Los cálculos renales son piedras que se forman cuando la orina se concentra. En Estados Unidos los ha tenido el 11 % de los adultos, y en España los estudios van del 5 al 14,6 % según a quién se pregunte. Dos de cada tres son de oxalato cálcico, y el consejo más repetido, quitar el calcio de la dieta, es el que el único ensayo que lo comparó desmiente. Esta pieza explica qué son, cuándo un cólico es una urgencia, si la piedra saldrá sola, por qué se forman y qué evita de verdad que vuelvan.

Ficha de KRECE dibujada por código a partir del metaanálisis de la guía conjunta europea y estadounidense de 2007 y de los estudios citados en su panel; no está hecha con un generador de imágenes. En coral, la proporción de piedras que salen solas; la raya fina, su intervalo de confianza del 95 %.
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Título: ¿Saldrá sola? Cálculos renales por tamaño. Rótulo superior: piedra en el uréter, guía EAU y AUA.
Esquema. Dos barras horizontales sobre un eje de 0 a 100 %. Hasta 5 mm, 224 pacientes: salen solas el 68 %, con un intervalo del 46 al 85 %. De 5 a 10 mm, 104 pacientes: el 47 %, con un intervalo del 36 al 59 %. Leyenda: en coral, las que salen solas; la raya, su intervalo del 95 %. Nota: metaanálisis de la guía conjunta europea y estadounidense de 2007 (Preminger 2007).
Lo que cambia la espera. Uno, alfabloqueantes con una piedra pequeña: sin beneficio claro, RR 1,19, de 1,00 a 1,48, en un metaanálisis de 55 ensayos (Hollingsworth 2016). Dos, alfabloqueantes con una piedra mayor, con un corte de 5 a 8 mm según el ensayo y pruebas contradictorias: un 57 % más de expulsión, RR 1,57 (Hollingsworth 2016). Tres, fiebre o falta de orina con el riñón obstruido: urgencias; a menudo hay que drenarlo (guía europea, EAU 2026). Cuatro, de qué suele estar hecha: oxalato cálcico, el 67 % de 43.545 cálculos, uno por paciente (Lieske 2014). La regla de la comida: calcio sí; el suplemento puede subirlo (Borghi 2002 y Curhan 1997).
Pie. Esquema dibujado por código. No sustituye la valoración médica: si se espera o se extrae lo decide el urólogo con la imagen. Fuentes: Preminger 2007, Hollingsworth 2016, EAU 2026, Lieske 2014, Borghi 2002 y Curhan 1997.
Lo que has venido a saber
¿Qué son los cálculos renales?
Son piedras que se forman en el riñón cuando las sales de la orina se concentran y cristalizan. Dos de cada tres son de oxalato cálcico; les siguen el fosfato cálcico, el ácido úrico y la estruvita.
¿Cuándo es una urgencia?
Con fiebre o escalofríos, si no orinas, si tienes un solo riñón, en el embarazo o si el dolor no cede con el analgésico: a urgencias. Un riñón obstruido e infectado hay que drenarlo. Con vómitos o la orina turbia, con mal olor o con escozor, consulta pronto.
¿Saldrá sola la piedra?
Depende del tamaño. En el uréter, salen solas el 68 % de las de hasta 5 mm y el 47 % de las de 5 a 10 mm. La tamsulosina no ayuda con las pequeñas; con las mayores puede ayudar, con pruebas contradictorias.
¿Hay que quitar el calcio de la dieta?
No. En el único ensayo que lo comparó, la dieta pobre en calcio tuvo casi el doble de recaídas que una con calcio normal, poca sal y poca proteína animal, y en las cohortes el calcio de la comida se asocia a menos cálculos. El suplemento de calcio, en cambio, puede subir algo el riesgo.
¿Cuánta agua hay que beber?
La guía europea pide orinar más de 2,5 litros al día, preferentemente con agua. Descansa en un ensayo a favor, de 1996; un programa de 2026 para beber más no redujo los episodios.
¿Funcionan la chanca piedra, el limón o el citrato?
El citrato sí, con receta: reduce los cálculos nuevos en los ensayos. La chanca piedra no mejoró la expulsión ni el dolor en su ensayo con placebo, y el zumo de limón no alcanzó su objetivo principal.
¿Qué son los cálculos renales?
Qué son y de qué están hechos
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Un cálculo renal es una piedra que se forma en el riñón cuando las sales de la orina se concentran más de lo que la orina puede disolver y cristalizan. Quieta en el riñón puede no dar ningún síntoma; cuando se suelta y baja por el uréter, el tubo que lleva la orina a la vejiga, da el cólico nefrítico. En medicina se llama también litiasis renal, nefrolitiasis o urolitiasis.
Dos de cada tres son de oxalato cálcico. En 43.545 cálculos, el primero que cada paciente envió en 2010 al laboratorio de la Clínica Mayo, el 67 % era de oxalato cálcico, el 16 % de hidroxiapatita, que es fosfato cálcico, el 8 % de ácido úrico, el 3 % de estruvita, el 0,9 % de brushita y el 0,35 % de cistina (Lieske, 2014). Los de oxalato cálcico y de ácido úrico eran sobre todo de hombres, y los de hidroxiapatita y de estruvita, de mujeres; a partir de los 55 años, el ácido úrico pasaba a ser el segundo tipo.
El tipo importa porque cambia la prevención. La estruvita va ligada a infecciones de orina; la cistina, a una enfermedad genética, la cistinuria; el ácido úrico, a una orina ácida o con mucho ácido úrico. Por eso la guía europea de urolitiasis considera obligatorio analizar el cálculo en todos los pacientes, como se explica en el bloque de prevención.
Cuánta gente los tiene
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En Estados Unidos, la encuesta nacional de salud NHANES pregunta a una muestra representativa si alguna vez han tenido un cálculo. Lo había tenido el 8,8 % de los adultos en 2007-2010, uno de cada once, el 10,6 % de los hombres y el 7,1 % de las mujeres (Scales, 2012), y el 11,0 % en 2015-2018 (Hill, 2022). Es lo que cada persona declara, no lo que muestra una ecografía.
En España, las cifras no se pueden comparar entre sí. Una revisión de 16 estudios españoles estimó una prevalencia del 5,06 % y una incidencia del 0,73 % al año, unos 325.000 casos nuevos (Sánchez-Martín, 2007). La encuesta telefónica PreLiRenE, con 2.444 personas de 40 a 65 años, encontró un 14,6 %; en ella, el 52,8 % había tenido más de un episodio, el 46,9 % había expulsado la piedra sin intervención y el 51,1 % había recibido el diagnóstico en urgencias (Arias Vega, 2016).
No es una epidemia medida de 2005 a 2016. La Asociación Española de Urología habla de una subida del 5 % en 2005 al 14,6 % en 2016, pero cifras así suelen salir de estudios con métodos y edades distintos, como estos dos. Lo honesto es decir que en España los ha tenido entre uno de cada veinte y uno de cada siete adultos, según el método y la edad.
Cuántos vuelven
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La cifra que más circula, la mitad en cinco a diez años, es de 1989. Sale de una revisión que juntó seis series retrospectivas: el 14 % volvía a tener un cálculo al año, el 35 % a los cinco años y el 52 % a los diez (Uribarri, 1989). La Asociación Española de Urología escribe que la mitad volverá a tener otro episodio a lo largo de su vida, sin una cita concreta para esa cifra.
La cohorte moderna da menos. En el condado de Olmsted, en Minnesota, de 2.239 personas con un primer cálculo con síntomas, volvió a tener síntomas el 11 % a los dos años, el 20 % a los cinco, el 31 % a los diez y el 39 % a los quince (Rule, 2014). La guía europea cita un 26 % a los cinco años en otra revisión.
Y depende mucho de cada persona. En la misma cohorte, la recaída a diez años iba del 12 % en el quinto de menor riesgo al 56 % en el de mayor riesgo, y la guía europea observa que algo más del 10 % de los pacientes tiene una enfermedad muy recurrente. Por eso el estudio de prevención completo se reserva para quien tiene más riesgo.
El cólico nefrítico
Síntomas
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El síntoma típico es un dolor muy intenso en un costado, en la zona lumbar, que va y viene en oleadas y puede bajar hacia el abdomen y la ingle a medida que la piedra desciende. Es el cólico nefrítico o cólico renal: no duele la piedra en sí, sino que tapa el paso de la orina y distiende el riñón y el uréter.
Suele acompañarse de náuseas y vómitos y de sangre en la orina, visible o solo en el análisis; cuando la piedra está cerca de la vejiga, de ganas frecuentes de orinar y escozor. Muchas piedras que no se mueven del riñón no dan ningún síntoma y aparecen por casualidad en una ecografía.
No todo dolor en el costado es una piedra. Otras causas de dolor abdominal, algunas graves, pueden parecerse, y por eso la guía europea pide una prueba de imagen inmediata cuando el diagnóstico es dudoso. MedlinePlus pide consultar también si aparecen vómitos, fiebre y escalofríos, orina turbia o con mal olor, o ardor al orinar.
Cuándo es una urgencia
+Lo esencial: cólico con fiebre o escalofríos, si apenas orinas o no orinas, si tienes un solo riñón, si estás embarazada o si el dolor no cede con el analgésico: ve a urgencias. Un riñón obstruido e infectado hay que drenarlo cuanto antes. En España, el 112. Con vómitos o la orina turbia, con mal olor o con escozor, consulta pronto.
La fiebre con un cálculo que obstruye es la urgencia de verdad. La orina estancada detrás de la piedra se infecta y la infección puede pasar a la sangre. La guía europea de urolitiasis de 2026 recomienda con fuerza drenar de urgencia el riñón obstruido cuando hay sepsis, con un catéter a través de la piel o una sonda dentro del uréter, junto con antibióticos de inmediato, y retrasar el tratamiento de la piedra hasta que la infección se haya resuelto.
No orinar también lo es. La guía considera una urgencia urológica el riñón obstruido con signos de infección o con anuria, es decir, sin producción de orina, y pide una prueba de imagen inmediata con fiebre, con un solo riñón o cuando el diagnóstico es dudoso. Con un solo riñón, una piedra que lo tapa deja sin salida toda la orina.
En el embarazo, la guía recomienda la ecografía como primera prueba, la resonancia como segunda y el TAC de dosis baja solo como último recurso, y tratar sin intervenir los casos sin complicaciones; si hace falta actuar, una sonda en el uréter o un drenaje a través de la piel, y como alternativa, la ureteroscopia. Un cólico en el embarazo se valora en urgencias.
El dolor que no cede con el analgésico adecuado también obliga a volver: la guía lo cuenta entre los motivos para extraer una piedra del uréter, junto a la obstrucción que persiste y la insuficiencia renal, que incluye tener un solo riñón o los dos obstruidos.
Cómo se diagnostica
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Con una prueba de imagen. La guía europea recomienda confirmar el diagnóstico con un TAC sin contraste después de una ecografía inicial en quien llega con dolor agudo en el costado. El TAC de dosis baja detecta las piedras con una sensibilidad del 93 % y una especificidad del 97 %; la ecografía ve peor las del uréter, con una sensibilidad del 45 %, pero no irradia.
Empezar por la ecografía no empeora el resultado. En un ensayo con 2.759 pacientes de urgencias en Estados Unidos, empezar por la ecografía en lugar del TAC dio menos radiación acumulada, sin diferencias en diagnósticos graves con complicaciones, que fueron el 0,4 %, ni en efectos adversos graves, dolor, nuevas visitas a urgencias o ingresos (Smith-Bindman, 2014).
Además, análisis de orina y de sangre: la orina busca sangre e infección, y la sangre, cómo funciona el riñón. Si la piedra sale, conviene recogerla filtrando la orina para poder analizarla.
Tratamiento del cólico y de la piedra
El dolor
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El primer analgésico es un antiinflamatorio. La guía europea recomienda con fuerza un antiinflamatorio no esteroideo como primera elección, según el riesgo cardiovascular y los efectos adversos de cada persona, y deja los opioides como segunda opción. Incluye el metamizol entre los antiinflamatorios y menciona el paracetamol como eficaz, sin una recomendación propia.
El ensayo más grande lo respalda. En 1.645 pacientes de urgencias con cólico, a los 30 minutos el dolor había bajado al menos a la mitad en el 68 % con diclofenaco intramuscular, en el 66 % con paracetamol por vena y en el 61 % con morfina, y la morfina dio más efectos adversos (Pathan, 2016). Una revisión Cochrane de 2004 ya había visto que los opioides provocan más vómitos (Holdgate, 2004), y la guía europea lo precisa: sobre todo la petidina.
El antiinflamatorio no vale para todos. Con enfermedad del corazón, riesgo cardiovascular alto, enfermedad renal, úlcera o sangrado digestivo, tratamiento anticoagulante o embarazo, el analgésico lo elige el médico. Las precauciones, también las del metamizol, están en el bloque de suplementación.
¿Saldrá sola? El tamaño y la tamsulosina
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La mayoría de las piedras pequeñas salen solas. El metaanálisis de la guía conjunta de las sociedades europea y estadounidense de urología de 2007 estimó que salen solas el 68 % de las piedras del uréter de 5 mm o menos, con un intervalo de confianza del 46 al 85 %, y el 47 % de las de 5 a 10 mm, del 36 al 59 % (Preminger, 2007). Son cifras de pocos pacientes, 224 y 104, con tamaños medidos de formas distintas.
Si no hay motivo para extraerla, se espera. La guía europea recomienda con fuerza observar y revisar periódicamente las piedras pequeñas del uréter recién diagnosticadas cuando no hay indicación de sacarlas.
La tamsulosina no sirve con las pequeñas. Es un alfabloqueante, un fármaco que relaja el uréter. En los dos ensayos grandes no fue mejor que el placebo: en SUSPEND, con 1.136 pacientes analizados y piedras de hasta 10 mm, no hizo falta otra intervención en el 81 % con tamsulosina y en el 80 % con placebo (Pickard, 2015); en STONE, con 512 pacientes y piedras de menos de 9 mm, salieron el 50 % frente al 47 % (Meltzer, 2018). El metaanálisis de Hollingsworth de 2016, con 55 ensayos de alfabloqueantes, no vio un beneficio claro con las piedras más pequeñas y sí con las mayores, con un 57 % más de expulsión; el corte de tamaño iba de 5 a 8 mm según el ensayo. En SUSPEND, el resultado no cambió al analizar por tamaño: con las piedras mayores, las pruebas se contradicen.
La guía europea ofrece los alfabloqueantes para las piedras de la parte baja del uréter de 5 a 10 mm, como una de las opciones y fuera de ficha técnica, porque no tienen esa indicación aprobada. Los receta el médico; no son para tomar por tu cuenta.
Cuando no sale: litotricia, ureteroscopia y nefrolitotomía
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Se extrae cuando es poco probable que salga, cuando el dolor no cede, cuando la obstrucción persiste o cuando el riñón sufre, según la guía europea. Hay tres técnicas, y la elección depende del tamaño y del sitio.
La litotricia extracorpórea rompe la piedra con ondas de choque desde fuera del cuerpo. La ureteroscopia sube un endoscopio fino por la uretra y la vejiga hasta el uréter o el riñón y fragmenta o extrae la piedra; dentro del riñón se llama cirugía intrarrenal retrógrada. La nefrolitotomía percutánea entra en el riñón por un pequeño orificio en la espalda y es la técnica de las piedras grandes.
Según el tamaño. En el uréter, por encima de 10 mm la guía pone primero la ureteroscopia y después la litotricia; por debajo, cualquiera de las dos. En el riñón, por encima de 20 mm la primera opción es la nefrolitotomía percutánea, con recomendación fuerte; por debajo de 10 mm, litotricia o cirugía intrarrenal; y en el polo inferior, incluso por encima de 1 cm, nefrolitotomía o cirugía intrarrenal, porque la litotricia rinde poco ahí.
La litotricia tiene contraindicaciones: el embarazo, los trastornos de la coagulación, una infección de orina no controlada, las malformaciones graves del esqueleto o la obesidad grave, un aneurisma arterial cerca de la piedra y una obstrucción por debajo de ella. En el embarazo tampoco se hace nefrolitotomía percutánea.
Por qué se forman los cálculos renales
Poca orina
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Lo común a casi todos es una orina concentrada: cuanta menos orina, más concentradas las sales y más fácil que cristalicen. En la cohorte de 45.619 hombres de Harvard, los que más líquido bebían tenían un 29 % menos de cálculos (Curhan, 1993).
El ensayo que lo sostiene es uno. En 199 personas, beber mucha agua redujo las recaídas a cinco años: 12 de 99 frente a 27 de 100 sin tratamiento (Borghi, 1996). La revisión Cochrane de 2020 se apoya solo en ese ensayo y califica la certeza de baja (Bao, 2020).
Y el ensayo grande de 2026 salió nulo. PUSH, con 1.658 personas, probó un programa para beber más, con botella inteligente, incentivos y seguimiento: la orina aumentó algo, pero los episodios fueron similares, el 18,6 % frente al 19,8 % (Desai, 2026). No demuestra que el agua no sirva, sino que empujar a beber más con un programa no bastó.
La cifra que se pide es de orina, no de agua. La guía europea recomienda con fuerza beber lo suficiente, preferentemente agua, para orinar más de 2,5 litros al día; su propia tabla habla de 2,0 a 2,5 litros de orina con 2,5 a 3,0 de líquido, y el Colegio Estadounidense de Médicos (ACP), de al menos 2 litros de orina, con una recomendación débil. Cuánto beber en general lo explica la pieza de cuánta agua beber al día, y el riesgo de beber de más, la de hiponatremia.
Calcio, sal, proteína animal y oxalato
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Quitar el calcio no protege, al revés de lo que se suele aconsejar. En el ensayo de Borghi de 2002, con 120 hombres con cálculos de oxalato cálcico que recaían y calcio alto en la orina, una dieta con calcio normal, poca sal y poca proteína animal tuvo casi la mitad de recaídas en cinco años que una dieta pobre en calcio: 12 de 60 frente a 23 de 60, un riesgo relativo de 0,49. Con la dieta pobre en calcio, el oxalato de la orina subió. El ensayo cambiaba tres cosas a la vez, así que no aísla el calcio: que el calcio de la comida protege lo sugieren las cohortes.
La guía europea de urolitiasis lo dice así: «Calcium should not be restricted, unless there are strong reasons for doing so, due to the inverse relationship between dietary calcium and stone formation.» El calcio no debe restringirse salvo que haya motivos de peso, por la relación inversa entre el calcio de la dieta y la formación de cálculos (EAU, 2026). Su tabla de prevención fija de 1 a 1,2 gramos de calcio al día.
El suplemento es otra cosa. En 91.731 enfermeras de Harvard de más edad, las que más calcio tomaban con la comida tenían un 35 % menos de cálculos, y las que tomaban suplementos de calcio, un 20 % más (Curhan, 1997); en las enfermeras más jóvenes, el calcio de la dieta se asoció a menos cálculos, con un riesgo relativo de 0,73, y el suplemento no se asoció al riesgo (Curhan, 2004); en los hombres, el calcio de la dieta también se asoció a menos cálculos, con un riesgo relativo de 0,66 tras ajustar por otros factores (Curhan, 1993). En el ensayo WHI, con 36.282 mujeres posmenopáusicas, 1.000 mg de calcio con vitamina D al día subieron los cálculos, con una HR de 1,17 (Jackson, 2006). La guía europea no recomienda suplementos de calcio a quien forma cálculos, salvo en la hiperoxaluria entérica, y entonces con las comidas. La vitamina D como suplemento tiene su entrada: vitamina D3.
La sal y la proteína animal, con moderación. En las cohortes, más proteína animal se asoció a más cálculos en hombres, con un riesgo relativo de 1,33, más sodio a más cálculos en mujeres, 1,30, y más potasio a menos (Curhan, 1993 y 1997). La tabla de la guía europea fija de 4 a 5 gramos de sal al día y de 0,8 a 1,0 gramos de proteína animal por kilo, y la guía pide limitar la sal si la orina lleva mucho sodio. La sal tiene su entrada, sodio, y lo que la proteína hace o no al riñón sano, la suya: proteína y riñones.
El oxalato cuenta menos de lo que se dice. En las cohortes, el quinto que más oxalato comía tenía un riesgo un 22 % mayor en hombres y un 21 % mayor en mujeres mayores, sin asociación significativa en las jóvenes; más del 40 % de ese oxalato venía de las espinacas. Los autores concluyen que sus datos no señalan el oxalato de la dieta como un factor de riesgo importante (Taylor y Curhan, 2007). La guía europea aconseja a todos limitar o evitar el exceso de alimentos ricos en oxalato, sobre todo si el oxalato de la orina está alto; una dieta baja en oxalato se pauta con hiperoxaluria.
Bebidas: refrescos, café, té y alcohol
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Los refrescos azucarados suben el riesgo. En las cohortes de Harvard, con 194.095 personas, los que más refrescos de cola azucarados bebían tenían un 23 % más de cálculos, y los que más bebían otros refrescos azucarados, un 33 % más (Ferraro, 2013). En las enfermeras, la sacarosa también, con un riesgo relativo de 1,52 (Curhan, 1997).
Café, té y zumo de naranja, al contrario. En las mismas cohortes, el café con cafeína se asoció a un 26 % menos de cálculos, el descafeinado a un 16 % menos, el té a un 11 % menos y el zumo de naranja a un 12 % menos. Lo que el café hace por la salud en general lo trata la pieza de café y longevidad.
La cerveza y el vino salieron protectores, y no es un consejo. En esos datos, la cerveza se asoció a un 41 % menos de cálculos y el vino a un 31 a 33 % menos. Son asociaciones observacionales, y el alcohol tiene costes que una piedra menos no compensa: se explican en alcohol y esperanza de vida.
Enfermedades y fármacos que los favorecen
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Obesidad y diabetes. En NHANES, la obesidad se asoció a más cálculos, con una OR de 1,55, y la diabetes también, con una de 1,59; los había tenido el 11,2 % de las personas con obesidad frente al 6,1 % de las de peso normal (Scales, 2012).
La guía europea separa a quien tiene más riesgo de volver. En su lista están empezar de niño o adolescente, los antecedentes familiares, las recaídas frecuentes o seguidas, los cálculos de ácido úrico, de brushita o por infección, el riñón único y la enfermedad renal crónica; enfermedades como el hiperparatiroidismo, el síndrome metabólico o la sarcoidosis; causas digestivas como la cirugía bariátrica, las resecciones intestinales, la enfermedad de Crohn o la malabsorción; enfermedades genéticas como la cistinuria y la hiperoxaluria primaria; los cálculos causados por fármacos, y alteraciones anatómicas como el riñón en esponja o el riñón en herradura.
De lo que se toma sin receta, lo más estudiado es la vitamina C a dosis altas, que se trata en el bloque de suplementación, y los suplementos de calcio, en la sección de dieta.
Cómo evitar que los cálculos renales vuelvan
El análisis del cálculo y el estudio metabólico
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Analizar la piedra es obligatorio en todos, según la guía europea: por espectroscopia infrarroja o difracción de rayos X, junto a una evaluación metabólica básica. Sin saber de qué es la piedra, la prevención va a ciegas. Si la expulsas, guárdala.
El estudio completo, para quien tiene más riesgo. La guía europea dice que solo los pacientes de alto riesgo necesitan una evaluación metabólica específica, con dos orinas de 24 horas seguidas. La guía estadounidense de 2014 la propone también a quien recae y a quien, con su primer cálculo, está interesado (Pearle, 2014).
Lo que busca es la causa tratable: calcio, ácido úrico u oxalato altos en la orina, poco citrato, poca orina. Cada hallazgo tiene su tratamiento, que es lo que cuenta la sección siguiente.
Fármacos: tiazidas, citrato y alopurinol
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La guía europea receta según lo que encuentra, con recomendaciones fuertes: con calcio alto en la orina, una tiazida, citrato alcalino o los dos; con poco citrato, citrato alcalino o bicarbonato sódico; con ácido úrico alto en la orina, alopurinol, y febuxostat como segunda línea. El Colegio Estadounidense de Médicos (ACP) propone uno de los tres, tiazida, citrato o alopurinol, cuando beber más no ha bastado, con una recomendación débil y evidencia de calidad moderada, y advierte de que faltan ensayos que liguen cada fármaco al tipo de piedra.
Las tiazidas, en entredicho. El ensayo NOSTONE, con 416 pacientes con cálculos de calcio que recaían y 2,9 años de seguimiento mediano, no encontró diferencia: recayó el 59 % con placebo y el 59 %, el 56 % y el 49 % con 12,5, 25 y 50 mg de hidroclorotiazida, sin relación con la dosis. Su conclusión: «Among patients with recurrent kidney stones, the incidence of recurrence did not appear to differ substantially among patients receiving hydrochlorothiazide once daily at a dose of 12.5 mg, 25 mg, or 50 mg or placebo once daily.» Entre los pacientes con cálculos recurrentes, la recaída no pareció diferir sustancialmente entre la hidroclorotiazida a 12,5, 25 o 50 mg una vez al día y el placebo (Dhayat, N Engl J Med, 2023). Los ensayos anteriores, más pequeños y con dosis altas, sí vieron menos recaídas: el 24,9 % frente al 48,5 % en los datos que agrupó el ACP.
Y con más efectos adversos: el potasio bajo, la gota, la diabetes nueva, la alergia cutánea y la subida de la creatinina fueron más frecuentes con la tiazida. La guía europea de 2026 lo lee de otra manera: dice que el ensayo no tenía potencia para demostrar una diferencia frente a placebo, que su objetivo principal era una tendencia con la dosis y que esa tendencia se mostró, cuando el artículo publicado no encontró relación con la dosis, y que sus pacientes tenían menos calcio en la orina que el umbral en que la guía receta la tiazida. La mantiene para el calcio alto en la orina, y pide revisar la piel con regularidad a quien toma hidroclorotiazida, por más riesgo de cáncer de piel no melanoma y de algunas formas de melanoma.
Un aviso más: el sodio. La ficha técnica española de la hidroclorotiazida advierte de que puede causar o empeorar una hiponatremia, la cuenta entre sus efectos frecuentes y pide vigilar los electrolitos en sangre, sobre todo en mayores. Qué es y por qué importa, en la pieza de hiponatremia.
El citrato funciona. La revisión Cochrane de 2015, con 7 ensayos y 324 participantes en ese análisis, encontró que las sales de citrato reducen los cálculos nuevos, con un riesgo relativo de 0,26, y frenan el crecimiento de los que quedan, con más abandonos por efectos adversos y estudios de calidad moderada a pobre según los autores (Phillips, 2015). En un ensayo de 1993 con cálculos de calcio y poco citrato en la orina, los 18 tratados que completaron tres años pasaron de 1,2 a 0,1 cálculos por paciente y año, y los 20 con placebo siguieron en 1,1 (Barcelo, 1993). En España es un medicamento con receta, el citrato potásico de liberación prolongada, no un suplemento.
El alopurinol, para el ácido úrico alto. En los dos ensayos que agrupó el ACP, las recaídas fueron del 33,3 % con alopurinol frente al 55,4 % con placebo; un análisis a posteriori de uno de ellos sugirió que el beneficio se limitaba a quienes tenían el ácido úrico alto en sangre o en orina. La guía estadounidense lo ofrece a quien recae con cálculos de oxalato cálcico, ácido úrico alto y calcio normal en la orina.
Gliflozinas: menos cálculos, sin ensayo diseñado para verlo
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Los inhibidores del SGLT2, fármacos para la diabetes, se asocian a menos cálculos. En personas con diabetes tipo 2 de Estados Unidos, empezar una gliflozina se asoció a menos cálculos que empezar un agonista del GLP-1, con una HR de 0,69, o un inhibidor de la DPP-4, con 0,74, en un seguimiento mediano de 192 días (Paik, 2024). En Dinamarca, frente al GLP-1, la HR fue de 0,51 para el primer cálculo y de 0,68 para las recaídas (Kristensen, 2021).
En 20 ensayos de empagliflozina, con 15.081 pacientes, hubo 0,63 episodios de cálculos por cada 100 pacientes y año con el fármaco frente a 1,01 con placebo, en un análisis hecho a posteriori (Balasubramanian, 2022). Ninguno de estos datos sale de un ensayo diseñado para medir cálculos.
No es motivo para empezar el fármaco, que tiene sus indicaciones y sus efectos adversos. Es un dato más para quien ya tiene diabetes y cálculos al elegir tratamiento con su médico. Qué son, en la entrada de SGLT2.
Suplementos y remedios para los cálculos renales: qué sirve y qué no
Lo que sirve, y quién lo decide
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Casi nada de lo que se vende sin receta previene los cálculos. Lo que tiene ensayos a favor es el citrato, que es un medicamento con receta, y la dieta: calcio normal en la comida, poca sal, proteína animal con moderación y bastante agua.
El citrato potásico se receta según el análisis de orina y el tipo de piedra. En la ficha técnica española del citrato potásico de liberación prolongada (Acalka), sus indicaciones son la litiasis con poco citrato en la orina en quien forma cálculos de oxalato o de fosfato cálcico, la litiasis de ácido úrico sola o con litiasis cálcica, y la acidosis tubular con cálculos de calcio. El potasio como suplemento es otra cosa y no lo sustituye.
El magnesio no tiene ensayos a favor como preventivo general, como se explica abajo; la guía europea solo lo contempla, con evidencia de bajo nivel, en la falta aislada de magnesio en la orina y en la hiperoxaluria entérica, y no con insuficiencia renal. Lo que hace y no hace, en su entrada: magnesio. Y si no llegas al calcio con la dieta, la tabla de la guía fija de 1 a 1,2 gramos al día en total; la guía no recomienda suplementos a quien forma cálculos salvo en la hiperoxaluria entérica, y si el médico los pauta por el hueso, tiene en cuenta los cálculos.
Lo que se vende o se hace y no conviene
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- Megadosis de vitamina C. En 23.355 hombres suecos, los suplementos de ácido ascórbico solo, de unos 1.000 mg por comprimido, se asociaron a casi el doble de cálculos, con un riesgo relativo de 1,92, y los multivitamínicos no (Thomas, 2013). En las cohortes de Harvard, 1.000 mg al día o más en suplemento se asociaron a más riesgo en hombres, con una HR de 1,19, y no en mujeres (Ferraro, 2016). Parte de la vitamina C se convierte en oxalato. Motivo del desaconsejo: en hombres se asocia a más cálculos y no aporta nada que lo compense.
- Dieta sin lácteos ni calcio. Es el consejo más repetido, y el único ensayo que lo comparó dice lo contrario: casi el doble de recaídas con poco calcio que con calcio normal, poca sal y poca proteína animal (Borghi, 2002). La guía europea pide no restringir el calcio salvo motivos de peso. Motivo del desaconsejo: aumenta las recaídas en lugar de reducirlas.
- Chanca piedra (Phyllanthus niruri). En su ensayo frente a placebo, con 69 pacientes durante tres meses, no cambió la orina en conjunto, bajó el calcio en la orina en quienes lo tenían alto y no mejoró ni la expulsión ni el dolor (Nishiura, 2004). En otro, sin placebo, con 150 pacientes tratados con litotricia, la proporción que quedó sin piedras a los seis meses no fue distinta en conjunto, un 93,5 % frente a un 83,3 %, y sí en el subgrupo de 56 con piedras en la parte baja del riñón (Micali, 2006). Un metaanálisis de solo dos estudios controlados habla de una eficacia modesta en el tamaño y el número de piedras, con pruebas limitadas (Dhawan, 2020). No hemos podido verificar su seguridad en una fuente primaria. Motivo del desaconsejo: no ha demostrado que ayude a expulsar la piedra ni a evitar que vuelva, y su seguridad no está establecida.
- Zumo de limón como tratamiento. En su ensayo, con 203 pacientes y 60 ml de zumo fresco dos veces al día, recayó el 21 % frente al 31 %, una diferencia no significativa en su objetivo principal; la adherencia cayó del 79 % a los seis meses al 48 % a los dos años y hubo más molestias digestivas (Ruggenenti, 2022). Motivo del desaconsejo: no alcanzó su objetivo y no sustituye al citrato con receta cuando está indicado.
- Magnesio para prevenir los cálculos. En el ensayo con hidróxido de magnesio, la clortalidona, un diurético de tipo tiazídico, fue mejor que el placebo y que el magnesio (Ettinger, 1988). El ensayo positivo de 1997 usaba citrato de potasio y magnesio juntos y no permite separar el efecto de cada uno (Ettinger, 1997). La guía europea solo lo contempla en la falta aislada de magnesio en la orina y en la hiperoxaluria entérica. Motivo del desaconsejo: no hay un ensayo a favor del magnesio solo como preventivo general.
- Suplementos de calcio sin indicación. Se asociaron a un 20 % más de cálculos en las enfermeras de Harvard de más edad, no en las más jóvenes (Curhan, 1997 y 2004), y en el ensayo WHI calcio con vitamina D subió el riesgo, con una HR de 1,17 (Jackson, 2006). La guía europea no los recomienda a quien forma cálculos, salvo en la hiperoxaluria entérica. Motivo del desaconsejo: pueden subir el riesgo sin la protección del calcio de la dieta; si hacen falta por el hueso, los ajusta el médico.
- Refrescos azucarados para beber más. Beber más líquido ayuda, pero los refrescos azucarados se asocian a más cálculos: un 23 % más con los de cola y un 33 % más con los demás (Ferraro, 2013). Motivo del desaconsejo: suman riesgo en lugar de restarlo; el agua es la bebida de referencia.
Contraindicaciones y precauciones
+Lo esencial: el citrato potásico es un medicamento con receta; no tomes suplementos de potasio por tu cuenta si tienes enfermedad renal o el potasio alto o tomas diuréticos ahorradores de potasio; con enfermedad del corazón o del riñón, úlcera, anticoagulantes o embarazo, el analgésico del cólico lo elige el médico; no quites el calcio de la comida, evita las megadosis de vitamina C y, con fiebre o sin orina, ve a urgencias.
Citrato potásico. Su ficha técnica española lo contraindica en la insuficiencia renal, la infección urinaria alcalina persistente, la obstrucción urinaria, el potasio alto, la insuficiencia suprarrenal, la alcalosis, la úlcera péptica activa, la obstrucción intestinal, el vaciamiento lento del estómago y con tratamientos anticolinérgicos, y pide no combinarlo con diuréticos ahorradores de potasio. Se toma después de las comidas.
Antiinflamatorios para el cólico. La guía europea los condiciona al riesgo cardiovascular y a los efectos adversos. Con enfermedad del corazón, riesgo cardiovascular alto, enfermedad renal, úlcera o sangrado digestivo, tratamiento anticoagulante o embarazo, el analgésico lo decide el médico. El metamizol, muy usado en España, tiene un riesgo raro de agranulocitosis, una caída de los glóbulos blancos: la AEMPS pide usarlo solo en tratamientos cortos, de 7 días como máximo, y suspenderlo si aparecen fiebre, dolor de garganta, llagas en la boca o malestar general.
Tiazidas. En NOSTONE, el potasio bajo, la gota, la diabetes nueva, la alergia cutánea y la subida de la creatinina fueron más frecuentes que con placebo. La guía europea pide revisar la piel con regularidad por el riesgo de cáncer de piel no melanoma y de algunas formas de melanoma, y su ficha técnica pide vigilar el sodio y los electrolitos, sobre todo en mayores.
Vitamina C y calcio. Si has tenido un cálculo, evita las megadosis de vitamina C y no tomes suplementos de calcio sin indicación; la entrada de vitamina C recoge el aviso. No quites el calcio de la comida.
Chanca piedra y otros remedios de herbolario. No hemos podido verificar su seguridad en una fuente primaria. Con enfermedad renal, en el embarazo o si tomas medicación, no los tomes sin consultarlo.
Qué hacer si has tenido un cálculo renal
Qué hacer, paso a paso
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Uno, recoge la piedra y pide que la analicen. Si la expulsas, filtra la orina, guarda la piedra y llévasela a tu médico: saber de qué es decide la prevención.
Dos, bebe para orinar más de 2,5 litros al día, sobre todo agua y repartida a lo largo del día. Con insuficiencia cardíaca, enfermedad renal avanzada o si te han dicho que bebas menos, la cifra la marca tu médico.
Tres, no quites el calcio de la comida: reduce la sal, modera la proteína animal y evita los refrescos azucarados y el exceso de alimentos ricos en oxalato. Una dieta baja en oxalato solo se pauta si el análisis de orina lo pide.
Cuatro, si es tu segundo cálculo o tienes riesgo alto, pide el estudio metabólico, con dos orinas de 24 horas. Si te recetan una tiazida, citrato o alopurinol, debería ser por lo que ha salido en ese estudio.
Cinco, con fiebre, escalofríos, sin orina, con un solo riñón, en el embarazo o con un dolor que no cede, a urgencias. No esperes a ver si la piedra sale. Con vómitos o la orina turbia, con mal olor o con escozor, consulta pronto.
Los cálculos renales, afirmación por afirmación, con su nivel de evidencia
| Afirmación | Qué dice la evidencia | Nivel (N0-N5) | Veredicto KRECE |
|---|---|---|---|
| Hay que quitar el calcio de la dieta | Recaídas en 23 de 60 con dieta pobre en calcio frente a 12 de 60 con calcio normal, poca sal y poca proteína animal, RR 0,49 (Borghi, 2002); en las cohortes, el calcio de la comida se asocia a menos cálculos | N4 | Falso: quitarlo no protege |
| Los suplementos de calcio suben el riesgo | RR 1,20 en 91.731 enfermeras de más edad (Curhan, 1997), sin asociación en las más jóvenes (Curhan, 2004); HR 1,17 con calcio y vitamina D en 36.282 mujeres del ensayo WHI (Jackson, 2006) | N4 | Pueden subirlo algo |
| Beber mucha agua evita que vuelvan | 12 de 99 frente a 27 de 100 recaídas (Borghi, 1996), certeza baja en Cochrane (Bao, 2020); un programa para beber más, sin efecto en 1.658 personas, HR 0,96 (PUSH, 2026) | N4 | Probable, con menos pruebas de lo que parece |
| La mitad vuelve a tener un cálculo en cinco a diez años | 11, 20, 31 y 39 % a los 2, 5, 10 y 15 años en 2.239 personas (Rule, 2014); el 52 % a los diez años sale de series de 1989 (Uribarri) | N2 | Menos: un tercio a los diez años, con mucha variación |
| La piedra pequeña suele salir sola | 68 % de las del uréter de 5 mm o menos y 47 % de las de 5 a 10 mm (metaanálisis de series, Preminger, 2007) | N2 | Sí, las de hasta 5 mm en dos de cada tres casos |
| La tamsulosina ayuda a expulsar cualquier piedra | Sin efecto en SUSPEND, 81 % frente a 80 %, y en STONE, 50 % frente a 47 %; con piedras mayores, RR 1,57 en el metaanálisis de alfabloqueantes, con cortes de 5 a 8 mm (Hollingsworth, 2016) | N5 | No con las pequeñas; con las mayores, pruebas contradictorias |
| Para el cólico, mejor un opioide | Dolor reducido a la mitad a los 30 minutos en el 68 % con diclofenaco, el 66 % con paracetamol y el 61 % con morfina (Pathan, 2016) | N4 | No: antiinflamatorio primero, si se puede |
| Con fiebre y un cálculo hay que ir a urgencias | Drenaje urgente del riñón obstruido con sepsis y antibióticos de inmediato, recomendaciones fuertes de la guía europea de 2026 | N2 | Sí: es una urgencia urológica |
| Las tiazidas previenen las recaídas | 59 % de recaídas con placebo frente a 59, 56 y 49 % con hidroclorotiazida, sin relación con la dosis, en 416 pacientes (NOSTONE, 2023); ensayos antiguos con dosis altas, 24,9 % frente a 48,5 % (ACP, 2014) | N4 | Discutido; la guía la mantiene con calcio alto en la orina |
| El citrato previene cálculos nuevos | RR 0,26 en 7 ensayos con 324 participantes, de calidad moderada a pobre según los autores (Phillips, Cochrane 2015) | N5 | Sí, con receta |
| La vitamina C en suplemento aumenta el riesgo | RR 1,92 en 23.355 hombres suecos (Thomas, 2013); HR 1,19 con 1.000 mg o más en hombres y sin relación en mujeres (Ferraro, 2016) | N2 | Sí en hombres: evitar megadosis |
| La chanca piedra ayuda a expulsar la piedra | Sin diferencia en expulsión ni en dolor frente a placebo en 69 pacientes (Nishiura, 2004); tras litotricia y sin placebo, sin diferencia global y con mejora en un subgrupo (Micali, 2006) | N4 | No demostrado |
| El zumo de limón previene las recaídas | 21 % frente a 31 %, no significativo en su objetivo principal, en 203 pacientes (Ruggenenti, 2022) | N4 | No demostrado |
| Las espinacas y el oxalato son la causa principal | Riesgo un 21 a 22 % mayor en el quinto de más consumo; los autores no lo consideran un factor importante (Taylor y Curhan, 2007) | N2 | Factor menor: evitar el exceso; dieta baja en oxalato solo con hiperoxaluria |
| Las gliflozinas reducen los cálculos | HR 0,69 frente a GLP-1 (Paik, 2024); 0,63 frente a 1,01 episodios por 100 pacientes y año en 20 ensayos, análisis a posteriori (Balasubramanian, 2022) | N2 | Probable; no es motivo para empezarlas |
La posición de KRECE
No quites el calcio de la comida. Quita la sal de más, modera la proteína animal y evita los suplementos de calcio sin indicación. Quitar el calcio sube el oxalato de la orina y, en el único ensayo que lo comparó, la dieta pobre en calcio tuvo casi el doble de recaídas.
El agua es la medida más recomendada y la que menos ensayos tiene. Un ensayo a favor en 1996 y uno grande en 2026 sin efecto. Aun así, orinar más de 2,5 litros al día sigue siendo lo que pide la guía europea, y es barato y seguro para casi todos; con enfermedad del corazón o del riñón, la cifra la marca el médico.
El cólico se trata con un antiinflamatorio y la piedra pequeña se espera. Dos de cada tres piedras de hasta 5 mm salen solas. La tamsulosina no aporta nada con las pequeñas; con las mayores puede ayudar, con pruebas contradictorias, y la decide el médico.
Cólico con fiebre, sin orina, con un solo riñón o en el embarazo: urgencias. Un riñón obstruido e infectado no espera: hay que drenarlo antes de tratar la piedra. Un dolor que no cede con el analgésico también es motivo para volver.
Un segundo cálculo pide analizar la piedra y la orina, no un suplemento. La chanca piedra, el limón y el magnesio no tienen pruebas sólidas a favor, y la vitamina C en megadosis va en contra. El citrato tiene ensayos; la tiazida, ensayos antiguos a favor y uno reciente, NOSTONE, sin diferencia; el alopurinol, para el ácido úrico alto. Se recetan según lo que diga ese estudio, aunque faltan ensayos que liguen cada fármaco al tipo de piedra.
Preguntas frecuentes sobre los cálculos renales
¿Qué son los cálculos renales?
¿Cuáles son los síntomas de un cálculo renal?
¿Cuándo es urgente un cólico nefrítico?
¿Qué probabilidad hay de que la piedra salga sola?
¿Sirve la tamsulosina para expulsar la piedra?
¿Hay que dejar los lácteos si tienes cálculos renales?
¿Cuánta agua hay que beber para prevenir los cálculos?
¿Qué alimentos hay que evitar con cálculos renales?
¿Funciona la chanca piedra?
¿Vuelven los cálculos renales?
Fuentes de información
Ver las 49 fuentes
- European Association of Urology. EAU Guidelines on Urolithiasis. Edición presentada en el congreso anual de la EAU, Londres 2026. ISBN 978-94-92671-32-5.Urgencia y drenaje, analgesia, imagen, alfabloqueantes, extracción y embarazo.
- European Association of Urology. EAU Guidelines on Urolithiasis 2026, capítulo de evaluación metabólica y prevención de recaídas.Cita textual sobre el calcio. Orina de más de 2,5 litros, tabla 4.5, fármacos según el estudio metabólico y cita de NOSTONE.
- European Association of Urology. EAU Pocket Guidelines on Urolithiasis 2026.Algoritmo por tamaño y sitio, observación de piedras pequeñas, embarazo.
- Preminger GM, Tiselius HG, Assimos DG y col. 2007 Guideline for the management of ureteral calculi. J Urol 2007;178(6):2418-2434. Guía conjunta de la EAU y la AUA.Expulsión espontánea del 68 % hasta 5 mm y del 47 % de 5 a 10 mm.
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- MedlinePlus en español. Cálculos renales.Síntomas, causas y prevención, para pacientes.
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