimidos.

¿Qué dice KRECE?

Que es un producto real vendido a una dosis irreal. Si vas a usarlo, es por barrera intestinal, en polvo, a gramos, y con el porcentaje de IgG declarado por lote. Todo lo demás que promete la etiqueta hoy no se sostiene.

El análisis

El calostro bovino, sección a sección

Qué es el calostro bovino y qué lleva dentro

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El calostro es el fluido que segrega la glándula mamaria en la gestación y justo después del parto, antes de que arranque la leche madura. En la vaca, la producción excede lo que necesita el ternero, y ese excedente es el que se recoge, se pasteuriza y se deseca para consumo humano. Esa es toda la cadena: no es un extracto de laboratorio, es un subproducto lácteo concentrado.

Lo que lo diferencia de la leche normal es la composición. Concentra inmunoglobulinas, sobre todo IgG, que es el componente cuantitativamente dominante y el que declaran las etiquetas. Lleva lactoferrina, una glicoproteína que secuestra hierro y con ello frena el crecimiento bacteriano. Lleva factores de crecimiento, entre ellos IGF-1, TGF-beta y EGF. Y lleva oligosacáridos que funcionan como sustrato prebiótico para la microbiota.

Conviene fijar una idea desde el principio, porque explica casi todo lo que viene después. El calostro bovino no es una molécula, es una matriz: una mezcla de decenas de componentes activos cuya proporción cambia con la vaca, con la hora de ordeño y con el procesado. Eso significa que dos botes con la misma etiqueta pueden no ser el mismo producto, y que un ensayo clínico positivo con un lote no garantiza el mismo resultado con otro. Es un problema estructural, no un detalle de fabricación.

Hay además un matiz de biodisponibilidad que casi nadie menciona. Estas moléculas son proteínas grandes que se digieren. Cuando el calostro funciona, funciona sobre todo en el propio tubo digestivo, actuando localmente sobre el epitelio. La idea de que la IgG bovina o el IGF-1 del calostro pasan íntegros a sangre y actúan a distancia es, en un adulto sano con la barrera intacta, mucho más frágil de lo que sugiere el marketing. Ahí es donde el enfoque de péptidos bioactivos de la dieta ayuda a ordenar qué es plausible y qué no.

La brecha de dosis: lo que se estudia y lo que se vende

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Este es el punto que decide si el resto del artículo te sirve de algo, y es el que ninguna de las páginas que rankean en español pone por delante.

Los ensayos que han encontrado un efecto sobre la barrera intestinal usaron entre 20 y 60 gramos de polvo al día, durante ocho a doce semanas. El ensayo que combinó calostro con zinc-carnosina usó 20 gramos diarios. El estudio de corredores de Buckley usó 60. Los ensayos de síntomas respiratorios se mueven en la misma horquilla.

Ahora mira una etiqueta española. Los formatos de cápsula más vendidos van de 400 a 1.500 miligramos por toma, con posologías de dos o tres tomas. Eso deja una ingesta diaria de entre uno y dos gramos. Frente a los 20 gramos del extremo bajo de la literatura, estás tomando entre un décimo y un veinteavo de la dosis estudiada.

No hay ninguna curva dosis-respuesta publicada que permita afirmar que un gramo hace una fracción proporcional de lo que hacen veinte. Puede que haga algo. Puede que no haga nada. Lo honesto es decir que nadie lo ha medido, y que quien vende cápsulas citando estudios de gramos está haciendo un salto que la evidencia no autoriza.

Consecuencia práctica: si decides probarlo, el formato en polvo es el único que permite acercarse a las dosis de la literatura. Las cápsulas son cómodas y son, casi con seguridad, una dosis testimonial.

Barrera intestinal: la indicación con más datos

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Aquí está la señal más sólida del expediente, y también la más matizable.

El punto de partida es un trabajo de Playford y colaboradores del año 2001: la coadministración de calostro bovino redujo el aumento agudo de permeabilidad intestinal provocado por un antiinflamatorio no esteroideo. Ese modelo, el daño por AINE, es limpio porque el insulto es conocido y medible.

Desde ahí la literatura se amplió al ejercicio intenso, que también abre la barrera. En 2024 se publicó un metaanálisis de diez ensayos aleatorizados en Digestive Diseases and Sciences: el calostro redujo de forma significativa el cociente urinario de lactulosa/ramnosa a cinco horas, con una diferencia media de menos 0,24, y también el cociente lactulosa/manitol. Sobre el papel, eso es evidencia de nivel N5.

Y ahora el matiz que cambia la lectura. La heterogeneidad de ese análisis fue de I cuadrado igual a 99 por ciento para el desenlace principal. Un 99 por ciento significa que prácticamente toda la variabilidad entre estudios es real y no debida al azar: los ensayos no están midiendo lo mismo. Un resultado agregado significativo con esa dispersión es una señal de que algo pasa, no una estimación fiable de cuánto. Los propios autores concluyen que hacen falta más ensayos que consideren calidad, dosis y duración.

Hay además un resultado en dirección contraria que conviene no esconder. Buckley y colaboradores dieron 60 gramos diarios de calostro durante ocho semanas a corredores y midieron el cociente lactulosa/ramnosa: subió un 251 por ciento en el grupo de calostro frente al 21 por ciento del grupo de proteína de suero. Es decir, la permeabilidad aumentó. Ese estudio está dentro del cuerpo de literatura y es parte de por qué la heterogeneidad es tan alta.

Un apunte sobre biomarcadores. Varios de estos trabajos midieron zonulina en heces o en suero como marcador de permeabilidad. La validez de la zonulina sérica está seriamente cuestionada desde 2020, así que los resultados que dependen solo de ella pesan menos. Los ensayos de azúcares en orina son metodológicamente más defendibles.

Sobre la conexión con la inflamación crónica de bajo grado: la hipótesis de que cerrar la barrera reduce la carga inflamatoria sistémica es coherente y es la que sostiene todo el discurso de longevidad alrededor de este producto. Pero es una hipótesis mecanística. Ningún ensayo ha demostrado que suplementar con calostro mejore un desenlace clínico duro por esa vía.

Infecciones respiratorias: la señal y sus grietas

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La segunda indicación con metaanálisis es la prevención de síntomas de vías respiratorias altas en personas que entrenan.

Jones y colaboradores publicaron en 2016 una revisión sistemática con metaanálisis en BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation. Cinco ensayos aleatorizados, 152 participantes en total, seguimiento de ocho a doce semanas. El calostro redujo la tasa de incidencia de días con síntomas respiratorios un 44 por ciento (razón de tasas 0,56; intervalo de confianza del 95 por ciento de 0,43 a 0,72) y la de episodios un 38 por ciento.

Los números impresionan. Las grietas también, y son tres.

La primera es el tamaño: 152 personas repartidas en cinco ensayos son una media de treinta por estudio. Con muestras así, la precisión de cada estimación individual es baja y el intervalo agregado se sostiene sobre poco.

La segunda es el riesgo de sesgo: los propios autores señalan que cuatro de los cinco ensayos tenían riesgo moderado o alto por documentación incompleta de los métodos.

La tercera es la financiación. El proyecto estuvo parcialmente financiado por un proveedor comercial de calostro bovino, declarado en el propio artículo. Eso no lo invalida, y hay que reconocer a los autores que lo declararan y que además observaran que la mayoría de los estudios incluidos no encontró efectos significativos, lo que argumenta en contra de un sesgo de publicación grosero. Pero es información que el lector merece tener antes de leer un 44 por ciento como si fuera un dato de vacuna.

Colostrinina: por qué no cuenta para tu bote

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Esta sección existe porque KRECE lo contó mal en abril de 2026 y toca corregirlo con la fuente delante.

La colostrinina es un complejo de polipéptidos ricos en prolina, de menos de 10 kilodalton, que se aísla del calostro. Se ha ensayado en deterioro cognitivo y en enfermedad de Alzheimer, y los resultados no son despreciables: en el ensayo multicéntrico de Bilikiewicz y Gaus, con 105 pacientes reclutados en seis centros psiquiátricos polacos, la colostrinina estabilizó la función cognitiva medida por ADAS-cog y la función diaria medida por IADL, ambas con p igual a 0,02, con mejor respuesta en los pacientes leves.

Hasta aquí lo que sí. Ahora los dos hechos que anulan el salto comercial.

El primero: en los ensayos fundacionales, incluido el doble ciego de Leszek de 1999 y el multicéntrico de 2004, la colostrinina se aisló de calostro OVINO, es decir de oveja, no de vaca. La literatura posterior describe complejos análogos de origen bovino, pero los datos clínicos de Alzheimer que se citan proceden del material ovino.

El segundo, y es el decisivo: la dosis fue de 100 microgramos en días alternos, de un extracto purificado, en ciclos de tres semanas con dos de descanso. Eso no es calostro en polvo. Es una fracción peptídica aislada, administrada a una escala mil veces menor y con una pauta cíclica deliberada, porque los propios investigadores documentaron taquifilaxia a las tres semanas.

Atribuir los resultados de la colostrinina a un bote de calostro bovino es como atribuirle a la leche los efectos de un fármaco derivado de una de sus proteínas. La entidad estudiada y el producto vendido no son la misma cosa. Cualquier etiqueta que insinúe beneficio cognitivo apoyándose en estos ensayos está haciendo un salto que no se sostiene.

Rendimiento y masa muscular: lo que no se sostiene

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El calostro entró en el mundo del deporte por los factores de crecimiento, y en particular por el IGF-1. La hipótesis era intuitiva: si el calostro lleva IGF-1 y el IGF-1 activa la vía mTOR y las rutas anabólicas, tomar calostro debería traducirse en más masa magra.

No ha funcionado así. Los ensayos que buscaron incrementos de IGF-1 en plasma tras suplementación oral en adultos sanos no han encontrado diferencias consistentes frente a placebo, y la razón mecanística es la misma de antes: el IGF-1 es un péptido que se degrada en el tubo digestivo. Su efecto plausible es trófico y local sobre el epitelio intestinal, no sistémico.

En desenlaces de rendimiento el panorama es igual de tibio. Los ensayos disponibles en remeras de élite, en hockey y en corredores encontraron efectos aislados sobre la capacidad tampón o sobre la recuperación, pero no sobre el rendimiento en sí, y no de forma reproducible. Un trabajo antiguo con 20 gramos diarios durante ocho semanas informó de más masa magra, pero es un hallazgo que no ha consolidado.

La lectura razonable es que, si el calostro aporta algo a un deportista, se lo aporta por la vía intestinal, protegiendo una barrera que el entrenamiento duro castiga, y no por una acción anabólica. Que es una conclusión mucho menos vendible y bastante más defendible. Para el objetivo de masa muscular hay intervenciones con literatura muy superior, y la glutamina es un buen ejemplo de otra molécula del mismo cajón cuyos claims conviene revisar con la misma lupa.

Calidad: seis veces de diferencia entre productos

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Si un solo dato justifica leer una etiqueta con desconfianza, es este.

Playford, Cattell y Marchbank publicaron en PLOS ONE en 2020 un análisis de 20 productos comerciales de calostro bovino al cien por cien, comprados en Estados Unidos, Dinamarca, Alemania, Reino Unido y Nueva Zelanda. Midieron bioactividad real en ensayos de proliferación y migración celular, no solo contenido declarado. El resultado: una diferencia de seis veces entre el producto más activo y el menos activo.

Los autores identificaron dos causas probables. Una es la exposición al calor durante el procesado: la bioactividad cae al calentar el material. La otra es la proporción de calostro del día cero en la mezcla, porque la actividad desciende de forma marcada en los ordeños de los días siguientes al parto. Es decir, el argumento comercial del primer ordeño tiene base real, pero es un argumento sobre bioactividad, no sobre porcentaje de IgG.

Y esa es la conclusión incómoda del trabajo: cuantificar factores de crecimiento o IgG no predice la bioactividad. Los autores proponen medir bioactividad directamente como control de calidad. Ningún producto de consumo lo hace. Cuando una marca declara un 40 o un 60 por ciento de IgG, está declarando una cifra que no te dice si el producto funciona.

Qué mirar, entonces, sabiendo que ninguna de estas señales es una garantía: porcentaje de IgG declarado por lote y no como rango de catálogo; declaración explícita de procesado a baja temperatura; y origen y momento de recogida documentados. Si el fabricante no puede aportar los tres, estás comprando a ciegas dentro de un rango de seis veces.

Nota sobre una cifra retirada. Las versiones anteriores de esta pieza en KRECE citaban una desviación del 213 por ciento entre contenido declarado y real procedente de un supuesto control de calidad hospitalario. No hemos podido localizar la fuente primaria de ese dato y lo retiramos. El trabajo de Playford de 2020 cubre el mismo argumento y sí es trazable.

Seguridad, contraindicaciones y quién debe evitarlo

+Lo esencial: El calostro bovino es un derivado lácteo: si tienes alergia a la proteína de leche de vaca, está contraindicado, sin matices. No hay datos de seguridad en embarazo, lactancia ni en menores, y tampoco en personas inmunodeprimidas. Esto no sustituye a la consulta con tu médico.

Alergia a la proteína de leche de vaca: contraindicación absoluta. El calostro es leche concentrada. Contiene caseína y proteínas de suero, y una alergia mediada por IgE a estas proteínas no distingue entre leche madura y calostro. No es una precaución teórica.

Intolerancia a la lactosa: depende del producto. El calostro entero contiene lactosa. Existen versiones con lactosa reducida, y son la única opción razonable si hay intolerancia significativa. Los síntomas esperables si no se respeta esto son los digestivos de siempre: distensión, gases y diarrea.

Embarazo, lactancia y edad pediátrica: sin datos. No existen estudios de seguridad que respalden el uso de suplementos de calostro bovino en estas poblaciones. La ausencia de datos no es una prueba de daño, pero tampoco es una autorización, y en estos tres grupos el estándar razonable es abstenerse salvo indicación médica.

Inmunodepresión: precaución y consulta previa. El calostro contiene material inmunológicamente activo y en algunos casos procede de vacas hiperinmunizadas. No hay evidencia de daño, pero tampoco de seguridad en pacientes con inmunidad comprometida, trasplantados o en tratamiento inmunosupresor.

Deportistas en competición: comprobar la marca, no la molécula. El calostro bovino en sí no figura en la Lista de Prohibiciones de la Agencia Mundial Antidopaje. El riesgo, como en cualquier suplemento, es la contaminación cruzada del producto concreto, no el ingrediente. La responsabilidad en dopaje es objetiva, así que la única mitigación real es elegir marcas con certificación antidopaje de lote.

Lo que no debes esperar en cuanto a efectos adversos. A las dosis de los ensayos, hasta 60 gramos diarios, el perfil de tolerancia fue bueno y los efectos adversos comunicados fueron digestivos y leves. La preocupación teórica sobre el IGF-1 del calostro y el riesgo oncológico no tiene sustento clínico, precisamente porque el IGF-1 oral no eleva el IGF-1 plasmático de forma consistente.

Comparativa

Usos del calostro bovino y el nivel de evidencia de cada uno

Usos atribuidos al calostro bovino, con la dosis realmente estudiada y su nivel de evidencia, auditado por krece.io
UsoQué mide la evidenciaDosis estudiadaNivel (N0-N5)Veredicto KRECE
Permeabilidad intestinal por ejercicio o AINECociente lactulosa/ramnosa en orina20 a 60 g/día, 8 a 12 semanasN5Señal real, con heterogeneidad casi total
Síntomas respiratorios en quien entrenaDías y episodios de síntomas20 a 60 g/día, 8 a 12 semanasN5Efecto plausible, 152 sujetos y financiación del sector
Barrera intestinal en paciente crítico u hospitalarioPermeabilidad y desenlaces clínicosNutrición enteral, variableN3Contexto clínico, no extrapolable al bote
Cognición y Alzheimer (colostrinina)ADAS-cog e IADL100 microgramos en días alternos, extracto ovinoN4 para la colostrininaNo aplica al calostro en polvo
Rendimiento deportivo y masa magraFuerza, potencia y composición corporal20 a 60 g/díaN2Sin efecto consistente
IGF-1 sistémico y uso anti-edad genéricoIGF-1 en plasmaVía oral, dosis variableSin datos en humanosNo justificado

Fíjate en la columna del centro. Las dos filas con metaanálisis y la fila que no aplica comparten un problema: ninguna de esas dosis se parece a la de una cápsula.

Puntos clave

Calostro bovino: 5 cosas que la evidencia deja claras

  1. El calostro bovino no es una molécula, es una matriz cuya composición cambia con el animal, con la hora de ordeño y con el procesado. Por eso dos botes iguales pueden no serlo.
  2. Tiene dos indicaciones con metaanálisis: permeabilidad intestinal y síntomas respiratorios en quien entrena. Ambas con reservas serias de heterogeneidad, tamaño muestral o financiación.
  3. Las dosis estudiadas van de 20 a 60 gramos diarios. Las cápsulas que se venden en España aportan uno o dos. Nadie ha medido qué hace esa décima parte.
  4. Los datos cognitivos son de colostrinina de calostro ovino a 100 microgramos, un extracto purificado. No son transferibles al polvo de calostro bovino.
  5. Entre 20 productos comerciales hay una diferencia de seis veces en bioactividad, y el porcentaje de IgG declarado no la predice.
Posición oficial

La posición de KRECE

El calostro bovino es un producto real vendido a una dosis irreal, y ese es el titular. No estamos ante uno de esos suplementos cuya evidencia se desmorona al mirarla de cerca: hay dos metaanálisis, hay un mecanismo coherente y hay un modelo experimental limpio, el del daño por antiinflamatorios, en el que la señal aparece. El problema no es que la ciencia sea mala. El problema es que la ciencia se hizo con veinte a sesenta gramos diarios y el mercado vende uno.

Si vas a usarlo, úsalo por la barrera intestinal, en polvo y a gramos. Es la única indicación en la que el conjunto de la evidencia, el mecanismo y la plausibilidad apuntan en la misma dirección. Y si lo haces, hazlo asumiendo que la heterogeneidad del 99 por ciento entre estudios significa que el efecto que tú vas a obtener es genuinamente incierto. Hay un ensayo, con sesenta gramos diarios, en el que la permeabilidad subió.

Lo cognitivo hay que retirarlo de la conversación, y aquí corregimos a KRECE. Las versiones de este contenido publicadas en abril de 2026 presentaban la colostrinina como una propiedad del calostro bovino. Los ensayos de Alzheimer que sostienen ese argumento usaron un extracto peptídico purificado de calostro de oveja, a cien microgramos en días alternos. Es otra entidad, otra especie y otra escala de dosis. La corrección va aquí y no en una nota al pie porque el error era nuestro.

La variabilidad entre productos es el argumento más fuerte contra comprar por precio. Seis veces de diferencia en bioactividad entre veinte productos comerciales, y un porcentaje de IgG declarado que no la predice. Traducido: puedes pagar de más por un producto inactivo o pagar de menos por uno igual de inactivo, y la etiqueta no te va a permitir distinguirlo. Exigir el dato por lote y el procesado a baja temperatura es lo mínimo, aunque tampoco sea garantía.

Y una cosa que sí nos parece razonable decir en positivo. Para alguien que entrena duro, que toma antiinflamatorios con frecuencia o que tiene la barrera intestinal comprometida de forma documentada, el calostro en polvo a dosis de literatura es una apuesta defendible: mecanismo plausible, perfil de seguridad benigno y dos metaanálisis a favor. Para todo lo demás, y muy especialmente para el uso anti-edad genérico en adulto sano, hoy no hay nada que sostenga la recomendación.

Consultas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre el calostro bovino

¿Para qué sirve realmente el calostro bovino?
Para lo que tiene datos es para reducir la permeabilidad intestinal aumentada por el ejercicio intenso o por los antiinflamatorios, y posiblemente para reducir los días con síntomas respiratorios en personas que entrenan. Ambas indicaciones tienen metaanálisis detrás, y ambas tienen reservas importantes de heterogeneidad y de tamaño muestral.
¿Cuánto calostro bovino hay que tomar al día?
Los ensayos que encontraron efecto usaron entre 20 y 60 gramos de polvo al día durante ocho a doce semanas. Las cápsulas del mercado español aportan entre uno y dos gramos diarios, que es entre un décimo y un veinteavo de esa cantidad. No existe una curva dosis-respuesta publicada que permita saber qué hace la dosis pequeña.
¿El calostro bovino aumenta el IGF-1 en sangre?
No de forma consistente. Los ensayos que lo midieron en adultos sanos tras suplementación oral no encontraron diferencias fiables frente a placebo. El IGF-1 es un péptido y se degrada en el tubo digestivo. Su efecto plausible es local sobre el epitelio intestinal, no sistémico.
¿Sirve el calostro bovino para la memoria o el Alzheimer?
No con el producto que se vende. Los ensayos clínicos positivos se hicieron con colostrinina, un extracto de polipéptidos ricos en prolina obtenido de calostro ovino, administrado a 100 microgramos en días alternos. Es otra sustancia, otra especie y una escala de dosis mil veces menor que la de un bote de calostro bovino.
¿Quién no debe tomar calostro bovino?
Está contraindicado en alergia a la proteína de leche de vaca. No debe usarse en embarazo, lactancia ni en menores, porque no hay datos de seguridad. Con intolerancia a la lactosa hay que buscar versiones con lactosa reducida. Las personas inmunodeprimidas deben consultarlo antes con su médico.
¿Cómo sé si un calostro bovino es de calidad?
Con dificultad, y esa es la respuesta honesta. Un análisis de 20 productos comerciales encontró seis veces de diferencia en bioactividad, y el porcentaje de IgG declarado no la predecía. Lo mínimo exigible es IgG declarado por lote, procesado a baja temperatura documentado y origen trazable, sabiendo que ninguna de las tres cosas garantiza el resultado.
¿Es legal vender calostro bovino en España?
Sí. Se comercializa como complemento alimenticio bajo el Real Decreto 1487/2009, con comunicación de puesta en el mercado a la AESAN. No es un nuevo alimento, porque tiene historial de consumo anterior a 1997. Estar registrado no significa que las afirmaciones de la etiqueta estén validadas.
Fuentes de información

En qué se basa este artículo

Ver las 11 fuentes
  1. Hajihashemi P, Haghighatdoost F, Kassaian N, et al. Bovine Colostrum in Increased Intestinal Permeability in Healthy Athletes and Patients: A Meta-Analysis of Randomized Clinical Trials. Digestive Diseases and Sciences. 2024;69:1345-1360.Metaanálisis de diez ensayos aleatorizados. Reducción significativa del cociente lactulosa/ramnosa a cinco horas, diferencia media de menos 0,24 (IC 95% de menos 0,43 a menos 0,04), con I cuadrado del 99 por ciento. Fuente del nivel N5 y de la reserva por heterogeneidad. Verificado el 31 de agosto de 2026.
  2. Jones AW, March DS, Curtis F, Bridle C. Bovine colostrum supplementation and upper respiratory symptoms during exercise training: a systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation. 2016;8:21.Cinco ensayos, 152 participantes. Razón de tasas de días con síntomas 0,56 (IC 95% 0,43 a 0,72) y de episodios 0,62 (0,40 a 0,99). Cuatro de los cinco ensayos con riesgo de sesgo moderado o alto. Financiación parcial de un proveedor comercial de calostro, declarada por los autores.
  3. Playford RJ, Cattell M, Marchbank T. Marked variability in bioactivity between commercially available bovine colostrum for human use; implications for clinical trials. PLOS ONE. 2020;15(6):e0234719.Veinte productos comerciales comprados en Estados Unidos, Dinamarca, Alemania, Reino Unido y Nueva Zelanda. Diferencia de seis veces en bioactividad entre el más activo y el menos activo. La cuantificación de factores de crecimiento y de IgG no predice la bioactividad. Existe una corrección publicada de su Tabla 1 en octubre de 2020.
  4. Buckley JD, Butler RN, Southcott E, Brinkworth GD. Bovine colostrum supplementation during running training increases intestinal permeability. Nutrients. 2009;1:224-234.El resultado en dirección contraria. Treinta varones, 60 gramos diarios durante ocho semanas de carrera: el cociente lactulosa/ramnosa subió un 251 por ciento en el grupo de calostro frente al 21 por ciento con proteína de suero. Se cita porque explica buena parte de la heterogeneidad del metaanálisis.
  5. Bilikiewicz A, Gaus W. Colostrinin (a naturally occurring, proline-rich, polypeptide mixture) in the treatment of Alzheimer’s disease. Journal of Alzheimer’s Disease. 2004;6(1):17-26.Ensayo multicéntrico en 105 pacientes de seis centros psiquiátricos polacos. Efecto estabilizador sobre ADAS-cog (p igual a 0,02) e IADL (p igual a 0,02). Dosis de 100 microgramos en días alternos durante tres semanas, con dos de descanso. Fuente del dato de eficacia y también de la escala de dosis.
  6. Leszek J, Inglot AD, Janusz M, Lisowski J, Krukowska K, Georgiades JA. Colostrinin: a proline-rich polypeptide (PRP) complex isolated from ovine colostrum for treatment of Alzheimer’s disease. A double-blind, placebo-controlled study. Archivum Immunologiae et Therapiae Experimentalis. 1999;47(6):377-385.El ensayo fundacional, y la fuente de la corrección editorial de esta pieza: el título dice literalmente calostro OVINO. Cuarenta y seis pacientes, 100 microgramos en días alternos, ciclos de tres semanas.
  7. Davison G, Marchbank T, March DS, Thatcher R, Playford RJ. Zinc carnosine works with bovine colostrum in truncating heavy exercise-induced increase in gut permeability in healthy volunteers. American Journal of Clinical Nutrition. 2016;104:526-536.Ensayo con 20 gramos diarios de calostro, solo y combinado con zinc-carnosina. Es la referencia de la dosis del extremo bajo de la horquilla y del uso combinado.
  8. Playford RJ, Macdonald CE, Calnan DP, et al. Co-administration of the health food supplement, bovine colostrum, reduces the acute non-steroidal anti-inflammatory drug-induced increase in intestinal permeability. Clinical Science. 2001;100:627-633.El trabajo de partida de toda esta línea de investigación: el modelo de daño agudo por antiinflamatorio no esteroideo, que es el más limpio de los disponibles.
  9. National Library of Medicine. MeSH: Colostrum, identificador D003126.Nomenclatura de referencia. Nota de alcance: fluido seroso amarillento secretado por las glándulas mamarias durante el embarazo e inmediatamente tras el parto, antes de que empiece la lactancia; contiene sustancias inmunológicamente activas, leucocitos, agua, proteína, grasa e hidratos de carbono. Verificado el 31 de agosto de 2026.
  10. Jefatura del Estado. Real Decreto 1086/2020, de 9 de diciembre, sobre higiene de la producción y comercialización de productos alimenticios. BOE.Fuente del requisito de tratamiento térmico para la elaboración de productos a base de calostro, por remisión al capítulo II de la sección IX del anexo III del Reglamento 853/2004.
  11. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Procedimiento de autorización para comercializar un nuevo alimento en la Unión Europea.Fuente del criterio de nuevo alimento: historial de consumo humano en la Unión Europea anterior al 15 de mayo de 1997. El calostro bovino lo tiene, y por eso no requiere autorización de nuevo alimento.
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