Ilustración de un receptor GABA-A, el canal de cloro de cinco piezas por el que actúa el GABA, en la membrana de una neurona.
GLOSARIO · 30 Sep 2026

GABA

Qué es el GABA, el freno del cerebro: cómo se fabrica, receptores, qué fármacos actúan sobre él y si el GABA en suplemento llega al cerebro.

Sistema KRECE / Glosario
GABA · neurotransmisor · receptores · fármacos · suplemento
GABAel freno del cerebro

El GABA, ácido gamma-aminobutírico, es el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro: la señal que baja la actividad de las neuronas. Muchas de las sustancias que calman o dan sueño, de las benzodiacepinas al alcohol, actúan sobre uno de sus receptores. Aquí está qué es, cómo se fabrica, sus dos receptores, qué fármacos lo tocan y cuáles solo lo parecen, qué riesgos tiene tocarlo, y qué se sabe del GABA en cápsula, que no ha demostrado llegar al cerebro.

GABA: estructura del ácido gamma-aminobutírico con el grupo amino en el carbono gamma, y panel de dónde actúa, con el receptor GABA-A, el receptor GABA-B, su degradación y recaptación, y la gabapentina fuera de sus receptores.

Ficha de KRECE dibujada por código a partir del identificador químico publicado y de las fichas técnicas y revisiones citadas; no está hecha con un generador de imágenes. En coral, el enlace del grupo amino al carbono gamma, que da nombre a la molécula.

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Título: GABA, ácido gamma-aminobutírico. Rótulo superior: la molécula y dónde actúa.

La molécula. Cadena de cuatro carbonos en zigzag, con el grupo amino a la izquierda y el grupo carboxilo a la derecha. Bajo la cadena, las letras gamma, beta y alfa marcan los tres carbonos que siguen al del carboxilo. El enlace del grupo amino al carbono gamma va en coral: de ahí viene el nombre, ácido gamma-aminobutírico. Leyenda: el amino en el carbono gamma, que da nombre a la molécula.

Dónde actúa y qué fármacos lo tocan. A, receptor GABA-A, el canal de cloro que frena rápido: lo potencian las benzodiacepinas, los fármacos Z, el alcohol y la alopregnanolona, un neuroesteroide. B, receptor GABA-B, acoplado a proteína G, que frena despacio: lo imitan el baclofeno y el fenibut. T, degradación y recaptación, la enzima GABA transaminasa y el transportador GAT-1: lo aumentan la vigabatrina y la tiagabina. Otra diana: la gabapentina y la pregabalina, que se parecen al GABA, no se unen a sus receptores y actúan sobre canales de calcio.

Pie. C4H9NO2, 103,12 g/mol, forma neutra, la del identificador. Dibujado por código. Fuentes: ChEBI 16865, NIST WebBook, StatPearls y fichas técnicas de la FDA.

Respuestas directas

Lo que has venido a saber

¿Qué es el GABA?

Es el ácido gamma-aminobutírico, el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro. Las neuronas lo fabrican a partir del glutamato, el principal excitador, con ayuda de la vitamina B6, y lo liberan para bajar la actividad de la neurona siguiente.

¿Para qué sirve el GABA?

Para frenar. Mantiene a raya la excitación del cerebro y participa en el sueño, en la ansiedad y en el control de las crisis epilépticas. Por eso muchos de los fármacos que calman o dan sueño, y parte de los antiepilépticos, actúan sobre sus receptores.

¿Funciona el GABA en suplemento?

No está demostrado. Una revisión sistemática de 2020 encontró 14 ensayos pequeños, 11 con autores de la industria, y concluyó que la evidencia es limitada para el estrés y muy limitada para el sueño. Puede bajar algo la tensión en quien la tiene alta.

¿El GABA en cápsula llega al cerebro?

No se sabe. Los estudios sobre si cruza la barrera hematoencefálica son contradictorios, casi todos en animales, y no hay ningún estudio publicado en personas que lo haya medido directamente.

¿Qué fármacos actúan sobre el GABA?

Las benzodiacepinas y los fármacos Z, los barbitúricos, algunos anestésicos, los neuroesteroides como la zuranolona, el baclofeno, la vigabatrina y la tiagabina. El alcohol también. La gabapentina y la pregabalina, pese al nombre, no se unen a sus receptores.

¿Se puede medir el GABA del cerebro?

Sobre todo en investigación, con espectroscopia por resonancia magnética, y en clínica solo en enfermedades metabólicas raras. No hay un análisis de sangre ni de orina validado para saber cuánto GABA tienes en el cerebro, y los tests que prometen detectar un GABA bajo no lo miden.

Contexto

Qué es el GABA y para qué sirve

El freno del cerebro

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El GABA, siglas en inglés de ácido gamma-aminobutírico, es el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro, según el resumen de fisiología de StatPearls (Jewett y Sharma, 2023). Una neurona lo libera en la sinapsis y la neurona siguiente, al recibirlo, se vuelve menos propensa a disparar. Es el freno del sistema nervioso.

El nombre describe la molécula. Es un ácido de cuatro carbonos, el butírico, con un grupo amino en el carbono gamma, el tercero después del carbono del ácido, el C4 de la cadena. La ficha del principio lo dibuja con su identificador químico: fórmula C4H9NO2 y 103,12 g/mol, según ChEBI y el NIST. El descriptor MeSH, el vocabulario médico de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, es gamma-Aminobutyric Acid.

Un freno no es lo contrario de funcionar bien. El cerebro vive del equilibrio entre la excitación, que lleva sobre todo el glutamato, y la inhibición, que lleva sobre todo el GABA. Demasiada excitación sin freno es, en el extremo, una crisis epiléptica; demasiado freno es sedación. Lo que se juega con el GABA es ese equilibrio, y por eso tocarlo con fármacos tiene riesgos que se explican más abajo.

Cómo se fabrica y cómo se recicla

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El GABA se fabrica a partir del glutamato, el principal neurotransmisor excitador. La enzima que lo hace es la glutamato descarboxilasa, o GAD, que necesita como cofactor el fosfato de piridoxal, la forma activa de la vitamina B6, según StatPearls (Chen y Sharma, 2025), y que existe en dos formas, GAD65 y GAD67 (Olsen y DeLorey, Basic Neurochemistry). Es decir: el freno se fabrica quitándole una pieza al acelerador.

Una vez liberado, el GABA se retira de la sinapsis por recaptación, hacia la propia neurona o hacia las células gliales que la rodean, y se degrada con otra enzima, la GABA transaminasa, que también depende de la vitamina B6. El producto, el semialdehído succínico, se convierte en succinato y vuelve al ciclo de Krebs, el circuito central de la energía de la célula. Este rodeo se llama derivación del GABA, o GABA shunt (Olsen y DeLorey, Basic Neurochemistry).

La dependencia de la vitamina B6 tiene una consecuencia clínica rara pero reveladora. En la epilepsia dependiente de piridoxina, una enfermedad genética que suele empezar en el recién nacido, un déficit enzimático, el de la antiquitina, deja inactivo el fosfato de piridoxal; la falta de actividad de la GAD y el GABA bajo que resulta podrían explicar en parte las crisis, según la revisión de Kaminiów y colaboradores en Brain Sciences en 2022. Que la enzima necesite B6 no demuestra que tomar más B6 suba el GABA en una persona sana: esa es otra afirmación, y no la hemos encontrado probada.

Excitador antes de nacer

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El GABA no siempre frena. En el cerebro del feto y del recién nacido es excitador, según StatPearls (Jewett y Sharma, 2023). La razón está en el cloro: en las neuronas inmaduras hay más cloro dentro que en las adultas, y al abrirse el canal del receptor GABA-A el cloro sale en lugar de entrar, con lo que la neurona se excita en vez de calmarse.

La lección vale para todo lo que sigue: el efecto del GABA depende del receptor y del estado de la neurona, no solo de la cantidad de GABA. Por eso la frase de que algo sube el GABA dice poco si no se sabe dónde, sobre qué receptor y con qué resultado medido en personas.

Mecanismo

Cómo actúa el GABA: sus receptores

GABA-A, el canal de cloro

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El receptor GABA-A es un canal de cloro formado por cinco piezas, o subunidades, alrededor de un poro central. La mayoría combina dos subunidades alfa, dos beta y una quinta que suele ser gamma y a veces delta, según StatPearls (Chen y Sharma, 2025); la forma más abundante en las sinapsis del cerebro adulto lleva dos alfa 1, dos beta y una gamma 2 (Zhu y colaboradores, Nature Communications, 2022).

El GABA se une entre las subunidades beta y alfa. Al unirse, el poro se abre, entra cloro, el interior de la neurona se vuelve más negativo y le cuesta más disparar. Es una inhibición rápida, de milisegundos. Las benzodiacepinas no se unen en ese sitio sino en otro: el que forman las partes extracelulares de las subunidades alfa y gamma, según StatPearls (Bounds y Patel, 2024).

Que haya muchos sitios distintos en el mismo receptor explica que sustancias muy diferentes, desde las benzodiacepinas al alcohol o los neuroesteroides, acaben produciendo efectos parecidos: todas empujan el mismo canal, cada una desde su sitio. También explica por qué se suman sus efectos, que es el origen de los riesgos de combinarlas.

GABA-B, el receptor lento

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El receptor GABA-B no es un canal: es un receptor acoplado a proteína G, formado por dos piezas obligadas a ir juntas, GABA-B1 y GABA-B2, según StatPearls (Chen y Sharma, 2025). Qué es un receptor de este tipo y por qué funciona como un relé, en la ficha de receptores acoplados a proteína G.

Su efecto es más lento y más largo: abre canales de potasio en la neurona que lo recibe y cierra los de calcio en la terminal que libera neurotransmisores, según el resumen de StatPearls (Jewett y Sharma, 2023). Así frena tanto a la neurona que lo recibe como a la que suelta el mensaje. Es el receptor sobre el que actúan el baclofeno y el fenibut.

GABA y glutamato: el equilibrio

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El GABA y el glutamato son de la misma familia química, los aminoácidos, uno sale del otro y son los dos platos de la balanza. El glutamato excita a través de sus receptores, entre ellos el NMDA; el GABA frena a través de los suyos. El magnesio, por ejemplo, bloquea el canal del receptor NMDA de forma dependiente del voltaje, como mostraron Mayer, Westbrook y Guthrie en Nature en 1984: eso es actuar sobre todo sobre el acelerador.

La glicina, otro aminoácido calmante, no es GABAérgica. Actúa sobre sus propios receptores, sensibles a la estricnina, y como coagonista del receptor NMDA del glutamato (Johnson y Ascher, 1987; Kasaragod y Schindelin, 2018). Varias piezas que venden la glicina o el bisglicinato de magnesio por un efecto GABA se equivocan de receptor; lo que sí se sabe de la glicina para dormir está en la ficha de glicina y sueño.

El GABA fuera del cerebro y la microbiota

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Algunas bacterias del intestino fabrican GABA. Philip Strandwitz y colaboradores, en Nature Microbiology en 2019, vieron que especies del género Bacteroides producen grandes cantidades, y aislaron una bacteria que solo crece si tiene GABA delante. En 23 pacientes con depresión mayor, la abundancia de Bacteroides en heces se asoció a menos señales cerebrales de depresión en resonancia. Es un estudio piloto y de correlación, sin corregir por fármacos, y dos autores fundaron una empresa del sector.

Lo que se ha visto en animales no se ha reproducido en personas. En ratones, un probiótico, Lactobacillus rhamnosus JB-1, cambió la expresión de subunidades de los receptores del GABA en el cerebro y el comportamiento, y el efecto desapareció al cortar el nervio vago (Bravo y colaboradores, PNAS, 2011); en otro trabajo con ratones, la espectroscopia midió un 25 % más de GABA cerebral, solo a las cuatro semanas (Janik y colaboradores, 2016). En 29 varones sanos, en un ensayo cruzado de ocho semanas frente a placebo, la misma cepa no hizo nada en estrés, inflamación ni cognición (Kelly y colaboradores, Brain, Behavior, and Immunity, 2017).

Conclusión para hoy: el eje intestino-cerebro es una hipótesis seria con datos animales, y ningún probiótico ha demostrado en personas que suba el GABA del cerebro. Lo que sí se sabe de probióticos y fibra está en la pieza de probióticos, fibra y postbióticos.

Fármacos

Fármacos y sustancias que actúan sobre el GABA

Benzodiacepinas y fármacos Z

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Las benzodiacepinas, como el diazepam, el lorazepam o el alprazolam, son moduladores alostéricos positivos del receptor GABA-A, no agonistas del receptor. Se unen a su propio sitio, entre las subunidades alfa y gamma, y aumentan la frecuencia con la que el canal se abre cuando hay GABA, según StatPearls (Bounds y Patel, 2024). La misma fuente es tajante sobre lo que pasa si falta el GABA: «In the absence of GABA, benzodiazepines have no effects on GABA-A receptor function». En ausencia de GABA, las benzodiacepinas no tienen efecto sobre la función del receptor GABA-A.

Esa dependencia es el motivo de que sean más seguras que los barbitúricos: amplifican una señal que ya existe, pero no la crean. La diferencia entre agonista, antagonista y modulador está explicada en la ficha de agonistas y antagonistas. En KRECE hay piezas que llaman agonistas del receptor GABA-A a las benzodiacepinas; es un error que se corrige al tocarlas: son agonistas de su propio sitio y moduladores del receptor, que sin GABA no lo activan.

Los fármacos Z, zolpidem, zaleplon y zopiclona o eszopiclona, no son benzodiacepinas por su química, pero se unen al mismo sitio y actúan de forma parecida (Richter y colaboradores, Frontiers in Neuroscience, 2020). El zolpidem prefiere los receptores con subunidad alfa 1, y a dosis más altas toca también otros. El flumazenilo bloquea ese sitio de forma competitiva, según StatPearls. Desde abril de 2019, el zolpidem, el zaleplon y la eszopiclona llevan en Estados Unidos un recuadro de advertencia por conductas complejas durante el sueño, como caminar o conducir sin estar del todo despierto, que han causado lesiones graves y muertes; quien ya las ha tenido no debe volver a tomarlos. España está entre los países que más benzodiacepinas consumen del mundo, según un artículo de perspectiva de 2025 en Frontiers in Pharmacology (Roncero y colaboradores).

Barbitúricos, anestésicos y alcohol

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Los barbitúricos también actúan sobre el GABA-A, pero de otra manera: alargan el tiempo que el canal permanece abierto (Suddock y colaboradores, StatPearls, 2024) y, a concentraciones altas, pueden abrirlo incluso sin GABA (Harrison, Mendelson y de Wit, ACNP). Por eso su efecto tiene menos techo que el de las benzodiacepinas. Algunos anestésicos, como el propofol, actúan también sobre el GABA, según StatPearls.

El alcohol es un modulador positivo del receptor GABA-A y, a la vez, frena varios receptores del glutamato, entre ellos el NMDA (Dharavath y colaboradores, Frontiers in Neural Circuits, 2023). Frena por los dos lados: más freno y menos acelerador. Así se entiende que sume sus efectos a los de las benzodiacepinas, y que las benzodiacepinas sean el tratamiento de primera línea de la abstinencia de alcohol moderada o grave (Tiglao y colaboradores, American Family Physician, 2021).

Cuando el cerebro se acostumbra a un freno químico diario, quitarlo de golpe es peligroso. En la abstinencia de alcohol, las convulsiones aparecen típicamente entre 8 y 48 horas después de dejar de beber, y el delirio de la abstinencia puede ser mortal, según StatPearls (Canver y colaboradores, 2024). El efecto del alcohol sobre la salud y la esperanza de vida está en alcohol y esperanza de vida.

Neuroesteroides: de la progesterona a la zuranolona

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El cuerpo fabrica sus propios moduladores del GABA-A: los neuroesteroides. El más estudiado es la alopregnanolona, un derivado de la progesterona que actúa como modulador alostérico positivo del receptor GABA-A (Gao y colaboradores, Frontiers in Psychiatry, 2023). La hormona de origen tiene su ficha: progesterona.

De ahí salieron dos fármacos para la depresión posparto. La brexanolona, químicamente idéntica a la alopregnanolona y en infusión intravenosa de 60 horas, fue en marzo de 2019 el primer fármaco aprobado por la FDA para esa indicación; la FDA retiró su aprobación en 2025 a petición del fabricante, porque había dejado de comercializarlo. La zuranolona, oral y durante 14 días, la aprobó la FDA en agosto de 2023 y la Unión Europea el 17 de septiembre de 2025. Su ficha técnica estadounidense lleva un recuadro de advertencia: no conducir ni hacer actividades peligrosas hasta al menos 12 horas después de cada dosis, porque quien la toma puede no notar su propia alteración.

No todos los neuroesteroides frenan. El sulfato de pregnenolona hace lo contrario sobre el GABA-A: es un modulador negativo, que actúa sobre todo taponando el poro (Legesse y colaboradores, Nature Communications, 2023). Qué se sabe de la pregnenolona como suplemento, en su ficha: pregnenolona.

Antiepilépticos y baclofeno

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Varios antiepilépticos suben el GABA por otras vías. La vigabatrina inhibe de forma irreversible la GABA transaminasa, la enzima que lo degrada, y así aumenta el GABA del sistema nervioso central; su ficha técnica de la FDA lleva un recuadro de advertencia por pérdida de visión permanente, con estrechamiento del campo visual, y dice que no se conoce ninguna dosis ni exposición libre de ese riesgo. La tiagabina bloquea la recaptación del GABA hacia las neuronas, sobre el transportador GAT-1 (ficha técnica de la FDA; Motiwala y colaboradores, Nature, 2022). Su ficha advierte de una paradoja: fuera de la epilepsia, ha provocado crisis y estado epiléptico en personas que no las tenían.

El valproato es un caso de honestidad de ficha técnica: la de la FDA dice que su mecanismo no está establecido y que se ha propuesto que su efecto en la epilepsia tiene que ver con un aumento del GABA cerebral. Es una hipótesis escrita como tal en la propia ficha. La misma ficha lleva recuadros de advertencia por daño hepático, a veces mortal, por pancreatitis y por riesgo fetal, con malformaciones como los defectos del tubo neural; en mujeres que pueden quedarse embarazadas solo se usa si otros fármacos han fallado.

El baclofeno es un agonista del receptor GABA-B que se usa para la espasticidad, la rigidez muscular de origen neurológico (Ghanavatian y Derian, StatPearls, 2024). Tampoco se deja de golpe en pastillas: la misma fuente advierte de que la retirada brusca del baclofeno oral puede causar convulsiones y alucinaciones, y recomienda bajar la dosis de forma gradual. En bomba intratecal, dentro de la columna, su ficha técnica lleva el recuadro de advertencia de no interrumpirlo nunca de golpe: la retirada brusca ha causado fiebre alta, alteración mental, rebote exagerado de la espasticidad y rigidez muscular, y en casos raros rabdomiólisis, fallo de varios órganos y muerte.

Gabapentina y pregabalina, que no se unen a los receptores del GABA

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La gabapentina se llama así porque su estructura se parece a la del GABA, pero no se une a sus receptores ni cambia su síntesis ni su recaptación, según StatPearls (Yasaei y colaboradores, 2024). Se une a la subunidad alfa-2-delta de los canales de calcio dependientes de voltaje. La ficha técnica de la pregabalina dice lo mismo de ella: no se une directamente a los receptores GABA-A, GABA-B ni al de las benzodiacepinas. Eso no significa que no cambien nada: con espectroscopia, una dosis de gabapentina subió el GABA cerebral en personas (Cai y colaboradores, Neuropsychopharmacology, 2012), por un efecto indirecto que no está aclarado. Pero no son fármacos GABAérgicos como los anteriores. Un nombre no es un mecanismo.

Que no se unan a sus receptores no las hace inocuas. En diciembre de 2019, la FDA advirtió de dificultades respiratorias graves con la gabapentina y la pregabalina en personas con factores de riesgo respiratorio: uso de opioides u otros depresores del sistema nervioso central, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o edad avanzada. En la práctica se comportan como un sedante más en la suma. Además, StatPearls recoge una preocupación creciente por su mal uso, y dejar la gabapentina de golpe puede aumentar las crisis en quien tiene epilepsia: se retira de forma gradual.

Tolerancia, dependencia y retirada

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El cerebro se adapta a un freno químico diario. En septiembre de 2020, la FDA obligó a actualizar el recuadro de advertencia de todas las benzodiacepinas por los riesgos de abuso, adicción, dependencia física y reacciones de abstinencia, y avisó de que dejarlas de golpe o bajar la dosis demasiado rápido puede provocar reacciones de abstinencia, incluidas convulsiones, que pueden poner en peligro la vida. Su recomendación es una retirada gradual, pautada por el médico.

En mayores de 65 años, los criterios de Beers de la Sociedad Americana de Geriatría (2023) recomiendan evitar las benzodiacepinas, con recomendación fuerte: en general, todas aumentan el riesgo de deterioro cognitivo, delirio, caídas, fracturas y accidentes de tráfico. Admiten que pueden ser apropiadas en situaciones concretas, como la epilepsia, la abstinencia de alcohol o de benzodiacepinas y la ansiedad generalizada grave. Los mismos criterios piden evitar también los fármacos Z, con efectos adversos parecidos en mayores, como delirio, caídas y fracturas, y una mejora mínima del sueño.

Por eso las guías de insomnio las reservan para tratamientos cortos: la guía europea de 2023 (Riemann y colaboradores) admite benzodiacepinas y fármacos Z para el insomnio durante cuatro semanas o menos, y un uso más largo solo en algunos casos, sopesando ventajas e inconvenientes.

Evidencia

El GABA en el sueño, la ansiedad y la epilepsia

Lo que se sabe

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Sueño. Un grupo de neuronas GABAérgicas del hipotálamo, el núcleo preóptico ventrolateral, se activa durante el sueño y frena a los sistemas que mantienen la vigilia, en especial a las neuronas de histamina (Sherin y colaboradores, Journal of Neuroscience, 1998; Saper y colaboradores, Neuron, 2010). Otras neuronas GABAérgicas de la misma zona frenan a las de orexina (Saito y colaboradores, 2013), la señal de la vigilia que tiene su ficha: orexina. Las benzodiacepinas y los fármacos Z empujan ese freno desde fuera.

Ansiedad. Las benzodiacepinas calman la ansiedad a corto plazo porque potencian el GABA-A, y la ansiedad generalizada grave es una de las situaciones en las que los criterios de Beers admiten usarlas en mayores. Que un fármaco que potencia el GABA calme no demuestra que la ansiedad sea una falta de GABA: el paracetamol quita el dolor de cabeza y el dolor de cabeza no es una falta de paracetamol.

Epilepsia. Es donde el papel del GABA está mejor asentado en clínica: varios antiepilépticos actúan subiéndolo o potenciando su receptor, como la vigabatrina, la tiagabina o las benzodiacepinas, y una enfermedad rara, la epilepsia dependiente de piridoxina, podría explicarse en parte por una síntesis de GABA deficiente. Aun así, la epilepsia tiene muchas causas y el GABA es una pieza, no la explicación entera.

El GABA bajo como explicación de todo

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En el marketing de suplementos, el GABA bajo explica la ansiedad, el insomnio, la irritabilidad, los antojos y el cansancio. Es una explicación cómoda, porque no se puede comprobar: como se explica en la sección siguiente, no existe un análisis validado que mida el GABA del cerebro en una consulta. Una causa que no se puede medir no se puede diagnosticar.

En KRECE hay piezas que cuentan mecanismos GABA como hechos: que la ashwagandha potencia la neurotransmisión GABAérgica y eso explica su efecto sobre el sueño, o que el magnesio o la L-teanina suben el GABA. Los datos que hemos verificado para esta ficha son de células o de animales, y ninguno mide el GABA del cerebro en personas. Esta ficha los clasifica uno por uno en el bloque de suplementación, con su nivel.

¿Se puede medir el GABA?

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En investigación, sí: con espectroscopia por resonancia magnética, sobre todo con la secuencia MEGA-PRESS a 3 teslas (Mullins y colaboradores, NeuroImage, 2014). Es una medida difícil: la señal es débil, y en torno a la mitad de lo que se mide como GABA viene de otras moléculas grandes que contaminan la señal (Peek y colaboradores, Analytical Biochemistry, 2023). En clínica tiene un uso raro, en errores congénitos del metabolismo del GABA, donde ha detectado un GABA elevado (Tsuji y colaboradores, 2010).

Lo que no existe es un análisis de sangre, orina o saliva validado para saber cuánto GABA tienes en el cerebro. Hubo una hipótesis de que el GABA del plasma podría reflejar la actividad del GABA cerebral (Petty y colaboradores, Molecular Psychiatry, 1999), pero no se ha convertido en una prueba clínica. Un test comercial que diagnostica un GABA bajo está midiendo otra cosa.

Suplementación

El GABA en suplemento y lo que promete subirlo

El GABA en cápsula: qué dicen los ensayos

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La primera pregunta es si llega. Durante mucho tiempo se pensó que el GABA no cruza la barrera hematoencefálica, pero la revisión de Boonstra y colaboradores en Frontiers in Psychology en 2015 advierte de que «the studies that have assessed this issue are often contradictory and range widely in their employed methods»: los estudios que lo han evaluado son a menudo contradictorios y usan métodos muy distintos. No hay ningún estudio publicado en personas que lo haya medido directamente, y una revisión de 2024 (Almutairi y colaboradores) sigue sin encontrarlos.

La segunda es si hace algo. La revisión sistemática de Hepsomali y colaboradores en Frontiers in Neuroscience en 2020 reunió 14 ensayos con placebo; en 11, uno o más autores trabajaban para una empresa. Solo cinco de esos ensayos midieron el sueño. Su conclusión: evidencia limitada para el estrés y muy limitada para el sueño. Uno de los ensayos de sueño, de Byun y colaboradores en 2018, dio 300 mg al día durante cuatro semanas a 30 pacientes con insomnio frente a 10 con placebo; solo la latencia del sueño mejoró frente al placebo, y el producto lo pagó y suministró su fabricante. Otro, de Yamatsu y colaboradores en 2016, tuvo 10 participantes.

Hay un efecto con algo más de base: la tensión arterial. Un metaanálisis de 2024 (Yoshida y colaboradores, autores de la empresa Kagome) con 10 estudios y 791 participantes encontró una bajada media de 5,60 mmHg en la sistólica y 3,35 en la diastólica en el conjunto de los participantes; por subgrupos, la sistólica bajó en torno a 5,7 a 5,9 mmHg con tensión normal alta o hipertensión de grado 1, y nada en quien la tenía normal. Y un dato hormonal suelto: 3 g de GABA subieron la hormona del crecimiento en reposo en 11 varones entrenados (Powers y colaboradores, 2008), sin medir nada en el músculo; el contexto está en la ficha de hipófisis.

En seguridad, la revisión de la Farmacopea de Estados Unidos (Oketch-Rabah y colaboradores, Nutrients, 2021) no encontró efectos adversos graves con hasta 18 g al día durante 4 días ni con 120 mg al día durante 12 semanas, y sí una bajada de tensión transitoria y moderada en algunos estudios. En España, la guía de control oficial de complementos alimenticios de la AESAN (2023) incluye el GABA entre las sustancias consultadas a la AEMPS: remite a valorarlo caso por caso, y admite por reconocimiento mutuo dosis de menos de 500 mg al día con historia de uso en complementos de la UE.

Lo que se vende como GABAérgico, uno por uno

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L-teanina. En un ensayo cruzado con 30 adultos sanos, tras cuatro semanas con 200 mg al día bajaron frente al inicio las puntuaciones de ansiedad, depresión y calidad del sueño, pero frente al placebo solo mejoraron tres subescalas del sueño, y la depresión y la puntuación total del sueño se quedaron en tendencia no significativa (Hidese y colaboradores, Nutrients, 2019); lo financió la empresa que fabrica el ingrediente, que puso dos autores y las pastillas. Una revisión de 2025 con 19 estudios y 897 participantes, 11 de ellos con la L-teanina mezclada con otros ingredientes (Bulman y colaboradores), encontró mejoras en el sueño percibido y ninguna en el medido de forma objetiva. No hemos encontrado ningún estudio que mida el GABA del cerebro humano tras tomarla. Su ficha: L-teanina.

Apigenina. Es la que tiene el mecanismo más concreto: en 1995, Viola y colaboradores vieron en Planta Medica que se une al sitio de las benzodiacepinas del receptor GABA-A, con una afinidad baja, del orden micromolar, y que tiene efecto ansiolítico en ratones sin sedar, a dosis parecidas a las de las benzodiacepinas clásicas. Son datos de laboratorio y de ratón, nivel N1. Su ficha: apigenina.

Taurina. Activa receptores GABA-A y de glicina en neuronas del tálamo de ratón (Jia y colaboradores, Journal of Neuroscience, 2008). Es un dato de tejido animal, nivel N1, que no dice qué hace la taurina de una bebida o de una cápsula en el cerebro humano. Sus fichas: taurina y taurina y bebidas energéticas.

Ashwagandha. Un extracto acuoso de su raíz activó receptores del GABA en ovocitos de rana, con mucha más potencia sobre un receptor poco común, el GABA-rho1, que sobre el GABA-A (Candelario y colaboradores, Journal of Ethnopharmacology, 2015). Es un dato in vitro, nivel N0, y no explica por sí solo ningún efecto sobre el sueño en personas. En seguridad, LiverTox, la base de datos del NIH sobre daño hepático por fármacos y suplementos, la considera causa probable de lesión hepática, que aparece de 2 a 12 semanas después de empezar, con casos mortales descritos. Su ficha: ashwagandha.

Valeriana. Su ácido valerénico potencia receptores GABA-A con subunidades beta 2 o beta 3, y su efecto ansiolítico desaparece en ratones con una mutación en beta 3 (Benke y colaboradores, Neuropharmacology, 2009), nivel N1. La guía europea de insomnio de 2023 no recomienda la fitoterapia para el insomnio, con grado A.

Magnesio y vitamina B6. El magnesio actúa sobre todo sobre el receptor NMDA del glutamato, el acelerador, y no hemos encontrado ningún estudio en personas que muestre que tomarlo cambie el GABA del cerebro; su guía: magnesio. La vitamina B6 es el cofactor de la enzima que fabrica el GABA, pero que la enzima la necesite no significa que tomar más fabrique más.

Lo que se vende o se hace y no conviene

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  1. Tomar GABA en cápsula como si fuera un ansiolítico. No está demostrado que llegue al cerebro, y los ensayos son pocos y pequeños, casi todos con autores de la industria. La revisión sistemática de 2020 habla de evidencia limitada para el estrés y muy limitada para el sueño. Motivo del desaconsejo: promete el efecto de un fármaco con la evidencia de un folleto.
  2. Fenibut. Es un agonista del receptor GABA-B, como el baclofeno, que se vende por internet como suplemento; su forma R se une además cuatro veces más a la subunidad alfa-2-delta, la diana de la gabapentina, según la OMS. La FDA dice que no cumple la definición de ingrediente de suplemento y que los productos que lo declaran están mal etiquetados; Australia lo prohibió en 2018, y según la OMS en 2021 estaba controlado en Francia, Italia, Hungría y Lituania. Da tolerancia en una o dos semanas y abstinencia grave. Motivo del desaconsejo: dependencia, abstinencia con convulsiones y psicosis, y tres muertes en los datos de toxicología de Estados Unidos.
  3. Kava. Se vende fuera de España como calmante natural. En España, su venta al público está prohibida por su toxicidad: figura en la lista de plantas prohibidas o restringidas de la Orden SCO/190/2004. Motivo del desaconsejo: prohibida en España por toxicidad; comprarla por internet no la hace segura.
  4. Picamilón. Es GABA unido a niacina, que se vende como suplemento para cruzar la barrera hematoencefálica. La FDA dice que es una entidad química propia, que se usa como fármaco con receta en Rusia, que no está aprobado como fármaco en Estados Unidos y que los productos que lo declaran como ingrediente de suplemento están mal etiquetados. Motivo del desaconsejo: es un fármaco vendido como suplemento, sin dosis ni control.
  5. Mezclar sedantes: benzodiacepinas, fármacos Z, alcohol, opioides, gabapentina o pregabalina. La FDA puso su advertencia más fuerte a la combinación de benzodiacepinas y opioides por el riesgo de respiración lenta, coma y muerte, y advirtió de dificultades respiratorias graves con los gabapentinoides junto a otros depresores. El alcohol actúa sobre el mismo receptor que las benzodiacepinas. Motivo del desaconsejo: los frenos se suman, y el que falla primero es la respiración.
  6. Dejar de golpe una benzodiacepina que tomas a diario. La FDA advierte de que la retirada brusca o una bajada de dosis demasiado rápida puede provocar reacciones de abstinencia, incluidas convulsiones, que pueden poner en peligro la vida, y recomienda una retirada gradual. Motivo del desaconsejo: el cerebro se ha adaptado al freno, y quitarlo de golpe lo deja sin él; la retirada la pauta el médico.
  7. Hacerte un test de GABA bajo en sangre u orina. No hay ningún análisis de sangre, orina o saliva validado para medir el GABA del cerebro. La única medida, la espectroscopia por resonancia magnética, es una herramienta de investigación salvo en enfermedades metabólicas raras. Motivo del desaconsejo: mide otra cosa y vende un diagnóstico que no existe.
  8. Tomar glicina o bisglicinato por su efecto GABA. La glicina no actúa sobre el receptor GABA-A: actúa sobre sus propios receptores y como coagonista del receptor NMDA del glutamato. Motivo del desaconsejo: la farmacología que lo justifica no existe.

Contraindicaciones e interacciones

+Lo esencial: no hay estudios del GABA en suplemento en el embarazo ni en la lactancia: en esas etapas, no lo tomes sin tu médico; si tomas fármacos para la tensión, el GABA puede sumar una bajada; si tomas benzodiacepinas, fármacos Z, antiepilépticos, baclofeno, gabapentina, pregabalina u opioides, no añadas suplementos que se venden como calmantes sin hablarlo con tu médico; y el fenibut y el picamilón no son suplementos: no los tomes.

Embarazo y lactancia. La revisión de seguridad de la Farmacopea de Estados Unidos no encontró estudios del GABA en suplemento en el embarazo ni en la lactancia, y aconseja precaución en esas etapas. Sin datos, en KRECE no lo recomendamos sin el profesional que te lleve.

Tensión arterial. La misma revisión recoge que el GABA oral puede bajar la tensión de forma transitoria y moderada, y considera concebible que, junto a fármacos antihipertensivos, aumente el riesgo de tensión baja. Si tomas medicación para la tensión y notas mareo al levantarte, es el primer sospechoso.

Sedantes y fármacos del GABA. No hemos encontrado estudios de la combinación del GABA en suplemento, o de los suplementos que se venden como calmantes, con benzodiacepinas, fármacos Z, antiepilépticos, baclofeno o gabapentinoides. Sin ese dato, la regla prudente es la de cualquier sedante: no sumar sin hablarlo con el médico, y nunca con alcohol u opioides.

Dosis altas. Con dosis únicas altas, de 5 g, y con 18 g al día, algunos participantes notaron una ligera quemazón en la garganta, a veces con falta de aire, y la revisión de la Farmacopea recoge también un hormigueo en la piel y una ligera falta de aire poco después de tomarlo. Las dosis de los ensayos de sueño y estrés están muy por debajo.

Alarma

Cuándo es peligroso tocar el GABA

Abstinencia y combinaciones

+Lo esencial: no dejes de golpe una benzodiacepina que tomas a diario, aunque sea como te la recetaron y desde hace solo semanas, ni el alcohol si bebes mucho cada día: la retirada brusca puede dar convulsiones que ponen en peligro la vida, y en el alcohol un delirio que puede ser mortal, así que se hace con el médico; tampoco dejes de golpe el baclofeno, ni en pastillas ni en bomba, y si llevas bomba no dejes que se agote; y no combines benzodiacepinas, fármacos Z, alcohol, opioides, gabapentina o pregabalina sin que tu médico lo sepa.

La retirada brusca. La FDA advierte de que la dependencia física puede aparecer tras tomar benzodiacepinas de forma continuada durante unos días o semanas, incluso a la dosis recetada, y de que dejarlas de golpe o bajar la dosis demasiado rápido puede provocar reacciones de abstinencia, incluidas convulsiones, que pueden poner en peligro la vida. En el alcohol, las convulsiones suelen aparecer entre 8 y 48 horas después de dejar de beber, y el delirio de la abstinencia puede ser mortal. En los dos casos, la retirada se pauta con el médico.

Las combinaciones. En agosto de 2016, la FDA añadió su advertencia más fuerte, el recuadro negro, a las benzodiacepinas y a los opioides por el riesgo de combinarlos: somnolencia extrema, respiración lenta o difícil, coma y muerte. En 2019 exigió añadir a la ficha técnica de la gabapentina y la pregabalina una advertencia de depresión respiratoria junto a opioides u otros depresores. El alcohol suma su propio freno sobre el mismo receptor que las benzodiacepinas. Y los fármacos Z llevan desde 2019 su propio recuadro, por caminar, conducir o hacer otras cosas sin estar del todo despierto, con lesiones graves y muertes.

El baclofeno. En pastillas, su retirada brusca puede causar convulsiones y alucinaciones, y la dosis se baja de forma gradual. Quien lleva una bomba de baclofeno dentro de la columna no debe dejar que se interrumpa: la ficha técnica advierte de que la retirada brusca ha causado fiebre alta, alteración mental, rebote exagerado de la espasticidad y rigidez, y en casos raros rabdomiólisis, fallo de varios órganos y muerte. Las citas de recarga no se saltan.

Señales de urgencia

+Lo esencial: ante somnolencia extrema, alguien que no responde, respiración lenta o difícil, convulsiones, o confusión con temblor, sudor o alucinaciones al dejar el alcohol o un sedante, llama al 112 en España o al número de emergencias de tu país; con bomba de baclofeno, si notas picor, vuelve la espasticidad de antes, te mareas por tensión baja o tienes hormigueos, llama ese mismo día al equipo que la lleva, y con fiebre, confusión o rigidez, al 112.

Sedación excesiva. Una persona que no se despierta bien, no responde o respira despacio o con dificultad después de tomar sedantes, alcohol u opioides, sobre todo combinados, necesita el 112 o el número de emergencias, no esperar a que se le pase.

Abstinencia complicada. Convulsiones, o confusión con temblor, sudor o alucinaciones en los días siguientes a dejar el alcohol o una benzodiacepina, son una urgencia. Si alguien va a dejar de beber tras mucho tiempo bebiendo a diario, la conversación con el médico va antes, no después.

La bomba de baclofeno. La ficha técnica pide enseñar a pacientes y cuidadores los primeros síntomas de la retirada: vuelta de la espasticidad de antes, picor, tensión baja y hormigueos. Son el aviso para llamar ese mismo día al equipo que lleva la bomba; si ya hay fiebre, confusión o rigidez, es una urgencia.

El fenibut. Los centros de toxicología de Estados Unidos recibieron 1.320 llamadas por exposición al fenibut entre 2009 y 2019; en una de cada ocho hubo efectos graves y se registraron tres muertes (Graves y colaboradores, MMWR, 2020). Si alguien lo ha tomado y está muy sedado, agitado o con convulsiones, es una urgencia.

Decisión

Qué hacer con el GABA en tu caso

Si lo quieres para dormir

+

El primer tratamiento del insomnio crónico no es una pastilla. El Colegio Americano de Médicos (Qaseem y colaboradores, 2016) y la guía europea de 2023 recomiendan como primera línea la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, en persona o digital. La guía europea no recomienda la fitoterapia ni los antihistamínicos para el insomnio. Todo el recorrido está en la pieza de insomnio, y los antihistamínicos, en doxilamina y difenhidramina.

Si quieres probar el GABA en cápsula, las dosis de los ensayos de sueño fueron de 100 a 300 mg al día, durante una a cuatro semanas. Si en ese plazo no notas nada, los datos no dan motivo para seguir pagando. Y si duermes mal casi todas las semanas desde hace meses, lo que toca es consultar, no cambiar de suplemento. Cómo es el sueño normal, en la arquitectura del sueño.

Si lo quieres para la ansiedad o el estrés

+

Lo que hay para el GABA en cápsula es poco y casi todo pagado por quien lo vende. Para el estrés, la revisión de 2020 lo califica de evidencia limitada. La L-teanina tiene algo más de ensayos en personas, también con financiación de la industria. Ninguno de los dos es un tratamiento de un trastorno de ansiedad.

Si la ansiedad te limita, te despierta, te quita el apetito o dura semanas, es una consulta, no una compra. Las benzodiacepinas son eficaces a corto plazo y tienen los riesgos de dependencia y retirada descritos arriba; por eso las pauta y las retira un médico. Cómo responde el cuerpo al estrés, en la ficha de sistema nervioso autónomo.

Si ya tomas un fármaco que actúa sobre el GABA

+

No lo dejes por tu cuenta, aunque te encuentres bien. Una benzodiacepina se retira bajando la dosis con una pauta del médico, y el baclofeno, en pastillas o en bomba, no se deja de golpe; con cualquier otro fármaco que actúe sobre el GABA, el cambio también lo decide el médico. Y no sumes a tu tratamiento suplementos que se venden como calmantes sin decírselo.

Si tienes más de 65 años y tomas una benzodiacepina o un fármaco Z, como el zolpidem o la zopiclona, para dormir, pregunta a tu médico si sigue siendo la mejor opción: los criterios de Beers recomiendan evitar los dos en mayores por el riesgo de caídas, fracturas y delirio, y con las benzodiacepinas también de deterioro cognitivo. Y si conduces, recuerda que todos estos fármacos pueden afectar a los reflejos; con la zuranolona, su ficha técnica pide no conducir hasta al menos 12 horas después de cada dosis.

Tabla citable

El GABA, afirmación por afirmación, con su nivel de evidencia

El GABA y lo que se dice de él, afirmación por afirmación, con el nivel de la mejor evidencia disponible
AfirmaciónQué dice la evidenciaNivel (N0-N5)Veredicto KRECE
El GABA es el principal neurotransmisor inhibidor del cerebroFisiología de referencia; se fabrica desde el glutamato con vitamina B6 (StatPearls, 2023 y 2025)N2Sí
Las benzodiacepinas son agonistas del GABASon moduladores positivos: sin GABA no tienen efecto sobre el receptor GABA-A (StatPearls, 2024)N2No; modulan, no activan
El GABA en cápsula cruza la barrera hematoencefálicaEstudios contradictorios, casi todos en animales; ninguno publicado en personas (Boonstra, 2015; Almutairi, 2024)Sin datos en humanosNo se sabe
El GABA en cápsula mejora el sueño5 ensayos de sueño dentro de una revisión de 14, 11 de ellos con autores de la industria; alguna mejora de la latencia con 100 a 300 mg (Hepsomali, 2020)N5Evidencia muy limitada
El GABA en cápsula reduce el estrésMisma revisión sistemática de 14 ensayos (Hepsomali, 2020)N5Evidencia limitada
El GABA en cápsula baja la tensión arterial10 estudios y 791 participantes: 5,6 mmHg menos de sistólica en el conjunto, en torno a 5,7 a 5,9 con tensión normal alta o hipertensión de grado 1 y nada con tensión normal (Yoshida, 2024)N5Algo, si está alta; autores de la industria
La gabapentina actúa sobre los receptores del GABASe une a la subunidad alfa-2-delta de los canales de calcio y no a los receptores del GABA; en personas sube el GABA cerebral por un efecto indirecto (StatPearls, 2024; Cai, 2012)N2No sobre sus receptores
Dejar de golpe las benzodiacepinas o el alcohol es peligrosoReacciones de abstinencia con convulsiones que pueden poner en peligro la vida (FDA, 2020; StatPearls, 2024)N2Sí; retirada gradual con el médico
Benzodiacepinas y opioides se pueden combinar sin riesgoRecuadro de advertencia de la FDA por somnolencia extrema, depresión respiratoria, coma y muerte (FDA, 2016)N2No
El fenibut es un suplemento seguro1.320 exposiciones en centros de toxicología de EE. UU. entre 2009 y 2019, una de cada ocho con efectos graves y tres muertes (Graves, 2020)N2No
Los probióticos suben el GABA del cerebroEn ratones, un 25 % más de GABA cerebral a las cuatro semanas; en 29 varones sanos, la misma cepa no hizo nada frente al placebo (Janik, 2016; Kelly, 2017)N1 y N4No demostrado en personas
Posición oficial

La posición de KRECE

El GABA es el freno del cerebro, y mucho de lo que calma actúa ahí. Benzodiacepinas, fármacos Z, barbitúricos, alcohol, neuroesteroides: sustancias muy distintas que empujan el mismo receptor, cada una desde su sitio. Entender eso explica a la vez por qué funcionan, por qué se suman y por qué sumarlas es peligroso.

El GABA en cápsula no ha demostrado llegar al cerebro ni hacer mucho. No hay un solo estudio publicado en personas que mida si cruza la barrera, y los ensayos son pocos, pequeños y casi todos con autores de la industria que lo vende. Puede bajar algo la tensión alta. Para dormir o para el estrés, KRECE no lo recomienda: si lo pruebas, que sea con plazo y sin esperar el efecto de un fármaco.

Con los fármacos del GABA, el peligro está en combinarlos y en dejarlos de golpe. La FDA advierte de las dos cosas con su recuadro más fuerte: benzodiacepinas con opioides, y retirada brusca con convulsiones. El alcohol entra en las dos. Ninguna de estas retiradas se hace sin el médico.

Que un suplemento module el GABA en un ratón no explica que te haga dormir. La apigenina se une al sitio de las benzodiacepinas en el laboratorio, la ashwagandha activa un receptor raro en ovocitos de rana, la taurina activa receptores en neuronas de ratón. Son hipótesis. El efecto en personas se mide en personas, y cuando se mide, es pequeño y casi siempre lo paga quien vende.

La gabapentina es la prueba de que un nombre no es un mecanismo. Se llama como el GABA, se parece al GABA y no se une a sus receptores. Lo mismo pasa con el GABA bajo de los tests comerciales: suena a diagnóstico y no mide nada del cerebro. En KRECE se nombra el receptor, el dato y el nivel, o no se afirma.

Consultas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre el GABA

¿Qué es el GABA y para qué sirve?
Es el ácido gamma-aminobutírico, el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro. Frena la actividad de las neuronas y equilibra al glutamato, el principal excitador. Interviene en el sueño, la ansiedad y el control de las crisis epilépticas.
¿Cómo se fabrica el GABA en el cuerpo?
A partir del glutamato, con la enzima glutamato descarboxilasa, que necesita la forma activa de la vitamina B6. Después se recapta y se degrada con la GABA transaminasa, y sus restos vuelven al ciclo de Krebs.
¿Qué diferencia hay entre el receptor GABA-A y el GABA-B?
El GABA-A es un canal de cloro que frena en milisegundos, y es donde actúan las benzodiacepinas, los fármacos Z y el alcohol. El GABA-B es un receptor acoplado a proteína G, más lento, sobre el que actúan el baclofeno y el fenibut.
¿Las benzodiacepinas son agonistas del GABA?
No. Son moduladores alostéricos positivos del receptor GABA-A: se unen a su propio sitio y aumentan la frecuencia de apertura del canal cuando hay GABA. Sin GABA, no tienen efecto sobre el receptor.
¿El GABA en suplemento sirve para dormir?
La evidencia es muy limitada. Hay pocos ensayos, pequeños y casi todos con autores de la industria; alguno mostró una mejora de la latencia con 100 a 300 mg al día. No se sabe si llega al cerebro. El primer tratamiento del insomnio crónico es la terapia cognitivo-conductual.
¿El GABA en suplemento cruza la barrera hematoencefálica?
No se sabe. Los estudios son contradictorios y casi todos en animales, y no hay ningún estudio publicado en personas que lo haya medido directamente.
¿La gabapentina y la pregabalina actúan sobre el GABA?
No sobre sus receptores. Se parecen al GABA, pero se unen a la subunidad alfa-2-delta de los canales de calcio; la gabapentina sube el GABA cerebral por un efecto indirecto que no está aclarado. Juntas con opioides u otros sedantes pueden causar dificultades respiratorias graves, según la FDA.
¿El GABA en suplemento tiene efectos secundarios?
En los estudios revisados por la Farmacopea de Estados Unidos no hubo efectos adversos graves. Puede bajar la tensión de forma transitoria, lo que cuenta si tomas antihipertensivos, y con dosis altas algunas personas notaron quemazón en la garganta u hormigueo. No hay estudios en el embarazo ni en la lactancia.
¿Qué es el fenibut y por qué se desaconseja?
Es un agonista del receptor GABA-B que se vende por internet como suplemento. La FDA dice que no cumple la definición de ingrediente de suplemento, Australia lo prohibió y da tolerancia rápida y abstinencia grave; los centros de toxicología de Estados Unidos registraron efectos graves en una de cada ocho exposiciones y tres muertes.
¿Se puede medir el GABA en un análisis?
No hay un análisis validado de sangre, orina o saliva que mida el GABA del cerebro. Solo la espectroscopia por resonancia magnética lo estima, y es una herramienta de investigación salvo en enfermedades metabólicas raras.
Trazabilidad

Fuentes de información

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