Ilustracion molecular del insomnio, con neuronas promotoras de la vigilia disparando en el hipotalamo cuando deberian apagarse.
PATOLOGÍAS · 8 Sep 2026

Insomnio

La primera línea del insomnio crónico no es un fármaco ni suplemento. Qué dice la nueva guía española, qué hacen los hipnóticos y qué sirve.

Sistema KRECE / Patologías
Insomnio crónico · evidencia 2026
Insomnioqué funciona y qué te sedan

España es el país con mayor consumo de benzodiacepinas del mundo, y la primera línea del insomnio crónico no es un fármaco. Tampoco es un suplemento. Es una terapia estructurada de cuatro a ocho sesiones que en marzo de 2026 recibió por fin su primera guía en español. Esta entrada explica qué funciona de verdad, por qué los hipnóticos alteran la arquitectura del sueño y qué se vende en la estantería que no resiste el contraste.

Respuestas directas

Lo que has venido a saber

¿Cuál es el tratamiento de primera línea del insomnio crónico?

La terapia cognitivo-conductual para el insomnio, la TCC-I. Es una intervención estructurada de cuatro a ocho sesiones y es lo que recomiendan las guías europeas, la academia americana de medicina del sueño y, desde marzo de 2026, la primera guía práctica española. El fármaco solo si la terapia no está disponible o no funciona.

¿Los somníferos son malos?

Son útiles en situaciones concretas y periodos cortos. El problema es el uso prolongado: alteran la arquitectura del sueño y se asocian a tolerancia, dependencia, deterioro de memoria y atención, caídas en personas mayores y accidentes de tráfico. Ninguno se retira por cuenta propia.

¿Sirve la melatonina para el insomnio?

No es un hipnótico y no es lo mismo que un somnífero: actúa sobre el momento del sueño, no sobre su cantidad. Donde tiene sentido es en desfase horario, trabajo a turnos y retraso de fase. Para el insomnio crónico clásico su papel es modesto, y las dosis que se venden suelen superar con mucho las estudiadas.

¿Y el magnesio, la glicina o la apigenina?

Son coadyuvantes con evidencia limitada y buena tolerancia. Pueden acompañar, ninguno sustituye a la TCC-I, y su efecto es muy inferior al que sugiere el marketing. Corregir un déficit de magnesio tiene sentido; tomarlo sin déficit esperando dormir como un niño, no.

¿Cuándo hay que consultar sin esperar?

Si roncas y tienes pausas respiratorias o somnolencia diurna intensa, porque puede ser apnea del sueño y ningún suplemento la trata. También si hay síntomas depresivos, o si llevas meses o años con hipnóticos. Ese último caso no es insomnio sin resolver: es dependencia que necesita un plan de retirada.

Contexto

Qué es el insomnio

Qué es insomnio y qué no lo es

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El insomnio no se define por las horas que duermes. Se define por la dificultad para iniciar o mantener el sueño, pese a tener oportunidad y condiciones para dormir, y con repercusión al día siguiente: cansancio, irritabilidad, problemas de atención o de memoria. Sin esa repercusión diurna no hay diagnóstico.

Eso deja fuera dos cosas que se confunden con él. Quien duerme poco y se encuentra bien es corto durmiente, no insomne. Y quien no duerme porque no se acuesta, por turnos o por elección, tiene privación de sueño, que es otro problema con otras soluciones.

Afecta al 14 por ciento de la población adulta española. En niños de seis meses a cinco años la prevalencia alcanza el 30 por ciento, un dato que rara vez aparece en la conversación.

Y hay un rasgo que explica por qué la solución no es sedar: el insomnio crónico se mantiene por mecanismos que se retroalimentan. La preocupación por no dormir genera activación, la activación impide dormir, y la anticipación ansiosa convierte la cama en un estímulo de alerta en lugar de en una señal de sueño. Ese circuito no se rompe con una pastilla, porque la pastilla actúa sobre el síntoma y no sobre el mecanismo.

Lo que sí conviene entender antes de intervenir es cómo funciona el sistema por dentro, la presión de sueño y el reloj circadiano, y eso está en la pieza de arquitectura del sueño.

Tratamiento

Tratamiento del insomnio con evidencia

La primera línea es una terapia, no una pastilla

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Lo esencial: el tratamiento de primera línea del insomnio crónico es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I), no un fármaco y no un suplemento. Así lo recogen las guías europeas, la academia americana de medicina del sueño y la primera guía práctica española, presentada en marzo de 2026 por la Sociedad Española del Sueño y la Alianza por el Sueño. El fármaco entra solo si la terapia no está disponible o no resulta eficaz.

Es una intervención estructurada, habitualmente de cuatro a ocho sesiones, que exige participación activa. No es «consejos para dormir mejor»: actúa sobre los mecanismos que mantienen el problema, no sobre el síntoma.

Sus dos componentes conductuales son los que más cuestan y los que más hacen. La restricción del tiempo en cama reduce las horas que pasas acostado para concentrar el sueño y recuperar presión de sueño; resulta contraintuitivo y funciona. El control de estímulos devuelve a la cama su asociación con dormir, en lugar de con dar vueltas y mirar el techo.

A eso se suman la parte cognitiva, que trabaja las creencias catastrofistas sobre las consecuencias de dormir mal y la monitorización constante del propio sueño, y las técnicas de regulación de la activación.

La guía contempla varias modalidades: la estándar multicomponente, que da los mejores resultados globales; una versión breve centrada en los componentes nucleares; un modelo escalonado que empieza por intervenciones de baja intensidad; y una versión integrada para cuando hay comorbilidad psiquiátrica, médica o uso crónico de hipnóticos.

Ese último punto merece subrayarse: la TCC-I no solo evita empezar con fármacos, también ayuda a dejarlos, y es una herramienta reconocida para la deshabituación de benzodiacepinas.

Hipnóticos: para qué sirven y qué cuestan

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Lo esencial: ningún hipnótico se inicia ni se retira por cuenta propia. La retirada brusca de una benzodiacepina tras uso prolongado puede provocar insomnio de rebote y síntomas de abstinencia, y necesita una pauta descendente supervisada. Si llevas meses o años tomándolos, el problema a resolver ya no es solo el insomnio.

Los hipnóticos tienen su lugar: situaciones concretas y periodos cortos. El problema es el uso prolongado, que es exactamente el patrón dominante en España, el país con mayor consumo de benzodiacepinas del mundo.

El coste de ese uso sostenido está bien documentado: tolerancia, dependencia y adicción, deterioro de memoria y atención, mayor riesgo de caídas en personas mayores y de accidentes de tráfico. Y algo que casi nunca se explica al paciente: estos fármacos alteran la arquitectura del sueño. Aumentan las horas registradas y modifican la proporción de las fases, de modo que se duerme más tiempo pero no necesariamente mejor.

Los antihistamínicos de venta libre, como la doxilamina y la difenhidramina, ocupan un espacio ambiguo porque no requieren receta y eso se lee como inocuidad. Tienen efecto anticolinérgico, provocan somnolencia residual y son especialmente inadecuados en mayores. Su ficha está en la entrada correspondiente.

La generación más reciente son los antagonistas del receptor de orexina, que en lugar de sedar bloquean la señal que mantiene la vigilia. Es un mecanismo distinto y prometedor, y está desarrollado en la entrada de orexina. Sigue siendo tratamiento de prescripción y sigue sin desplazar a la TCC-I como primera línea.

Suplementación

Suplementos para el insomnio: qué funciona y qué no

Suplementos para el insomnio: qué dice la evidencia

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Aquí hay algo real y bastante menos de lo que promete la estantería. Con una condición que atraviesa la sección: todos son coadyuvantes y ninguno sustituye a la primera línea.

Melatonina. Es la más vendida y la peor entendida. No es un hipnótico: es la señal hormonal que le dice al organismo que ha anochecido. Actúa sobre el momento del sueño, no sobre su cantidad, y por eso donde mejor funciona es en desfase horario, trabajo a turnos y retraso de fase. Para el insomnio crónico clásico su efecto es modesto. Y hay dos errores de uso muy extendidos: tomarla a dosis muy superiores a las estudiadas, y tomarla justo al acostarse cuando su lógica de señal horaria pide anticiparla. El detalle regulatorio y de dosis está en su ficha.

Magnesio. Interviene en la regulación de la excitabilidad neuronal y su déficit se asocia a peor sueño. Corregir un déficit documentado tiene sentido; tomarlo sin déficit esperando un efecto hipnótico, no. La forma importa menos de lo que dice el marketing y la tolerancia digestiva más de lo que se cuenta, como se explica en la comparativa de formas.

Glicina. Es el que tiene el mecanismo más elegante: favorece la caída de temperatura corporal que precede al inicio del sueño. Los estudios son pequeños y miden sobre todo calidad percibida y somnolencia diurna. Buena tolerancia, coste bajo y expectativa que hay que mantener a ras de suelo.

L-teanina y apigenina. Actúan por la vía de reducir la activación más que por inducir sueño, lo que encaja con el perfil de quien no duerme porque no se apaga. La evidencia es limitada y de estudios pequeños. La apigenina tiene ficha propia.

El patrón, honesto: ninguno de estos cambia el diagnóstico. Pueden ayudar a alguien que ya está haciendo lo que funciona, y no pueden nada contra un circuito de insomnio crónico establecido.

Suplementos desaconsejados para el insomnio y por qué

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El insomnio es el terreno perfecto para vender: es frecuente, angustioso y todo el mundo tiene alguna noche buena que atribuir al producto. Cada caso con su motivo.

  1. Melatonina a dosis de 5, 10 o 20 miligramos. Muy por encima de lo estudiado, y en una señal hormonal más no es mejor: dosis altas prolongan su presencia hasta la mañana siguiente y pueden dejar somnolencia residual y desajustar la propia señal que se pretende corregir. Motivo del desaconsejo: se usa como sedante algo que es un sincronizador, y a dosis que no tienen respaldo.
  2. Antihistamínicos de venta libre como solución habitual. Que no lleven receta no los hace inocuos: efecto anticolinérgico, somnolencia residual y perfil especialmente malo en mayores. Motivo: uso crónico de un fármaco pensado para lo puntual, con riesgo cognitivo y de caídas.
  3. Fórmulas «para dormir» con mezclas propietarias. Combinan melatonina, valeriana, pasiflora, magnesio y triptófano en cantidades no declaradas que casi nunca coinciden con las estudiadas. Motivo: ningún dato de ensayo es trasladable a un producto cuya composición y dosis no son comparables.
  4. Cannabidiol para el insomnio. Se vende con esa indicación sin tenerla, con productos de concentración variable y una situación regulatoria confusa en España. Motivo: indicación no aprobada, calidad no garantizada y evidencia insuficiente en insomnio primario.
  5. Alcohol como inductor del sueño. No es un suplemento pero es el hipnótico más usado del mundo. Acorta la latencia y después fragmenta la segunda mitad de la noche y suprime fases del sueño. Motivo: mejora el inicio a costa de destruir la calidad, que es justo lo que se busca reparar.
  6. Suplementos como sustituto de un estudio de apnea. Si hay ronquido con pausas y somnolencia diurna, el problema puede ser respiratorio y ningún producto lo trata. Motivo: coste de oportunidad sobre un trastorno con consecuencias cardiovasculares reales.
  7. Cualquier suplemento en lugar de la TCC-I. Es el error de fondo: se sustituye lo único con respaldo de primera línea por lo que se puede comprar sin cita. Motivo: mantiene intacto el circuito que perpetúa el insomnio, y cronifica un problema que tiene tratamiento eficaz.
Decisión

Qué hacer con todo esto

Señales de alarma y cuándo no es insomnio

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Lo esencial: si roncas con pausas respiratorias, si te despiertas ahogado o si tienes somnolencia diurna intensa pese a pasar horas en la cama, eso apunta a apnea del sueño y necesita estudio, no suplementos. También requieren valoración los síntomas depresivos y la dependencia prolongada de hipnóticos.

Buena parte de lo que llega a consulta como insomnio no lo es, y confundirlo retrasa el diagnóstico correcto.

La apnea obstructiva del sueño es la confusión más frecuente y la más importante, porque tiene consecuencias cardiovasculares y se trata bien. Sus pistas son el ronquido con pausas, los despertares con sensación de ahogo, la boca seca, el dolor de cabeza matutino y sobre todo la somnolencia diurna desproporcionada.

El síndrome de piernas inquietas se manifiesta como una necesidad imperiosa de mover las piernas al estar en reposo, que mejora con el movimiento y empeora por la noche. Se asocia con frecuencia a déficit de hierro, que es corregible.

Los trastornos del ritmo circadiano, como el retraso de fase típico de adolescentes y jóvenes, no son insomnio: la persona duerme bien, pero a destiempo. El tratamiento es de sincronización, con luz y horarios, no de sedación.

Y la comorbilidad más frecuente y peor atendida: la depresión y la ansiedad. El insomnio puede ser síntoma, consecuencia y factor de riesgo de ambas, y tratar solo el sueño deja el problema principal sin abordar.

Qué llevar a la consulta

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Cuatro cosas que convierten «duermo mal» en una consulta resolutiva.

  1. Un diario de sueño de dos semanas. Hora de acostarte, hora estimada de dormirte, despertares, hora de levantarte y cómo te encuentras al día siguiente. Es la herramienta diagnóstica más útil y la única que solo puedes aportar tú. Y conviene hacerlo en papel, no con una pulsera: monitorizar el sueño con un aparato alimenta justo la vigilancia ansiosa que mantiene el problema.
  2. Si roncas, y qué dice quien duerme contigo. Las pausas respiratorias no las percibe quien las tiene. Es el dato que cambia el diagnóstico.
  3. Todo lo que tomas y a qué hora. Incluidos café, alcohol y suplementos, y también fármacos que alteran el sueño sin que se asocien a ello, como algunos antidepresivos, corticoides o broncodilatadores.
  4. Si tomas hipnóticos, desde cuándo. Con dosis y fecha de inicio aproximada. Es lo que decide si la conversación es sobre dormir o sobre deshabituación.

Y la pregunta que merece hacerse en voz alta: si hay acceso a terapia cognitivo-conductual para el insomnio en tu zona, o en formato escalonado y de baja intensidad. Es la primera línea, y no siempre se ofrece si no se pide.

Tabla citable

Todo lo que se propone para el insomnio, con su nivel de evidencia

Tratamientos y suplementos en el insomnio cronico y su respaldo real, auditado por krece.io
IntervenciónQué haceNivel (N0-N5)Estado regulatorioVeredicto KRECE
Terapia cognitivo-conductual (TCC-I)Actúa sobre los mecanismos que mantienen el insomnio.N5Primera línea en guías españolas, europeas y americanasLo único de primera línea. 4 a 8 sesiones
Restricción del tiempo en camaConcentra el sueño y recupera presión de sueño.N5Componente nuclear de la TCC-IContraintuitivo y de lo más eficaz
Control de estímulosDevuelve a la cama su asociación con dormir.N5Componente nuclear de la TCC-IEl otro pilar conductual
Hipnóticos en uso cortoInducen sueño.N5Fármacos de prescripciónÚtiles en lo puntual. Nunca de forma indefinida
Antagonistas del receptor de orexinaBloquean la señal de vigilia.N5Fármacos de prescripciónMecanismo distinto. No desplazan a la TCC-I
MelatoninaSincronizador, no hipnótico.N4Complemento alimenticioSu sitio es el desfase horario y el retraso de fase
MagnesioCorrección de déficit.N4Complemento alimenticioCon déficit sí. Sin déficit, poco que esperar
GlicinaFavorece la caída de temperatura corporal.N4Complemento alimenticioEstudios pequeños. Coadyuvante razonable
L-teanina y apigeninaReducen la activación.N3Complemento alimenticioEvidencia limitada. Efecto modesto
Antihistamínicos de venta libreSedación por efecto anticolinérgico.N2Venta libre, uso puntualMalos para uso crónico y en mayores
Melatonina a dosis altasMás allá de lo estudiado.N0Complemento alimenticioSomnolencia residual y desajuste de la señal
AlcoholAcorta la latencia y fragmenta la noche.N0No es tratamientoMejora el inicio y destruye la calidad
Posición oficial

La posición de KRECE

El dato que ordena esta entrada es que España es el país con mayor consumo de benzodiacepinas del mundo. Y a la vez la primera línea del insomnio crónico no es un fármaco: es una terapia de cuatro a ocho sesiones, respaldada por las guías europeas, la academia americana del sueño y, desde marzo de 2026, por la primera guía práctica española. Esa distancia entre lo que se receta y lo que se recomienda es el problema real.

Los hipnóticos no son el demonio, y el uso prolongado sí es un problema con nombre. Tolerancia, dependencia, deterioro de memoria y atención, caídas en mayores, accidentes. Y algo que casi nunca se explica: alteran la arquitectura del sueño, de modo que se duerme más horas sin dormir mejor. Nada de esto es motivo para retirarlos por cuenta propia, porque la retirada brusca tiene sus propios riesgos.

Con la melatonina somos precisos porque el malentendido es de manual. No es un somnífero, es un sincronizador: dice qué hora es, no manda dormir. Por eso brilla en desfase horario, turnos y retraso de fase, y hace poco por el insomnio crónico clásico. Y las dosis que se venden multiplican con holgura las estudiadas, en una molécula donde más no es mejor.

Lo que sí puede hacer un suplemento aquí es acompañar, y conviene no venderlo como otra cosa. Magnesio con déficit documentado, glicina, L-teanina o apigenina son coadyuvantes tolerables con evidencia limitada. Ninguno rompe el circuito que mantiene el insomnio crónico, porque ese circuito es conductual y cognitivo, no bioquímico.

Y la línea que no negociamos: buena parte de lo que llega como insomnio no lo es. Ronquido con pausas y somnolencia diurna apuntan a apnea, y ningún producto la trata. Piernas inquietas apunta a hierro. Y el insomnio que acompaña a una depresión no se arregla durmiendo mejor. Una entrada que responda a eso con una lista de suplementos no está incompleta: está retrasando un diagnóstico.

Consultas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre el insomnio

¿Cuántas horas hay que dormir?
No hay una cifra universal, y perseguir un número concreto es una de las creencias que la propia terapia trabaja, porque alimenta la ansiedad de rendimiento sobre el sueño. Lo que define el insomnio no son las horas sino la dificultad para dormir teniendo oportunidad, más la repercusión al día siguiente. Quien duerme poco y funciona bien no tiene un problema que tratar.
¿Puedo empezar la TCC-I por mi cuenta?
Hay componentes que se pueden aplicar solo, como la higiene del sueño y el control de estímulos, y existen formatos de baja intensidad dentro del modelo escalonado. La restricción del tiempo en cama es más delicada: mal aplicada aumenta la somnolencia diurna y puede ser peligrosa si conduces o manejas maquinaria, así que conviene hacerla con supervisión.
¿Cuánto tarda en hacer efecto la terapia?
La intervención estándar se estructura en torno a cuatro a ocho sesiones, y es habitual que las primeras semanas resulten duras porque la restricción de tiempo en cama aumenta la presión de sueño antes de mejorar la calidad. Esa fase inicial incómoda es parte del mecanismo, no una señal de que no funcione, y es también el motivo por el que mucha gente abandona.
¿La melatonina crea dependencia?
No genera dependencia física como los hipnóticos clásicos, y ese es uno de sus argumentos de venta. Lo que sí puede crear es dependencia psicológica del ritual, y su uso continuado a dosis altas puede desajustar la propia señal circadiana que se pretende ordenar. La cuestión relevante no es si engancha, es si está resolviendo tu problema o tapándolo.
¿Sirven las pulseras y anillos que miden el sueño?
Aportan tendencias y no diagnostican. Y tienen un efecto adverso poco reconocido en este contexto: monitorizar el sueño cada noche alimenta la vigilancia ansiosa y la valoración excesiva del propio descanso, que son justamente dos de los mecanismos que la terapia intenta desmontar. En insomnio crónico, un diario en papel suele ser mejor herramienta.
¿Puedo dejar el somnífero si empiezo a dormir mejor?
No por tu cuenta. La retirada brusca tras un uso prolongado puede provocar insomnio de rebote y síntomas de abstinencia, y necesita una pauta descendente supervisada. La buena noticia es que la terapia cognitivo-conductual está reconocida como herramienta que facilita esa deshabituación, así que el plan de retirada y el tratamiento del insomnio pueden ir juntos.
Trazabilidad

Fuentes de información

Ver las 4 fuentes
  1. Sociedad Española del Sueño y Alianza por el Sueño. Guía Práctica de Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio Crónico. Marzo de 2026.Primera guía en español. De aquí salen la condición de primera línea, el formato de cuatro a ocho sesiones, los componentes nucleares y las modalidades estándar, breve, escalonada e integrada.
  2. Primera guía de terapia cognitivo-conductual para el insomnio crónico. Univadis España.Presentación de la guía en la XXXIV Reunión Anual de la Sociedad Española del Sueño y su papel en la deshabituación de benzodiacepinas.
  3. Presentada la primera Guía Práctica de TCC-I. Farmacosalud.Recoge que España es el país con mayor consumo de benzodiacepinas del mundo y el listado de consecuencias del uso sostenido de hipnóticos.
  4. Una nueva guía sitúa la intervención psicológica en el centro del tratamiento del insomnio crónico. IM Médico.Datos de prevalencia: 14 por ciento de la población adulta española y 30 por ciento en niños de seis meses a cinco años.
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