Ilustración de las formas de magnesio en España: bisglicinato quelado con dos glicinas junto a partículas de óxido de magnesio sin quelar.
SUPLEMENTOS · 18 May 2026

Magnesio en España

Qué formas de magnesio son legales en España, desde cuándo lo es el L-treonato y cómo calcular el magnesio elemental real de tu bote.

Sistema KRECE / Suplementos
magnesio · lista positiva de la UE · etiqueta
Magnesio en Españaqué formas son legales y qué dice de verdad la etiqueta

En la Unión Europea no se puede vender cualquier sal de magnesio: existe una lista positiva cerrada, y la forma concreta que compras tiene que estar en ella por su nombre. Esta entrada no compara marcas ni recomienda cuál comprar. Explica qué formas son legales en España, cómo se lee una etiqueta y qué aritmética hay que hacer para saber cuánto magnesio estás comprando en realidad. Con dos datos que casi nadie cuenta: el L-treonato no fue legal aquí hasta noviembre de 2025, y hay un número, el 14,1 por ciento, que te dice si tu bisglicinato es lo que dice ser.

Respuestas directas

Lo que has venido a saber

¿Qué formas de magnesio son legales en España?

Solo las que figuran en el anexo II de la Directiva 2002/46/CE, que es una lista positiva cerrada: óxido, cloruro, citrato, bisglicinato, malato, lactato, carbonato, gluconato y unas cuantas más, cada una nombrada. Si una forma no está en esa lista, no puede usarse en un complemento alimenticio.

¿El L-treonato es legal en España?

Ahora sí, y es muy reciente. Se autorizó como nuevo alimento en 2024 y solo entró en la lista positiva con el Reglamento (UE) 2025/2225, del 5 de noviembre de 2025. Antes de esa fecha no era una fuente legal de magnesio en la UE. Además viene con condiciones: adultos, máximo 250 mg de magnesio al día por esa vía, y excluye expresamente a embarazadas y lactantes.

¿Cuánto magnesio lleva de verdad mi bote?

Muchas veces mucho menos de lo que pone. La cifra grande suele ser el peso de la sal, no el del magnesio elemental. El bisglicinato puro aporta en torno al 14,1 por ciento de su peso en magnesio: 500 mg de sal son unos 70 mg de mineral, no 500.

¿Cómo sé si mi bisglicinato es real?

Con una división. Si la etiqueta declara magnesio elemental y peso de sal, calcula el porcentaje: por encima del 16 por ciento en un producto vendido como bisglicinato puro indica que lleva óxido añadido, tamponado o mezcla. Es aritmética que puedes hacer en el lineal.

¿Cuánto se puede tomar?

El valor de referencia de nutrientes en la UE es de 375 mg al día, y ese es el número contra el que se calcula el porcentaje de la etiqueta. Para el magnesio de suplemento, el límite superior que maneja la EFSA en sales fácilmente disociables es de 250 mg diarios, aparte del que viene de la comida.

¿Qué dice KRECE?

Que en magnesio el problema no es elegir marca: es que la etiqueta española está diseñada para que no hagas la división. Con la lista positiva, el porcentaje elemental y la palabra que no aparece en ninguna ley, quelado, tienes casi todo lo que necesitas para decidir sin que nadie decida por ti.

El análisis

El magnesio en España, sección a sección

La lista positiva: por qué la forma importa legalmente

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La normativa europea de complementos alimenticios funciona con una lista positiva cerrada. El anexo II de la Directiva 2002/46/CE enumera, mineral a mineral y sal a sal, las fuentes que pueden usarse para fabricar un complemento. Esa lista se reescribió con el Reglamento (CE) 1170/2009, y en España se aplica a través del Real Decreto 1487/2009, modificado por el Real Decreto 130/2018. La regla es simple y poca gente la conoce: si la forma química no está en la lista, no puede venderse.

Lo interesante es lo que eso implica para leer una etiqueta. Las sales están nombradas de forma literal: óxido de magnesio, cloruro de magnesio, citrato de magnesio, bisglicinato de magnesio, carbonato, lactato, gluconato, malato y unas cuantas más. Cuando ves una de esas palabras en la lista de ingredientes, estás viendo un término con definición legal. Cuando ves un nombre comercial, un eslogan o una palabra paraguas, estás viendo marketing. Esta es la misma lógica de lista positiva que explicamos para otros mercados en péptidos legales en España, aplicada aquí a un producto de venta libre.

Y una consecuencia que sirve de filtro inmediato. En julio de 2025 la EFSA publicó su evaluación del orotato de magnesio dihidratado y concluyó que no puede autorizarse para complementos alimenticios en las condiciones de uso propuestas. Si te ofrecen orotato de magnesio como complemento en la UE, esa forma no ha pasado el filtro de seguridad. No hace falta discutir su biodisponibilidad: la conversación se acaba antes.

El L-treonato solo es legal en la UE desde noviembre de 2025

+Lo esencial: el L-treonato de magnesio no fue una fuente legal de magnesio en la Unión Europea hasta el 6 de noviembre de 2025, viene con un tope de 250 mg de magnesio al día por esa vía, es solo para adultos y excluye expresamente a embarazadas y lactantes. Cualquier producto anterior a esa fecha se vendió fuera de la lista positiva.

Esta es la parte que no aparece en ninguna ficha de producto y que conviene tener clara, porque cambia el juicio sobre buena parte de lo que se ha vendido en España en los últimos años. El recorrido fue este. La EFSA adoptó su dictamen el 30 de enero de 2024 y lo publicó en marzo: concluyó que el L-treonato de magnesio es seguro en las condiciones propuestas y que el magnesio de esa fuente es biodisponible. Después, el Reglamento de Ejecución (UE) 2024/2694 autorizó su comercialización como nuevo alimento. Y solo con el Reglamento (UE) 2025/2225, de 5 de noviembre de 2025, publicado el día 6, se incorporó al anexo II de la Directiva 2002/46/CE, que es el paso que lo convierte en fuente legal de magnesio para complementos.

Las condiciones de uso son parte de la autorización y hay que leerlas. El límite es de 250 mg de magnesio al día procedentes de esa fuente, que corresponden a unos 3.000 mg de L-treonato de magnesio; es solo para adultos y excluye de forma expresa a mujeres embarazadas y en período de lactancia. Ese tope de 250 mg no es arbitrario: coincide con el nivel máximo que la EFSA maneja para el magnesio de suplemento en sales fácilmente disociables.

Hay además una capa comercial que conviene conocer si comparas productos. La autorización como nuevo alimento lleva asociado un período de protección de datos de cinco años a favor del solicitante, de modo que durante ese tiempo la vía de entrada al mercado europeo está vinculada a quien presentó el expediente. En la práctica eso significa que, en este momento, un L-treonato vendido en la UE debería poder trazarse a esa autorización. Es una pregunta legítima que hacerle a cualquier vendedor.

Y una advertencia de territorio: aquí no discutimos si el L-treonato funciona mejor que el bisglicinato, ni si el sobrecoste se justifica. Eso tiene su propia entrada y está tratado con la evidencia humana en la mano en L-treonato frente a bisglicinato. Aquí solo tratamos si puede venderse y bajo qué condiciones, que es una pregunta distinta y anterior.

Sal frente a elemental: la división que casi nadie hace

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El magnesio no se vende solo: se vende unido a algo. Ese algo pesa, y en algunas formas pesa mucho más que el propio mineral. De ahí sale la confusión más cara del lineal: cuando un bote pone magnesio 500 mg, esos 500 mg pueden ser el peso de la sal completa o el del magnesio elemental, y entre las dos lecturas hay una diferencia de hasta siete veces.

Los porcentajes aproximados de magnesio elemental por peso son estos, y merece la pena memorizar los extremos. El óxido ronda el 60 por ciento, que es el más alto de todos. El carbonato está en torno al 28 por ciento, el cloruro sobre el 12, el citrato alrededor del 16, el bisglicinato en el 14,1 y el L-treonato en torno al 8. Aquí aparece la primera paradoja útil: la forma con más magnesio por gramo es la que peor se absorbe, y la que menos lleva es la más cara. El porcentaje elemental y la biodisponibilidad son dos cosas distintas y con frecuencia van en sentidos opuestos.

La norma europea ayuda más de lo que parece. El Reglamento (UE) 1169/2011 obliga a declarar el contenido de nutriente y su porcentaje respecto al valor de referencia, y para el magnesio ese valor es de 375 mg. Eso significa que, si el bote declara un porcentaje del valor de referencia, puedes reconstruir el magnesio elemental real multiplicando: un 20 por ciento son 75 mg de magnesio, diga lo que diga la cifra grande del frontal. Es el dato menos vistoso de la etiqueta y el más útil.

El 14,1 por ciento: cómo saber qué hay dentro de un bisglicinato

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El bisglicinato de magnesio es un quelato: un ion de magnesio unido a dos moléculas de glicina formando un anillo estable mediante enlaces de coordinación. Esa estructura tiene una consecuencia aritmética que no admite discusión, porque es química de bachillerato: un bisglicinato completamente reaccionado contiene aproximadamente el 14,1 por ciento de su peso en magnesio elemental. El resto es glicina.

De ahí sale una regla que puedes aplicar en el lineal con la calculadora del móvil. Divide el magnesio elemental declarado entre el peso declarado de bisglicinato. Si el resultado está cerca del 14 por ciento, la cifra es coherente con un bisglicinato puro. Si sale por encima del 16 por ciento, hay óxido de magnesio en la mezcla, porque no existe forma de que un bisglicinato puro supere ese umbral. Ninguna promesa de la etiqueta cambia esa división.

Ahora, el matiz honesto, porque aquí se cuenta mal muy a menudo. Que haya óxido añadido no es necesariamente fraude: existe un producto legítimo, el bisglicinato tamponado, que combina el quelato con un exceso de óxido de magnesio precisamente para subir el aporte elemental por cápsula, y el propio fabricante de referencia del sector lo vende declarado como tal. El problema no es el tamponado: es el tamponado vendido como si fuera bisglicinato puro, y a precio de bisglicinato puro.

El problema analítico de fondo explica por qué esto pasa. Un ensayo de potencia estándar mide cuánto magnesio y cuánta glicina hay, y una mezcla física de óxido con glicina da el mismo resultado que un quelato completamente reaccionado. Para distinguirlos hace falta espectroscopía, resonancia magnética nuclear o infrarrojo, o un ensayo de solubilidad. Es decir: el certificado de análisis habitual no puede resolver la pregunta. La lógica general de por qué un certificado de pureza no prueba identidad está desarrollada en cómo saber si un producto es lo que dice ser.

Quelado no es una palabra legal

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En el anexo II de la directiva aparecen sales concretas con nombre propio. Lo que no aparece ni una sola vez es la palabra quelado. No es un término regulado, no tiene definición legal y no obliga a nada a quien lo imprime. Un producto puede poner magnesio quelado en el frontal y llevar dentro cualquier cosa de la lista positiva, incluida una mezcla.

Lo mismo pasa con marcas registradas y sistemas de validación de fabricante. Existen nombres comerciales del sector que identifican procesos de quelación con control de lote, y ver uno de esos nombres en la lista de ingredientes te da información real sobre el origen del ingrediente. Pero es información de trazabilidad, no una categoría legal: una marca de ingrediente no es una certificación pública ni un sello de calidad emitido por nadie independiente. Es el fabricante diciéndote qué fabricó.

La lectura práctica es esta. En la lista de ingredientes busca la sal por su nombre legal; en el frontal, ignora los adjetivos. Y si la sal declarada no coincide con la promesa del frontal, ya tienes tu respuesta sin necesidad de más.

Las formas del lineal español, una por una

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Óxido de magnesio. Es el más barato y el que más magnesio lleva por gramo, en torno al 60 por ciento, y también el peor absorbido con diferencia. Su uso clínico habitual como laxante osmótico aprovecha justamente que se queda en el intestino. Como suplemento para corregir un déficit es la peor elección disponible, y sigue siendo la forma dominante en el mercado masivo español.

Cloruro de magnesio. El clásico del herbolario español, con presencia histórica y precio bajo. Se absorbe razonablemente bien y su punto débil es la tolerancia digestiva: a las dosis necesarias para una suplementación real irrita a bastante gente. Aporta además cloruro a la dieta, lo que puede importar en algunos perfiles.

Citrato de magnesio. La opción intermedia sensata. Buena absorción, precio contenido, disponibilidad amplia, y un efecto laxante propio a dosis altas que en algunas personas es una ventaja y en otras un problema. Para la mayoría de los objetivos generales, es difícil argumentar en su contra por criterio de coste y evidencia.

Bisglicinato de magnesio. El de mejor tolerancia digestiva de los habituales, con el 14,1 por ciento de aporte elemental y el problema de verificación que ya hemos visto. La glicina, además, no es un pasajero neutro: tiene efectos propios que tratamos en glicina. Es la forma en la que más atención hay que prestar a la aritmética de la etiqueta.

L-treonato de magnesio. El más caro por miligramo de mineral, con el aporte elemental más bajo, legal en la UE desde noviembre de 2025 y con condiciones de uso específicas. Si el motivo para pagarlo es cognitivo, la discusión de la evidencia está en su entrada comparativa, no aquí.

Las otras. Malato, lactato, gluconato y carbonato están en la lista positiva y son opciones legales; taurato y orotato requieren comprobar el estado de su forma concreta, y en el caso del orotato dihidratado la respuesta ya la hemos dado. Sobre el mecanismo por el que el magnesio hace falta en primer lugar, la referencia es el pilar de magnesio y la entrada de ATP.

Cuánto: el 375, el 250 y para qué sirve cada uno

+Lo esencial: el valor de referencia de la etiqueta es 375 mg al día, pero el techo de seguridad para el magnesio de suplemento es de 250 mg diarios en sales fácilmente disociables, y va aparte del magnesio de la comida. Superarlo produce diarrea, y en insuficiencia renal el magnesio se acumula: ahí no se suplementa sin control médico.

Los dos números se confunden constantemente y no significan lo mismo. El valor de referencia de nutrientes de 375 mg, fijado en el anexo XIII del Reglamento (UE) 1169/2011, es una referencia de etiquetado: sirve para calcular el porcentaje que aparece en la tabla nutricional. No es una recomendación personal ni un objetivo que haya que alcanzar con suplemento.

El límite de 250 mg diarios es otra cosa: es el nivel máximo que la EFSA maneja para el magnesio procedente de suplementos en forma de sales fácilmente disociables, y es el que aparece reflejado como condición de uso en la autorización del L-treonato. Va referido solo al magnesio añadido, no al de la dieta, porque el magnesio de los alimentos se absorbe de otra manera y no produce el mismo efecto.

El efecto adverso que marca el techo es digestivo y dependiente de la dosis: heces blandas y diarrea osmótica, más probables cuanto peor se absorbe la forma y cuanto mayor es la toma única. Repartir la dosis y elegir una forma bien tolerada resuelve la mayor parte de los casos.

Y la advertencia que no puede quedar escondida: en insuficiencia renal el magnesio se elimina peor y puede acumularse hasta niveles peligrosos, de modo que la suplementación ahí requiere control médico. Lo mismo vale para quien toma medicación que interactúa: el magnesio reduce la absorción de algunos antibióticos y de las hormonas tiroideas si se toman juntos, y separar las tomas suele bastar. Quién está realmente en riesgo de déficit y quién no lo desarrollamos en deficiencia de magnesio.

Las trampas de etiqueta, y cómo desactivarlas

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La cifra grande que no es magnesio. Un frontal que anuncia 500 mg sin decir de qué. Desactivada buscando en la tabla nutricional el magnesio con su porcentaje del valor de referencia y multiplicando por 375.

El bisglicinato que no divide. Un producto vendido como bisglicinato puro cuyo porcentaje elemental sale muy por encima del 14 por ciento. Desactivada con la división de la sección anterior. Si el fabricante declara tamponado, es honesto; si no lo declara y la aritmética no cuadra, ya sabes por qué.

La mezcla de siete formas. Cápsulas que anuncian muchas sales distintas. El problema no es mezclar: es que repartir una dosis pequeña entre siete formas garantiza que ninguna llegue a cantidad útil, y suele servir para que el óxido barato ocupe la mayor parte del peso mientras las formas caras aparecen en la lista. Desactivada exigiendo la cantidad por forma, no el total.

La dosis diaria que no es la del bote. Etiquetas cuya cantidad declarada corresponde a tres cápsulas mientras la posología sugiere una. Desactivada leyendo siempre a qué toma se refiere la tabla nutricional antes de comparar precios.

El precio por cápsula en lugar de por miligramo. La única comparación que significa algo es euros por miligramo de magnesio elemental, y exige haber hecho antes todas las divisiones anteriores. Es el motivo por el que casi nadie compara bien: el trabajo aritmético está deliberadamente puesto del lado del comprador.

Qué se puede verificar de verdad y qué no

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Conviene separar lo que un lector puede comprobar de lo que no, porque en este terreno circula mucha afirmación categórica sin respaldo. Se puede verificar: que la sal declarada esté en la lista positiva, el porcentaje de magnesio elemental por aritmética, si la cifra es coherente con la forma declarada, si el fabricante declara tamponado, y a cuántas cápsulas corresponde la tabla.

No se puede verificar desde fuera: si un bisglicinato concreto está completamente reaccionado. Eso exige espectroscopía y no lo resuelve el certificado de análisis habitual, que mide contenido y no estructura. Cualquiera que te asegure, solo mirando un bote, que ese bisglicinato es falso, está afirmando más de lo que puede saber.

Sobre el alcance real del problema, aquí hay que ser preciso y corregir a nuestra propia versión anterior de esta entrada, que afirmaba que una parte significativa del bisglicinato vendido en herbolarios y farmacias españolas no es bisglicinato real. Esa afirmación no tenía fuente. Lo que existe documentado es un análisis de 2022 realizado por un fabricante del sector sobre productos comprados en Amazon en Estados Unidos, en el que ninguna de las muestras ajenas resultó ser bisglicinato completamente quelado y una cuarta parte no alcanzaba el contenido declarado. Es un dato relevante y hay que citarlo con sus dos limitaciones: lo publicó una parte interesada y no examinó el mercado español.

Que el mecanismo del problema sea real y esté bien descrito no autoriza a extrapolar su prevalencia a un mercado que nadie ha analizado. Nadie ha publicado un análisis del bisglicinato que se vende en España. Decirlo así, en lugar de acusar, es la diferencia entre criterio y ruido, y es además lo único defendible cuando el que escribe podría tener interés en que desconfíes de la competencia.

Lo que esta entrada no hace, y por qué

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Esta entrada no te dice qué marca comprar, y la omisión es deliberada. Una publicación que ordena marcas de un producto de venta libre está a un paso de convertirse en un escaparate, y en cuanto quien escribe tiene o puede tener interés en ese mercado, el ranking deja de ser criterio y pasa a ser posicionamiento. Preferimos darte las divisiones y que el ranking lo hagas tú, porque las divisiones siguen siendo válidas independientemente de quién las publique.

La versión anterior de esta entrada sí ordenaba marcas y emitía veredictos, con expresiones como referencia editorial premium. Lo hemos retirado, y con ello la tabla de precios. También llevaba una declaración de intereses que decía que KRECE no comercializa magnesio: ese tipo de declaración solo vale si se mantiene actualizada, y una declaración de intereses caducada es peor que ninguna. La política de divulgación del catálogo de suplementación se declarará de forma explícita y verificable cuando corresponda.

Las marcas siguen apareciendo en esta entrada cuando aportan un hecho comprobable, como qué forma declara un producto concreto o qué patente de ingrediente figura en su lista. Lo que no vas a encontrar es un veredicto sobre cuál es mejor. Si buscas la comparación de formas por evidencia, está en el pilar de magnesio; si buscas si el treonato compensa, está en su comparativa; y si lo que te pasa es que tomas magnesio y la vitamina D no te sube, eso tiene entrada propia.

Comparativa

Lo que se dice del PEG-MGF y lo que respalda cada afirmación

Formas de magnesio del mercado español: aporte elemental, estatus legal y para qué sirven, auditado por krece.io
FormaMagnesio elemental (aprox.)Estatus en la lista positiva UENota prácticaNivel (N0-N5)
Óxido de magnesio~60 %En la listaEl mayor aporte por gramo y la peor absorción; uso clínico como laxante osmótico.N5
Carbonato de magnesio~28 %En la listaFrecuente en el mercado masivo y en antiácidos; absorción baja.N4
Citrato de magnesio~16 %En la listaBuena absorción y precio contenido; laxante a dosis altas.N5
Bisglicinato de magnesio14,1 %En la listaMejor tolerancia digestiva; por encima del 16 % declarado, hay óxido en la mezcla.N4
Cloruro de magnesio~12 %En la listaClásico del herbolario español; irrita el tracto digestivo en bastante gente.N4
L-treonato de magnesio~8 %En la lista desde el 6 nov 2025Máximo 250 mg de magnesio al día por esta vía; adultos, no en embarazo ni lactancia.N4
Orotato de magnesio dihidratado~7 %Rechazado por la EFSA en 2025No autorizable como complemento en las condiciones de uso propuestas.Sin evaluar

La columna de nivel valora la evidencia de biodisponibilidad de cada forma, no su utilidad clínica, que depende del objetivo y vive en el pilar. Nótese la relación inversa: la forma con más magnesio por gramo es la que peor se absorbe.

Puntos clave

Magnesio en España: 5 cosas que conviene saber

  1. La UE funciona con lista positiva cerrada: si la sal no está nombrada en el anexo II de la Directiva 2002/46/CE, no puede venderse como complemento en España. El orotato dihidratado fue rechazado por la EFSA en 2025.
  2. El L-treonato solo es fuente legal de magnesio en la UE desde el 6 de noviembre de 2025, con un tope de 250 mg de magnesio al día por esa vía, solo para adultos y excluyendo embarazo y lactancia.
  3. La cifra del frontal casi nunca es magnesio. Reconstruye el elemental multiplicando el porcentaje del valor de referencia por 375 mg, que es el número fijado por el Reglamento (UE) 1169/2011.
  4. Un bisglicinato puro aporta el 14,1 por ciento de su peso en magnesio. Por encima del 16 por ciento hay óxido en la mezcla, y eso es legítimo si se declara tamponado y engañoso si no.
  5. La palabra quelado no existe en la ley. Los nombres de patente de ingrediente dan trazabilidad, no certificación independiente. Y nadie ha publicado un análisis del bisglicinato vendido en España: quien afirme su prevalencia de adulteración, se lo está inventando.
Posición oficial

La posición de KRECE

En magnesio, el problema del comprador español no es elegir marca: es que la etiqueta está diseñada para que no haga la división. Todas las trampas de esta entrada son la misma trampa con distinta ropa: mover el trabajo aritmético al lado del consumidor y confiar en que no lo haga. La cifra del frontal, la mezcla de siete formas, la dosis referida a tres cápsulas y el precio por cápsula en vez de por miligramo elemental funcionan porque hacer las cuentas cuesta dos minutos que casi nadie dedica en el lineal.

Las dos herramientas que resuelven el noventa por ciento de las decisiones son la lista positiva y una división. La lista positiva te dice si lo que compras es siquiera legal, y el porcentaje elemental te dice cuánto mineral llevas a casa. Con esas dos, un citrato barato de farmacia y un bisglicinato caro de importación se comparan en el mismo terreno y en un minuto. No hace falta creerse a nadie.

El dato del L-treonato debería cambiar cómo se lee ese estante. Hasta noviembre de 2025 no era una fuente legal de magnesio en la Unión Europea, y ahora lo es con un tope de 250 mg diarios, solo en adultos y con exclusión expresa de embarazo y lactancia. Ese detalle no aparece en las fichas de producto que lo venden, y es exactamente el tipo de información que separa una publicación editorial de un escaparate.

Retiramos una acusación que no teníamos cómo sostener, y eso importa más ahora que antes. La versión anterior afirmaba que una parte significativa del bisglicinato vendido en España no es real. El único análisis publicado es de un fabricante interesado, sobre productos comprados en Amazon en Estados Unidos. El mecanismo es real y la prevalencia en España no la ha medido nadie. Publicar una acusación sin fuente sobre un mercado en el que uno puede tener interés no es tomar posición: es hacer trampa con la reputación editorial como aval.

Y por eso esta entrada no ordena marcas. Damos las divisiones, la lista positiva y las condiciones de uso, y dejamos el ranking al lector. Un criterio verificable sigue siendo válido lo publique quien lo publique; un ranking de marcas vale exactamente lo que valga la independencia de quien lo firma, y esa es una garantía que se demuestra con declaraciones actualizadas, no con adjetivos.

Consultas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre el magnesio en España

¿Qué formas de magnesio se pueden vender legalmente en España?
Solo las del anexo II de la Directiva 2002/46/CE, reescrito por el Reglamento (CE) 1170/2009 y aplicado en España por el Real Decreto 1487/2009. Es una lista positiva cerrada: óxido, carbonato, cloruro, citrato, bisglicinato, malato, lactato, gluconato y otras, cada una nombrada. Lo que no está en la lista no puede usarse.
¿Es legal el L-treonato de magnesio en España?
Sí, desde el 6 de noviembre de 2025, cuando el Reglamento (UE) 2025/2225 lo incorporó al anexo II. Antes había sido autorizado como nuevo alimento en 2024, pero eso no bastaba para usarlo como fuente de magnesio en complementos. Las condiciones son 250 mg de magnesio al día como máximo por esa vía, solo adultos, y no en embarazo ni lactancia.
¿Cómo sé cuánto magnesio lleva realmente mi suplemento?
Busca en la tabla nutricional el magnesio y su porcentaje del valor de referencia, y multiplica ese porcentaje por 375 mg. Un 20 por ciento son 75 mg de magnesio elemental. La cifra grande del frontal suele ser el peso de la sal, que en el bisglicinato es siete veces mayor que el del mineral.
¿Cómo distingo un bisglicinato real de uno mezclado con óxido?
Con una división: magnesio elemental declarado entre peso de bisglicinato declarado. Un bisglicinato puro da en torno al 14,1 por ciento; por encima del 16 por ciento hay óxido añadido. Ojo, un producto tamponado con óxido es legítimo si lo declara. Confirmar la quelación real exige espectroscopía y no se puede hacer mirando el bote.
¿Cuánto magnesio se puede tomar al día?
El valor de referencia de etiquetado en la UE es de 375 mg, pero es una referencia para calcular porcentajes, no una recomendación. Para el magnesio de suplemento en sales fácilmente disociables, la EFSA maneja un límite de 250 mg diarios, aparte del de la dieta. Pasarse produce diarrea, y en insuficiencia renal no se suplementa sin control médico.
¿Significa algo la palabra quelado en la etiqueta?
Legalmente, no. Quelado no aparece en la normativa de complementos y no obliga a nada. Lo que sí tiene definición legal es el nombre de la sal en la lista de ingredientes. Las marcas de patente de ingrediente aportan trazabilidad sobre quién fabricó la materia prima, pero no son una certificación independiente.
Fuentes de información

En qué se basa este artículo

Ver las 8 fuentes
  1. Reglamento (UE) 2025/2225 de la Comisión, de 5 de noviembre de 2025, por el que se modifica el anexo II de la Directiva 2002/46/CE en lo relativo al L-treonato de magnesio como fuente de magnesio utilizada en la fabricación de complementos alimenticios.La norma que convierte el L-treonato en fuente legal de magnesio en la UE, publicada en el Diario Oficial el 6 de noviembre de 2025. Recoge el dictamen de la EFSA del 30 de enero de 2024 y la autorización previa como nuevo alimento por el Reglamento de Ejecución (UE) 2024/2694. Verificado el 5 de septiembre de 2026.
  2. Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Safety of magnesium l-threonate as a novel food pursuant to Regulation (EU) 2015/2283 and bioavailability of magnesium from this source in the context of Directive 2002/46/EC. EFSA Journal. 2024. DOI 10.2903/j.efsa.2024.8656.Dictamen completo. Ingesta máxima propuesta de 3.000 mg diarios de L-treonato de magnesio en adultos, excepto embarazadas y lactantes, equivalentes a unos 2.730 mg de L-treonato y 250 mg de magnesio, cifra que coincide con el nivel máximo para el magnesio de suplemento en sales fácilmente disociables.
  3. Reglamento (CE) 1170/2009 de la Comisión, de 30 de noviembre de 2009, por el que se modifican la Directiva 2002/46/CE y el Reglamento (CE) 1925/2006 en lo relativo a las listas de vitaminas y minerales y sus formas que pueden añadirse a los alimentos, incluidos los complementos alimenticios.La lista positiva vigente de sustancias minerales, con las sales de magnesio nombradas una a una. Es el texto que hay que consultar para saber si una forma puede venderse.
  4. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Legislación sobre complementos alimenticios.Confirma que los anexos I y II del Real Decreto 1487/2009 quedaron sustituidos por los del Reglamento (CE) 1170/2009, y recoge la modificación por el Real Decreto 130/2018.
  5. Real Decreto 1487/2009, de 26 de septiembre, relativo a los complementos alimenticios.La norma española de transposición, base de la comunicación de puesta en el mercado ante la autoridad competente.
  6. NutraIngredients. Magnesium legality: L-threonate enters EU market as orotate dihydrate fails on safety. 14 de agosto de 2025.Fuente sectorial del rechazo del orotato de magnesio dihidratado por la EFSA en julio de 2025 y del período de exclusividad de cinco años asociado a la autorización del L-treonato. Es prensa especializada, no la norma.
  7. Balchem. Magnesium bisglycinate chelate: versiones original y tamponada.Documentación del fabricante de referencia. Confirma que el quelato tamponado usa un exceso de óxido de magnesio de forma deliberada y declarada, para subir el aporte elemental. Es una fuente interesada y se cita solo para el hecho de que el producto tamponado existe y es legítimo.
  8. Guía técnica sobre identificación y control de calidad del bisglicinato de magnesio como materia prima.Origen del criterio aritmético: el bisglicinato puro contiene en torno al 14,1 por ciento de magnesio elemental, y un valor declarado por encima del 16 por ciento indica producto tamponado o adulterado. Documenta además que un ensayo de potencia estándar no distingue una mezcla física de un quelato reaccionado, y que hacen falta resonancia magnética nuclear o infrarrojo.
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